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sábado, 16 de mayo de 2020

Delirios trumpistas anticubanos. Por Ángel Guerra Cabrera

por La pupila insomne
Con inaudito cinismo el gobierno de Trump ha regresado a Cuba a su lista de países que “no colaboran” en la lucha contra el terrorismo. Incluida injustamente durante 33 años en la nómina, la isla fue retirada de ella en 2015 por el presidente Obama como parte de las disposiciones que tomó para iniciar la normalización de relaciones con la isla.  El autor de la lista es nada menos que el gobierno practicante del terrorismo de Estado sistemático en el mundo,  que arrojó las bombas en Hiroshima y Nagasaky, arrasó con Vietnam, Corea, Afganistán, Irak y Siria y comete delito de genocidio con sus unilaterales bloqueos - mantenidos intactos o recrudecidos durante la pandemia- contra Cuba, Venezuela, Irán, Palestina, Corea del Norte y Siria. No es casual que sean casi los mismos los países bloqueados y los incluidos en esa lista. Es el gobierno que con sus incursiones terroristas arrebató la vida a   3 mil 478 cubanos, dejó 2 mil 99 incapacitados y ocasionó cuantiosos daños económicos en Cuba.
Los argumentos para reinsertar a la isla en la lista no son serois y muestran el absoluto desprecio de Washington por el derecho internacional. La estancia en Cuba y seguridad personal de miembros del ELN participantes en el proceso de paz son responsabilidades del gobierno cubano como garante de las negociaciones, precisamente  a solicitud de Bogotá. Otra cosa es que Trump le haya ordenado al subpresidente Duque dinamitar la paz y solicitar a La Habana la extradición de esas personas, un acto ilegal.
El regreso a la lista es parte de la desaforada campaña de odio, agresión y linchamiento mediático contra Cuba iniciada poco después del arribo de Trump a la presidencia, cuando el control de la política hacia la isla ha sido tomado por la extrema derecha de origen cubano. Muy especialmente, el senador Marco Rubio. En esa campaña toman parte activa el secretario de Estado Mike Pompeo, el subsecretario de esa dependencia Michael Kozak y la propia embajada de Estados Unidos en La Habana.
Solo en el curso de 2019 fueron adoptadas más de 80 medidas contra Cuba; entre ellas, la activación total de la extraterritorial Ley Helms-Burton y las acciones punitivas contra las empresas que intervienen en la transportación de vital combustible a Cuba. El propósito es el de siempre: hacer que el pueblo, asfixiado por las carencias, se alce contra el gobierno. Recientemente el jefe del Comando Sur acusó a Cuba de participar con Venezuela en el narcotráfico, contrario a lo que dicen los propios informes de la DEA.
En este clima de odio exacerbado, no debe extrañar el ataque a la embajada de Cuba en Washington con 32 disparos de fusil AK 47. Un emigrado cubano, Alexander Alazo,  estacionó su camioneta  en la calle 16 Northwest, cerca de la Casa Blanca,  bajó de ella con una bandera cubana a la que intentó prender fuego y luego vació el cargador del arma contra la fachada de la sede diplomática.  Después se envolvió en una bandera de Estados Unidos y se entregó pacíficamente a  la policía. Curiosamente, todavía ninguna instancia del gobierno estadounidense ha hecho siquiera mención al atentado. Tómese en cuenta que en el momento del ataque había diez funcionarios cubanos en el edificio.  Mucho menos se ha publicado por Washington una expresión oficial de pesar ante una agresión tan grave, calificada de inmediato y con razón como un acto terrorista por el canciller de Cuba Bruno Rodríguez Parrilla. Tal declaración era un paso obligado del país anfitrión luego del atentado. Así se desprende de la práctica de la más elemental decencia y cortesía, pero, sobre todo, de la obligación del Estado anfitrión de garantizar la seguridad de las sedes diplomáticas enclavadas en su territorio, según lo establece la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas(1964). Pero la decencia y la cortesía no forman parte del corrupto repertorio político del trumpismo.
Nuevos elementos de juicio sobre los antecedentes y ambiente socio-político del tirador Alazo, aportados el martes 12 por el canciller Rodríguez Parilla(http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/05/13/bruno-rodriguez-este-ataque-contra-la-embajada-de-cuba-de-naturaleza-terrorista) resultan muy sospechosos. Alazo, tratado como un caso siquiátrico a partir de su declaración después del atentado ante las autoridades estadounidenses, nunca manifestó ese trastorno durante su servicio militar ni en su actividad pastoral en la isla, ni una vez emigrado en su trato con funcionarios consulares. Más sospechosa aún es su inserción en una iglesia protestante de Miami, cuyo pastor, Frank López, es íntimo amigo de Marco Rubio y de Carlos Vecchio, “embajador” de Guaidó. Un miembro de la congregación, Leandro Pérez, que después del atentado afirmó ser su “amigo cercano”, ha llamado al asesinato de Raúl Castro y del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Algo está muy podrido en este caso y el gobierno de Trump debe explicaciones, no sólo a Cuba, sino a la comunidad diplomática en Washington y, claro, al pueblo estadounidense.
Twitter:@aguerraguerra

jueves, 28 de marzo de 2019

La reciente Cumbre en Egipto acentúa la hipocresía del discurso de la UE sobre democracia y derechos humanos La Unión Europea normaliza el totalitarismo en Oriente Próximo Emile Badarin Middle East Eye Traducción para Rebelión de Loles Oliván Hijós.

