domingo, 2 de julio de 2017

Honduras: ocho años de dictadura golpista y los falsimedias callan criminalmente.

PACO AZANZA TELLETXIKI. Honduras, ocho años sufriendo las consecuencias del golpe de Estado

Para desgracia de la inmensa mayoría de sus habitantes y al margen de los tiempos de la colonia española, Honduras siempre ha sido un territorio dominado por el imperialismo yanqui. A pesar de que apenas hubo fuerzas guerrilleras combatiendo a los gobiernos entreguistas —como sí las hubo en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, por ejemplo—, Honduras fue el país latinoamericano que más soldados estadounidenses llegó a albergar en su territorio —11.000, en 1986— y mayor número de bases militares —13—. Estas bases además eran ilícitas, ya que, dado su carácter permanente, debieron de ser aprobadas por el Congreso antes de comenzar a instalarlas, y no lo fueron.
Pero por si hay alguna duda acerca de la dominación yanqui del territorio hondureño, las palabras pronunciadas aquel mismo año por el vicepresidente Jaime Rosenthal son elocuentes: “Honduras es un peón de Estados Unidos”. Y las de quien fuera general de división y comandante de la marina, Smedley D. Butler, tampoco tienen desperdicio: “Yo contribuí a hacer que Honduras fuera adecuado para las compañías fruteras de Estados Unidos”.
Todos esos años fueron beneficiosos para los intereses de la oligarquía nacional y del imperialismo yanqui, siempre en perjuicio del pueblo. Pero en 2006 Manuel Zelaya Rosales (foto) llegó a la presidencia del país y, marcando distancia respecto a los anteriores presidentes, comenzó a tomar medidas favorables para el grueso de la población que históricamente había sido ninguneada.
Zelaya llegó a cerrar negocios usufructuados a través del Estado, y persiguió la evasión fiscal tan practicada impunemente por los grandes empresarios hondureños; canceló cifras mareantes que la Casa Presidencial pagaba todos los meses a los grandes medios de comunicación —¿acaso pueden respetar la libertad de expresión medios tan mercenarios?—. Zelaya eliminó el monopolio de la importación de combustibles; aumentó de manera considerable el salario mínimo; rechazó reformar la Ley Electoral impidiendo que los partidos se financiaran de manera permanente de las arcas del Estado; las demandas populares, siempre rechazadas en la Casa Presidencial, comenzaron a ser atendidas por funcionarios de niveles bastante elevados; y, por si fuera poco, Honduras ingresó a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América —ALBA—, ingreso indiscutiblemente beneficioso para el pueblo hondureño, pero sin duda desfavorable para los perversos intereses de los grandes oligarcas nacionales y para el jefe supremo de todos ellos: el imperialismo yanqui. Estos sólo son algunos ejemplos de la labor del presidente derrocado aquel 28 de junio de 2009.
Manuel Zelaya era plenamente consciente de que para erradicar la pobreza y extrema pobreza, que afectaba a siete de cada diez personas, y dignificar la vida del pueblo que estaba gobernando, la Constitución vigente desde 1982 era una herramienta realmente inservible, ya que ésta contenía siete artículos llamados pétreos que no podían ser reformados, como los referidos a la forma de gobierno, el territorio y el período presidencial. Era imprescindible, pues, crear una nueva Carta Magna. Zelaya, sin embargo, nunca trató de imponer nada a nadie, como aseguró la oposición mintiendo descaradamente.
El mes de noviembre de 2099, año del Golpe de Estado, se debían de celebrar elecciones en el país centroamericano para elegir al presidente, a los diputados y alcaldes. Así que, aprovechando la mencionada cita electoral, el presidente legítimo propuso la posibilidad de colocar una cuarta urna en los colegios electorales para que la ciudadanía pudiera pronunciarse, a través de los votos, sobre si considera conveniente o no establecer una Asamblea Nacional Constituyente que se encargara de redactar una nueva Constitución.
