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lunes, 23 de marzo de 2020

Crisis de coronavirus La falta de recursos obliga a las UCI a prepararse para priorizar pacientes


Crisis de coronavirus La falta de recursos obliga a las UCI a prepararse para priorizar pacientes

Los médicos intensivistas recomiendan que se prioricen a los enfermos que tengan más opciones de sobrevivir en los casos de colapso. Algunas UCI de las zonas más golpeadas por el coronavirus ya han tenido que entrar en esta fase, sobre todo por la falta de respiradores. Los criterios para valorar estos ingresos no se basan únicamente en la edad.

Personal sanitario del Hospital Arnau de Vilanova descansa unos minutos ante la puerta de urgencias, hoy durante el sexto día del estado de alarma decretado por el Gobierno.EFE/ Manuel Bruque
Personal sanitario del Hospital Arnau de Vilanova descansa unos minutos ante la puerta de urgencias, hoy durante el sexto día del estado de alarma decretado por el Gobierno.EFE/ Manuel Bruque
. Madrid. 20/03/2020 20:55
Beatriz Asuar
Los médicos y los expertos eran conscientes de que tarde o temprano este momento iba a llegar. Algunas unidades de cuidados intensivo (UCI) ya tienen que priorizar pacientes. La mayoría se preparan para ello. El sistema sanitario tiene un límite y hay varias UCI de las zonas más golpeadas por la pandemia que bordean el colapso. La falta de camas o los respiradores llevan a que ya se entre en la fase en la que los hospitales comienzan a priorizar las personas que pueden ingresar: un criterio que no depende ni dependerá sólo de la edad, sino de la esperanza de vida de los pacientes.
El hospital Infanta Leonor ya ha tenido que tomar la decisión de no intubar a mayores de 80 años o de 70 años con patologías previas y que tuvieran poca esperanza de vida, según ha podido saber Público por tres médicas. Otras facultativas confirman que es una situación que se da en varias UCI desde hace un par de días, pero no quieren que se señalen hospitales concretos. La falta de recursos es el motivo por el que se toman las decisiones, aunque es un problema que se intenta resolver porque la crisis sobrepasa la capacidad del sistema.
Estas situaciones, además, las admitió este viernes el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio, Fernando Simón, al explicar que la "sobrecarga" y "presión" en las UCI de determinados hospitales está obligando a ser "más restrictivos" a la hora de admitir pacientes. 
La Comunidad de Madrid pide
A este punto se llega sin un documento oficial de actuación concreto sobre la crisis del coronavirus del Ministerio, aunque Simón aseguró que Sanidad trabaja en coordinación con las sociedades científicas para establecer unos algoritmos y criterios de acceso a las UCI lo mas "homogéneos posibles". También señaló que la situación límite en la que se encuentran algunas de estas unidades "no está generalizada".
Lo que sí se tiene ya es el Plan de contingencia para los servicios de medicina intensiva frente a la pandemia del Covid-19, de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). 
En él se establece que en la fase de saturación de las UCI habrá "criterios de ingreso estrictos, guiados por escalas objetivas, aplicando si es necesario los protocolos de limitación del tratamiento de soporte vital con el soporte del Comité de Ética asistencial en caso necesario". Y, en la fase de colapso, que se haga "uso de todas las camas disponibles en el hospital, incluidas las de la UCI, para atender prioritariamente a los pacientes que tengan una mayor probabilidad de recuperación".
Los hospitales madrileños, al límite: las UCI llenas, trabajadores contagiados y falta de material
Según otro texto de la Semicyc, Recomendaciones éticas para la toma de decisiones en la situación excepcional de crisis por pandemia de Covid-19 en las unidades de cuidados intensivos, en estos criterios de priorización de pacientes se valorará la expectativa de vida inferior a 1-2 años, priorizar a la persona con más años de vida ajustados a la calidad de la misma o tener en cuenta "el valor social de la persona enferma"
Las personas a las que no se recomienda ingresar son aquellas en las que se prevé "un beneficio mínimo, como, por ejemplo, situaciones de fracaso multiorgánico establecido, riesgo de muerte calculado por escalas de gravedad elevado —cuando éstas sean fiables en su uso individual— o situaciones funcionales muy limitadas". 

Triaje basado "en el principio de justicia distributiva"

"Hay más demanda de camas de las UCI que camas de UCI. Faltan trabajadores y los respiradores son fundamentales en la limitación del sistema a la hora dar respuesta", reflexiona uno de los médicos consultados por Público. No quiere ser "ventajista" ni "buscar culpables", pero señala que, por los recortes, sitios como la Comunidad de Madrid tienen un número de camas mucho menor que la media estatal. "Tener una mayor infraestructura ahora dotaría al sistema de mayor capacidad para hacer frente al coronavirus", reflexiona.
Estos recortes y el avance del coronavirus lleva a que el triaje de ingreso de los pacientes ya sea algo que no ha sorprendido a ninguno de los médicos consultados. Eso sí, todos destacan que la edad no es el único criterio para la toma de estas decisiones. 
Los intensivistas en su documento destacan que el triaje debe basarse "en el principio de justicia distributiva" y que son necesarios en las situaciones críticas como las de ahora, porque "admitir un ingreso puede implicar denegar otro a otra persona que puede beneficiarse más". Todos los expertos consultados, además, insisten en la necesidad de explicar que todo el mundo va a recibir tratamiento y acompañamiento y que la explicación de esto es que las medidas más agresivas, en el caso de tener que priorizar, tienen que destinarse a quienes tienen más opciones de sobrevivir.