28-03-2019
El mes pasado el presidente Abdel Fatah al Sisi dejó meridianamente claro a los dirigentes europeos –tan orgullosos de la democracia y de la universalidad de los derechos humanos– que su régimen rechaza tales valores. Sus acciones así lo confirman: Egipto ha llevado a cabo ejecuciones tras un proceso judicial “manifiestamente injusto” y ha presentado un proyecto de ley de enmienda de la Constitución para afianzar el poder de Sisi.Aún así, los principales dirigentes de la UE aceptaron de buen grado la hospitalidad de Sisi en Sharm el Sheij durante la Cumbre de la Liga de Estados Árabes-UE a finales de febrero, reincidiendo en la pura hipocresía del discurso europeo sobre la promoción de la democracia y los derechos humanos.
Otorgar legitimidad al régimen de Sisi 
Conviene situarse en el contexto de la Estrategia Global de la UE de 2016 que adopta en su epicentro la prioridad una política exterior pragmática y “basada en principios” para lograr la estabilidad en los países vecinos. Por lo tanto, la UE considera la estabilidad de Egipto y de su régimen como un objetivo estratégico.
Esta premisa basada en la estabilidad ocupó un lugar destacado en el orden del día de la Cumbre, en el que se eliminaron las referencias a los derechos humanos y la democracia. Tampoco se incluyeron en los discursos de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ni de Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea. La declaración final no mencionó siquiera la palabra “democracia” ni destacó la universalidad de los derechos humanos, sino que se centró en preocupaciones estratégicas de la UE como la cooperación multilateral en materia de comercio, migración y seguridad.
Sorprende la rapidez con la que la UE ha vuelto al “business as usual” [los negocios como de costumbre] con el régimen más represivo de la historia moderna de Egipto. Lo que viene a confirmar la incapacidad de la UE para aprender de su propia experiencia que el autoritarismo no es garantía de estabilidad.
Como observó el ex comisario de la UE Stefan Fule durante las primeras etapas de los levantamientos árabes de 2011: “Demasiados [dirigentes de la UE] se creyeron que los regímenes autoritarios eran una garantía de estabilidad en la región. Ni siquiera era realpolitik. Era, en el mejor de los casos, cortoplacismo –el tipo de corto plazo que hace que el largo plazo sea cada vez más difícil de construir”.
Su conclusión es tan acertada ahora como entonces. El alto nivel de representación de de la UE en la Cumbre redunda en beneficio de Sisi pues otorga legitimidad a su régimen totalitario en la escena internacional y perpetua la falsa promesa de estabilidad a largo plazo en Oriente Próximo como forma de salvaguardar los intereses estratégicos de Europa.
Brutales violaciones de los derechos humanos 
Aunque la premisa de la estabilidad pueda funcionar a corto plazo, en última instancia está destinada al fracaso porque la situación en Egipto rebosa de todos los factores necesarios para desencadenar una inestabilidad prolongada.
La UE ha decidido asociarse con Sisi –y por lo tanto apoyarlo implícitamente– cuyas acciones incluyen brutales violaciones de los derechos humanos, el uso generalizado de la tortura, las desapariciones forzadas, la toma de prisioneros políticos, la masacre de cientos de manifestantes y la imposición de sentencias de muerte, por citar sólo algunos ejemplos.
En una entrevista de 60 minutos realizada en enero, Sisi explicaba que su régimen había adoptado “ciertas medidas para restaurar la seguridad”, un eufemismo espeluznante que la UE ha ignorado mientras continua por el camino de la normalización. La UE ha ido aún más lejos al presentar al régimen egipcio como “socio clave para promover la paz... y la estabilidad”, y para compartir su “compromiso con los valores universales de la democracia, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos”.
La estabilidad es la clave, como lo demuestra la frecuencia con la que Sisi y la UE utilizan en sus discursos la estabilidad y la seguridad con distintos fines: la UE normalizará la cooperación con los regímenes totalitarios de Oriente Próximo, y Sisi justificará su férreo gobierno.
Sisi invoca hábilmente el discurso de la estabilidad ante dirigentes y audiencias occidentales afirmando que sin él “la situación sobre el terreno podría haber provocado una inestabilidad generalizada”.
Responsabilizar a la UE 
Sisi y los de su calaña en toda la región confían en que la invocación del fundamentalismo, el islamismo, la radicalización, la seguridad, la estabilidad, la migración y, por supuesto, el terrorismo, retumbe en los responsables políticos occidentales.
Para la UE, la “estabilidad” implica mantener lejos de Europa las amenazas a la seguridad y a los inmigrantes. Desde esta perspectiva, el alto nivel de la representación europea en la Cumbre Liga Árabe-UE se inserta en el proceso por el cual se normaliza el autoritarismo a cambio de cooperación en cuestiones económicas, de seguridad y de inmigración, que son las preocupaciones centrales para la UE y sus Estados miembros.
Por supuesto, no es responsabilidad de la UE imponer la democracia y el respeto de los derechos humanos en Egipto o en cualquier otro lugar. Esto depende del pueblo egipcio. Pero la UE sí que es responsable de sus acciones, que en este caso, contribuyen a la normalización del totalitarismo.
El marca de estabilidad en Egipto deriva de la represión y, a este respecto, la premisa europea de que lo primero es la estabilidad perpetúa el ciclo de la opresión. Por ello, la UE debe rendir cuentas. 

* Emile Badarin es investigador postdoctoral en la Cátedra de Política Europea de Vecindad (PEV) del Colegio de Europa de Natolin. Tiene un doctorado en Política de Oriente Próximo. Sus investigaciones abarcan los campos de las relaciones internacionales y la política exterior, con Oriente Próximo y la UE como área de estudio.
Fuente: https://www.middleeasteye.net/opinion/eu-foreign-policy-normalises-totalitarianism-middle-east

