
Cubainformación.-
Donald Trump, por iniciativa de su zar para el recorte del gasto
público Elon Musk, ha intervenido la Agencia para el Desarrollo
Internacional USAID, que ahora ha pasado a control directo del
Departamento de Estado, suspendiendo sus programas en el mundo por 90
días, salvo los de Israel y Egipto.
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En nuestro programa, nos centramos en la labor de agencia de
inteligencia de facto de la USAID, verdadero ariete de intervención en
los países díscolos para EEUU. En Cuba, la USAID financia, desde
hace décadas, a medios de comunicación y organizaciones de la
contrarrevolución (“disidencia” en su lenguaje). Medios como Diario de
Cuba, ADN Cuba, Cubanet y muchos otros, u ONG como el Observatorio
Cubano de Derechos Humanos, no existirían sin los fondos de la USAID.
Por ello, los lloros entre la Gusanera cubanoamericana no cesan. El
diario digital proyanqui Cibercuba se lamentaba: la intervención de la
USAID “afecta significativamente a Cuba, ya que muchos medios
independientes y ONGs que promueven la democracia y los derechos humanos
en la isla dependían de su financiamiento. La suspensión de fondos pone
en riesgo la continuidad de estas iniciativas críticas para la sociedad
civil cubana”. Otro de estos medios digitales mercenarios, que
apoyan el bloqueo contra Cuba y la política genocida de Washington,
Periódico Cubano, titulaba “Elon Musk va contra la USAID: ¿Cómo afecta
esto a los cubanos?” y relataba: una hipotética eliminación de los
fondos USAID “afectaría directamente a la comunidad cubana en el
exterior, al reducir el financiamiento destinado a iniciativas de
derechos humanos, medios independientes y asistencia a migrantes. Para
la diáspora cubana, la eliminación de USAID representaría la pérdida de
un aliado fundamental en la lucha por la democracia en Cuba y el apoyo a
quienes han huido del país en busca de libertad. USAID ha sido una
fuente clave de apoyo para organizaciones no gubernamentales dirigidas
por cubanos en el exilio, proporcionando fondos para proyectos que
denuncian la represión en la isla, promueven la democracia y brindan
ayuda humanitaria. Su desaparición significaría menos respaldo para
medios independientes que informan sobre la realidad cubana, menos
financiamiento para organizaciones que asisten a migrantes cubanos y una
menor presión internacional sobre el régimen de La Habana”. ¿Lo quieren más claro? Sin
el dinero que les inyecta el Gobierno de EEUU, el gobierno que aplica
la asfixia a las familias cubanas, no existirían ni un diez por ciento
de las organizaciones y medios de la Contrarrevolución cubana. Ni en
Cuba ni en Miami.
Hablamos de la gira de Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, por algunos países con gobiernos lacayos, como el de Panamá.
Tras su reunión con Rubio, el presidente panameño José Mulino anunciaba
que “el memorando de entendimiento con China sobre la Ruta de la Seda
no será renovado”, dejando la puerta abierta a una posible
revisión de la concesión de los dos puertos al borde del Canal a una
empresa con sede en Hong Kong. ¿Se puede ser más genuflexo?
También nos detenemos en la visita a Caracas del enviado especial de
Donald Trump para misiones especiales, Richard Grenell. Allí se reunió
¿con Edmundo González Urrutia? No, ¡este está tomando whiskys en alguna
embajada! Lo hizo con Maduro. Esto apunta a una división de
enfoques en política exterior dentro del equipo de Trump: por un lado,
el fanático Marco Rubio (y el resto de halcones, como Rick Scott y
Mauricio Claver-Carone), que siguen apostando por la “ruta Guaidó”; y el
universo MAGA (“Make America Great Again”), con Richard Grenell a la
cabeza, que tratan de impulsar el pragmatismo, en el caso de Venezuela para llegar a acuerdos en temas como petróleo y migración.
Hay quien sostiene que, además, la fotografía de Grenell en Caracas, refleja que Trump
estaría acercando la zanahoria a Venezuela, mientras Marco Rubio aplica
el garrote a Cuba, con nuevas sanciones. Justo lo contrario de la
estrategia que aplicó en su momento Barack Obama.
También hablaremos de los primeros vuelos con migrantes deportados al territorio robado a Cuba, la Base Naval de Guantánamo.
Y del congresista anticubano Bob Menéndez, que entrará en prisión, condenado a 11 años por 16 cargos,
entre ellos soborno, extorsión, conspiración, obstrucción a la justicia
y por actuar como agente extranjero para el gobierno de Egipto.
Recordemos: agentes del FBI encontraron 13 lingotes de oro escondidos en
una caja fuerte y 480 mil dólares en efectivo, durante un registro
practicado en su vivienda de Nueva Jersey. Además, un lujoso auto
Mercedes-Benz descapotable, entregado como pago por negociar favores a
gobiernos y empresarios extranjeros. ¡Quién le ha visto y quién le ve al
miserable Bob!
Esto y mucho más hoy en El Batazo, con post de: