lunes, 31 de julio de 2017

Pero... ¿Quién ganó realmente la II Guerra Mundial? Una respuesta al alcance de todos

En el 72 aniversario de su final, le proponemos una sencilla indagación histórica sobre una colosal falsificación

Pero... ¿Quién ganó realmente la II Guerra Mundial? Una respuesta al alcance de todos

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 POR MANUEL MEDINA / CANARIAS SEMANAL

        No debe resultar extraño  que una buena parte de las  generaciones occidentales actuales estén plenamente convencidas de que la Segunda Guerra Mundial, - de cuyo final  se cumplieron este martes 9 de mayo nada menos que 72 años- , fue ganada por el Ejército  de los Estados Unidos. 

         Que pese a los años transcurridos persista esa increíble percepción colectiva se debe, fundamentalmente, a las abundantes versiones cinematográficas de Hollywood  sobre el desarrollo de la  guerra más devastadora que conoce la Historia de la Humanidad. Pero no es esta la única razón. También los libros de texto de institutos y universidades, así como los documentales televisivos,  han despachado la  narrativa de esos acontecimientos a base de "plumazos", de "flashes" que tenian como objetivo distraer  la atención sobre la verdadero desarollo  de lo sucedido. El propósito  de este relato hegemónico ha ido desnaturalizar la esencia del conflicto, haciendo desaparecer del escenario de la guerra  - en la medida de lo posible -  a aquellos que a partir de 1945 fueron convertidos en "el enemigo" a batir: los soviéticos.

      Durante años, la producción cinematográfica estadounidense ha proporcionado una visión absolutamente falsificada y nada "inocente" de lo acaecido entre 1939 y 1945, ocultando  los aspectos más relevantes de la  guerra, y presentando como absolutamente decisiva para su resultado final la intervención de los Estados Unidos.
        Se trata de una colosal distorsión de lo que realmente sucedió, promovida como un elemento más de la "guerra fría" entre los EEUU y la Unión Soviética,  de una recreación premeditada de la realidad, insostenible desde el punto de vista histórico.
  
     PROPONEMOS AL LECTOR UNA SENCILLA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA AL ALCANCE DE TODOS
   La cuestión es que constatar esta falsificación es una tarea relativamentee sencilla al alcance de cualquiera. Basta  con cotejar las cifras, los movimientos de los Ejércitos, el número de muertos de cada nacionalidad participante y, sobre todo, comprobar la duración en el tiempo de los diferentes frentes de guerra que se abrieron desde septiembre de 1939 al 9 de Mayo de 1945. No es esta una labor que puedan realizar solamente concienzudos historiadores o investigadores avezados. Cualquiera puede efectuar esta elemental verificación, consultando en el buscador Google de Internet.  En definitiva, es una faena de indagación que podría realizar hasta un niño de doce años. ¿No vale la pena invertir unos minutos de esfuerzo para acabar con un mito tramposo que nos ha falsificado la historia del siglo XX?
      Dado que este breve comentario  intenta tan sólo alertar a sus lectores sobre la monstruosa distorsión histórica aludida, nos limitaremos aquí simplemente  a  proporcionar algunas pesquisas estadísticas que permitan a aquellos que tengan curiosidad histórica, y deseos de no dejarse engañar,  iniciar una investigación "doméstica" sobre un tema histórico que no carece de importancia para poder estar en condiciones  de entender la sociedad actual.
        Vamos, pues, a las frías estadísticas sobre la II Guerra Mundial. Véalas con atención y reflexione brevemente sobre ellas:

      - El Ejército alemán sufrió un total de 4.743.000 muertos. De ellos 3.549.000  lo fueron  a manos del Ejército Rojo  y de las guerrillas soviéticas. O dicho de otra forma,  en el frente oriental murió el 73% de los soldados alemanes.

   - Cerca de 30 millones de hombres y mujeres de la Unión Soviéticamurieron como resultado de la contienda.

   - Los Estados Unidos perdieron en el curso de todo el conflicto bélico solo medio millón de hombres.

 - Francia  perdió 800.000 soldados y civiles durante los cinco años de guerra.

    -  Las bajas británicas no llegaron a alcanzar las 450.000 personas, entre las que se incluyen las víctimas de bombardeos alemanes sobre Gran Bretaña.

    - Alemania sufrió la pérdida de  9.800.000 personas, entre civiles y militares.
      - Bajo el nombre en código  "Operación Barbarroja", laAlemania nazi invadió la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. Es decir, el frente militar entre Alemania y la Unión Soviéticapermaneció abierto durante cuatro años,  en lo que fue la operación militar alemana más grande de la II Guerra Mundial.
      -  Los Estados Unidos, Inglaterra  y el cuerpo expedicionario encabezado por el general de Gaulle abrieron el frente occidental contra los alemanes  el 6 de junio de 1944, con el desembarco enNormandía. Es decir, la confrontación bélica entre los aliados occidentales y Alemania duró menos de un año. Los Estados Unidosy Gran Bretaña combatieron contra un Ejército alemántremendamente debilitado,  y que tenía concentrada su maquinaria militar en el  frente del Este europeo, tratando de contener el avance del Ejército Rojo.
          Analizados objetivamente todos estos datos, ¿quiénes cree  el lector que fueron los auténticos ganadores de la Segunda Guerra Mundial?

Venezuela: la derecha terrorista nazisfascista financiada por EEUU y Europa ha sufrido una derrota implacable a manos del pueblo venezolano. Aunque los falsidiarios lo oculten o manipulen criminalmente. El pueblo venezolano vota por la paz, la independencia y la soberanía, a pesar de ser víctimas de asesinatos de sus candidatos por los terroristas mafiosos que los falsimedias llaman "oposición".

Comunicado del Partido Comunista de España sobre las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente
Venezuela vota por la paz, la independencia y la soberanía


pce.es


Ni el asesinato de algunos candidatos, ni las barricadas en las calles de los barrios de las clases altas, ni los atentados a la policía bolivariana han podido frenar la marea de pueblo que estaba llamado a votar en las elecciones, del 30 de julio, para la conformación de una nueva Asamblea Nacional Constituyente en la República Bolivariana de Venezuela. 

La respuesta del pueblo venezolano ha sido extraordinaria, el Consejo Nacional Electoral ha informado que 8 millones 89 mil 320 venezolanos votaron en las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, una participación tan alta y sorpresiva que ha permitido anunciar los candidatos y candidatas ganadores por lo irreversible de los resultados.

No ha habido respuesta social al llamado de la oposición fascista que, con métodos violentos, ha intentado quebrantar el orden constitucional del país e impedir por todos los medios que las elecciones se celebrasen con normalidad. Todo esto ha quedado demostrado, nítidamente, por la conducta del pueblo trabajador de Venezuela que, desde primera hora de la mañana, ha colapsado los centros de votación y ha demostrando un espíritu democrático y cívico del que pocos pueblos pueden hacer gala en medio de tantas presiones internas y externas. Por todo esto, el Partido Comunista de España, quiere manifestar:

1.La más sincera felicitación al pueblo venezolano por su masiva participación en las elecciones del 30J, dándole una verdadera lección de democracia participativa y protagónica al mundo entero.

2.El reconocimiento a los resultados emitidos por el Consejo Nacional Electoral, que a todos los efectos es el único organismo legal, neutral y competente para ello.

3.El apoyo incondicional al gobierno legítimo de Venezuela presidido por el compañero Nicolás Maduro que, una vez más, ha sabido estar a la altura de las circunstancias y ha demostrado que sólo con la fuerza de los principios y la unidad de las organizaciones revolucionarias, se pueden derrotar las pretensiones violentas de la reacción oligárquica y las injerencias externas del imperialismo representadas por los EEUU, la UE y todos aquellos países que se pliegan vergonzantemente a sus dictados.

4.El reconocimiento y el respaldo a la nueva Asamblea Nacional conformada por 545 parlamentarios/as que, proviniendo directamente de las estructuras del poder popular y de las organizaciones políticas revolucionarias, conforman la nueva legitimidad legisladora del país, y tienen encomendada en los próximos meses, la tarea de redactar una nueva Constitución que conduzca a Venezuela por la senda de la paz y el restablecimiento de unas instituciones que sigan profundizando la revolución bolivariana y continúen trabajando por la mayoría social trabajadora.

5.El hundimiento de la oposición organizada en torno a la MUD (Mesa de Unidad Democrática), que a pesar de sus intentos por boicotear el proceso electoral de hoy, no ha podido impedir el mensaje de paz y democracia lanzado por el pueblo venezolano y, por tanto, el fracaso de sus métodos terroristas.

6.El rechazo al tratamiento informativo y a la cobertura mediática que se ha hecho del proceso electoral por parte de los medios de comunicación españoles, y en especial por parte de un ente público como RTVE y por la agencia pública de noticias EFE. Una fuerte dosis de falsedad es la que ha dominado en la mayoría de los informativos, con el único objetivo de desinformar y transmitir una imagen tergiversada y manipulada de lo que realmente estaba pasando en Venezuela. Una vez más, queda demostrada la vinculación que hay entre los intereses políticos de las grandes corporaciones financieras imperiales y la comunicación, convirtiéndose ésta última en un producto perfectamente diseñado para beneficiar a sus espurios intereses en contra de la transparencia informativa que se merece cualquier sociedad.

7.La más enérgica condena a las provocaciones constantes de los EEUU y a las sanciones que tienen previsto imponerle a la hermana República Bolivariana de Venezuela, así como a las actitudes desafiantes de países como Colombia, Panamá y México que, en franca genuflexión hacia sus amos, se han apresurado a declarar oficialmente que no reconocerán los legítimos resultados de las elecciones del 30J.

8.La reiterada exigencia por nuestra parte de que a partir de hoy, y tras el éxito de estas elecciones democráticas y transparentes, se respete la vida política venezolana en su camino hacia la nueva Constitución, y se termine de una vez por todas, con las pretensiones injerencistas del gobierno español y de algunas fuerzas políticas como el PP, PSOE y Ciudadanos sobre los asuntos políticos internos de Venezuela.