sábado, 19 de enero de 2019

Arabia Saudí e Israel, amigos para siempre por Juanlu González

Arabia Saudí e Israel, amigos para siempre

por Juanlu González
Recuerdo hace años, cuando comentaba con mis amigos musulmanes que Israel era un buen aliado de Arabia Saudí, cómo se llevaban las manos a la cabeza, incrédulos, y afirmaban que eso era pco menos que imposible. Riad, custodio de los santos lugares del Islam, líder de la Liga Árabe, no podía ser aliado del mayor enemigo de la causa árabe, ocupante de Palestina y profanador de la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén, el tercer lugar más sagrado para el mundo musulmán.
Sin embargo, conforme el tiempo ha ido discurriendo, las sospechas y evidencias iniciales se han convertido en un mar de pruebas irrefutables a la vista de todo el mundo. La acostumbrada ligereza verbal de Trump, el presidente lenguaraz, retrató en noviembre pasado las relaciones entre Riad y TelAviv de manera muy gráfica: “Israel estaría en un gran problema sin Arabia Saudita” —dijo a varios periodistas. El contexto no podía ser menos edificante, Trump venía a decir, más o menos, que no iba a castigar a Arabia Saudí –por el asesinato y descuartizamiento de Khasoggi– porque ello perjudicaría gravemente a Israel. Un día antes, el propio Netanyahu había pedido a Trump protección para el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, calificándolo de socio estratégico. ¿Se puede ser más claro?
A pesar de las relaciones, más que evidentes, que ambos regímenes mantienen desde hace lustros, aún no han establecido relaciones diplomáticas oficiales. Sí, sólo es una formalidad, pero a los ojos de la opinión pública de los pueblos árabes y musulmanes es un paso muy importante que no puede darse alegremente, a menos que se solucione previamente el conflicto entre Israel y Palestina, con pleno reconocimiento de las fronteras previas a 1967, una línea roja infranqueable según el Plan de Paz de la Liga Árabe de 2002…  hasta la actualidad. Pero el príncipe heredero incluso está pensando en traicionar la causa palestina con tal de profundizar sus relaciones con el régimen sionista. De hecho ya se ha atrevido a manifestar que Israel tiene derecho a un estado propio sobre tierras árabes sin que Israel reconozca aún el derecho a existir del pueblo palestino sobre las fronteras internacionalmente establecidas por la legislación internacional.
La coyuntura es más que propicia para ello, la confluencia del ultraderechista Netanyahu con el dictador Bin Salman y el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, conforman un peligroso cóctel de asesinos y criminales de guerra de los que puede esperarse cualquier cosa y ninguna buena. Comparten guerra contra Siria y contra Yemen, estrategia contra Palestina, contra Irán, contra Irak, contra Líbano. Son los principales patrocinadores del terrorismo en el mundo, tanto de al Qaeda y sus ramas, como del mismísimo Daesh. Arabia Saudí, además, proporciona cobertura ideológica y religiosa a las facciones yihadistas.
El Acuerdo del Siglo, tantas veces anunciado y jamás presentado, pretende ayudar en la normalización de relaciones con Israel en Oriente Medio de los países controlados por EEUU. Sin embargo, lo que se conoce hasta la fecha de su texto, está tan escorado hacia los intereses del régimen sionista, que va a ser imposible de asumir por la parte palestina. Ni si quiera las presiones de Bin Salman a Abbas, ni las amenazas de retirada de fondos a la Autoridad Palestina, van a convencerlos de que vendan los derechos inalienables de todo un pueblo por poco más que un puñado de dólares. Pero, como puede verse, los tres líderes actúan como un verdadero cártel con intereses similares y los roles repartidos.
A nadie debería extrañar que Arabia Saudí sea el pagafantas del grupo. Riad se ha convertido en el tercer país mundial por compra de armamento y hasta Israel ha entrado secretamente en su cartera de proveedores. Por el momento, se ha conocido una operación de venta de 500 tanques Merkava a Arabia Saudí que, obviamente incluye adiestramiento militar a las fuerzas árabes, pero ya Wikileaks alertó anteriormente de la existencia de relaciones en temas de inteligencia, defensa e inversiones diversas. Su enorme capacidad de compra y la inestimable cobertura proporcionada al dólar, son los servicios que Arabia Saudí presta a EEUU. Por eso los gobiernos norteamericanos van a encubrir sus crímenes por siempre, hagan lo que hagan.
Todos señalan el odio a Irán como el cemento que aglutina la relación entre Israel y Arabia Saudí. Es lo fácil, lo simple, lo obvio. Y ciertamente es una obsesión para ambos, pero es mucho más que todo eso. Tampoco es sólo una guerra mundial entre suníes y chiíes como suelen presentarlo habitualmente. Arabia Saudí lidera una guerra permanente para completar la mayor traición jamás perpetrada contra el mundo árabe y musulmán de todos los tiempos, la entrega en bandeja de la región a sus mayores enemigos: EEUU e Israel.
Eso es justo lo que los pueblos árabes deben interiorizar antes de que sea demasiado tarde. Ninguno de los amigos de Israel o EEUU puede ser, a la vez, defensor de los pueblos árabes o musulmanes. Y no lo son únicamente por el abandono de la causa palestina, sino por que las élites regionales cómplices del cristosionismo son responsables del saqueo de los recursos naturales de Medio Oriente para ponerlos al servicio de Occidente y sus economías y, por ende, del subdesarrolllo en el que se ve sumido buena parte del territorio.
 

viernes, 10 de noviembre de 2017

Acatar lo inevitable

Acatar lo inevitable

 

Los titulares de la prensa son interpretativos puesto que se basan en rumores y noticias orales. Habrá que esperar a conocer con más exactitud el contenido de la declaración de Forcadell. Habrá que ver si, en efecto, dijo que la declaración de independencia fue "simbólica" (como aseguran todos los periódicos) o "política", como he visto por ahí. Es un matiz que tiene su importancia, desde luego, pero es un matiz que viene acompañado de una especie de retirada táctica retórica. Hay un poco de lío sobre si se acata la Constitución o el 155. Pero, en definitiva, el mensaje que se difunde es el del repliegue del frente parlamentario del independentismo. La cuestión es saber qué valor tiene ese gesto, ese acatamiento, cuenta habida de que el Parlamento ha sido disuelto y su mesa destituida. Exactamente, ¿qué significa que se acata algo que no se puede evitar?

Es el error de mezclar las vías judiciales con las políticas y dar valor jurídico a cuestiones subjetivas, de convicciones y hasta creencias. En realidad, es el espíritu inquisitorial. El propio presidente del la sala del Supremo asume esa situación al advertir que el acatamiento pudiera ser "mendaz". Es el problema de los conversos, que son tales a la fuerza y su conversión solo tiene valor exterior, pero no interno, pues no vincula en conciencia. Para la línea jurídica lo externo es suficiente. Si Forcadell vuelve a las andadas, será perseguida. Pero para la línea política no se resuelve nada; al contrario, el problema se agrava. Forcadell seguirá siendo independentista y actuando como tal y allí donde ella no alcance habrá otra Forcadell para sustituirla. Las ideas no se encarcelan, aunque quepa encarcelar a las personas. Las revoluciones no se detienen con sentencias de los tribunales en sus problemáticas relaciones con el poder político.

No hay que perder el tiempo. Los procesos en marcha son procesos políticos en contra del independentismo. Se pretende reprimir, incluso extirpar, una opción ideológica sostenida por millones de personas. Los presos independentistas son presos políticos y hasta rehenes canjeables en alguna posible negociación política. La prueba más contundente la dan los distintos cargos públicos del PP que han dejado claro que, si en las elecciones de 21D ganara de nuevo el independentismo, seguiría aplicándose el artículo 155, algo equivalente a la perpetuación del estado de excepción no declarado.