jueves, 4 de agosto de 2016

Nuestro veneno de cada día

Nuestro veneno de cada día

No, no me refiero a las píldoras tóxicas que nos suministran diariamente los medios “informativos” de nuestro país con TVE a la cabeza. Se trata del aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que comemos.
A menudo escuchamos la frase: “Somos lo que comemos”. Incluso el filósofo y profesor de ética Peter Singer, autor del best seller “Liberación animal”, ha utilizado este título para uno de sus últimos libros. Evidentemente no se pretende que se tome tal frase de forma literal, sino resaltar la importancia de la alimentación en lo que somos, tanto en lo referente al desarrollo orgánico como a la salud.
Son muchos los hechos que nos señalan que en este asunto, como en tantos otros, vamos por mal camino.
Hemos sido testigos, y continuamos siéndolo, de la estafa económica sobre los pueblos europeos por parte de los individuos que ostentan los poderes económicos, ayudados por aquellos políticos a los que “prestan” dinero para sus campañas u otros menesteres, y que desgraciadamente demasiados ciudadanos, a pesar de todo, siguen votando. Estafa a la que eufemísticamente se le ha denominado “Crisis” y que ha sumido en la miseria a millones de personas y beneficiado a ladrones y sinvergüenzas sin escrúpulos que vemos desfilar todos los días por los noticiarios y/o tribunales de justicia.
Lamentablemente no es la única crisis que nos urge dar respuesta desde la ciudadanía. Además estamos ante una “Crisis Ecológica Global” que afecta a cuatro dominios fundamentales para el futuro de la humanidad: la biodiversidad, la energía, el clima y la salud.
En lo relativo a la salud, si nos fijamos en las enfermedades que más preocupan en estos momentos: cáncer, enfermedades neurodegenerativas, diabetes, trastornos inmunitarios, asma, alergias, esterilidad, etc. su incidencia, es decir nuevos casos, va en aumento. En nuestro país el Cáncer de Mama, como representativo de este mal en la mujer, aumenta en algo más del 2% anual; a los hombres no les va mejor si nos fijamos en el Cáncer de Próstata.
Si añadimos a lo anterior lo publicado en dos estudios en 2011 en los que, en uno se demostraba que “la esperanza media de vida de los estadounidenses ha disminuido por primera vez en su historia” y en el otro se constataba que “en treinta años se ha duplicado la cantidad de personas que padecen obesidad en el mundo”, podemos decir que estamos más gordos, más enfermos y vamos camino de vivir menos. Paradójicamente en tiempos en que ciencia, tecnología y riqueza a nivel mundial han alcanzado las mayores cotas de nuestra existencia.
Son muchas las evidencias que nos muestran la importancia que tiene la alimentación en lo que nos está ocurriendo. Si partimos de la base de que lo que somos es el resultado de la interacción de los genes con el ambiente y dado que el cambio en los genes suele ser muy lento, parece obvio que las anomalías que están apareciendo tienen su origen, en gran medida, en la exposición ambiental. Por ello se ha señalado como elemento esencial para mejorar la situación basarse en lo que se ha denominado: “expologia”, es decir tener en cuenta todas las exposiciones químicas a las que está sometido el ser humano en su entorno, desde su desarrollo embrionario, cuando los riesgos son mayores, a la edad adulta.
En el mundo de la investigación alimentaria existen dos tendencias que a pesar de ser complementarias y constituir las dos caras de una misma moneda, desgraciadamente como en tantas otras cuestiones, se suelen ignorar entre sí.
Por un lado tenemos aquellos científicos interesados de manera casi exclusiva en el “estilo de vida” y que, en los aspectos relacionados con la alimentación, ponen el foco del debate en la “dieta mediterránea” versus “comida basura”. En otras palabras, sobre la clase de alimentos que ingerimos: verduras, frutas, hidratos de carbono, grasas, proteínas, etc. Con esta cara de la moneda estamos más familiarizados por ser la que se utiliza en la práctica médica y porque suele ocupar los medios informativos mediante charlas y consejos al respecto. En ellos se nos informa de las propiedades saludables de la “dieta mediterránea” frente a las nefastas consecuencias para la salud de la popular y extendida “comida basura”. Aunque diésemos por buenas las recomendaciones de los organismos oficiales, que algunas no lo son, respecto al tipo de alimentos que debemos consumir, es evidente que resulta incompleta si queremos alimentarnos de manera saludable. Nos falta la otra cara.
Para mostrarlo nada más útil que un ejemplo: En 2010 se publicó un estudio realizado en Francia en el que se analizó la alimentación cotidiana de un niño de 10 años que seguía lasrecomendaciones oficiales al respecto. El balance fue abrumador: “Ciento veintiocho residuos, ochenta y una sustancias químicas, cuarenta y dos de las cuales están clasificadas comocancerígenas posibles o probables, y cinco sustancias que están clasificadas como cancerígenas seguras. Así como treinta y siete sustancias susceptibles de actuar como “perturbadores endocrinos”… Para el desayuno, solo la mantequilla y el té con leche contenían más de una decena de residuos cancerígenos posibles y tres que lo son seguros, así como una veintena de perturbadores endocrinos… Lo mas “rico” resultó ser la rodaja de salmón para la cena con treinta y cuatro residuos detectados”. Esta otra cara de la alimentación es de la que se ocupan los investigadores que ponen la mirada en los orígenes medioambientales de las enfermedades crónicas y los diversos tipos de cáncer. Aquí el foco se pone en la calidad de los alimentos en lo referente a la manera en que se producen y distribuyen, como elementos propiciadores de la alta contaminación por productos químicos en los mismos.
En 1991 un grupo de investigadores de diferentes disciplinas con Theo Colburn a la cabeza, añadieron un motivo más de preocupación sobre los riesgos de enfermar por los contaminantes ambientales, pues a las enfermedades que habitualmente se estudiaban (cáncer, diabetes, neurodegenerativas, etc.) fueron capaces, al unir las diferentes piezas que cada uno aportaba desde su especialidad, de construir el puzle que les permitió vislumbrar el mecanismo por el que muchos de los productos químicos que estábamos usando producían graves malformaciones en el aparato reproductor y en la conducta de apareamiento de múltiples especies de la fauna silvestre. Estas sustancias actuando como “impostores hormonales” consiguen gracias a la sinergia que se produce entre ella que dosis casi homeopáticas de una parte por billón produzcan graves daños en el desarrollo de los embriones. A estas sustancias el grupo las denominó “Disruptores endocrinos” y dio la alarma sobre las repercusiones en los seres humanos dada la ubicuidad de las mismas por la insensata utilización de productos químicos, como los plaguicidas que han contaminado las aguas, el aire y los alimentos, junto a otras que forman parte de la mayoría de los utensilios de uso cotidiano en las sociedades desarrolladas como plásticos, electrodomésticos, aparatos electrónicos, cosméticos, etc.
A pesar de los datos que indican el riesgo en la población humana de estas sustancias, especialmente en mujeres gestantes por los graves efectos en los embriones en desarrollo (retraso cognitivo, trastornos inmunitarios, de memoria y atención, etc.), la poderosa industria química se las sigue ingeniando para que las diferentes agencias reguladoras gubernamentales en vez de actuar con la rapidez de la liebre ( para beneficio de la población) lo hagan con la lentitud de la tortuga ( en beneficio de la industria química) y, lo que es peor, como la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la UE) que en 2015 declaró que “el Bisfenol-A no supone riesgo para la salud a las dosis de exposición habituales”. Negando la evidencia de multitud de estudios científicos independientes y dando muestra de una ignorancia escandalosa al utilizar métodos de evaluación desfasados y no apropiados (al no tener en cuenta el efecto sinérgico del coctel químico al que estamos expuestos ni los diferentes periodos críticos del desarrollo, entre otros). Pero, eso sí, en sintonía con lo que defienden las empresas químicas.
En general seguimos sin aplicar el Principio de Precaución, que obligaría a demostrar la seguridad para la salud de las sustancias químicas antes de permitir su uso, con lo que se trasladaría la “carga de la prueba” a las empresas comercializadoras. Justo lo contrario de lo que ocurre en la actualidad que se permite su uso, basándose en los datos que la propia empresa proporciona. Requiriéndose pruebas concluyentes de la nocividad del producto para su prohibición.
Por ello, dada la incompetencia y la falta de garantías de las agencias gubernamentales en proteger a sus ciudadanos se hace necesario un activismo social que muestre a esaciudadanía “instalada” en la apatía y el consumismo ciego los riesgos a los que estamos sometidos. Exigiendo que se democraticen las instituciones responsables y se pongan en marcha medidas correctoras por parte de los gobiernos… Y mientras tanto pongamos nuestro granito en la consecución de un mundo más saludable comprando en el comercio del barrio productos de temporada y ecológicos. Contratar con eléctricas sostenibles tipo SOM y si alguien tiene algún dinero usar banca ética (Triodos, Fiare, etc.).Con ello disminuiremos nuestra dosis de venenos diarios y el riesgo para nuestros hijos y nietos.
Antonio Pintor. Colectivo Prometeo
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 7 de noviembre de 2015