Fuente: http://www.pce.es/secretarias/seccomunicacion/pl.php?id=6156

No hay quien pueda con el pueblo de Hugo Chávez

No hay quien pueda con el pueblo de Hugo Chávez

Escribo esta nota desde las entrañas y con toda la parcialidad que el momento que vive el continente exige. Conmovido hasta el límite por la nueva demostración de sabiduría, valentía y entusiasmo que brindó al continente el pueblo bolivariano.
¿Qué no han hecho en estos últimos meses los enemigos de la paz para que este día venturoso no llegara nunca? ¿Qué no ha generado la maquinaria de muerte y terror de una oposición que hoy ha quedado aplastada por toneladas de votos para que usted doña y usted don, se quedara paralizado en su vivienda y no saliera a cumplir con el mandato histórico de derrotarlos?.
Apelaron a todo: a querer matar de hambre con el desabastecimiento, a que niños y ancianos padecieran la falta de medicamentos elementales, solo por poner al chavismo de rodillas. Mientras en los barrios y parroquias humildes de cada gran ciudad surgían colas (a veces de desespero) para conseguir leche, harina pan o papel de baño, ellos, los opulentos de siempre se jactaban que en sus barrios del Este todo les sobraba. ¡Criminales!
Cuando esa maldita guerra económica ya no les alcanzaba movilizaron todo ese dinero que les llega por millones desde Miami o los centros de poder occidental adversos a esa Revolución que quisieran ver enterrada, y generaron otro tipo de guarimbas, más letales, más destructivas, más inimaginables para cualquier persona con sentido común.
Quemaron vivos a sus propios vecinos, lincharon con horcas que rememoraban al Klan estadounidense, o a golpes de bate de béisbol. Asesinaron por doquier, y se “enorgullecieron” de hacerlo porque para ello tenían y tienen a los medios hegemónicos de su lado. ¡Criminales!
Hoy mismo, desesperados porque el pueblo no les responde destruyeron máquinas de votación y atentaron con explosivos, allí en pleno centro de esa plaza de Altamira que utilizan como santuario, a guardias nacionales bolivarianos. Su propuesta siempre es el terror y se sentían impunes hasta hace muy poco, cuando las Fuerzas Armadas Bolivarianas (a las que intentaron vanamente quebrar) ganó las calles para defender al pueblo.

A nivel de presión internacional, estos que hoy no saben como explicarles a sus amos qué es lo que ha ocurrido, también tuvieron un acompañamiento descomunal. No faltó nadie en el tren de la injerencia y la desestabilización. Desde Trump con sus sanciones económicas y nueva forma de bloqueo hasta las maniobras de Almagro, la OEA, Macri, Temer, Bachelet, Kuzinsky, Cartes, Rajoy, Felipe González y la madre que los parió. Todos y todas ellos se anotaron en la lista de los posibles “reconstructores” de la Venezuela destruida por los cachorros locales del ISIS. Se imaginaban Libia e Iraq, pero no se dieron cuenta que Venezuela se parece más a la victoriosa Siria de Bachar y el pueblo hecho ejército.
Por fin, arribaron a esta última semana, de bomba en bomba, de incendio en incendio, de amenaza internacional a discurso provocador. Pusieron todo lo que tenían y más, para que Caracas ardiera por los cuatro costados y que algunos Estados se fragmentaran en islotes “balcánicos” frente al gobierno “tiránico” de Maduro. La CNN bramaba de mentiras, “El País” españolazo convocaba, junto a Felipe González, a un golpe militar. ¡Patéticos!
Todo este derroche para que un pueblo no votara. Parece broma, cuando los que tanto se llenan de la palabra “democracia” se oponen ahora a que el soberano emita un sufragio. Lo que no harían (ya lo sabemos, por experiencia) si este pueblo harto de provocaciones decidieran tomar otros caminos de autodefensa!
Sin embargo, el famoso “Día D” de la MUD se fue postergando hora a hora, el paro general quedó chamuscado por falta de apoyo, las barricadas del miedo se redujeron a su barrios y tanto destruyeron que hasta sus propios alentadores (los vecinos que antes les abrían sus puertas para que cargaran gasolina en sus molotov) empezaron a regañarlos y a apartarse. Un fiasco esta “resistencia” que jamás debería haber osado apoderarse de esa sacrosanta palabra de nuestros pueblos de la Patria Grande.
Hasta que llegamos a este domingo de júbilo para la democracia participativa. La gente salió a votar desde las primeras horas, desbordó algunos centros como el Poliedro de Caracas, cruzó ríos y caminó por montes (como en Táchira) para evitar a los violentos, se fueron ayudando unos a otros, mano con mano, haciendo de la fraternidad un símbolo tal que los mercenarios del MUD jamás habrán de conocer. Esa sublime dignidad que no se forja en el poder del dinero, sino en lo que el Comandante Eterno Hugo Chávez tanto repetía: “amor con amor se paga”.
El voto se hizo masa, y la masa arrasó con toda la carroña que intentó insuflar el imperio y sus discípulos locales. Este domingo es de gloria. Solo basta ver la impotencia en los rostros de los “comunicadores” del sistema. Queda reafirmada la Revolución, el liderazgo de los de abajo, los poderes comunales, la fuerza indestructible de la unidad pueblo y ejército, el mandato de Nicolás Maduro y por sobre todo el legado de Hugo Chávez Frías. Todos estos elementos se combinaron para que las mujeres y hombres de Venezuela se sintieran más bolivarianos que nunca y se echaran la mochila al hombro para salir a votar. Vencedores, alegres y rebeldes, auténticos resistentes para imponer la paz, le guste a quien le guste.
A partir de mañana, comienza una nueva etapa, el enemigo planeará nuevas maldades pero está herido del ala, y los que hoy se jugaron el cuerpo para decirle presente a la Revolución, exigirán profundizarla, corregir los errores, eliminar las barreras burocráticas, eliminar a los corruptos. Querrán más socialismo. ¿Con todo lo hecho hoy, quien se animará a decirles que esperen, que aún no es tiempo?
Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/07/30/otra-vez-salio-a-relucir-el-coraje-del-pueblo-de-bolivar-manuelita-y-chavez-por-carlos-aznarez/

domingo, 30 de julio de 2017

"No es pertinente" es cierto


La Asamblea Constituyente venezolana será un triunfo significativo de la lucha popular contra el trumpismo internacional. Miguel Ángel Adame Cerón. Rebelión