Obviamente, eso no tiene nada que ver con la democracia ni con el Estado de derecho, sino con la dictadura. La dictadura que mana del art. 155 como manó la de Hitler del 48 de la Constitución de Weimar, su abuelo. Obviamente también, el poder judicial podrá seguir legitimando la situación, pero ya estará claro que lo hace en el marco de una dictadura, no del Estado de derecho que hoy esgrime de forma ya tan cuestionable.

Todo este conflicto se agita mezclado con un escándalo descomunal, el de la Gürtel, que es imposible ocultar aunque la batería de medios del gobierno lo ignoren, las televisiones no lo transmitan, los periódicos no lo mencionen, las radios lo silencien. La fiscalía da por probado que el presidente del gobierno cobró unos 220.000 euros procedentes de la caja B de su partido. Fueron más los perceptores (incluida, al parecer, la vicepresidenta del gobierno) y muchos los años de los cobros, aunque no tantos como los de las campañas electorales que se ganaron fraudulentamente al estar financiadas de modo ilegal. "Corrupción en estado puro", declaró el otro día el jefe de la investigación policial sobre la caja B del PP. Y corrupción que afecta al Estado de derecho.

Cierto, pero lo más grave es que el presidente del gobierno esté pringado en esa basura con sus efectos concomitantes de viajes, trajes y empleo de fondos públicos para beneficio privado, sin contar el cobro de plus parlamentario por tener la residencia fuera de Madrid. Se ha dicho hasta la saciedad, pero fuerza es repetirlo: en ningún país europeo se toleraría una situación así. ¿Acaso no es esto obvio motivo de dimisión? ¿No es una prueba de que esa democracia y ese Estado de derecho que el de los sobresueldos dice querer imponer en Cataluña no valen nada? La democracia española no es lo que sus epígonos cacarean en el exterior sino este extraño adefesio de un gobierno irresponsable que los socios europeos comienzan a mirar con prevención.

Ya se verá cuando, además, caigan en la cuenta de que el episodio de los sobresueldos es público y notorio, cuando menos desde 2010 y que no ha pasado nada ni nadie ha dicho nada. La corrupción no figuraba entre las preocupaciones dominantes de los españoles y estos elegían al PP de la Gürtel en 2011 con mayoría absoluta y revalidaban la victoria (aunque por mayoría simple) en 2015 y 2016. Una democracia requiere sólidas instituciones democráticas. Pero estas siempre se pueden manipular e instrumentalizar con fines antidemocráticos, como viene haciendo este gobierno. Por eso, una democracia requiere también una ciudadanía consciente de sus derechos, crítica, fiscalizadora. Si, por el contrario, la ciudadanía tolera la merma y supresión de derechos, no ejerce la crítica ni fiscaliza nada y da por buenos los mayores, más corruptos y escandalosos desmanes del gobierno, hablar de democracia es como hacerlo de la piedra filosofal.

La autoridad del gobierno en este conflicto es magnitud negativa; la del Estado, inexistente; la de la Monarquía, aniquilada en dos comparecencias reales. Los partidos de la oposición, todos, están paralizados. Los medios, volcados en la lucha ideológica, han perdido el escaso crédito que les restaba y se prestan, incluso, a campañas propagandísticas de la parte nacional española. Cuando no de la guerra sucia.

En ese contexto, el llamado "reto independentista catalán" es una crisis constitucional, estructural, española que no va a resolverse poniendo a los tribunales a perseguir el independentismo. Es un problema profundo que afecta a esta cuestión del acatamiento y el consentimiento. Solo es democrático el gobierno que lo es por consentimiento. Pero el consentimiento ha de ser libre. 
Publicado por Ramón Cotarelo en   