CUBA: El Hospital Lenin de la Ciudad de Holguín llega al medio siglo de existencia

El Hospital Lenin de la Ciudad de Holguín llega al medio siglo de existencia
Son muchos e importantes los logros alcanzados por la Revolución Cubana a lo largo de sus ya casi 57 años de existencia. Uno de ellos es, sin duda, el elevado nivel alcanzado por su sistema de salud pública. Un hecho realmente admirable, si tenemos en cuenta el bloqueo estadounidense sufrido por el pueblo cubano durante todos esos años, que ha afectado y sigue afectando gravemente a todos los sectores de la sociedad. Por si esto fuera poco, desde el principio, el gobierno de los Estados Unidos dedicó muchos de sus esfuerzos a conseguir el éxodo de los profesionales calificados, entre ellos no pocos médicos. De los 6.000 galenos que había al triunfo de la Revolución solo se quedaron 3.000 en la Isla.
La respuesta de Cuba revolucionaria fue rápida y contundente. Pronto se dieron a la tarea de formar personal médico, así como de crear la necesaria infraestructura —a día de hoy cuentan, aproximadamente, con un médico por cada 150 habitantes, y han formado, además, a miles de galenos de otros países necesitados del mundo—. El Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin de la Ciudad de Holguín es buen ejemplo de ello.
Dotado con 838 camas, este hospital fue inaugurado por el compañero Fidel el 7 de noviembre de 1965, y nació con la colaboración de la extinta Unión Soviética, que donó el equipo médico y facilitó especialistas que trabajaron juntos a los cubanos durante los primeros años de andadura.
El centro hospitalario cuenta con 2.729 trabajadores, entre los que se encuentran 464 médicos, 28 enfermeras especialistas, 580 enfermeras superiores, 198 técnicos de enfermería y 438 tecnólogos y técnicos de la salud. Cuenta, además, con servicios docente-educativos para estudiantes cubanos y extranjeros.
En estos 50 años de existencia, en el Lenin, que así le llaman los holguineros, se han practicado 2.295.701 intervenciones quirúrgicas, 9.828.190 pacientes han sido atendidos en consultas externas y 11.720.556 en el Cuerpo de Guardia. Así mismo, 200 de sus profesionales han prestado servicios en 26 países de América Latina y el Caribe, África y Oceanía.
No cabe duda, a lo largo de medio siglo, el Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin de la Ciudad de Holguín, que estos días está de celebración, ha contribuido enormemente al merecido prestigio alcanzado por el Sistema Nacional de Salud cubano.
Blog del autor: http://baragua.wordpress.com

viernes, 6 de noviembre de 2015

Glifosato, entre el veredicto científico y los grandes intereses económicos Las trasnacionales al contraataque





El informe de marzo 2015 del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), sobre el efecto cancerígeno del Glifosato detonó una bomba mediática. La trasnacional que produce ese herbicida reaccionó de inmediato. Desde entonces, la polémica no ha dejado de inflamarse. Poder económico, ONG, sociedad civil internacional, organizaciones campesinas y ambientales, clase política y hasta el mundo científico, la alimentan con posiciones tan polarizadas como intransigentes. Algunos gobiernos empiezan incluso a tomar medidas concretas.

Las conclusiones del informe “ Monographs Volume 112: evaluation of five organophosphate insecticides and herbicides” de dicho Centro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), presentadas el 20 de marzo, considera que el Glifosato, el ingrediente químico más usado a nivel planetario para destruir las malas hierbas, es un “carcinógeno humano probable” (Grupo 2 A) ( http://www.iarc.fr/en/media-centre/iarcnews/pdf/MonographVolume112.pdf).