La Asamblea Constituyente venezolana será un triunfo significativo de la lucha popular contra el trumpismo internacional. Miguel Ángel Adame CerónRebelión

“Esta Constituyente venezolana es una responsabilidad de todos en todo el mundo. No podemos abandonarla. No podemos ni debemos ser indiferentes. No podemos ni debemos jugar a la neutralidad falaz. No podemos ni debemos guardar silencio”. Fernando Buen Abad.
“Y ante esa opción, imperio [trumpismo] versus chavismo, no hay neutralidad que valga. No nos da lo mismo, ¡no puede darnos lo mismo una cosa o la otra!”. Atilio Boron

Tal y como se han desarrollado los acontecimientos histórico-económico-políticos de los últimos años y meses en Venezuela, en Latinoamérica y en la geopolítica mundial, la instalación de la Asamblea Constituyente venezolana (ACV), aún con sus limitaciones y contradicciones de representación popular sectorial y territorial (que ha denunciado la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución) será un paso decisivo de resistencia triunfal de los pueblos y las clases populares de nuestramérica y del mundo, pues significará un contundente acto-proceso político-material de demostración de valiente soberanía de las masas chavistas o politizadas que reivindicarán con sus elecciones de representantes mediante el acudir a las sedes de votación su tenaz dignidad y su voluntad de mantenerse como población libre y en lucha.
No es sólo la propaganda oficial o el llamado del “Bonaparte dictatorial” Nicolás Maduro y los miembros de su gabinete (incluido el jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Vladimir Padrino) a votar y conformar la nueva constituyente y con ello renovar el poder originario del pueblo según la Constitución bolivariana de 1999 en sus artículos 347, 348 y 349. No es por seguidismo bolivariano o chavista que la gente acudirá a votar-elegir-demostrar, sino por convicciones de lo que se juega en ese territorio nacional históricamente expoliado y asediado por sus riquezas energéticos y materiales: o la defensa de dignidad popular mediante ese instrumento de resistencia del poder popular, o la subordinación a los voraces y cínicos designios de la derecha entreguista e internacional ahora comandada por el trumpismo y concretamente por el presidente yanqui D. Trump, que es el jefe más desfachatado, autoritario y pre-apocalíptico de los últimos 70 años, es decir desde Adolfo Hitler.
Así, dicha votación será una movilización reivindicativa del poder originario y al mismo tiempo de repudio al sometimiento, así como de expresión de la necesidad-posibilidad de avanzar en radicalizar el poder popular con aumento de la organización y con reorientación en implementar mejores medidas que garanticen las conquistas sociales y políticas para el pueblo-nación y las clases populares.
Una verdadera potencialidad y reacción antagonista, en primer lugar, contra la oligarquía burguesa apátrida y golpista y sus sectores sanguinarios y terroristas; así como contra el clero reaccionario y ultraconservador nacional e internacional.
En segundo lugar, contra los asedios internacionales hoy muy desatados de las burguesías más beligerantes, pro-imperiales y derechistas, especialmente latinoamericanas montadas en los gobiernos de Colombia, Argentina, Brasil y México y también de Europa como España y la UE (dirigidas, entre otros, por el nefasto Almagro de la OEA y por Mike Pompeo de la CIA).
En tercer lugar en contra de los halcones militares estadunidenses que se han movilizado para poner en acción sus planes invasores (léase operaciones Freedom desde el comando sur) y sus pertrechos guerreristas en mar, cielo y tierra (buques, submarinos, radares, aviones, drones, bases y armamentos terrestres).
En cuarto lugar, directamente contra Donald Trump, sus amenazas, medidas y boicots económicos-financieros, así como contra sus funcionarios, embajadores y aparatos intervencionistas y contrarrevolucionarios como el Pentágono, la FBI, la CÍA y el espionaje digitalizado.
En quinto lugar contra todo el poder mediático-discursivo e internético de los massmedia, servidores de las tergiversaciones, el dolo y las distorsiones tendenciosas informático-propagandísticas (y sus efectos psicológicos, ideológicos y post-verdaderos) a favor de las propiedades privadas y mercantiles capitalistas.
En sexto lugar también y desgraciadamente contra intelectuales, académicos, militantes y organizaciones que aparecen con su retórica, sus posicionamientos, análisis y declaraciones como “democráticos” y/o anti-autoritarios de izquierda y hasta revolucionarios radicales (infantiles, mejor dicho); y que en sus múltiples versiones se han aliado y han coincidido consciente o “inconscientemente” con los cinco grupos arriba descritos que pueden resumirse, quizá, en este tiempo-ahora (jetztzeit) como un solo frente unido: la bestia del capitalismo encarnado política-económica y militarmente en el trumpismo internacional. Engendro cuya misión es llevar al planeta y a la humanidad al colapso.
La votación en esta jornada histórica del 30 de julio y la posterior instalación de dicha ACV es un parteaguas (al que teme hasta los tuétanos dicho frente unido trumpista, especialmente el imperialismo made in USA que sabe, como dice Atilio boron, lo que está en juego en términos geo-económico-políticos) para el presente y futuro de las causas populares y pro-revolucionarias en Latinoamérica y a nivel internacional y global; es la “hora cero” que incide directa e indirectamente en la correlación de fuerzas y la lucha de clases. En efecto, su avance triunfal de resistencia y recomposición por parcial que sea (como lo señala la citada Plataforma Ciudadana en Venezuela) y a la espera de un referéndum aprobatorio popular y de la segura escalada golpista dolida, inclina la balanza hacia el lado de las luchas populares, antimperialistas, antisistémicas y tendencialmente pro-revolucionarias. Por ello definitivamente es digna de apoyarse, reivindicarse y defenderse; es un paso importantísimo para detener momentáneamente al avorazado frente trumpista, que en este “instante de peligro” (como diría W. Benjamin) coadyuva a alimentar política y éticamente convicciones de resistencia-combate anti-trumpistas urgentes, necesarias y posibles.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

¿QUIÉN TEME A LA CONSTITUYENTE VENEZOLANA?