lunes, 10 de julio de 2017

¡La liberación de Leopoldo López alienta la contrarrevolución




¡Para acabar con la reacción y el capitalismo: todo el poder para los trabajadores!
Este sábado 8 de julio el Presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Venezuela, Maikel Moreno, en una decisión alentada desde el gobierno de Maduro, anunciaba la excarcelación de Leopoldo López. Dirigente del movimiento fascista Voluntad Popular (integrado en la llamada Mesa de Unidad Democrática –MUD-, que agrupa a la derecha y extrema derecha venezolana), Leopoldo López fue juzgado el 10 de septiembre de 2015 y condenado a 14 años de prisión como máximo responsable de una campaña de violencia terrorista similar a la que sufre hoy nuevamente Venezuela, y que en aquella ocasión causó 43 muertos. La actual suma ya la friolera de casi 100.
Según el anuncio del TSJ, López podrá seguir cumpliendo su condena (al menos de momento) en su lujosa vivienda del Este de Caracas en compañía de su familia. Esta decisión ha sido recibida como un golpe tremendo por las bases revolucionarias, que están sufriendo amenazas, atentados y ataques por parte de los partidarios de López y otros sectores de la ultraderecha.
Sensación de victoria en las filas de la MUD, indignación y desconcierto en las bases revolucionarias
La MUD —como no podía ser de otro modo— ha considerado la decisión como una victoria de su estrategia golpista y ha llamado a sus partidarios a intensificar la ofensiva. Lo primero que ha hecho López al llegar a su casa ha sido instar a sus partidarios a mantenerse en las calles.
¿Cómo es posible que el Gobierno de Nicolás Maduro después de denunciar a este connotado fascista, responsable directo de 43 muertes, asuma ahora una decisión tan asombrosa? como la de darle este trato tan favorable? ¿Qué ha cambiado? Desde luego, no ha sido la actitud criminal y pro golpista de Leopoldo López. Este destacado miembro de la oligarquía sigue organizando a las bandas fascistas de su partido y fomentando, antes desde la cárcel, ahora desde su arresto domiciliario, la campaña de violencia contrarrevolucionaria. El pasado 12 de Junio incluso se permitía llamar a los militares a dar un golpe de estado.
Las versiones contradictorias ofrecidas por los voceros del gobierno de Maduro y de los sectores de la burocracia reformista que dominan el PSUV sobre los motivos para su liberación, no hacen más que aumentar la indignación entre las bases bolivarianas y sembrar el desconcierto entre las masas que aún se mantienen fieles a la idea de la revolución. Desde las farragosas explicaciones sobre supuestos fallos legales en el proceso judicial (de la que hasta ahora nadie parecía saber nada y que pocos o nadie comprenden), o los “problemas de salud” de López, que tanto portavoces de la familia como sus abogados niegan, las justificaciones oficiales no pueden ocultar la realidad: estamos ante una nueva capitulación de un gobierno que ha perdido el rumbo revolucionario y sólo quiere ganar tiempo para iniciar nuevas negociaciones con las fuerzas contrarrevolucionarias y el imperialismo.
La abogada venezolano-estadounidense Eva Golinger, conocida por su apoyo al proceso bolivariano y sus denuncias de las injerencias de la CIA, el Departamento de Estado y el Pentágono en Venezuela, se hacía eco en su cuenta de twitter de la perplejidad y rechazo que ha despertado esta medida en las bases revolucionarias:
“Si Leopoldo López tiene problemas de salud porque no lo llevan a un hospital? (…) Esta decisión amerita más explicación y transparencia. (…) ¿La liberación de Leopoldo López es a cambio de qué? ¿Que ofreció la oposición (o el gobierno de EEUU)? No me sorprendería que esta decisión de liberar a Leopoldo tiene que ver con las sanciones contra PDVSA que Trump estaba a punto de imponer”
El malestar que ha provocado la liberación de López ha sido reconocido también por la ex ministra de Prisiones, dirigente del PSUV y candidata en las elecciones a la Asamblea Constituyente del próximo 30 de julio, Iris Varela: “Hemos recibido muchísimos reclamos de todos los rincones, del pueblo revolucionario, que soporta la arremetida de una derecha fascista que sin recato ya dicen a los cuatro vientos que esperan una invasión extranjera y guerra, para que haya muertos y masacre y por esa sangre derramada de los compatriotas nuestros y de ellos, para llegar a gobernar este país (…) No la comparto —insistió Varela en referencia a la decisión— pero la acato, no estoy de acuerdo, pero no nos compete, sino acatar las decisiones de los órganos de administración de justicia en el país”.
Las declaraciones de Varela y otros dirigentes, lamentando pero acatando la decisión y presentándola como producto de la independencia del poder judicial o la supuesta enfermedad de López, no son nada comparadas al entusiasmo nada disimulado del Ministro de Defensa y Jefe del Estado Mayor, Vladimir Padrino, que ha presentado la liberación de López como "producto del diálogo nacional" y el esfuerzo sostenido del presidente de la República, Nicolás Maduro, por mantener la paz".
La búsqueda de un acuerdo con la burguesía lleva al desastre
La decisión de sacar a López de la cárcel forma parte de la estrategia adoptada por Maduro y sus colaboradores más estrechos. A pesar de su fraseología revolucionaria, frente a la presión de la burguesía y el imperialismo Maduro ha trazado una línea de constantes concesiones para alcanzar un acuerdo con un sector de estos, pensando que así será posible obtener su reconocimiento y que permitan al PSUV seguir al frente del gobierno.
En los hechos, Maduro y la dirección reformista del PSUV no sólo ha renunciado a aplicar medidas socialistas (expropiaciones de empresas, nacionalización de la banca, suspensión del pago de la deuda, control obrero, etc.), sino que está permitiendo la subida descontrolada de los precios, aprobando el despido de miles de empleados públicos, y no adopta políticas de confrontación contra el sabotaje, el acaparamiento y el enriquecimiento de la burguesía a costa del sufrimiento del pueblo. De esta manera socavan y eliminan las grandes conquistas alcanzadas por la clase obrera y el pueblo durante los años de ascenso del proceso revolucionario, y crean las mejores condiciones para que la demagogia de la contrarrevolución pueda encontrar un apoyo creciente entre una población que no ve salida ni solución a sus graves problemas.
La decisión de liberar a López se da, además, en un momento especialmente importante cuando la ofensiva contrarrevolucionaria se ha intensificado: la escalada terrorista de la MUD ha provocado ya alrededor del centenar de muertos, varios gobiernos de la región afines a EEUU intentan una condena a Venezuela por parte de la OEA, la Asamblea Nacional controlada por la MUD desconoce la autoridad del gobierno y llama a la rebelión contra éste y, por primera vez, la contrarrevolución ha conseguido abrir una brecha dentro de la cúpula estatal, ganando el apoyo de la Fiscal General del Estado a su estrategia. De hecho en las próximas semanas se prevé un choque institucional que podría condicionar en qué dirección y a qué ritmo se desarrollan los acontecimientos durante los próximos meses. A petición de diputados del PSUV se han iniciado los trámites para destituir a la Fiscal, pero ésta ha introducido a su vez, con el apoyo de la MUD, un recurso no reconociendo la autoridad del Tribunal encargado de juzgarla. Además, está exigiendo que se declaren nulas las elecciones a la Asamblea Constituyente.
En un contexto semejante, ceder a la presión de la contrarrevolución y el imperialismo resulta especialmente peligroso. la política de concesiones no servirá para aliviar la ofensiva las bases contrarrevolucionaria, todo lo contrario: la debilidad invita a la agresión; pero si siembra cada vez más dudas, división, malestar y desánimo entre las masas que siguen leales al proyecto revolucionario iniciado por el comandante Chávez. y estas políticas pro-capitalistas están facilitando su estrategia de acoso y derribo a los contrarrevolucionarios.
En cuanto al imperialismo, lo primero que han hecho los portavoces de la Casa Blanca es recordar que hay otros 400 presos políticos (muchos de ellos fascistas responsables de atentados contra militantes revolucionarios), que también deben ser liberados, además de exigir al Gobierno que se mantenga “dentro de la Constitución” y respete “el dialogo con la oposición”. En el contexto actual esto significa que ceda a más exigencias de la MUD y de la burguesía venezolana e internacional.
Y para arrimar y favorecer los planes de la reacción la socialdemocracia internacional, y algunos líderes destacados de formaciones a su izquierda, no han dejado pasar la oportunidad de sumarse al coro que aplaude la excarcelación de López. Especialmente escandaloso ha sido el pronunciamiento en el Estado español de Pablo Iglesias, al señalar que “ayudar a la paz y a la normalidad institucional en Venezuela es el ejemplo. La violencia, venga de donde venga, no es el camino. Gracias Zapatero”. Es un completo horror que Pablo Iglesias equipare a las victimas de la violencia contrarrevolucionaria con sus verdugos fascistas, y que elogie a un dirigente como Rodríguez Zapatero cuya única función en esta crisis es facilitar el triunfo de la MUD lo antes posible. Esta renuncia de Pablo Iglesias a mantener una posición coherente es un síntoma extremadamente preocupante. Es evidente que así no empujará al partido de Pedro Sánchez a la izquierda, sino que conducirá a Podemos a una posición subalterna de la socialdemocracia haciendo el caldo gordo a la opinión pública capitalista.
Los acontecimientos en Venezuela se están desarrollando con una lógica implacable y sólo hay un modo de impedir que la contrarrevolución siga avanzando que los trabajadores y el pueblo oprimido, la base social de la revolución bolivariana, nos organicemos para derrotar los ataques contrarrevolucionarios y defender las conquistas que hemos alcanzado durante todos estos años, luchando por un genuino programa socialista. Esto implica arrancar el poder económico y político de manos de los capitalistas y la burocracia para ponerlo de verdad en manos de la clase obrera, planificando de manera socialista y democrática la economía para dar solución a los graves problemas que hoy sufre el pueblo de Venezuela
¡Sólo el pueblo salva al pueblo!
¡Basta de concesiones a la burguesía y los contrarrevolucionarios!
¡Todo el poder político y económico a los trabajadores y el pueblo oprimido, para avanzar al socialismo!

