martes, 30 de noviembre de 2021

Apropiarnos de la ciencia (todos). Por Agustín Lage por La pupila insomne

 

Apropiarnos de la ciencia (todos). Por Agustín Lage

por La pupila insomne

Otra vez, cuando lo que sigue aquí debajo es un comentario sobre las funciones de la ciencia en nuestro proyecto de sociedad socialista, hay que empezar aclarando que estas ideas no van dirigidas solamente a los “científicos”, entendiendo como tales a quienes trabajan profesionalmente en la construcción de conocimiento nuevo. Van dirigidas a todos, y especialmente a los jóvenes, cualquiera que sea su campo de trabajo. Aclaración esta que quisiera incitarlos a seguir leyendo hasta el final, aunque no trabajen en una institución científica.

La ampliación del espacio de la ciencia en la vida de la nación cubana ha pasado en medio siglo de ser la visión anticipatoria de un líder genial (me refiero, ustedes lo saben, a Fidel), a ser una necesidad urgente que todos hoy podemos ver.

¿Quién sino un pensador y revolucionario consecuente como Fidel podría haber declarado, en 1960, en un país plagado de analfabetismo que el futuro tiene que ser “de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento”?

¿Quién podría en 1965, cuando el país luchaba contra las bandas de alzados contrarrevolucionarios en varias provincias, construir un centro moderno de investigaciones científicas como el CNIC e impulsar ahí la formación de cientos de científicos?

¿Quién podría en 1970, simultáneamente con el esfuerzo enorme de la zafra azucarera grande, haber auspiciado el desarrollo de la primera computadora cubana?

¿Quién podría en 1986, cuando la biotecnología apenas nacía en el algunos pocos lugares del mundo, haber decidido invertir en la creación del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, y luego en varias instituciones del Polo Científico?

¿Quién podría en esos mismos años 80 haber diseñado un programa de salud basado en la atención primaria, que implicara transitar a ser el país con más médicos por habitante en el mundo? El mismo sistema que se movilizó ahora para enfrentar la pandemia de Covid.

¿Quién podría, en 1990, cuando ya se veía venir la desintegración de la URSS, y la hostilidad reforzada del imperialismo amenazaba nuestra existencia como nación, haber explicado que “…la independencia  no es cuestión de símbolos… depende de la tecnología, depende de la ciencia en el mundo de hoy…?

Y haber actuado coherente y sistemáticamente en la construcción del sistema de ciencia y técnica que tenemos hoy. Fidel pudo, y lo hizo. Y lo hizo a tiempo.

Como le sucede frecuentemente a los líderes visionarios, hubo quienes no lo comprendieron en su momento. Ahora, desde la perspectiva que da el tiempo transcurrido, todos pueden comprenderlo.

¿Cómo podríamos haber enfrentado el reto de la pandemia de COVID 19 si no hubiésemos tenido desde décadas antes las instituciones científicas y productivas, el sistema de salud y los miles de médicos y científicos que se involucraron en la batalla?

¿Cómo, sin una sólida capacidad científica, podríamos acceder a la soberanía alimentaria en un mundo en que suben los precios de los alimentos y el cambio climático reduce los rendimientos?

¿Cómo sería posible la informatización de la sociedad, y su conexión con el mundo, defendiéndola al mismo tiempo contra el tsunami de información inculta, banal y malintencionada que nos llega por las redes globales?

¿Cómo intentar transformar la matriz energética para sustentar industrialización en un mundo de combustibles fósiles cada vez más escasos y caros?

¿Cómo acelerar el proceso de surgimiento de nuevas empresas estatales de base tecnológica, que avancen por los complejos e inciertos caminos de la cuarta revolución industrial?

Pero hay más razones. De la ciencia y la tecnología necesitamos no solamente para desarrollar nuestra economía, sino también para preservar y solidificar su carácter socialista. No olvidemos que Marx previó que el socialismo sería una consecuencia objetiva del desarrollo de las fuerzas productivas, y que serían las fuerzas productivas técnicamente avanzadas las que harían imprescindible la socialización de la producción, e inviable el sistema basado en la apropiación privada del producto social.

Requeriremos, más aun en el futuro, una penetración masiva del método científico de pensamiento en la cultura general del cubano.

Los cimientos están ahí, y son buenos. Recordemos que en el enunciado de Fidel de 1960, él precisaba “….un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento…”, en un concepto más abarcador que el de la imagen clásica del científico de laboratorio.

Esa cultura científica aporta a la sociedad, mas allá de los nuevos productos y servicios (que es lo más publicitado) una actitud de razonar con datos, generar permanentemente nuevas hipótesis sobre la realidad, someter a critica las hipótesis, separar la validez de las ideas del prestigio que pueda tener el que las propone, evaluar intervenciones de manera objetiva, rechazar la improvisación, la superficialidad, la pseudociencia y la superstición. Y esas actitudes nos conciernen a todos. Los fenómenos culturales son masivos, o no son realmente culturales.

Apropiarnos, como sociedad humana, de la ciencia y de los procesos culturales vinculados con el método científico, requerirá también mucha creatividad en el diseño y la gestión de las instituciones y las relaciones inter-institucionales para eso, incluyendo por supuesto, el tejido empresarial, la dinámica de creación/extinción de empresas, los vínculos entre el sector empresarial y el sector presupuestado, el ecosistema financiero y bancario, y los canales de conexión y alianzas internacionales en un mundo cada vez más globalizado.

Las funciones de la ciencia en la economía, y en la sociedad han cambiado en las últimas décadas. Lo que en los años 60 fue una visión genial y anticipatoria del futuro, hoy es una urgencia de cada día; y las realidades nuevas no se pueden asumir con esquemas institucionales viejos, que ya cumplieron sus roles históricos y agotaron su potencial.

Esta será una batalla larga y compleja, que no tiene mapas dibujados, pero sí tiene, en Cuba, consenso amplio de los objetivos sociales, sólidos principios morales en que apoyarnos, y luchadores dispuestos. Podemos vencer, y el Pueblo lo sabe.

“Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado…”, nos dijo Fidel el 1º de mayo del 2000, abriendo la puerta del siglo XXI cubano.

(Blog del autor)

La pupila insomne | 29 noviembre, 2021 a las 19:20 | Etiquetas: Agustín Lage, Ciencia, economía | Categorías: Cuba, Latinoamérica | URL: https://wp.me/p10AwN-k1b

lunes, 29 de noviembre de 2021

La "libertad" del capitalismo de explotar y despedir a las personas como si fueran estropajos. Expulsado como profesor universitario por criticar el capitalismo. Por Juan Soto Ivars por La pupila insomne

 

Expulsado como profesor universitario por criticar el capitalismo. Por Juan Soto Ivars

por La pupila insomne

El profesor Adrián Almazán, despedido de la Universidad de Deusto sin explicaciones por parte de la institución, ha denunciado que la razón es política y un atentado contra la libertad de cátedra. Su destitución fulminante, conocida el mes pasado, ha motivado una cadena de críticas de importantes académicos e intelectuales, una recogida de firmas de apoyo al profesor y, por el momento, ninguna explicación de Deusto. Conversamos con Almazán para conocer su punto de vista sobre su despido, y también sobre las relaciones entre la tecnología, el capitalismo y la destrucción del medio ambiente: opiniones que podrían estar detrás de la decisión de Deusto.

PREGUNTA. Tu despido de la Universidad de Deusto ha generado un revuelo político. ¿Hasta qué punto es un despido político?

RESPUESTA. Desde mi punto de vista, y el de muchos otros, no hay lugar a dudas de que el despido tiene una motivación ideológica. Quizá tres hechos sean suficientes para mostrarlo. El primero de ellos es que en todo el tiempo en el que estuve trabajando en la Universidad de Deusto no solamente no se me hicieron notar problemas profesionales, sino que mi trabajo se evaluó de manera excelente. En el ámbito de la investigación recibí la mejor puntuación posible por mi figura y edad. Y en el ámbito docente desarrollé una afinidad y una camaradería intensas tanto con mis compañeros directos de área como con muchos alumnos y alumnas. El segundo de ellos es que a la hora de despedirme no alegaron ninguna razón objetiva.

