lunes, 1 de diciembre de 2014

Podemos convocará una manifestación en Madrid para hacer una demostración de fuerza




Podemos convocará una manifestación en Madrid para hacer una demostración de fuerza



  • El partido confirma así un cambio de estrategia que se ha planteado en la dirección y que pasa por reducir la presencia de sus líderes en los grandes medios.
  • Pablo Iglesias será finalmente entrevistado en TVE, aunque el viernes por la noche y en el canal 24 Horas.

Podemos planea una demostración de fuerza en 2015 con una gran movilización en Madrid el 31 de enero



Podemos quiere hacer una demostración de fuerza en la calle donde se pueda visualizar lo que ellos creen que es un gran apoyo por parte de la sociedad. Para ello han anunciado una manifestación para el próximo 31 de enero a la que convocan “a la mayoría social y a la gente” con la intención de visualizar “qué gente quiere hoy apostar por el proyecto de Podemos”, según ha anunciado esta mañana el secretario de Relaciones con los Movimientos Sociales, Rafael Mayoral.

“Se está poniendo en cuestión nuestro proyecto. Queremos que la gente exprese su apoyo al proyecto Podemos”, ha asegurado Mayoral en una rueda de prensa. La intención es convocar “una gran movilización en Madrid donde la gente que se siente identificada con el proyecto de Podemos tengamos la oportunidad de encontrarnos y de poner esa propuesta política encima de la mesa”, ha reiterado Mayoral, miembro de la ejecutiva de Podemos.

Podemos no ha ofrecido más datos en la comparecencia de hoy. Mayoral ha asegurado que el partido que dirige Pablo Iglesias continúa trabajando para concretar la convocatoria.

De momento, no tiene eslogan, pero sí intención: demostrar que Podemos es más que aquellos que copan la atención mediática: “Podemos se identifica únicamente con la gente que salimos en los medios. Creemos que hay importantes sectores de la población que apuestan por este proyecto y queremos que haya un espacio donde puedan demostrarlo”, ha explicado Mayoral.

El partido de Pablo Iglesias confirma así un cambio de estrategia que se ha planteado en la dirección y que pasa por reducir drásticamente la presencia de sus líderes en los grandes medios. El secretario general acudió tras su triunfo en la Asamblea ciudadana a sendas entrevistas  en La Sexta y en la cadena Ser. Desde entonces, Iglesias ha  rehuido los platós de televisión y solo  compareció para presentar el documento económico realizado por los economistas Juan Torres y Vicenç Navarro.

El hueco dejado por los principales líderes de Podemos lo han ocupado otros dirigentes como la eurodiputada Teresa Rodríguez o el destacado militante de Izquierda Anticapitalista Miguel Urban.

Iglesias volverá a la televisión este viernes, en concreto al canal 24 Horas de TVE, donde será entrevistado por la noche, según han confirmado fuentes del partido. El Comité de Informativos de la televisión pública ha denunciado de forma reiterada la ausencia de Iglesias, y en general de Podemos, en sus programas más representativos.

Juan Torres deja en evidencia la ignorancia de los tertulianos de la SECTA DE LA SEXTA.


Thomas Jefferson (1743-1826)

CUANTA RAZÓN TENÍAS THOMAS


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La corrupción como forma de gobierno: licencia para robar