Desde Rajoy a Pablo Iglesias, desde los intelectuales orgánicos a Donald Trump

¿QUIÉN TEME A LA CONSTITUYENTE VENEZOLANA?

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  Por ÁNGELES DIEZ (*) / CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
  
   Mariano Rajoy teme a la Constituyente venezolana. Felipe González Jose María Aznar, Albert Rivera y Pedro Sánchez, hasta el calculador Pablo Iglesias teme a la[Img #50167]Constituyente. La oposición golpista venezolana y Donald Trump temen a la constituyente. Los empresarios venezolanos que  especulan con la comida del pueblo, las hordas de jóvenes desclasados y bien pertrechados que queman a chavistas, los intelectuales orgánicos, los que callan, los que otorgan, los paraperiodistas que no paran de disparar a las audiencias europeas. Todos sienten que se les acaba el tiempo para torcer el brazo a la revolución bolivariana.




        Hay muchos y distintos tipos de miedos que atraviesan el ámbito de la política. El miedo a un proceso constituyente es parecido al miedo que históricamente ha aterrorizado a las oligarquías cuando avizoran una posibilidad revolucionaria por pequeña que esta sea. A veces, es un miedo irracional pues hay pueblos sumisos y doblados por el talón de hierro capitalista que no guardan rescoldo alguno de rebelión. Pero eso no importa ni al horondo y clásico burgués, ni al joven tiburón especulador. Si hay una remota posibilidad de que ese pueblo despierte ahí estarán, la amenaza terrorista, las leyes mordaza, el caos tercermundista y la crisis económica que todo lo explica. El miedo de las élites europeas a los procesos constituyentes tiene mucho de terapia preventiva, es un “por si acaso mejor prevenir que curar”.
       El miedo del imperialismo estadounidense es otro tipo de miedo. Es el histórico miedo del esclavista a que los esclavos dejen de cultivar la tierra y se liberen, es el miedo del colono a un ataque de los indios sobrevivientes. Es el miedo a que los asesinados, los desaparecidos, los torturados y los saqueados latinoamericanos reclamen justicia. A que el retrato del imperialista salga a la luz y se vea nítidamente y sin máscara su democracia realmente existente. Donald Trump y antes Barak Obama temen que América Latina deje de ser un patio trasero donde hacer ricos negocios que oxigenen la economía estadounidense.
    El miedo español es un miedo neofranquista y tiene su origen en una Constitución sinAsamblea Constituyente.  La historia de nuestra Constitución es la historia de un apaño, de una componenda entre las élites franquistas y las nuevas élites socialistas y nacionalistas, ambas conectadas por finos hilos geoestratégicos a los intereses estadounidenses.

   No hubo pueblo español, ni vasco, ni catalán, ni siquiera franquista que participara en la elaboración de la Constitución española de 1978. Las elecciones del 15 de abril de 1977 no fueron para elegir a una cámara constituyente que elaborara ninguna constitución. Fue la Ley de Reforma Política (15 diciembre de 1976), aprobada por las Cortes Franquistas la que sentaba las bases para elegir a unos parlamentarios que a su vez designaran una Comisión de Asuntos Constitucionales compuesta por sólo 7 miembros repartidos entre comisionados de probado curriculum franquista como el ministro de Información y turismo Manuel Fraga Iribarne o Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, letrado del Consejo de Estado y Secretario General técnico del ministerio de Justicia; y comisionados vinculados al emergente y ambicioso PSOE como el abogado Gregorio Peces-Barba o Jordi Solé Turá. Después, sólo después de que la lápida del consenso enterrara la esperanza de recuperar la democracia republicana se hizo un referéndum legitimador.
          Para la reforma constitucional del 2011 tampoco hubo necesidad de preguntar al pueblo, y eso que el artículo a reformar, el 135,  era nada menos que aquel que obliga a cualquier gobierno, sea del signo que sea a priorizar el pago de la deuda antes que cualquier otro gasto del Estado, primero la bolsa y luego la vida. Quince días para maniatar al próximo gobierno y ni siquiera un referéndum de ratificación ¿Por qué había de opinar el pueblo si ya opinan sus representantes? ¿Por qué preguntar si las respuestas venían dadas desde la troika europea?
  
 ¿A qué se debe que las Constituciones den tanto miedo y los procesos constituyentes mucho más?
  
