12 de abril, 2026
Venezuela: 24 años de la victoria popular frente al golpe mediático-fascista de abril de 2002
La rebelión cívico-militar no solo restauró a Chávez en el poder, sino que radicalizó el rumbo de la Revolución

Foto: Archivo
11 de abril de 2026 Hora: 22:49
Las jornadas del 11 al 13 de abril de 2002 son recordadas en Venezuela no solo como una herida abierta por el fascismo, sino como la mayor lección de resistencia cívico-militar que consolidó el proyecto bolivariano.
A 24 años de aquellos sucesos, el país rinde tributo a la «línea de resistencia» que impidió que la dictadura de la extrema derecha y las élites empresariales se impusiera de forma definitiva.
El 11A: El asedio al poder popular
El golpe se fraguó bajo una narrativa de «bandera falsa», utilizando el asesinato de civiles para criminalizar al Gobierno del Comandante Hugo Chávez.
Mientras medios privados y militares traidores intentaban «amarrar al portero», retirando la defensa de Miraflores para dejar el campo libre a la avanzada violenta, el pueblo de las barriadas de Caracas y las montañas adyacentes bajó para rodear el palacio de gobierno.
Chávez recordó siempre que fue ese sacrificio popular, desarmado y valiente frente a francotiradores y grupos paramilitares, lo que salvó su vida y la democracia.
«Gracias al sacrificio de ellos (los martires del Puente Llaguno) yo estoy vivo», afirmó el líder revolucionario en aquel momento, subrayando que la única forma de evitar el golpe habría sido entregarse al imperio y a la burguesía, algo que jamás estuvo en sus planes.
El primer golpe mediático de la historia
La asonada de 2002 es catalogada como el primer golpe de Estado diseñado y ejecutado a través de las pantallas de televisión.
Medios como RCTV y El Nacional construyeron un consenso para el cambio de régimen, aplicando un bloqueo informativo total sobre el chavismo mientras celebraban la autoproclamación de Pedro Carmona Estanga.
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Este modelo de «cancelación cultural» y manipulación psicológica ha tenido continuidad. Analistas señalan que la censura actual contra medios rusos como RT y Sputnik en Occidente, o la fabricación de figuras como el «interinato» de Juan Guaidó, son herederas directas de la táctica empleada por Marcel Granier y el establishment estadounidense en abril de 2002.
Geopolítica del caos
El golpe en Venezuela no fue un evento aislado, sino una «tachuela» más en el mapa de operaciones de Washington. En 2002, mientras la Casa Blanca de George W. Bush preparaba la invasión a Irak, el Pentágono asesoraba a los generales golpistas en Caracas.
La presencia del teniente coronel estadounidense James Rodgers en la Comandancia del Ejército y las reuniones del embajador Charles Shapiro con Carmona confirman la tutela imperial en la asonada.
Todo 11 tiene su 13

La rebelión cívico-militar del 13 de abril no solo restauró a Chávez en el poder, sino que radicalizó el rumbo de la Revolución. Fue a partir de esa victoria que el proceso se definió como antiimperialista y socialista.
En la actualidad, los rostros del golpismo son los mismos: figuras como María Corina Machado, Leopoldo López y Julio Borges, quienes participaron en 2002, persisten en planes de magnicidio, sabotaje eléctrico y guerra económica contra el presidente Nicolás Maduro, acciones que se demuestran con el secuestro del mandatario y su esposa Cilia Flores, realizado durante una incursión militar de EE.UU. el 3 de enero del 2026.
Sin embargo, la unión cívico-militar, probada en batallas recientes como la de los Puentes (2019) y la Operación Gedeón (2020), reafirma que la fibra patriótica forjada en aquel abril sigue siendo la mejor arma de Venezuela para defender su soberanía.
Autor: teleSUR: ac - RP
Fuente: agencias