P. ¿Cómo?

R. De hecho, ninguna razón en absoluto. Es por ello que no han tenido más remedio que reconocer la improcedencia del despido. Y si no hemos podido optar en juicio a reivindicar la nulidad del despido es precisamente por esa ausencia de argumentación, que nos hace imposible demostrar que este responde a una discriminación ideológica. Es el mecanismo perverso de una legislación laboral con indemnizaciones bajísimas que hace el despido prácticamente libre. Pero quizá la prueba más contundente que demuestra que el problema que Deusto tuvo conmigo no se puede separar de mis posiciones políticas es el tipo de plaza que han diseñado para sustituirme

P. ¿Cómo es esa plaza?

R. Esta, además de profundizar en la precarización de la universidad, ya que es un 'postdoc' de dos años sin posibilidad de continuidad, tiene un marcado perfil teórico-ideológico en justamente los dos ámbitos que nos generaron fricción en mi periodo de contratación. Por un lado, la extensión de la inteligencia artificial en procesos sociales, que en el marco del nuevo contrato ofertado no se puede cuestionar sino solo analizar 'éticamente'. El segundo, las estrategias a desarrollar frente a la crisis ecosocial global, que en el nuevo contrato no pueden abordarse integralmente y se reducen al desarrollo de energías renovables industriales.

P. Dabas clases de ética aplicada a la tecnología. Has dicho en otra entrevista que hablabas a alumnos de ingeniería de los peligros de la tecnoutopía, de las conexiones entre capitalismo y tecnología, etc. Ética para técnicos, ¿por qué es importante este campo?

R. Matizando un poco, diré que en mis clases desarrollaba una poliética para ingenieras e ingenieros, ya que para mí, siguiendo a Fernández Buey, ambas son inseparables. El objetivo de mis clases era invitarles a realizar una reflexión crítica sobre la actividad que desarrollarían en su futuro profesional, sobre su rol privilegiado en tanto que expertos en el desarrollo histórico y presente del capitalismo industrial y las implicaciones socioecológicas de sus invenciones, que hoy se encuentran detrás de gran parte de los problemas a los que hacemos frente como sociedad. Es importante que existan en la universidad, y fuera de ella, este tipo de espacios de reflexión, porque si no seguiremos reproduciendo el ideal de la neutralidad de la tecnología. Seguiremos creyendo que la tecnología es un destino y un proceso que se desarrolla al margen de la voluntad humana, más allá de lo político y lo económico. Un proceso que, además, genera únicamente bienestar social. Esa es la ideología que llena de soberbia a los practicantes de ingeniería, pero también la que hace que la mayoría de nosotros sigamos los dictados de su trabajo sin rechistar, esperanzados por la omnipotencia tecnológica y obnubilados por el progreso.

P. Uno oye hablar a los gurús de Silicon Valley del futuro de la raza humana y tiene la impresión de que no han leído nunca un libro de filosofía. ¿Se puede cambiar el mundo a mejor haciendo sonar la caja registradora, como pretenden?

R. En las últimas décadas, el mundo ha sufrido muchas transformaciones radicales en ámbitos muy distintos. En estas, como señalaba el grupo Marcuse en su libro 'De la miseria humana en el medio publicitario', el 'marketing' y la publicidad han sido cruciales. En primer lugar, porque han generado una cultura de consumo que es la base de la brutal expansión del capitalismo industrial. Pero el segundo, y más importante, porque ha permeado casi todos los ámbitos de nuestra vida: desde la política espectacularizada a los empresarios de sí mismos de Twitter e Instagram o la nueva responsabilidad social corporativa de multimillonarios como Bezos o Musk. Su negocio es el del crecimiento perpetuo, que supone la destrucción de las condiciones de habitabilidad y la profundización en la desigualdad y en la falta de autonomía. No obstante, pretenden convencernos de que trabajan por el bienestar general y cuentan con la solución a todos los problemas...

P. ¿Fue la Universidad de Deusto la que propuso esta asignatura? ¿Cuáles eran los límites de tu labor docente, si es que los había?

R. La existencia transversal de asignaturas de ética en todas las asignaturas es una apuesta explícita de la Universidad de Deusto. 'A priori', dentro de este marco no se plantearon límites a mi labor docente, más allá de la necesidad de ceñirme a un programa compartido por más de 20 docentes que marcaba las líneas maestras de la asignatura, pero que yo podía adaptar con bastante flexibilidad. Ahora bien, concluir de ahí que tuve libertad de cátedra es arriesgado, porque ¿qué mayor límite a la labor docente y a la libertad en la misma se te ocurre que el de ser despedido? Ya que nunca se han aclarado las razones de mi despido, cosa que espero que algún día Deusto haga públicamente, no puedo más que asumir que entre ellas se encuentra la incomodidad ante un programa que incluía críticas explícitas al capitalismo, al neoliberalismo, al machismo y la tecnololatría.

P. ¿Has encontrado por parte de la jerarquía una oposición explícita, con broncas y discusiones, o implícita, con medias voces y ruido de fondo?