   La Constitución es la regla básica que fundamenta y ampara el sistema jurídico de un país así como el funcionamiento de las instituciones y poderes de un Estado. Se suele decir que es la ley de leyes. Las constituciones establecen los marcos jurídicos pero a su vez éstos implican una redefinición del Estado y de la fuente de la soberanía. Cuando son el resultado de procesos constituyentes suponen la incorporación de los ciudadanos a la discusión, elaboración y ratificación de la constitución, caso que se dio en Venezuela en 1999, estamos hablando de procesos en los que hay una ratificación popular del contrato social en la que los ciudadanos establecen y aprueban los instrumentos concretos para el ejercicio del poder del Estado y sus instituciones. Es algo así como si los ciudadanos participaran en la elaboración de los instrumentos que puede utilizar el Estado para gobernar y al mismo tiempo dijeran qué herramientas no pueden ser utilizadas.
    Las constituciones otorgan poder al Estado pero también limitan el ejercicio de ese poder.
    Las clases populares, siendo la fuente de poder en el proceso Venezolano, se convirtieron también en 1999 en fuente de derecho pues no se limitaron solo a votar una constitución previamente elaborada por juristas o comisionados no electos, sino que participaron activamente en la elección de los encargados de elaborar el articulado de la Constitución y también en discutir y debatir sobre las propuestas que éstos realizaban.
    Cada Constitución dice el constitucionalista Roberto Gargarella trata de responder a uno o varios problemas, o lo que es igual, trata de remediar algún mal, nos dice: “las Constituciones nacen habitualmente en momentos de crisis, con el objeto de resolver algún drama político-social fundamental” [1].
    La Constitución de 1999 en Venezuela vino a resolver tres problemas básicos: la incorporación de los sectores populares a las tareas de gobierno, es decir, convertir a estos sectores en sujetos políticos protagónicos, en segundo lugar, recuperar la soberanía sobre los recursos naturales (especialmente el petróleo), y en tercer lugar, resolver el drama de la desigualdad social.
    La movilización social, el cambio de correlación de fuerzas y la acumulación de poder social fueron el punto de partida de las nuevas Constituciones latinoamericanas tanto en Venezuelacomo el Ecuador o en Bolivia; y también la crisis del modelo de acumulación capitalista en estos paises.
    Pero esa recuperación de la soberanía popular que significó la Constitución de 1999 sólo podía estabilizarse con la mejora de las condiciones de vida al tiempo que se desarrollaba una cultura política de participación real y efectiva. Ambos procesos, mejora económica y participación política, son los que han dado y dan legitimidad al gobierno bolivariano. Son las bases del poder popular que derrocó al golpe contra el gobierno bolivariano en el 2002.
    Dieciocho años después de esa Constitución, ha habido 24 procesos electorales, se ha avanzado en casi todos los indicadores sociales (educación, desarrollo, vivienda, salud…), como demuestran los datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) deNaciones Unidas. Pero el contexto nacional e internacional han cambiado. A pesar del avance en cultura democrática y participación –o precisamente por ello-, el gobierno de Nicolás Maduro perdió la mayoría de la Asamblea Nacional que ahora se encuentra en manos de la llamada “oposición venezolana” –un conglomerado de más de 20 partidos unidos sólo por el odio al gobierno bolivariano [2], una Asamblea que además sesiona en desacato. La llamada oposición y las oligarquías empresariales han emprendido una hoja de ruta que, como en la Chile de Allende, trata de reventar la economía (inflación inducida, embargo comercial encubierto, bloqueo financiero internacional), someter por hambre a las clases populares (boicot en el suministro de bienes de primera necesidad, desabastecimiento programado), bloquear las instituciones, tomar las calles con la violencia extrema, crear un gobierno paralelo y finalmente, si no se derroca al gobierno bolivariano ni se quiebra al ejército bolivariano, habrá creado las mejores condiciones para una intervención humanitariamente armada.
     Tal vez no a través de la IV Flota estadounidense próxima a las costas venezolanas pero como declaró hace apenas unos días Michael Richard Pompeo, director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) se trabaja con los gobiernos de Colombia y México para evaluar las maniobras necesarias para lograr un cambio de gobierno en Venezuela [3].
    Internacionalmente la región latinoamericana ha sufrido un retroceso provocado por la derrota del gobierno progresista de Cristina Kirchner, los golpes parlamentarios en Brasil (2016)  yParaguay (2012), precedidos por los Golpes de Estado de Haití (2004) y Honduras (2009).La integración regional se ha ralentizado por los Estados más afines a Estados Unidos como  Colombia o México. La OEA (Organización de Estados Americanos) vuelve a ser esa organización internacional instrumentalizada por el imperio contra los gobiernos latinoamericanos díscolos.
    También a escala global el imperio estadounidense y sus aliados tienen sobre sus cabezas la espada de Damocles de una crisis económica que sólo resuelven aumentando la presión y la desposesión de sus poblaciones (saqueo de lo público, austeridad, recortes, precarización…) Llevar la guerra a cualquier parte del mundo donde haya algo que saquear, recuperar cuotas de influencia frente a Rusia o China y disciplinar a sus propias poblaciones, se hace urgente y necesario. Así, apoyar a las llamadas oposiciones, moderadas, armadas o de colores es la única política internacional realista para las necesidades imperiales.
    Ante este nuevo contexto nacional e internacional, el Poder electoral venezolano, a propuesta del Presidente de acuerdo con el artículo 348 de la Constitución) ha convocado elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio. No hay constitución que aguante tamaña embestida.
    Cada venezolano podrá votar una vez territorialmente y una vez por el sector y subsector que le corresponda. Los comisionados electos tendrán que reformar la Constitución de 1999 para tratar de resolver esta vez los siguientes graves y nuevos problemas que se resumen en 9 temas propuestos para la reforma:

1) Constitucionalizar las Misiones (salud, vivienda, educación…) creando un sistema público que garantice por ley los avances sociales,

2) dotar de instrumentos más eficaces para defender la soberanía nacional y el rechazo al intervencionismo,

3) constitucionalizar las comunas y consejos comunales para hacer de la participación un requisito democrático,

4) crear instrumentos jurídicos y penitenciarios para luchar contra la impunidad, el terrorismo y el narcotráfico,

5) caminar hacia un sistema económico menos dependiente del petróleo,

6) luchar contra el cambio climático y el calentamiento global,

7) favorecer los procesos de paz, reafirmar la justicia y aislamiento de los violentos,

8) Desarrollar los derechos y deberes sociales,

9) una nueva espiritualidad cultural y venezolanidad, garantizar el carácter pluricultural y la identidad cultural.
    El miedo a la constituyente venezolana se ha convertido en pánico en las pantallas. Losparaperiodistas dan diariamente el parte de guerra: 80, 90, 100 muertos, 20,30, 40 heridos. ¿Quiénes eran, a manos de quién, estaban en la manifestación?,-detalles irrelevantes-; huelga general 70%, 90% de seguimiento –quien da esas cifras, están comprobadas –detalle irrelevante-; nueva manifestación que es reprimida violentamente; por qué es reprimida, en qué consiste la represión de la policía si solo vemos manifestantes  tapados que arrojan cócteles y disparan morteros - detalles irrelevantes. Qué extraña “dictadura” la venezolana donde los periodistas nacionales e internacionales campan a sus anchas por las calles grabando la “represión policial”. Paraperiodistas que solo beben de las fuentes de la oposición, que no desaprovechan la oportunidad de disfrazarse de reporteros de guerra, que nunca entrevistan al pueblo bolivariano, que repiten cual papagayos las consignas de la llamada “oposición”.
   Todo vale en la propaganda de guerra, quien paga manda. El paraperiodista está siempre del lado correcto, el del empresario, el del gobierno si es un medio nacional, como televisión española, y si el gobierno español se ha pronunciado declarando enemigo al gobierno venezolano, pues ellos están ahí sirviendo a la patria
     Los paraperiodistas españoles tienen un serio entrenamiento: descubrieron armas de destrucción masiva en Iraq, nos convencieron de que para quitar el burka a las afganas había que facilitar a USA la intervención, justificaron el bombardeo de la OTAN en Yugoslavia, elasesinato de Gadafi, el golpe de Estado del 2002 en Venezuela, han apoyado a la más que moderada, moderadísima oposición siria, en fin, una probada fidelidad a las Agencias de información y a las orientaciones imperiales. Lástima que según un informe de la Universidad de Oxford de 2015 de los 11 países consultados en Europa los medios de comunicación españoles son los menos creíbles y los segundos menos creíbles de los 12 países estudiados a nivel mundial.
     Sin embargo, hay quienes no temen a la Constituyente venezolana, es más, hay quienes la defienden incluso a riesgo de su vida. Es el pueblo venezolano, son las clases popularesque no se han dejado engañar ni amedrentar. Es el pueblo que rinde homenaje a la memoria de su comandante que les colocó en la historia. Son los que recibieron educación, libros gratis, vivienda, salud,… No temen a la constituyente los líderes barriales, los obreros, los dirigentes, miles de venezolanos que se postulan para servir a su pueblo.
     Nadie que conozca la historia reciente de Venezuela, nadie que conozca los planes imperiales, nadie que haya soñado alguna vez con que en su país le hubieran dejado participar en un proceso constituyente, puede temer a la Constituyente venezolana.
  
Notas y referencias bibliográficas:

[1] Gargarela R., El nuevo constitucionalismo latinoamericano: Promesas e interrogantes; CONICET/CMI

[2] Composición de la Oposición Venezolana, MUD, compuesta por 19 partidos, originariamente por 31

[3] CIA, Colombia y México quieren derrocar a Maduro: canciller de Venezuela, http://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/cia-colombia-y-mexico-quieren-derrocar-maduro-canciller-de-venezuela-articulo-704678
  
(*) Ángeles Diez es Doctora en CC. Políticas y Sociología y profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

A la oposición derechista se le acaba el tiempo CRÓNICA DE UN PARO QUE NO FUE

A la oposición derechista se le acaba el tiempo

CRÓNICA DE UN PARO QUE NO FUE

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"Caracas iba a amanecer como ciudad sublevada. . escribe Marco Teruggi - Eso se podía imaginar al leer las declaraciones de los dirigentes de la derecha [y la prensa burguesa extranjera]. Era el día uno del paro de 48 horas, una medida destinada a escalar la presión de calle para impedir las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente del próximo domingo 30 de julio. La realidad fue otra: Caracas se pareció a un día feriado en algunas zonas.
 POR MARCO TERUGGI / CANARIAS SEMANAL