Mitin Internacionalista en defensa de la Revolución Rusa





19 de julio a las 18.30h en las Cocheras de Sants, Barcelona
¡Necesitamos otra revolución!
Kshama Sawant · Concejala marxista en Seattle (EEUU), dirigente de Socialist Alternative y una de las voces más importante de la izquierda norteamericana en estos momentos
Paul Murphy · Diputado marxista por el Socialist Party (Ireland) en el Parlamento de Dublín. Sometido a juicio por el Estado junto a otros activistas por su lucha contra las tasas del agua (Jobstown not guilty)
Peter Taaffe · Fundador de Militant, la mayor organización revolucionaria de Gran Bretaña en los años ochenta, y actual Secretario General del Socialist Party (England & Wales)
Ana García · Secretaria General del Sindicato de Estudiantes
Juan Ignacio Ramos · Secretario General de Izquierda Revolucionaria
Este año se cumple el centenario de la Revolución Rusa, cuando los trabajadores y los oprimidos acabaron con el poder del zarismo, los capitalistas y los terratenientes. Aquellos gigantescos acontecimientos conmocionaron al mundo entero porque fueron la demostración de que los esclavos podían liberarse del yugo de sus amos, organizando una nueva sociedad libre de explotadores.
Cien años después, la Revolución Rusa sigue teniendo una enorme significación para los trabajadores y jóvenes que luchamos contra el caos capitalista. Las ilusiones en la posibilidad de un “capitalismo de rostro humano”, idea que cobró fuerza entre sectores de la izquierda tras el colapso de la URSS y los regímenes estalinistas de Europa del Este, se han marchitado: el único capitalismo posible es una pesadilla cotidiana para millones de personas. La crisis más aguda del sistema en setenta años extiende su mancha de desigualdad y paro masivo, violencia machista, opresión nacional, guerras imperialistas y destrucción del medio ambiente, amenazando el futuro de la humanidad. Por eso necesitamos una nueva revolución, que acabe con la dictadura de los banqueros, de las grandes multinacionales y que nos permita acceder a la justicia social y a la igualdad.
Para conocer estas ideas te invitamos a participar en el gran Mitin Internacionalista que hemos organizado desde Izquierda Revolucionaria y el Comité por una Internacional de los Trabajadores, y a que te unas a nosotros en la lucha por la transformación de la sociedad.
¡Otro mundo es posible, con el socialismo!

lunes, 6 de marzo de 2017

Los enemigos que me gusta tener. Por Iroel Sánchez por Iroel Sánchez

Los enemigos que me gusta tener. Por Iroel Sánchez

por Iroel Sánchez
Es un hecho que el gobierno de EEUU ha trasladado a Internet su guerra de propaganda contra Cuba, que por ley recibe 50 millones de dólares de fondos federales estadounidenses.  
Las webs Martí noticias, Cibercuba, Cubanet y 14 y medio forman parte de ese sistema cuyas informaciones son enviadas como spam a través de SMS y correos electrónicos. En los debates de las últimas semanas en Internet esos espacios se han alineado contra este blog pero eso no es "guerra sucia", ni "ataque", ni es insulto ni descalificación, a pesar de que allí llueven los adjetivos junto al nombre del editor de esta bitácora, como prueba la siguiente imagen que arroja el buscador de noticias de Google. 
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Pero como eso que se hace allí no es "oficialismo" ni "periodismo estatal", a pesar de que ese ejecuta con el dinero y el respaldo de funcionarios y oficiales del gobierno más poderoso del planeta, no podemos esperar otra cosa que el silencio de quienes se dicen preocupados por pluralismo, la democracia y la libertad de expresión en Cuba. 
Es que mientras unos hablan tanto de sus supuestos enemigos en el aparato estatal y político cubanos que llegan a convencer a gente inteligente de que son víctimas de oscuras conspiraciones de las que no pueden aportar otra prueba que la mediocridad de un anónimo bloguero cuya falta de ética no podemos más que rechazar, otros decimos con Paco Ignacio Taibo II "yo tengo los enemigos que me gusta tener": el imperio y los que a su oneroso sueldo trabajan articuladamente por regresar a Cuba a antes de 1959, cuando la libertad de expresión -según la concibe EEUU- se enseñoreaba sobre este país mientras las uñas, dientes y vidas de no pocos cubanos eran arrancadas para mantener ese estatu quo al que sueñan retornarnos quienes se han reunido varias veces en Miami con el señor Donald Trump. 
¿Eso es cosa del pasado? El actual presidente del gobierno que está detrás de Martí noticias, Cibercuba, Cubanet y 14 y medio afirmó durante su campaña electoral "¿Que si apoyo el ahogamiento simulado? Te puedes apostar el culo a que sí", y ya en el poder, el 26 de enero dijo en una entrevista a la televisora ABC: 
"He hablado con personas en lo más alto de la cúpula de inteligencia y les he preguntado si la tortura funciona y la respuesta fue sí."
Pero a diferencia de quienes se ponen el traje de víctimas para esconder su sistemática victimización de la verdad, no esperemos que la maquinaria de propaganda imperial se rasgue las vestiduras sino que guarde el mismo silencio que cuando se pidió para Cuba "una purga exhaustiva, calcinante" "de las últimas seis décadas".

martes, 22 de diciembre de 2015

Nuestra América: la urgencia de la unidad


Nuestra América: la urgencia de la unidad

Investig'action


Pasado el Siglo de las luces, corriendo acelerados por el Siglo XX cambalache de José Santos Discepolo, y llegado el Siglo XXI de la posmodernidad, la condición de Nuestra América que describiera Eduardo Galeano en “Las venas Abiertas de América Latina”, no ha cambiado mucho: “América Latina se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta…Pero la región sigue trabajando de sirvienta y continúa existiendo al servicio de las necesidades ajenas.”