R. Una de las lecciones que me llevo aprendida de este año es que los jesuitas gustan de actuar en la sombra. No por ello he dejado de encontrarme a lo largo del curso con oposiciones explícitas de la jerarquía, algo para mí totalmente normal y parte de una actividad académica sana y abierta. Una vez, por ejemplo, acabé discutiendo por correo electrónico con el director del Centro de Ética Aplicada ante mi propuesta de acudir a unas jornadas sobre inteligencia artificial proponiendo que no sería recomendable extenderla en ninguna forma a procesos sociales, siendo como es un vector de desigualdad y de erosión de autonomía. Tanta fue su irritación que llegó incluso a tacharme de integrista. En otra ocasión, el conflicto fue con el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, en torno al desarrollo sostenible. Ante mi negativa a firmar un artículo encabezado por dicha noción, para mí un genuino oxímoron, mi jefe me dejó fuera del trabajo de redacción. No obstante, la decisión de mi despido se ha tomado básicamente desde arriba y en silencio. Se podría decir que los jefes han ido tomando nota y llegado el momento me han segado sin aviso previo y sin posibilidad de réplica. Los responsables directos de mi despido, no por casualidad los protagonistas de los dos episodios anteriores, actuaron sin contar con el visto bueno más que de sus superiores y a espaldas de mis compañeros, que en su mayoría se opusieron, aunque de nuevo silenciosamente, a su resolución.

P. ¿Dirías que estabas bien adaptado al ambiente de trabajo? Háblame un poco de tu día a día en Deusto.

R. La verdad es que diría que sí. Mi año de incorporación fue un año raro, ten en cuenta que comienzo a trabajar allí en septiembre de 2020. No obstante, mi relación con los compañeros directos y más cercanos fue siempre cordial, con discusiones filosóficas, intercambio de materiales, reuniones, planificación conjunta de las asignaturas, comidas compartidas. Debido a la situación sanitaria opté por realizar parte de mi trabajo de investigación y preparación de clases desde casa, pero aún así contaba también con un despacho que utilizaba regularmente. En lo relativo a las clases las cosas también fueron de lo más normales, incluso yo diría que vinieron caracterizadas por la solidaridad y la camaradería. A mi llegada al centro descubrí que uno de mis compañeros se encontraba gravemente enfermo y acepté asumir su docencia de ese primer cuatrimestre con apenas una semana de antelación, con un notable sobreesfuerzo de mi parte. Con los alumnos la relación fue siempre buena, llegando a muy buena e incluso cercana con aquellos más interesados por el punto de vista crítico que trataba de transmitirles.

P. Me parece interesante tu visión del 'desarrollo sostenible' como oxímoron, y creo que ese ha sido uno de los detonantes de tu despido. ¿Podrías explicar a qué te refieres?

R. Aunque mostrar la naturaleza contradictoria del término requeriría más tiempo y espacio del que aquí disponemos, de manera sencilla se podría decir que es imposible construir sociedades capaces de perdurar en el tiempo si la base del buen funcionamiento de las mismas es la compulsión de crecimiento perpetuo capitalista. Por un lado, lo que las sociedades industriales capitalistas han llamado desarrollo se ha basado, históricamente y en la actualidad, en la explotación del trabajo femenino y de subsistencia no remunerado, en la expropiación de los comunes o en el extractivismo colonial entre otras cosas. Es así como cada vez más nuestro mundo es desigual, patriarcal, burocrático y polarizado, una situación que solo puede llevar a conflictos externos (guerras, feminicidios, miseria, etc.) e internos (psiquiatrización, suicidios). Pero si lo anterior habla de la indeseabilidad del desarrollo, es en el ámbito metabólico donde encontramos su imposibilidad o, si prefieres, su insostenibilidad.

P. ¿A qué te refieres con eso del 'ámbito metabólico'?

R. Por mucho que la economía convencional trate de negarlo, no puede existir crecimiento económico sin crecimiento paralelo del consumo de energía y materiales. Pero éste, a su vez, es inseparable del aumento de la huella ecológica, es decir, de la destrucción de la vida del planeta. Es así como el desarrollo es a la vez imposible, ya que la base energética y material es finita y se encuentra ya en proceso de contracción, y destructivo, ya que camina parejo a la destrucción de la vida y el territorio. Si queremos subsistir en el planeta con un mínimo de justicia, igualdad y libertad, no tenemos más remedios que pensar en propuestas de decrecimiento que se hagan cargo de la contracción de nuestro acceso a energía y materiales que está ya en marcha.