      El escenario golpista, planteado por la derecha con el plan del gobierno paralelo y la violencia, parece a todo o nada. Cada día, entonces, es clave
        Caracas iba a amanecer como ciudad sublevada. Eso se podía imaginar al leer las declaraciones de los dirigentes de la derecha [y la prensa burguesa extranjera]. Era el día uno del paro de 48 horas, una medida destinada a escalar la presión de calle para impedir las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente del próximo domingo 30 de julio. La realidad fue otra: Caracas se pareció a un día feriado en algunas zonas.
         Al menos así lo fue en horas de la mañana. El este de Caracas, donde reside la mayor parte de la base social de la derecha, hubo poco movimiento. Negocios cerrados, autobuses a cuenta gotas, y una multiplicidad de trancas, tanto en urbanizaciones, como Boleíta, como en autopistas, como Prados del Este. Con un detalle: eran más escombros, basura, troncos, alambres, que gente. En algunas eran dos o tres personas, otras estaban desiertas. La sublevación prometida era en la práctica un juego de calles cerradas sin nadie.
          El oeste de la ciudad presentó otra cara desde el inicio del día. Con menos actividad que de costumbre, lejos de parecer una ciudad en paro. Transportes, negocios, en su mayoría abiertos, circulación de gente, de una normalidad caraqueña en esta situación de conflicto prolongado.
       Eran como dos ciudades, de espaldas una a la otra. El corte, como es habitual, era de clases.
         Así transcurrió la mañana y el mediodía, en una calma que antecede la tormenta. Fue en horas de la tarde donde el escenario cambió, y entraron en escena los dos niveles de violencia que tiene organizada la derecha. El primero se desarrolló en Bello Campo, donde grupos de choque -“escuderos” bendecidos por curas y dirigentes como Freddy Guevara- fueron a buscar el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. El objetivo era generar el hecho mediático, la imagen que luego sus medios se encargarían de invertir y de presentar como una “arremetida del gobierno” contra ellos. En los hechos las líneas de choque organizadas actuaron con piedras, bombas molotov, morteros, y -lo que nunca reconocerá la derecha- con gente armada que disparó desde el techo de un edificio.
        El otro nivel se activó en otros puntos de la ciudad, como en Petare y Macaracuay. Sin cámaras, ni construcción épica en torno a los “escuderos”. Se trató de la activación de grupos que atacaron con armas de fuego a las fuerzas de seguridad del Estado. En uno de los casos de Petare, las células atacaron primero desde barricadas entre los edificios, para luego meterse barrio adentro y disparar desde escaleras, techos. Todo ante el paso de vecinos de la zona, niños, trabajadores de regreso a sus casas.
       Algo similar ocurrió también en otros puntos del país. En el estado Lara, por ejemplo, grupos de la derecha atacaron e incendiaron la alcaldía de Duaca. Fue presentado como una arremetida de las fuerzas de seguridad del Estado. Siempre, suceda lo que suceda, aunque la evidencia sea innegable, el esquema es el mismo: poner como víctimas a quienes atacan, disparan, queman.
      La derecha anunció el éxito total de su medida. Así como la había hecho la semana anterior, así como la hará en cada acción. Si se mide con respecto al paro del pasado jueves, el resultado no fue bueno. Ya se había visto aquel día que la medida no había contado con el respaldo de los trabajadores -únicos que pueden paralizar un país- ni con la totalidad de los empresarios. Esto último lo había subrayado el mismo J.J. Rendón desde Miami en una entrevista el domingo: una parte del empresariado no había acatado la medida, en particular las grandes industrias. Lo mismo sucedió este miércoles [y jueves]. El paro se sintió aun menos.
       Si se lo piensa en términos de consenso en la población, la respuesta tampoco es positiva. Una de las imágenes que más se vio en el este fue la de gente esquivando barricadas -sin nadie- y caminando para ir a sus lugares de trabajo. El paro no sumó, las trancas no sumaron. Fueron los mismos, incluso menos, y sin respaldo de la mayoría de quienes viven de su trabajo.
        En cuanto a pensar el paro como una medida en escalada hacia el domingo 30, el balance tampoco es favorable. Se esperaba una ciudad sublevada y fue un paro solo en algunas zonas de Caracas. Quedan tres días antes del domingo. ¿Tienen una carta escondida que jugarán de imprevisto? Lo que es seguro es no lograron avanzar en el movimiento de acumular fuerza movilizada para presionar al gobierno y forzarlo a cambiar de rumbo.
       La única forma de pensar la medida como no-negativa, es si se proyecta el conflicto de manera prolongada -con la estrategia del doble gobierno- donde el 30 será el inicio de una nueva fase de la escalada. En ese sentido el paro se proyectó hacia el frente internacional, y mantuvo una actividad para su base social, para los comerciantes y transportistas descontentos con el gobierno -aunque no todos los que cerraron y pararon lo hicieron por voluntad propia: muchos fueron amenazados, como lo muestran los carteles- Así entonces se puede pensar que el paro relativamente resultó.
         La derecha mantiene una proporción que casi nunca falla: apela a la violencia y el frente internacional cuando desciende su capacidad de convocatoria. Pasó nuevamente este miércoles, y nuevamente los números no resultaron: la Organización de Estados Americanos no tuvo el respaldo buscado por los EEUU para escalar la presión diplomática sobre Venezuela.
       Por su parte el chavismo está ante un desafío central: lograr una alta participación en las elecciones del domingo, un hecho que daría una legitimidad necesaria a la ANC. Este jueves, mientras se desarrollaba el segundo día del paro, tuvo lugar el cierre de campaña en Caracas. El cuadro de violencia impuesto por la derecha podría resultar beneficioso para el chavismo: agudiza la confrontación política y, como se sabe, el chavismo se hace fuerte en el debate, la polarización, y, sobre todo apuesta -como la mayoría de la sociedad venezolana- a la resolución democrática de los conflictos.
      El escenario golpista, planteado por la derecha con el plan del gobierno paralelo y la violencia, parece a todo o nada. Cada día, entonces, es clave.