Conclusión científica

Argumentando tal posición se encuentran científicos independientes que revisaron durante un año la literatura específica sobre el herbicida, encontrando “evidencia suficiente” que el producto causa cáncer en animales de laboratorio, “evidencia limitada” que lo causa en seres humanos y evidencia (a secas) de que causa daño en el ADN y en el cromosoma de células humanas.

Un grupo de 17 prominentes personalidades especialistas en el tema de 11 países se reunieron entre el 3 y el 10 marzo del 2015 para producir el Informe final que retoma estudios científicos y de Gobiernos y entidades oficiales pero que no tiene en cuenta artículos on line cuya independencia no puede ser probada.

El Glifosato constituye el principio activo del herbicida Roundup, producto comercial de la empresa Monsanto cuya patente expiró en el 2000. Monsanto registró en algunos países la soja transgénica resistente al Glifosato lo que permite la aplicación del herbicida en cobertura total sin afectar al cultivo. Se encuentran ya en el mercado también variedades de maíz y algodón resistentes a dicho químico.

La multinacional con sede en San Luis, Misuri, USA, no tardó en reaccionar contra el informe del Centro de Investigaciones, expresando su total desacuerdo con sus conclusiones. Aludió a cuatro argumentos: que no existen nuevos datos o investigaciones; que datos relevantes habían sido excluidos de la investigación; que las conclusiones del CIIC no están apoyadas por la evidencia científica disponible y, por último, que la clasificación del organismo internacional “no establece una relación entre el Glifosato y un aumento del cáncer”.

En su respuesta, Monsanto intentó desacreditar la solvencia científica del organismo responsable del nuevo informe, argumentando que “en el pasado el CIIC ha recibido críticas por la forma en que conduce sus evaluaciones y su falta de objetividad”. E hizo público las posiciones de algunas autoridades reguladoras del Glifosato (como la de Canadá, la Agencia de Protección al Ambiente de Estados Unidos o el Instituto Alemán de Evaluación de Riesgos) que anteriormente se habían pronunciado en el sentido que no hay evidencias sobre la responsabilidad cancerígena de ese herbicida.

Los intereses económicos en juego son significativos y una penalización de la comercialización del herbicida tendría consecuencias significativas para la multinacional. Tal como lo señala un estudio de la Third World Network (TWN): “La introducción de cultivos genéticamente modificados tolerantes a herbicidas como la variedad Roundup-Ready de Monsanto ha dado lugar a un aumento espectacular en el uso del glifosato”. Según esta Red de organizaciones de la sociedad civil africana y latinoamericana, entre 1997 y 2014 la superficie mundial de tierras destinadas para estos cultivos tolerantes a herbicidas pasó de 6,9 millones de hectáreas a 154 millones de hectáreas.
En Estados Unidos de Norteamérica el uso total del herbicida aumentó en 237 millones de kilos entre 1996 y 2011. Solo los cultivos de la soja RR representan el 70 % de ese incremento. En América del Sur, la introducción de la soja RR ha multiplicado por diez la utilización de dicho pesticida en países como Argentina y Uruguay. Brasil constituye, en la actualidad, el mercado de plaguicidas más grande del mundo.

Reacciones inmediatas

Dos meses después de conocerse el informe del CIRC, una de las primeras reacciones oficiales que más sorprendió fue la tomada por el Gobierno colombiano. A mediados de mayo 2015, el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE), institución integrada por ministros y otros altos funcionarios oficiales, decidió suspender la fumigación de los cultivos de coca con el pesticida producido por Monsanto.

Según diversas fuentes, en los últimos 14 años los diferentes gobiernos colombianos han promovido la fumigación de plantaciones de coca que ocupaban, al menos, 1 millón 800 mil hectáreas. Todo esto en el marco de una estrategia global de erradicación que contó con el apoyo directo de las autoridades de los Estados Unidos de Norteamérica a través del denominado “Plan Colombia” de combate a los cultivos ilícitos.
La decisión de mayo de Bogotá fue apoyada por una veintena de congresistas estadounidenses del Partido Demócrata y produjo una ola de reconocimientos de personalidades del mundo científico y organizaciones nacionales e internacionales.

En junio del año en curso fue el Gobierno francés que anunció la prohibición, a partir de enero 2016, de la venta libre a los particulares de los herbicidas que contengan Glifosato. Una medida “simbólica” de cierto impacto real dado que se trata del herbicida más utilizado por los más de 17 millones de jardineros amateurs que existen en el Hexágono.

La medida –que no toca la agricultura- implica un adelanto en la ejecución del plan gubernamental Ecophyto 2 que intenta reducir en 50 % el empleo de pesticidas en Francia hasta el 2025. El mismo preveía el fin de la venta libre de los productos químicos para las plantas a los particulares al concluir el 2018.

En numerosos otros países el informe del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer abrió espacios importantes de debate público, convirtiéndose en un detonador de reflexión tanto a nivel de Estado como de la sociedad civil. En Suiza, las organizaciones no gubernamentales Greenpeace, Médicos en favor del medio ambiente (MfE, en sus siglas originales) y la Federación suiza francesa de Consumidores (FCR en sus siglas en francés) lanzaron en mayo del año en curso una petición denominada “¡Prohibir el Glifosato Ya!” Varios diputados, especialmente del Parido Verde, presentaron mociones, postulados e interpelaciones parlamentarias que van en la misma dirección. Según la Third World Network (TWN), las Islas Bermudas y Sri Lanka han prohibido las importaciones de Glifosato. El Ministerio danés del Ambiente del Trabajo coincidió con las conclusiones del Informe, mientras que autoridades de la protección de consumidores de Alemania se pronunciaron a favor de una prohibición del químico en cuestión.

La Federación de Profesionales de Argentina (FESPROSA) también solicitó la prohibición, de igual manera que la Unión Latinoamericana de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza.