Según el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), América Latina es la segunda región más desigual del planeta, y la CEPAL nos informa que la pobreza ronda el 30% de la población. Para Oxfam, más de 27 millones de personas en todo el mundo trabajan en esas 200 Zonas Económicas Especiales, conocidas en América Latina y el Caribe como maquilas, que no son más que guetos de mala vida: jornadas de hasta un día entero de duración, trabajo en condiciones insalubres y sueldos míseros. Y las mujeres constituyen más del 50%, y en algunos casos el 90% del empleo en estas enormes fábricas donde se confeccionan prendas de vestir y otros productos textiles para grandes empresas multinacionales. Éstas se han extendido por numerosos países latinoamericanos como una forma de atraer inversión extranjera, a partir de ofrecer mano de obra barata y no sindicada, o sea, nuestra gran ventaja comparativa. En las maquilas de El Salvador, 9 de cada 10 trabajadoras son mujeres, y los salarios percibidos por las empleadas en países como Nicaragua, Honduras y Guatemala no alcanzan a cubrir los mínimos vitales, entre el 50% y 84% según Oxfam, y el precio de venta final de algunos de los productos que confeccionan, puede llegar a ser 300 veces el sueldo pagado. 

Nuestra América, con su selva del Amazonas y sus cumbres andinas, contiene la más rica diversidad biológica del planeta; sin embargo, la deforestación a tala rasa y mediante la quema de bosques, realizada con el objetivo de crear espacio para la agricultura y la crianza de ganado, avanza peligrosamente con la expansión capitalista, para dar espacio a la proliferación de transgénicos y el gran negocio de la carne sustentada en el sufrimiento animal. 

Y, a pesar de la legitimidad universal de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, muchos estados aún no reconocen la existencia de éstos y sus derechos humanos están lejos de ser respetados: siguen estando entre los más pobres y marginados del mundo, mientras las inversiones de la industria extractiva y la agricultura a gran escala son la principal causa de su empobrecimiento y violación sistemática de sus derechos. En el periodo 2000-2011 las tierras entregadas a multinacionales llegaron a más de 200 millones de hectáreas en todo el mundo, y la mayoría afecta a las tierras de los pueblos indígenas en los países pobres de Nuestra América, sin el consentimiento de las comunidades locales, sin compensación y sin ningún respeto por el medio ambiente. Nada más que “despojo territorial” apoyado por el ejército, la policía o los grupos paramilitares. 

Todo aquello se replica con particular rigor en tierra chilena. Según la Fundación Sol: 54% de los trabajadores chilenos gana menos de $300.000 y un 70% menos de $425.000 líquidos mensuales, mientras que sólo un 16% cobra más de $650.000; el salario mínimo e incluso menos, lo percibe más de un millón de chilenos. Según la OCDE, Chile es el país con mayor desigualdad de ingresos de los 18 Estados miembros, entre otras cosas, porque los ingresos del 10% más rico en el país son 26 veces más altos que los del 10% más pobre. Sin embargo, en Chile no hay un 10% de ricos, lo que sí hay son los súper ricos. Según la Universidad de Chile, los súper ricos capturan un importe extraordinariamente alto del ingreso: más de 30% para el 1% más rico, 17% para el 0,1% más rico y más de 10% para el 0,01% más rico, en promedio durante el periodo 2004-2010. El ingreso per cápita del 1% más rico es 40 veces mayor que el ingreso per cápita del 81% de la población y éste 1% más rico de Chile recibe 2,6 veces más ingresos como proporción del ingreso total del país que lo que en promedio recibe el 1% más rico en países como Estados Unidos, Japón y otros. Nadie puede sorprenderse, entonces, cuando el periodista e historiador británico, Robert Hunziker, sostiene que la fuerza de trabajo en Chile se desempeña en condiciones de esclavitud y que exista un mercado de esclavos incluso más grande que el de Estados Unidos en 1850. 

El reconocimiento constitucional consensuado con las comunidades indígenas en el marco de un proceso participativo, como establecen los organismos internacionales, es todavía una decisión política sistemáticamente postergada, lo que agrava la falta de protección de sus territorios amenazados por proyectos de inversión mineros, forestales e hidroeléctricos, entre otros, que proliferan a manos de empresas nacionales y transnacionales, tanto como la aplicación -y vigencia- de la ley antiterrorista a los dirigentes y miembros de comunidades, a pesar de que el comité de Derechos Humanos de la ONU en marzo de 2007 reiteró las recomendaciones que hiciera en el 2003, sobre el deber que tiene el Estado de modificar dicha ley. 

¿Y qué decir de la crítica situación de las pensiones en Chile? La única descripción posible es reconocer que ésto es nada más que una catástrofe social, ya que en la modalidad de retiro programado, 9 de cada 10 pensiones serían menores a los 150 mil pesos, o sea, más bajas que el salario mínimo. La salud, a su vez, es otro factor social crítico del que se habla menos. El derecho a la salud no está garantizado en la Constitución, sino solamente el derecho a elegir entre FONASA o ISAPRE, es decir, entre ser esquilmado o abandonado a su suerte, dado que el sistema público no cumple ni en medida menor los estándares definidos por la Organización Mundial de la Salud; el presupuesto público de salud es un poco más que la mitad de lo que al menos debería ser (6%); solo un 20% de la población tiene ISAPRE y éstas recaudan en torno al 60% de las cotizaciones para atender a los más ricos y los que no se enferman, por lo que sus ganancias son una vulgar grosería. Tenemos tantos médicos por habitante como los países desarrollados, pero 2/3 se desempeñan en el sistema privado para el sector más rico y 1/3 para los más pobres que son el 80% de la población. El Estado paga a los hospitales públicos apenas el 40% de sus costos reales, mientras a las clínicas y prestadores privados les transfiere más de mil millones de dólares por año, cubriendo no solo los costos sino también las utilidades. Una vez más: se cubre el 40% de los costos de salud para el 80% más pobre y el 100% más utilidades para el 20% más rico. 