P. Parece evidente que hay una distancia ideológica entre la institución y tú. ¿Cuál dirías que es la adscripción política de la Universidad de Deusto?

R. Si hablamos de Deusto como institución, creo que es evidente que se encuentra completamente alineada con los intereses de las élites vascas y, especialmente, con los de su tejido empresarial. Basta ver cómo entre sus alianzas estratégicas y financiadores encontramos bancos, grandes emporios industriales, multinacionales, etc. Fue llamativo en ese sentido algo que me pasó el primer día que visité la universidad de mano de mi futuro jefe, Francisco Javier Arellano. Él mismo, sin que yo preguntara nada y después de haber presumido de que de allí había estudiado el ministro Marlaska, dijo casi literalmente: “Habrás oído que en esta universidad todos somos del PNV. Eso no es verdad, hay una enorme pluralidad. Hay gente del PP, del PSOE, de Ciudadanos… Eso sí, aquí no tenemos a nadie de la izquierda 'abertzale”. Poco más que añadir. Más que eso, evidentemente, es mentira. En mi tiempo en Deusto me he encontrado a gente que participa en los movimientos sociales y cuyas posturas, a pesar de la institución y con riesgo para su puesto de trabajo, se encuentran mucho más a la izquierda que las de esta.

P. ¿Y tú? ¿Cómo te describes políticamente?

R. En lo que a mi respecta, creo que lo que mejor describe la posición política de cualquiera es su praxis, y en mi caso esta habla por sí sola (en muchos casos, porque está compuesta por no pocos textos). No obstante, si tuviera que hacer el ejercicio de 'etiquetarme', diría que me siento libertario en el sentido en que define esta idea Carlos Taibo en muchos de sus libros. Además de heredero del ecologismo social radical que nace en los años 1960, en particular de su vertiente crítica con la sociedad industrial.

P. La decisión de contratarte podría hablarnos de un centro con una visión sesgada, que trata de limitar su sesgo y ofrecer a los alumnos otros puntos de vista. Esto parece algo valioso. ¿Fue esta tu impresión en el momento de la contratación?

R. Esa fue exactamente mi impresión, sí. Debo decirte que cuando Deusto me contrata venía de más de un año y medio buscando plaza en la universidad pública con un balance muy desalentador: en el 100% de los casos las plazas habían sido asignadas a personas que habían obtenido su doctorado en el departamento en cuestión. Así que cuando me encontré el anuncio de una plaza con un perfil tan compatible con el mío decidí probar suerte pese a la desconfianza y con no mucha esperanza. Al ser contratado mi sorpresa fue mucha, pero también mi respeto por la institución. Tanto es así que durante todo el año no me cansé de defender precisamente la honestidad que me parecía que habían tenido al dejar a un lado sus posturas ideológicas y elegir a una persona atendiendo a sus méritos y su adecuación al perfil… Me temo que, a la vista de lo sucedido, no me ha quedado más remedio que desdecirme de mis elogios.

P. ¿Cómo se empieza a torcer la cosa? Creo que tu último libro no sienta demasiado bien por allí. ¿En qué momento empiezas a intuir que saldrás despedido, si es que lo percibes antes?

R. Si te soy sincero, no percibí que se estuviera fraguando un despido en ningún momento. Es verdad que mi libro es recibido con bastante frialdad por parte de mis jefes, y que se habían dado un par de discusiones tal y como antes describí. Pero de ahí a imaginar que me echarían mediaba para mí todo un mundo, ya que en ningún momento existieron toques de atención, advertencias o evaluaciones negativas que pudieran motivar una decisión tan drástica. Es más, no fui el único que no lo esperaba. La práctica totalidad de mis compañeros más cercanos reaccionó con total estupefacción cuando les comuniqué la noticia dando por hecho que estarían enterados, o que incluso podían haber sido partícipes de la misma.

P. ¿Cómo ha sido tu relación con otros profesores? ¿Había respeto intelectual recíproco?

R. En la mayoría de los casos la relación fue excelente. Como te decía compartimos lecturas, intercambiamos materiales docentes, nos dotamos de espacio para discutir sobre el diseño de asignaturas, ¡incluso estábamos en proceso de diseñar algunas jornadas y publicaciones conjuntas! En concreto los compañeros que también se dedicaban al estudio de la tecnología desde un punto de vista filosófico me hicieron sentir muy valorado y respetado. Recuerdo, por ejemplo, que tras regalarle mi último libro uno de ellos se lo leyó en apenas una semana e insistió en que quedásemos una tarde que dedicamos a diseccionarlo, discutirlo y ampliarlo durante horas. Fue una experiencia tremendamente satisfactoria por la que estoy muy agradecido. Al igual que les agradezco su generosidad y el altruismo con el que me compartieron las enseñanzas obtenidas en varias décadas de ejercicio.