Debate de futuro

La Third World Network, asumiéndose como voz de la sociedad civil africana y latinoamericana y en particular del mundo de los trabajadores rurales, publicó un informe para la reflexión y el debate al que tituló: ¿Qué sigue después de una prohibición del Glifosato- más productos químicos y cultivos transgénicos?... ¿O la transformación de los sistemas mundiales de alimentos?

“Es imperativo que las conclusiones del CIIC lleven el debate más allá del simple reemplazo del Glifosato por otros herbicidas químicos tóxicos”, enfatiza la red internacional. Y sugiere que la reflexión debe “abarcar cuestiones más profundas, como las característica de nuestros sistemas de alimentación y agricultura y como éstos interactúan e impactan en las personas y el medio ambiente”.

La TWN, haciéndose eco del informe del CIIC, lanza ciertas pistas para anticipar lo que denomina la búsqueda de “alternativas reales” para proteger el medio ambiente y la salud humana. Y se pronuncia a favor de seis medidas inmediatas a aplicar. La prohibición a corto plazo de todos los usos del glifosato. Asegurar que otros químicos tóxicos no reemplacen al herbicida en cuestión. Así como la suspensión de nuevos cultivos transgénicos tolerantes a los herbicidas.

Sugiere la realización de una evaluación integral de los impactos y sobre el uso de los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas y los herbicidas que se usan en ellos, en particular en todas las zonas productoras de la soja RR.

Dicha evaluación debe incluir la plena participación de los pueblos afectados y comunidades locales. Y, para concluir, propone iniciar un programa exhaustivo de reparaciones a los pueblos afectados y la integral restauración y rehabilitación de los ecosistemas contaminados. Sugiriendo el cambio del control intensivo de malezas (hoy vía insumos químicos) a través de métodos agroecológicos.


Sergio Ferrari, en colaboración con el Bulletin Suisse du Cancer. Este artículo fue publicado en francés, en el mes de noviembre 2015, en esta Revista Helvética

miércoles, 19 de agosto de 2015

Cantabria garantiza por ley la atención sanitaria universal que eliminó el PP. Por Publicado por Nerea Castro





  • El Partido Popular denuncia que la orden por la que se regula la asistencia sanitaria a extranjeros “no es más que un fraude” y alerta de que “reabre la puerta cerrada al turismo sanitario”.
  • La nueva normativa aprobada por el Gobierno bipartito PRC-PSOE asegura que ninguna persona residente en Cantabria quede fuera del sistema público y prevé la concesión de una tarjeta sanitaria con validez de dos años.
Laro García⎮eldiarionorte Cantabria⎮17/08/2015
Eva Díaz Tezanos y María Luisa Real durante su intervención en rueda de prensa. | IGNACIO ROMERO
Eva Díaz Tezanos y María Luisa Real durante su intervención en rueda de prensa. | IGNACIO ROMERO
La vicepresidenta del Gobierno de Cantabria, Eva Díaz Tezanos, y la consejera de Sanidad, María Luisa Real, han presentado este lunes en rueda de prensa la nueva normativa, que entra en vigor mañana, por la que “ninguna persona residente en Cantabria quedará fuera del sistema público de protección sanitaria”. Una norma que hace “realidad legal” un compromiso que ambas adquirieron hace menos de un mes con la Plataforma de Lucha Contra la Exclusión Sanitaria, la Coordinadora del ONGs y Amnistía Internacional.
A partir de ahora, las personas a las que se les retiró la tarjeta sanitaria con la entrada en vigor del Real Decreto 16/2012, que en Cantabria fueron unas 5.000, volverán a tener una tarjeta con validez en la comunidad autónoma por un periodo de dos años y similar a la del resto de usuarios del sistema nacional de salud.
Díaz Tezanos ha precisado que, aunque en su mayor parte afectó a inmigrantes en situación administrativa irregular, también había españoles que habían perdido su derecho por ser parados sin prestación o por haber permanecido más de tres meses en el extranjero. “Se dio un gravísimo paso atrás en la protección social y la salud pública de España”, ha asegurado la vicepresidenta.
“Los socialistas, desde que llegamos al Gobierno de Cantabria, hemos estado trabajando para que se reestableciera cuanto antes el acceso pleno a la asistencia sanitaria como derecho constitucional de ciudadanía y en igualdad de condiciones para todos”, ha declarado la secretaria general del PSOE en la comunidad autónoma, quien ha precisado que desde que se comprometió con los colectivos a recuperar este derecho se ha estado garantizando la atención sanitaria en las mismas condiciones que al resto de usuarios del Sistema Nacional de Salud.
Además, Díaz Tezanos ha asegurado que esta normativa es “una medida paliativa que pretende solucionar temporalmente el problema creado por el Partido Popular” y ha incidido en que el Gobierno de Cantabria “sigue defendiendo la urgente recuperación de la cobertura pública y universal del derecho a la atención sanitaria y la protección a la salud”.
La vicepresidenta ha recordado que la consejera de Sanidad reclamó la derogación del Real Decreto de 2012 en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, celebrado el pasado mes de junio, y ha anunciado que desde el Gobierno de España, en caso de que el Partido Socialista gane las elecciones del próximo mes de diciembre, se impulsará una reforma de la Constitución Española para que el derecho a la asistencia sanitaria y la protección de la salud sea considerado derecho fundamental.
Díaz Tezanos ha asegurado que el Gobierno de Cantabria actual “dice, hace, promete y cumple, y sobre todo, prioriza aquellas medidas que redundan en el bienestar de los ciudadanos, mejoran su calidad de vida y permiten la recuperación de derechos básicos y elementos claves del estado de bienestar como es la sanidad pública y de calidad que, además, ha sido atacada en los últimos años por el Partido Popular”.