La honestidad de Zelaya siempre estuvo fuera de toda duda. No sólo no imponía una nueva Constitución, sino que además tampoco imponía la cuarta urna para que la población se pronunciara. Él convocó a una consulta nacional para que el 28 de junio, los ciudadanos decidieran si en noviembre se debía añadir o no la cuarta urna, de modo que si el pueblo se hubiese pronunciado en contra de la cuarta urna no habría cuarta urna en noviembre y, por ende, tampoco nueva Constitución. ¿Dónde estaba, pues, la imposición que las élites del país atribuían al presidente? ¿Cuál era el miedo de que se le consultara al pueblo sobre un asunto de interés nacional? Las respuestas a estas preguntas las omito por obvias.
Como no podía ser de otra manera, la reacción hondureña se opuso a la consulta activando toda su maquinaria para tratar de evitarla, pues sabían que el presidente constitucional contaba con importante apoyo de fuerzas populares, como los sindicalistas, indígenas, campesinos, estudiantes universitarios… Pero en esta ocasión la oligarquía llegó demasiado lejos, y asestó un golpe de Estado al más puro estilo fascista. Zelaya fue secuestrado y deportado a Costa Rica, y en su lugar colocaron al presidente del Congreso, Roberto Micheletti. En su primera comparecencia, este siniestro individuo aseguró que lo sucedido no fue un golpe de Estado, y mintió descaradamente diciendo que Zelaya fue destituido por violar repetidas veces la Constitución.
Demás está decir que detrás del golpe de Estado estuvo el gobierno de los Estados Unidos. Las palabras de Manuel Celaya que incluyo a continuación son sin duda elocuentes: “Cuando gané llegó el embajador de Estados Unidos y me entregó la lista de mi gabinete. Yo me rebelé contra eso. A la semana siguiente, llegó un pedido de asilo político a través de mi canciller Jiménez Puerto para Luis Posada Carriles, terrorista internacional, acusado de grandes crímenes. Al poco tiempo me pidieron que me alejara de Hugo Chávez. Después de eso, a los tres años me quitaron del gobierno. Si quieres conocer la situación de Honduras, tienes que investigar los planes norteamericanos y ahí entiendes todo lo que está pasando”.
Estas palabras pronunciadas por Hugo Chávez por aquellos días tampoco tienen desperdicio: “Las oligarquías de América Latina todas están interconectadas; es la globalización de las oligarquías, defienden sus obscenos intereses, las clases ricas, es la lucha de clase, es la lucha de clases a la que se refería don Carlos Marx, esa oligarquía que son dueñas de las principales estaciones de televisión, los principales medios de comunicación escritos, radial, esas oligarquías que tienen mucho dinero producto del saqueo a sus respectivos pueblos, esas oligarquías pitiyanquis o pelele como las llamaba Sandino, que tienen sus amos en Norteamérica”.
La mayoría de la población hondureña no reconoció a Micheletti, pero el golpe de Estado ya estaba dado. A partir de ahí, los grandes avances logrados en tan solo tres años con Zelaya al frente del gobierno fueron en rápido retroceso.
El pueblo hondureño estaba dando un paso muy importante en su intento emancipador, y la oligarquía nunca ha sido dada a renunciar voluntariamente a sus grandes e injustos privilegios. Nada que deba sorprendernos, sin embargo; casos semejantes los hemos visto demasiadas veces en otros procesos emancipadores de América Latina y otras regiones mundo. Y es que, con diferentes tonos o matices, el caso de Honduras no fue sino la enésima versión de una misma historia.
 Blog del autor: http://baragua.wordpress.com