P. ¿Y en el sentido negativo? ¿Alguna mala experiencia?

R. Un caso especialmente triste y doloroso para mi fue el de Francisco Javier Contreras, actual director del Centro de Ética Aplicada y uno de los responsables directos de mi despido, un ejemplo que además muestra bien el abismo que existe entre Deusto como institución y sus integrantes. A mi llegada a Bilbao establecí con él una relación excelente, marcada por el diálogo y la mutua estima intelectual. Desde mi punto de vista, aquello era el inicio de una amistad como la que de hecho he establecido con otros profesores del centro. No obstante, una vez fue nombrado director del CEA, la relación se fue enfriando hasta el punto de que tras mi despido ni tan siquiera he recibido de su parte un mensaje o algún tipo de explicación que pudiera salvaguardar lo personal más allá de los imperativos institucionales.

P. ¿Te han escrito alumnos o profesores de Deusto después de tu despido manifestando su apoyo?

R. De compañeros he recibido apoyo sobre todo de viva voz. Como te decía, la mayoría recibió con pesar e incluso frustración la noticia del despido. No se me olvidará que uno de ellos afirmó rotundo: “Deusto ha cometido un error contigo”. Pero muy poca gente me ha escrito o se ha animado a firmar en el comunicado de apoyo que habilitamos desde mi sindicato, Steilas. Ahí yo veo una muestra evidente del miedo a la represión que tiene un conjunto de profesorado que se encuentra en una situación precaria, con contratos renovables anualmente y muy vigilados a nivel ideológico en el marco de una institución muy jerárquica y vertical. De alumnos, en cambio, sí he recibido mucho más apoyo. De hecho algunos me han escrito personalmente y las asociaciones de alumnos me han mostrado su solidaridad y quieren invitarme a compartir mi caso con todos ellos y visibilizarlo ante el conjunto de la comunidad universitaria.

P. ¿Cómo reaccionaban los alumnos en clase a tus enseñanzas? ¿Había debates interesantes en el aula? ¿Había polémicas?

R. En clase he encontrado de todo. Si te soy sincero, en muchas ocasiones predominaba la indiferencia ante una asignatura que percibían como una 'maría' y que, además, se impartía en inglés. No obstante, sí que frente a ese mar de indiferencia se destacaban algunas olas de pasión. Más de dos y tres veces he tenido que presenciar explosiones de indignación frente a mis críticas al capitalismo, acusaciones de comunista soviético e incluso perplejidades que hablan más de los programas de la universidad que de los estudiantes. Por ejemplo, cuando durante una clase les mostré que el neoliberalismo había hecho que aumentara exponencialmente la desigualdad, y que una de las razones era el modo que se había descompensado el balance entre las rentas del capital y las del trabajo a favor de los propietarios, terminé señalando que parecería razonable aumentar con rotundidad la carga fiscal de los más ricos, hasta al menos igualar los valores de la mitad del Siglo XX. Ante eso uno de los alumnos, confuso, me señaló que era justo lo contrario a lo que habían aprendido esa mañana en Macroeconomía…

P. Jajaja...

R. Las mejores clases fueron sin duda con el grado en Ingenería de último año. Allí encontré bastantes personas con muchas inquietudes que aceptaron entrar en interesantes debates sobre la posibilidad de democratizar el diseño tecnológico, sobre la reorganización ecosocial del mundo y sobre el papel de la digitalización en las encrucijadas del presente. Con algunos de ellos sigo guardando el contacto.

P. ¿Crees que alguno o algunos alumnos pueden haberse quejado de ti a la administración?

R. Si lo han hecho, no me consta. Pero es sin duda una posibilidad muy real atendiendo al perfil mayoritario de un alumnado que se matricula en el centro muchas veces guiados por su relación con el mundo empresarial y su filiación conservadora. Espero, en cualquier caso, que no fuera el caso y que supieran apreciar la posibilidad de un espacio donde yo siempre invité a la expresión de todo tipo de postura y al libre debate filosófico.