“Diferencias notables”

La vicepresidenta ha explicado que entre la regulación que desarrolló el anterior Ejecutivo regional en 2013 para “suavizar” el decreto de Rajoy y la norma que se publica este lunes “hay diferencias notables”. “No son diferencias mínimas ni de matiz en absoluto son diferencias que ponen de manifiesto la concepción tan distinta que tenemos de la sanidad el actual Gobierno y el Partido Popular”.
Según ha precisado, el decreto del Partido Popular regulaba un programa de beneficencia y la actual orden regula un derecho subjetivo de los afectados. “Nosotros creemos en los derechos de las personas y no en la caridad y sobre esta base está redactada la orden que hoy se publica”.
Además se pasa de un requisito de empadronamiento de 183 días a 90 días, que es el límite mínimo obligado porque por debajo de ese plazo a un extranjero se considera turista, y en cuanto al procedimiento solo se requiere el certificado de empadronamiento frente al anterior que era “largo y engorroso”.
Con la nueva norma, la persona tiene acceso a la asistencia sanitaria antes de dictarse resolución y recibirán una tarjeta identificativa, valida por dos años en el ámbito de la comunidad autónoma y semejante a la que se suministra al resto de usuarios del Sistema Nacional de Salud.

“No es más que un fraude”

Como respuesta a esta decisión del nuevo Gobierno, el Partido Popular de Cantabria ha asegurado que la orden por la que se regula la asistencia sanitaria a extranjeros confirma que el anuncio del Gobierno sobre la universalización de la asistencia “no es más que un fraude” y ha alertado de que “reabre la puerta cerrada al turismo sanitario”.
La exconsejera de Sanidad y diputada del PP en la Cámara autonómica, María José Sáenz de Buruaga  ha afirmado que es la propia orden la que “pone en evidencia el engaño” de la vicepresidenta Eva Díaz Tezanos, que “no ha cumplido lo prometido, puesto que el anuncio de devolver el derecho y la tarjeta sanitaria a los irregulares se ha quedado tan solo en eso, en un anuncio”.
“La orden se encarga de dejar bien clara la manipulación del Gobierno, porque el documento que se proporciona a los irregulares no es la tarjeta sanitaria individual, sino que el único documento del que dispondrán es el mismo documento acreditativo, ahora plastificado, que se emitía al amparo del anterior Programa de Protección Social de la Salud Pública, implantado por el Gobierno de Ignacio Diego”, ha dicho.
La parlamentaria del PP ha opinado que, para no persistir en el engaño, María Luisa Real debería aclarar que este documento “no es la misma tarjeta sanitaria ni produce los mismos efectos que la que tienen el resto de usuarios del Sistema Nacional de Salud o la propia consejera”, puesto que no contiene los datos básicos y comunes que ha de contener y porque carece de validez fuera de Cantabria y no permite el acceso a los centros y servicios sanitarios de otra comunidad.
A su juicio, esta orden nace como “un mero golpe de efecto, un gesto de cara a la galería, para negar primero y hacer desaparecer después el programa aprobado por el PP y hasta ahora vigente, que garantizaba la asistencia a los irregulares sin recursos suficientes”.  La parlamentaria ha alertado de que esta orden es “una mala reproducción” del Programa del PP, porque “reabre la puerta cerrada al turismo sanitario”, extendiendo la asistencia gratuita a los irregulares que permanezcan más de tres meses en Cantabria con independencia de su nivel de recursos económicos.
Ese es, en su opinión, el único efecto inmediato de las dos novedades relevantes que se han introducido: la reducción a tres meses del plazo mínimo de empadronamiento, lo que “favorece el efecto llamada en detrimento del arraigo o un vínculo estable de permanencia en la región”, y la supresión del requisito relativo a los ingresos económicos.
La dirigente del PP ha lamentado que “en su obsesión por echar por tierra todo lo que proviene del Gobierno anterior, los responsables del PSOE y del PRC vuelven a la política del disparate, como que los ciudadanos cántabros paguen con sus impuestos la asistencia sanitaria que reciban los extranjeros con alto poder adquisitivo que aprovechen su estancia o vengan a la comunidad autónoma a operarse”.
“Ningún extranjero en situación irregular se ha visto privado de la asistencia sanitaria que ha precisado en nuestro servicio público de salud, del mismo modo que ninguno, sin recursos suficientes, ha recibido factura por dicha atención”, ha recalcado Buruaga, quien ha pedido a la vicepresidenta “que deje de mentir y no se empeñe en tergiversar los datos para tener razón”.
Además, ha lamentado que Díaz Tezanos parezca “hablar de oídas” u “omita deliberadamente” los datos oficiales, que revelan que el 52 por ciento de los 4.810 titulares de las tarjetas que se dieron de baja en cumplimiento del Real Decreto han regularizado su situación y están asegurados.
La diputada del PP ha tachado de “falsedad” la afirmación de Díaz Tezanos sobre la existencia de españoles fuera del servicio público de salud. “Todos los españoles y residentes legales en España tienen garantizado el acceso como asegurados y, si han salido fuera de España, cuando regresen”, ha concluido.

miércoles, 1 de julio de 2015

Cuba, el Gobierno revolucionario y socialista, elimina la transmisión de VIH de madre a hijo. La OMS subraya el éxito.

La OMS subraya el éxito.  Cuba elimina la transmisión de VIH de madre a hijo.  Eduardo Muriel
La Marea

La OMS ha subrayado que el éxito de Cuba demuestra que este sistema sanitario “es clave para el éxito en la lucha contra desafíos tan abrumadores como el VIH”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha entregado a Cuba la primera validación del mundo que avala que un país ha logrado eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH, así como de la sífilis congénita. “Se ha ganado una gran batalla en la lucha contra el sida”, ha asegurado Clarissa Etienne, directora de la OPS, la oficina regional de la OMS en Washington, y lo ha descrito como “uno de los mayores logros posibles en el campo de la salud”.
De este modo, Cuba ha logrado detener que se transmita el virus al bebé durante la gestación, el parto o la lactancia. “Todo ha sido posible por nuestro sistema social y por la voluntad política desde el más alto nivel”, ha recordado el ministro de Salud Pública de Cuba, Roberto Morales Ojeda, en una rueda de prensa. “Eso es lo que ha permitido que un país con escasos recursos haya hecho estos logros”, ha añadido, en defensa de la revolución cubana.
Cuba tiene un sistema de salud gratuito, integral, universal y basado en la atención primaria. En este momento también hay otros seis territorios donde se cree que se ha conseguido eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH, aunque aún no han logrado certificación oficial, entre ellos Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico. Etienne ha subrayado que el éxito de Cuba demuestra que este sistema sanitario “es clave para el éxito en la lucha contra desafíos tan abrumadores como el VIH”.