sábado, 1 de julio de 2017

Guerra Mediática Imperial: prioridad coyuntural no es Cuba sino Venezuela, los 10 años de Cubainformación y mucho más 30/06/2017. Novedades.

Novedades] Guerra Mediática Imperial: prioridad coyuntural no es Cuba sino Venezuela, los 10 años de Cubainformación y mucho más 30/06/2017.   

«EL ARTE DE LA GUERRA» La estrategia OTAN de la tensión por Manlio Dinucci

«EL ARTE DE LA GUERRA»

La estrategia OTAN de la tensión

La OTAN insiste en sus provocaciones anti-rusas tendientes a suscitar reacciones de Moscú que justifiquen el aumento de sus medios. En el fondo, no hay en esto nada nuevo pero resulta sorprendente observar que se mantiene esa política bajo la administración Trump.
 | ROMA (ITALIA)  
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¿Qué pasaría si el avión del secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, en vuelo desde California hacia Alaska a través de un corredor aéreo sobre el Pacífico, fuese interceptado por un avión de la fuerza aérea cubana? La noticia ocuparía los titulares y primeras páginas, suscitando un alud de reacciones políticas de inquietud.
Pero no se movió ni una hoja cuando el avión del ministro de Defensa de Rusia, Serguei Choigu, en vuelo entre Moscú y el enclave ruso de Kaliningrado a través del corredor aéreo apropiado sobre el Mar Báltico, fue interceptado por un F-16 de la fuerza aérea polaca [Ver la foto que acompaña este artículo, tomada desde el avión del ministro de Defensa. Nota de la Red Voltaire.]. Después de acercarse amenazadoramente al avión del ministro ruso de Defensa, el caza polaco tuvo que alejarse ante la intervención de un SU-27 ruso.
Esta evidente provocación programada es parte de la estrategia de la OTAN, tendiente a agravar día a día la tensión hacia Rusia.
Del 1º al 16 de junio se desarrolló en el Báltico, al borde del territorio ruso y con el objetivo oficialmente anunciado de defender la región de la «amenaza rusa», el ejercicio Baltops, de la OTAN, con la participacion de más 50 navíos y de 50 aviones de guerra de Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Polonia y otros países, como Suecia y Finlandia, que no son miembros sino “socios” de la alianza atlántica.
Casi al mismo tiempo, del 12 au 23 de junio, se desarrolló en Lituania el ejercicio Iron Wolf, en el cual estuvieron implicados, juntos por primera vez, 2 grupos de batalla de la OTAN «con presencia reforzada»: el que se halla en Lituania bajo el mando alemán, que incluye tropas de Bélgica, Holanda y Noruega –y al que deben incorporarse tropas de Francia, Croacia y Chequia, a partir de 2018–, y el grupo presente en Polonia, bajo las órdenes de Estados Unidos, que cuenta con tropas del Reino Unido y de Rumania. Blindados Abrams de la 3ª Brigada Blindada estadounidense, trasladada a Polonia en enero de 2017, penetraron en Lituania atravesando el llamado Suwalki Gap, una zona llana de un centenar de kilómetros entre el enclave ruso de Kaliningrado y la frontera de Bielorrusia, y se unieron a los tanques Leopard del 122º batallón alemán de infantería mecanizada.
Desenterrando los argumentos propagandísticos de los tiempos de guerra fría, la OTAN anuncia que la zona conocida como Suwalki Gap «sería un paso perfecto a través del cual los blindados rusos podrían invadir Europa».
En plena actividad se hallan también los otros dos grupos de batalla de la OTAN: el de Letonia, bajo el mando de Canadá –que incluye tropas de Italia, España, Polonia, Eslovenia y Albania–, y el grupo de batalla de Estonia, bajo el mando del Reino Unido –con tropas francesas– que a partir de 2018 incluirá también tropas de Dinamarca. «Nuestras tropas están listas y en posición en caso de que sea necesario enfrentar la agresión rusa», asegura el general Curtis Scaparotti, jefe del Mando de Estados Unidos en Europa y simultáneamente Comandante Supremo de la OTAN en Europa.
Pero además de sus grupos de batalla «con presencia avanzada reforzada», la OTAN moviliza también otras fuerzas. Del 12 al 29 de junio, la OTAN desarrolló en su Centro de Entrenamiento de fuerzas conjuntas el ejercicio Coalition Warrior, cuyo objetivo es experimentar con las tecnologías más avanzadas para mejorar la rapidez y la capacidad de las fuerzas atlánticas para operar de forma conjunta, sobre todo ante Rusia. Participaron más 1 000 científicos e ingenieros de 26 países, entre ellos los del centro de la OTAN a cargo de la investigación y la experimentación marítimas, con sede en La Spezia, Italia.
Moscú, por supuesto, no se queda con los brazos cruzados. Después de la visita que el presidente estadounidense Donald Trump realizará el 6 de julio en Polonia, Rusia realizará un gran ejercicio naval conjunto con China en aguas del Báltico.
Quién sabe si en Washington conocen el viejo proverbio que dice que «quien siembra vientos recoge tempestades».
Fuente 