Como si las 7 plagas de Egipto y los cuatro jinetes del Apocalipsis ya no hubiesen pasado unas cuantas veces por acá, tenemos una Constitución de origen ilegítimo, realizada por 7 juristas de extrema derecha, aprobada en un plebiscito totalmente fraudulento y legitimada por la Concertación en un proceso aberrante de traición y mentiras. Llegados al poder, personajes mercuriales como Edgardo Boeninger, declaraban en sus escritos (1997) que el liderazgo de la Concertación habría experimentado, a fines de la década de los 80, una “convergencia” con el pensamiento económico de la derecha, situación que “políticamente no estaba en condiciones de reconocer”. ¿Convergencia? Más bien una articulación oprobiosa de traición, sumisión y corrupción. Esta articulación explica y le da coherencia al proyecto de ley de Lagos, una suerte de cristo redentor del capitalismo y del fascismo, aprobado en 48 horas en el 2004, que otorgó impunidad a los torturadores y violadores de derechos humanos, estableciendo un secreto de 50 años para todas las denuncias efectuadas ante la Comisión Valech, además de una prohibición al Poder Judicial de tener acceso a dicha información. La culminación de todo este proceso: en el 2005: Ricardo Lagos y la Concertación le dan “legitimidad democrática” a la Constitución del 80, a través de su firma y la de todos sus ministros, sustituyendo a Pinochet, a cambio de la eliminación de la inamovilidad de los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y Carabineros, y del Consejo de Seguridad Nacional, pero, la Ley Orgánica Constitucional de las Fuerzas Armadas quedó intacta. 

A todo lo largo de los últimos 200 años de independencia, no hemos sido capaces de salir de nuestra sumisa y subyugada condición de ser sirvientes, al decir de Galeano, de los países del norte híper desarrollados. También así lo sostiene José Abelardo Ramos en su “Historia de la Nación Latinoamericana”, cuando afirma que América Latina perdió la posibilidad de reunirse en una Nación y avanzar hacia el progreso social, tal como lo hacían los estados recién unidos en el norte del continente americano. Las oligarquías agro-comerciales de los puertos se impusieron en América Latina sobre las aspiraciones unificadoras de Bolívar, San Martín, Artigas, Alamán, y Morazán. Durante décadas aparecieron libros sobre la “argentinidad", la "peruanidad", la "bolivianidad" o la "mexicanidad", en la búsqueda de su propia identidad nacional o cultural, pero pocos se consagraron a redescubrir la identidad latinoamericana, que era la única capaz de permitir que América Latina se constituyera en un poder autónomo ante el progreso del capitalismo. Desde que Europa tomó posesión de América Latina, a partir de la ruina del Imperio español, dice Abelardo Ramos, no solo controló el ferrocarril, las bananas, el café, el cacao, el petróleo o las carnes, sino algo que resultó mucho más peligroso: cooptó a gran parte de la intelligentsia latinoamericana, instalando una admiración acrítica por sus modelos externos y haciéndoles ciegos a la trágica realidad de sus propios países. 

Abelardo Ramos, en 1991, planteaba que los latinoamericanos ya habíamos pagado nuestro tributo de inocencia, y que no debíamos cambiar nuestro oro por cuentas de vidrio una segunda vez, pues había llegado la hora de que seamos nosotros mismos y ningún otro, quienes hiciéramos las preguntas y nos diéramos nuestras propias respuestas. Se preguntaba si ¿Habría nacido la moderna nación francesa sin su gran revolución? 

José Martí, en “Nuestra América”, sostenía que el problema latinoamericano no radicaba en la incapacidad racial, cultural o histórica para dejar atrás el colonialismo, sino en el error de asumir acríticamente las formas de organización política y social provenientes de Europa occidental y Estados Unidos. Martí sostiene una tesis contraria a Samiento, quién en “Facundo Civilización o Barbarie” identifica la civilización con Europa y a la Barbarie con el negro, el gaucho, y el mestizo americano. Para Martí no correspondía culpar a la barbarie atribuida a los pueblos de América como razón de los sistemáticos desequilibrios republicanos, sino que la verdadera causal se hallaba en la imposición de modelos no surgidos de ellos mismos. Es decir, no había una oposición entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza de Nuestra América. Y afirmaba: “La universidad europea ha de ceder paso a la universidad americana”. Sin embargo, Martí no propugnaba negarse a la marcha del mundo, sino más bien, “injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”, a fin de engendrar un nuevo modo de habitar el mundo. Al mismo tiempo, nos convoca a superar la “mentalidad aldeana”, a superar el chovinismo patriotero y convocaba a que “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa por conocerse”. 

En otras palabras, su obra es un urgente llamado a la unidad continental y a la acción unitaria de Nuestra América frente a los peligros que él avizoró y que nosotros hemos sufrido a lo largo de la historia. 

El desafío de los pueblos de Nuestra América es entonces la unidad, tanto continental como local. Sabemos ya por la trágica historia del continente, que nunca superaremos la dominación colonial ni imperial, mientras no nos pongamos de pie al unísono, conscientes y determinados a tomar la historia en nuestras manos, pero, la tarea no es solo continental, es también local. Hoy en Chile, después del espectáculo impresentable de la clase política chilena, al servicio desnudo del capital nacional y multinacional, no nos queda más camino que la unidad. 

Chile necesita construir un proyecto político bajo un nuevo referente, como lo fuera el Frente Popular que en 1938 llevó al candidato Pedro Aguirre Cerda a la presidencia de la República. En esa gran y victoriosa coalición estaban el Partido Comunista de entonces, el Partido Socialista, y también los sindicatos obreros agrupados en la Central de Trabajadores de Chile (CTCH), la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) y el movimiento mapuche organizado en el Frente Único Araucano. Este exitoso referente político logró derrotar al duopolio existente en ese entonces, formado por liberales y conservadores, y abrió una época de progreso para Chile con la creación de la CORFO y el fortalecimiento de la Educación Pública con su grito de campaña “Gobernar es Educar”. Un ejemplo histórico que hoy debemos replicar. 

Chile requiere una revolución, un cambio de paradigma, un giro histórico, una refundación de la República, pero aquello nunca ocurrirá de no mediar la unidad de nuestro pueblo, la unidad de esa reserva moral que quiere realizar estos cambios, y ha de hacerlo también con el apoyo de los pueblos hermanos de América. Somos una misma nación y el esplendor civilizacional solo se logrará cuando seamos conscientes de que “nacimos del mismo gajo del árbol de nuestros sueños” (Zitarrosa) 

Como Martí lo reclamara y lo dejara como una tarea pendiente: ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!, pero siempre llevando al Sur como un destino del corazón.