martes, 16 de junio de 2015

El TTIP o cómo hacer negocio criminal con la salud

Ekaitz Cancela.  La Marea

Miles de empresas de Europa y EE.UU presionan a Bruselas para que el futuro Tratado de Libre Comercio incluya sus demandas, y extender así sus tentáculos al terreno de la sanidad pública
Las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio (TTIP) entre la Comisión Europea (CE) y la administración de EEUU están muy avanzadas. Ya han pasado casi dos años y ocho rondas desde que arrancaron las conversaciones, el 12 de julio de 2013 en Bruselas. Todavía no hay nada cerrado ni firmado, aseguran los negociadores y responsables de la Comisión. No obstante, las preocupaciones de la sociedad civil ante las posibles consecuencias que tendrá este acuerdo sobre servicios públicos como la Sanidad están empezando a aflorar en el debate ciudadano en varios países. “Los gobiernos no podrán recuperar los servicios ya privatizados, aunque sus efectos sean desastrosos y los gastos desorbitados”, señala Pablo Sánchez, representante de la Federación Sindical Europea de Servicios Públicos. La apertura de los sistemas de salud de Europa a la competencia de los proveedores privados estadounidenses también puede generar o acelerar, según el representante sindical, procesos de privatización sanitaria. “El TTIP es la visión más comercial posible de la Sanidad porque trata de hacer negocio con la salud de los enfermos”, sentencia Sánchez.
Desde Bruselas rechazan estos temores. “El TTIP no invadirá el derecho de los gobiernos a impedir que las empresas extranjeras inviertan en sus servicios públicos sociales”, consta en documentos que la CE ha publicado en su web. Pero Sánchez desconfía de este mensaje, que considera “ambiguo” y que no disipa su desconfianza “por la opacidad que reina en las negociaciones”. No se fía: “Los servicios públicos pueden estar fuera del terreno de negociaciones por ahora, pero con la posibilidad de ser incluidos a posteriori”. En estos momentos, todos los servicios públicos, menos los audiovisuales, forman parte de la materia sobre que se negocia, aunque por parte europea se han introducido ciertas reservas. Esto no quiere decir que el sector público esté a salvo de un intento de liberalización mayor si los negociadores de EEUU así lo exigieran en rondas futuras.
En el planteamiento actual del TTIP, tal y como explica la Comisión en su web, no se ve afectada la capacidad de decidir de una administración sobre si quiere privatizar servicios o no. Pero sí complicará una futura renacionalización en contra de la voluntad de la empresa privada que operaba este servicio. A tal efecto contribuye también otro de los aspectos más controvertidos del TTIP, los mecanismos de solución de controversias entre inversores y Estado, conocido por sus siglas en inglés, ISDS. Esta cláusula, a la que se oponen cada vez más partidos en Europa, algunos con responsabilidad de gobierno, remite las disputas entre empresas y Estados a un tribunal de arbitraje internacional de carácter privado.
La iniciativa de transparencia puesta en marcha por la nueva comisaria europea de Comercio, Celia Malmström, es un paso adelante pero que no convence a los críticos. “La CE puede decir lo que quiera, pero no sabemos qué está negociando ni con quién, porque no nos lo dice”, expresa Lora Verheecke, del Corporate Europe Observatory (CEO), una organización que investiga la influencia de las corporaciones en la toma de decisiones en Bruselas. “La opacidad es el sello de identidad del TTIP”, incide la investigadora, y recuerda que, de las 520 reuniones a puerta cerrada previas al comienzo de las negociaciones que la Dirección General de Comercio tuvo en abril de 2013, el 92% era con los lobbies de la industria y el resto con sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil.
Como tantos otros sectores empresariales, la industria sanitaria también ha sacado su artillería pesada con el tema del TTIP. Farmacéuticas, hospitales, compañías de seguros privados e incluso bancos interesados en invertir en el mercado sanitario se agrupan en lobbies que representan a miles de empresas y que presionan de forma directa e indirecta a las autoridades para extender sus negocios en el terreno de la Sanidad pública. Eucomed, voz de la industria de la tecnología médica europea, es la organización que más veces se ha reunido con los responsables de la CE: hasta en cinco ocasiones se han entrevistado durante el primer periodo de negociaciones del futuro tratado. El mercado en el que operan las empresas a las que representa este grupo de presión mueve en Europa 100.000 millones de euros y da trabajo a 575.000 personas. Entre las filas de Eucomed destaca la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, con un volumen de negocio aproximado de 6.800 millones de euros, de los que alrededor del 70% corresponden al mercado de la sanidad pública.
Otro de los lobbies de la industria sanitaria que más se ha reunido con la Comisión es el Comité de Coordinación Europea de la Industria de la Tecnología de la Salud, Electromédica y Radiológica. COCIR es la promotora de la Coalición de Salud y Protección de Datos que, como paradójicamente indica en su web, tiene el objetivo de eliminar los obstáculos a la circulación de información personal en la UE. Algo similar al plan que ultima Cataluña para vender datos de la sanidad pública, pero a nivel europeo. La influencia de este lobby, que opera en estrecha relación con Eucomed, se traduce en los 20.000 millones de euros que mueven sus socios, el 70% del mercado europeo.
Las farmacéuticas también tienen un gran poder a la hora de presionar en la toma de decisiones en lo que a salud respecta: uno de cada cuatro euros del gasto sanitario proviene de esta industria. Detrás de los grupos de presión farmacéuticos, que gastan en torno a 40 millones anuales en hacer lobby en Bruselas, se encuentran laboratorios de gran renombre como BASF, Dow Chemical o Bayer. Una de las agrupaciones más poderosas en esta materia es la Confederación Europea de Empresarios Farmacéuticos (EUCOPE), que representa los intereses de 900 pequeñas y medianas empresas del campo de los productos y dispositivos farmacológicos.