EEUU: la impunidad de la brutalidad asesina de la policía nazifascista yanqui.. Que llaman "democracia" (sic) ejemplar.


La OTAN : licencia para cometer genocidios con total impunidad


Venezuela víctima del terrorismo yanqui por Thierry Meyssan. El terrorismo yanqui contra Venezuela y contra el mundo


El calentamiento global acelera el deshielo de Groenlandia por arriba y por debajo (II)

  • Español

El calentamiento global acelera el deshielo de Groenlandia por arriba y por debajo (II)

1/06/2017
Análisis
groenlandia_dos.jpg
2da parte

El deterioro del firn de la capa de hielo de Groenlandia contribuye a intensificar su deshielo, acelerando el ascenso del nivel del mar y la ralentización de la corriente termohalina

Firn o nieve firn (del dialecto suizo-alemán: "del año pasado") es una nieve parcialmente compactada, un tipo de nieve que ha quedado de inviernos pasados y se ha recristalizado hasta formar una sustancia más densa que la nieve fresca. Es hielo que se encuentra en un estado intermedio entre nieve y hielo glacial. El firn tiene el aspecto de azúcar húmedo, es de una dureza que hace muy difícil penetrarlo con una pala. En general su densidad es superior a 550 kg/m³ (0,550 g/cm3), y a menudo se encuentra bajo la nieve que se acumula en la cabeza de un glaciar. FUENTE: FIRN, WIKIPEDIA FIRN

Transformación de la nieve en firn y finalmente en hielo glacial

El punto de fusión del hielo a presión atmosférica normal es 0 oC, pero basta un pequeño aumento de presión para que esta temperatura descienda y el hielo inicie su fusión. La presión generada por nuevo apilamiento de nieve encima de la vieja incrementa la presión sobre esta última causando su fusión parcial.

La fusión tiene lugar en los puntos de contacto – específicamente los alargados “brazos” de los cristales hexagonales de hielo (copos de nieve) (#1 en el diagrama)--. Cuando las diminutas protuberancias se derriten por efecto del incremento de presión, la tensión superficial empuja el agua hacia dentro, hacia el centro del cristal. Tan pronto como se ha alejado del punto de contacto el agua se recongela (#2 en el diagrama). El proceso continúa (#3), concentrándose la masa de agua en posición más próxima al centro del original copo de nieve. En algún momento (#4) el hielo ha perdido su forma original de copo de nieve y se ha convertido en un redondeado GRÁNULO DE HIELO. Un estrato constituido por estos gránulos se denomina FIRN. A mayor presión (más profundamente enterrados por acumulación de nieve en la superficie) los granos de firn se fusionan y se transforman en una masa sólida de cristalino HIELO GLACIAL (#5). El proceso de transformación de la nieve en hielo glacial depende de la temperatura y precipitación pudiendo durar milenios.

FUENTE: Geology 1121 – Physical Geology. Earth Material, Processes, Environments Dr. Carter http://itc.gsw.edu/faculty/bcarter/physgeol/glac/firn.htm

Texto completo en PDF

http://www.alainet.org/es/articulo/186335