Los auténticos antisistema


por Fran y Elia Olgoso

La corrupción como forma de gobierno: licencia para robar

logodocumentosRPSNi los organismos reguladores, como el BCE o el FMI, ni los ministerios de Hacienda, ni los gobiernos, ni los partidos de la Oposición, pudieron o quisieron amortiguar la llegada del tsunami. La burbuja hipotecaria y financiera estalló en sus narices y esparció el fango de la crisis por todos los rincones.
Mientras esto pasaba… ¡Ellos estaban allí!
Lo paradójico de la crisis es que trajo consigo el descorche de otra burbuja, la de la corrupción. La Constitución de 1978 nos llenó los pulmones de democracia, pero tarde hemos descubierto que el oxígeno que la alimentaba se ha ido viciando hasta hacerse irrespirable. De nuestra ingenuidad democrática se han aprovechado los buitres seculares: las élites del poder. Da igual los nombres y apellidos de la carroña, siempre son los mismos. Lo que han hecho ha sido pervertir el sistema democrático, utilizándolo y adaptándolo a sus intereses.
Las mayorías absolutas, el escaso control de los organismos reguladores, que cobijan a los dos grandes partidos, la dudosa querencia de esos partidos a que haya una real y transparente separación de poderes y la connivencia de unos medios de comunicación financiados por grupos económicos que a su vez amparan a grupos políticos, han reducido la democracia al ejercicio de depositar una papeleta en una urna cada cuatro años y así avalar el autoritarismo del dinero. Este ejercicio maquiavélico ha llegado a su perfección, sobre todo, en el gobierno de las CCAA y en las Corporaciones Locales.
Mientras el sistema se utilizaba para joder al mismo sistema… ¡Ellos estaban allí!
Tanto han hablado los señores diputados de los peligrosos antisistema, tanto que han querido blindar plazas y calles para disolverlos, que han alentado en sus tertulias contra los “perroflautas”, cuando son ellos los que desde dentro han socavado las instituciones y se han saltado la legalidad que decían defender.
¿Qué ha pasado para que aquellos que se creían por encima del bien y del mal, por encima de los ciudadanos a los que se debían, a las leyes y a la justicia, hayan salido a la palestra en el contexto actual, uno tras otro, y se publiciten sus fechorías? El problema es que han estado muchos años chupando de la teta, pero la codicia les ha llevado a comerse la propia teta, y ni la justicia ni los medios de comunicación han podido ya mirar para otro lado.
El despilfarro de la Comunidad Valenciana, los ERE y los cursos de formación en Andalucía, los caciquismos políticos de Castilla-León y Murcia, la mafia política balear, las comisiones del 3% del clan Pujol-Ferrusola, las cuentas en Suiza, las Cajas de Ahorros, los clanes elitistas en los Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, haciendo negocios privados con lo público, ex ministros imputados, Cajas B y financiación ilegal de los partidos…han ido colocando puntos rojos en el mapa territorial hasta provocar un sonrojo generalizado.
Toda esta suciedad no surge de la noche a la mañana. Mientras la mierda se iba solidificando… ¡Ellos estaban allí!
Y llegaron los recortes. Según ellos, esos mismos ellos que estaban allí, suponía la única manera de salir de esta crisis “que ha venido y yo no sé cómo ha sido”, como decía la canción. Y mientras nos recortaban los salarios, las prestaciones, los trabajos, la educación, la sanidad, el futuro y hasta las ganas de vivir, ellos continuaban defraudando a Hacienda ,llevándose el dinero público(debería aparecer en el Congreso en letras bien grandes: “el dinero público es sagrado, porque es el sudor de todos los españoles”) para que ningún futuro les sorprenda cuando dejen lo ídem, disfrutando de cacerías y bacanales pagadas con tarjetas opacas y poniéndole candado a sus cuentas en paraísos fiscales.
Hay que ser una alimaña moral para poder dormir a pierna suelta haciendo lo que hacen, pasando lo que pasa: desde el nuevo Borbón, hasta un alcalde de Ayuntamiento. Son sociópatas, con una falta total de empatía ante el sufrimiento de la gente; parecen disfrutar con la violencia estructural en forma de recortes, paro, precariedad…
Sí, sí, sí ¡Ellos estaban allí!
Cuando se ha destapado el pastel, nos piden perdón. ¿Y tres padrenuestros y dos avemarías? No hay perdón que valga. Esto no es una escuela, ni un confesionario; esto es un país de ciudadanos asqueados de tanta mentira, tanta manipulación y tanta golfería.
Y ahora que han sido pillados los cuarenta ladrones, a Alí Babá le da por hablar de pactos de Estado, de impulsar nuevos mecanismos de control y de regeneración democrática. ¡Ahora! Y encima con el mismo discurso de palabrería hueca y de contenido vacío con el que nos llevan drogando durante treinta y cinco años. Ni aprenden ni escarmienta.
Continúan alejados de la realidad y sosteniéndose bajo el rancio paraguas de que los corruptos son unos pocos, cuando cada día que pasa vamos albergando la firme convicción de que los que dijeron ‘No a la corrupción’ son esos pocos a los que habrá que sacar en procesión. No son unos pocos, es el sistema entero de impunidad el que está corrompido.
Es tiempo de echar el cierre al caduco Régimen del 78 y abrir un tiempo nuevo; sin transacciones, con visión de ruptura y de esperanza en que es posible un mundo mejor, un país más igualitario y más justo. Una nueva y auténtica democracia.
Señores, claro que hay que acometer una regeneración democrática, pero ustedes…
¡Ya no pueden ni deben estar allí!