La lucha por el control de las patentes
Un potente lobby es el que da voz a las 1.900 farmacéuticas que, agrupadas bajo el nombre de EFPIA, tienen como principal objetivo que en el TTIP se recoja la ampliación de las patentes de propiedad intelectual. “Cuanto más se amplíe la duración de la patente de un medicamento, más tardará su alternativa genérica, que es más barata, en llegar al mercado”, explica Monique Goyens, directora general de la Organización Europea de Consumidores (BEUC, en sus siglas en inglés). Entre el sector que representa a la sociedad civil también reina la preocupación ante el peso que pueden ganar las empresas farmacéuticas americanas, “cuyas decisiones sobre precios pueden tener graves consecuencias en los bolsillos de los consumidores“, valora Goyens. En la actualidad, el precio de un medicamento en la Unión Europea se fija tras las negociaciones entre un Gobierno y la compañía farmacéutica. “La concesión de dar más poder a las empresas americanas puede conducir a medicamentos menos asequibles en Europa”, advierte la directora de esta organización, tras recordar el caso de los enfermos de Hepatitis C en España.
La asociación de la tecnología médica avanzada AdvaMed tiene la misión de hacer llegar a la mesa de negociaciones los intereses de las centenares de pequeñas y medianas empresas que representa en EEUU. De hecho, fue este conglomerado de negocios quien protagonizó la feroz tarea de lobbying contra el impuesto sobre la venta de dispositivos médicos que pretendía incluir el presidente de EEUU, Barack Obama, con su Obamacare. El gasto de AdvaMed en 2013 y 2014, coincidiendo con las negociaciones del TTIP, fue de casi el doble que en los años anteriores.
También aparece en las listas de reuniones a puerta cerrada con la Comisión Europea el Consejo Empresarial Transatlántico (TABC, en sus siglas en inglés). Este grupo organiza uno de los foros más importantes entre directores generales de las principales empresas estadounidenses y europeas que operan a ambos lados del Atlántico a favor de un mercado sin barreras. Entre los miembros del TABC están las multinacionales Lilly o Merck. Hace unos meses, este poderoso grupo de presión protagonizó un encuentro con la Asociación Nacional de Fabricantes de EEUU –una organización con un volumen de mercado de dos billones de euros–, para hablar de la necesidad de que el TTIP contenga la cláusula de protección para los inversores. Según consta en el acta de la reunión, Alexander Graf Lambsdorff, diputado de los liberales alemanes y vicepresidente del Parlamento Europeo, afirmó que “los Estados bien gobernados no tienen de qué preocuparse” y recordó que su país nunca ha perdido un caso en uno de estos tribunales de arbitraje.
Tampoco es de extrañar la presencia en estos grupos de presión industriales de bancos como el BBVA, ya que ven en el TTIP una oportunidad para facilitar su entrada en el mercado sanitario, muy atractivo para el sector financiero. PhRma es una de las agrupaciones paraguas de las empresas farmacéuticas estadounidenses que también representa a diversas entidades financieras. Una de sus misiones es la de presionar sobre las nuevas normas de la UE en la fabricación de datos de ensayos clínicos disponibles. “Si se aprobara este tratado, la información sobre lo que se hizo y lo que se encontró en estos ensayos podría ser ocultada por los médicos e investigadores para siempre”, señala Goyens de CEO. Otro de los aspectos que preocupan es que el tratado exige la “confidencialidad comercial” en todos los sectores. “La amplia definición que se recoge en EEUU sobre esta materia puede obstaculizar todos los progresos realizados en Europa hasta ahora”, alerta esta especialista.
También empresas de tecnología y telecomunicaciones como Orange, Samsung o T-Mobile están representadas por los distintos grupos de presión mencionados en este reportaje, ya que forman parte del mercado global de salud móvil. Un estudio realizado por la consultora PwC sostiene que este negocio alcanzará un valor de 17.000 millones de euros en 2017. Europa tendrá la porción más grande del pastel.
Este es el gran peligro sobre el que todos los expertos consultados coinciden: los lobbies que no tienen nada que ver con los servicios públicos como la Sanidad presionan en esta materia porque el escenario resultante les conviene para sus intereses. Ya sea Walt Disney por la extensión de las patentes o el Banco Santander y Telefónica por la oportunidad de hacer negocio en los nuevos mercados. Como avisan desde el CEO, “nunca se estuvo tan cerca de traspasar las líneas rojas de la salud”.
Protestas en Reino Unido
En España el debate público sobre el TTIP todavía no ocupa la gran agenda informativa, pero en el resto de Europa las protestas ya han cogido mucha fuerza. En concreto en Reino Unido, donde la firma del Tratado supondría poner en jaque su preciado Servicio Nacional de Salud (NHS). “Las empresas transnacionales pretenden acceder a los presupuestos sanitarios públicos de los países europeos para tener la oportunidad de obtener grandes ganancias en un momento en el que tienen dificultades para hacer negocios en otros ámbitos”, explican fuentes de la plataforma contra la privatización de los servicios sanitarios, Keep Our NHS Public (KNOP).
El 70% de los contratos para ofrecer servicios públicos desde 2013 han sido con empresas privadas, según constata la revista British Medical. Este dato ha puesto en alerta a la sociedad inglesa. La Ley de Salud y Asistencia Social, que entró en vigor en 2012, dio margen para la adquisición de contratos de salud, tanto públicos como privados. “Una vez que se promulgue el TTIP, la derogación de esta ley británica, incluso si los resultados de la privatización son desastrosos para los ciudadanos ingleses, se convertiría en algo casi imposible”, expresa el KNOP. La situación es extrapolable al resto de Europa, afirma esta asociación, mientras pinta un escenario “idílico para las empresas que apuestan por hacer negocio con la salud”.
Fuente: http://www.lamarea.com/2015/06/15/el-ttip-o-como-hacer-negocio-con-la-salud/