P. Finalmente me gustaría preguntarte también por esta entrevista: en un primer momento desconfías del periódico y de mí. ¿Qué es lo que te ha hecho cambiar de opinión?

R. Tal y como te comuniqué en privado, me siento muy lejano tanto de la línea editorial del periódico como de muchas de tus posiciones y cruzadas personales, en particular con el feminismo. Me preocupaba que de la aceptación a realizar esta entrevista se pudiera deducir que estoy de acuerdo con igualar este caso de violación fragante de la libertad cátedra con el tipo de 'cancelaciones' que sueles abordar, lo que no es el caso. No obstante, tu franqueza, profesionalidad y compromiso de respetar íntegramente mis respuestas me han convencido. Mis publicaciones e intervenciones públicas hablan por sí mismas de nuestras diferencias y de mis posiciones. Estas, no obstante, no deberían ser óbice para agradecerte que hayas dedicado tu tiempo y tu trabajo a difundir lo que me ha sucedido en Deusto y tu apertura y generosidad ante alguien que no piensa como tú. Y es que, creo que estamos de acuerdo en que, más allá de mi circunstancia personal, lo que ha sucedido es un ejemplo evidente de los límites a la libertad de cátedra en la educación privada, de la precarización de la carrera universitaria y de las dificultades cada vez mayores que nos encontramos socialmente las personas que tratamos de denunciar la suicida trayectoria del capitalismo industrial con la esperanza de que esta pueda revertirse.

(El Confidencial)

La pupila insomne | 28 noviembre, 2021 a las 19:46 | Etiquetas: Adrián Almazán, Universidad | Categorías: Cuba, España, Mentiras y medios, Sociedad civil | URL: https://wp.me/p10AwN-k13

domingo, 28 de noviembre de 2021

El consumismo destruye el planeta


 

Cuba: Una «marcha opositora» en las calles de… Twitter y Facebook. (+ video). Por Cubainformación por La pupila insomne

 

Cuba: Una «marcha opositora» en las calles de… Twitter y Facebook. (+ video). Por Cubainformación

por La pupila insomne

Los medios siguen con su burda propaganda de la última operación de intervención política en Cuba, dirigida desde los centros de poder de EEUU. Encumbrando, para ello, a los “agentes de cambio” creados al efecto.
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Solo dos nombres: Yunior García y Yotuel Romero. Protagonistas, blindados de toda crítica o réplica, en reportajes, entrevistas y shows televisivos. Y un discurso informativo único (“régimen”, “dictadura”, “represión”…) para un objetivo único: la legitimación, a cualquier precio, del cambio político hacia un nuevo “régimen” dócil a Washington y Bruselas.

La operación contra Cuba empieza por la asfixia de su economía, mediante el corte de sus ingresos y suministros. Provocado el desabastecimiento y las carencias, se desarrolla una brutal campaña comunicacional que atiza el odio y culpabiliza de la situación, cínicamente, al gobierno cubano.

Pero la jugada no les está saliendo del todo bien. En Cuba se empiezan a movilizar, entre la juventud, fuerzas revolucionarias latentes. Y es patente la indignación que provocan los “Patria y Vida” cuando hacen oposición desde mansiones y limusinas.

La Isla pequeña y cercada es, además, el primer país del mundo en abrir sus escuelas con sus niñas y niños vacunados contra la Covid-19. Un hito ocurrido, por cierto, un 15 de Noviembre, cuando la gran noticia mundial era una “marcha opositora” contra el gobierno cubano ocurrida en la calles… de Twitter y Facebook.

(Basado en un comunicado de MESC y FACRE)

La pupila insomne | 26 noviembre, 2021 a las 9:14 | Categorías: Sin categoría | URL: https://wp.me/p10AwN-k0O

jueves, 25 de noviembre de 2021

Venezuela: gran derrota de Washington. Por Ángel Guerra Cabrera por La pupila insomne

La pupila insomne | 24 noviembre, 2021 a las 23:10 | Etiquetas: Estados Unidos, Venezuela | Categorías: Ángel Guerra Cabrera, Latinoamérica, Sociedad civil | URL: https://wp.me/p10AwN-k0EEl chavismo logró una contundente victoria en las mega elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre. Había en disputa 3082 puestos de elección popular, entre ellos 23 gobernaciones, 335 alcaldías, 253 diputados a Consejos Legislativos estadales y 2471 concejales municipales.    para los que se presentaron 70 mil candidatos. Le otorga gran legitimidad a la cita electoral la concurrencia a las urnas de la gran mayoría de la oposición, incluida la que, hasta hace unos meses, se mantuvo atada a la desestabilización y al golpismo ordenados por el imperio y que había jurado no participar en comicios “con el chavismo en el poder”.   El hecho constituye una gran derrota de la política de desconocimiento de la institucionalidad venezolana, de descalificación al prestigioso Consejo Nacional Electoral(CNE) y de cambio de régimen sostenida por Estados Unidos(EU) desde la época de Obama, arreciada duramente por Trump y mantenida por Biden.  También refuerza la legitimidad de la contienda, la asistencia de 42.26 por ciento, proporción perfectamente ajustada a la habitual participación en comicios de este carácter. Por poner un ejemplo muy cercano, ese mismo día, en Chile, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en todas partes las de mayor afluencia de votantes, solo se alcanzó el 46,7 por ciento de asistencia. No obstante, la migración provocada por el implacable bloqueo gringo y la persistente desconfianza en el CNE y en el camino electoral sembrada por la oposición guaidosista entre sus seguidores debe haber disminuido la votación. El bloqueo también incita a la apatía a simpatizantes naturales del chavismo, absortos en la solución de sus problemas individuales. Pero ese sector puede ser seguramente motivado y movilizado más adelante por un chavismo victorioso y por la mejoría económica que viene.

De los cargos que se elegían, el chavismo(Gran Polo Patriótico-GPP: el Partido Socialista Unido de Venezuela-PSUV y sus aliados) se ha adjudicado 19 gobernaciones y tres la oposición: Cojedes, Nueva Esparta y el estratégico Zulia( sede de importantes yacimientos petroleros, el más poblado del país y fronterizo con Colombia), una pérdida sensible para el chavismo. Sin embargo, mientras el PSUV ha forjado nuevos y jóvenes liderazgos regionales y ha consolidado los existentes, la oposición solo gana con políticos veteranos y fracasa con casi todos sus jóvenes candidatos, ligados a la violencia y sujetos las órdenes de Washington. Únicamente los vistos como partidarios del camino electoral han logrado, cuando no imponerse al chavismo, al menos superar a los candidatos del odio.   Mientras, en contienda cerrada, es inminente la definición de la gubernatura de Barinas, estado natal de Chávez y por ello simbólico. El GPP conquistó 205 de las 322 alcaldías ya adjudicadas por el CNE y 117 la oposición. Es seguro que la mayoría de los cargos de miembros de los consejos municipales y estadales vayan a manos del chavismo.

Cabe subrayar que el PSUV se hace con 9 de las diez alcaldías más importantes del país. Entre ellas la del muy relevante municipio Libertador en Caracas, uno de los puestos electivos de mayor trascendencia nacional, donde la magnífica  candidata Carmen Meléndez superó ampliamente la suma de los sufragios de todos los abanderados opositores al acumular 360 mil 369. También rebasan los candidatos chavistas en número de votos a la totalidad de sus contrincantes en las gobernaciones de Carabobo, Delta Amacuro,  Aragua y La Guaira, por poner ejemplos. Ello demuestra que no en todas partes la oposición, “si hubiera competido unida”, se habría alzado con la victoria, hipótesis en todo caso absurda pues el “si hubiera” considera una realidad estática, lineal, que no es como se comporta la política. No toma en cuenta, además, que los agravios, odios, celos y personalismos que envenenan a la oposición venezolana hacen por el momento inviable la hipótesis de que se una, situación agravada por la política que le ha impuesto EU, llamada a empeorar toda vez que Washington, pese a haber dado luz verde para competir, aunque muy tarde, a la oposición extremista, recién vuelve a apoyar al inexistente gobierno “interino” de Guaidó por boca del secretario de Estado Tony Blinken, una actitud que muestra el distanciamiento de la realidad imperante en la Casa Blanca. Pues no es únicamente sobre Venezuela, parecería una patología que le impide distinguir entre la realidad y sus deseos, sea en Cuba, en Siria, en el estrecho de Taiwan o el mar Negro.

La elección del 21N es una gran victoria del pueblo venezolano y de las fuerzas revolucionarias y populares de América Latina y el Caribe. Le guste o no a EU y a la Unión Europea, refuerza aun más el liderazgo del presidente Nicolás Maduro, el prestigio internacional de Venezuela y no deja espacio para las políticas de bloqueo y cambio de régimen, que, más temprano que tarde, tendrán que cambiar.