Los “grandes discursos” y las “cosas concretas”

Los “grandes discursos” y las “cosas concretas”


“Sans l’espérance, sans l’hypothèse qu’un autre monde est possible, il n’y a pas de politique, il n’y a que la gestion administrative des hommes et des choses.” (Geneviève Decrop)
logodocumentosRPSCuando se acercan citas electorales y el trabajo político comienza a confundirse con el de recoger votos, tiende a aflorar una idea que retorna con todas las elecciones como si de un ciclo natural se tratase: hay que evitar los “grandes discursos” porque la gente sólo quiere que se le hable de “cosas concretas”. Se arguye que los discursos excesivamente ideologizados ahuyentan a los votantes. El votante, ese ente indeterminado incapaz de entender abstracciones complejas, sólo quiere que le hablemos de qué mejoras concretas van a ocurrir en su vida si ganamos las elecciones.
“Cosas concretas” es el mantra que se repite en partidos políticos y sindicatos cuando se acercan sus respectivos procesos electorales. Es una idea transversal que nos encontramos en partidos de todo el espectro ideológico, incluso en las formaciones de izquierda. Sin embargo, se trata de una idea profundamente conservadora y reaccionaria. Vamos a mostrar por qué.
En primer lugar, se trata de una idea que lleva implícita la aceptación de la concepción liberal de la democracia. Frente a la visión republicana de la democracia que pone al ciudadano y su participación activa en el centro del universo político, las teoría liberales de la democracia tienden a desconfiar de la capacidad de los ciudadanos para participar en la política. Las masas no están capacitadas para entender los entresijos de la política aunque, paradójicamente, sí que están capacitadas para elegir a los mejores gestores de sus intereses. Es lo que se conoce como Teoría Económica de la Democracia y que asimila el funcionamiento de la democracia al del mercado. Según esta concepción, los partidos compiten entre sí por ofrecer la mejor oferta a unos ciudadanos que sólo votan en función de sus intereses concretos e inmediatos. De algún modo, tal vez mediante el concurso de una mano invisible, se agregan los intereses particulares y egoístas de los votantes y el partido que gana las elecciones está en condiciones de representar el “interés general”. No es necesario que el votante comprenda las complejidades de la gestión pública, ni que vote movido por ideales políticos o por responsabilidad cívica. Basta con que los votantes, desde una posición puramente egoísta, elijan la oferta de cosas concretas que mejor se ajuste a sus intereses. Esta concepción liberal de la democracia se compadece muy bien con la idea de que la ciudadanía no necesita, o no es capaz de entender, grandes discursos y que, por ello, sólo hay que ofrecerle cosas concretas.
En segundo lugar, esta idea está implícita en el discurso neoliberal sobre el fin de la política. Ésta, entendida como la confrontación entre ideologías, es cosa del pasado, de una época inmadura de la humanidad. Una vez que la ciencia económica ha demostrado que el capitalismo es el estado natural del ser humano, no queda espacio para los grandes discursos que plantean una alternativa al sistema. La política debe ceder el espacio a la gestión y a la administración. El sistema, por sí mismo, es capaz de satisfacer los intereses y demandas de la ciudadanía que sólo debe preocuparse de elegir a unos buenos gestores que administren las cosas concretas. La condena que hace el neoliberalismo de todo discurso ideologizado no es otra cosa que la prohibición de plantear discursos que impugnen el sistema como un todo, que planteen alternativas globales al sistema. Mientras permanezcamos atados al lenguaje de las cosas concretas, los intereses concretos y las demandas concretas, no es posible plantear que otro mundo es posible. Lo único que queda es la administración de las cosas y las personas. La proclamada muerte de las ideologías, de los grandes discursos, no es otra cosa que la sustitución de la política por la gestión de las cosas concretas.
Cuando la izquierda se pliega a la praxis política de esconder los discursos emancipadores que la caracterizan y hablar sólo de cosas concretas, no sólo está dando validez a la democracia liberal y al dogma neoliberal de la muerte de las ideologías, sino que está jugando en un tablero de juego en el que no puede ganar. Lo que caracteriza a la izquierda es la creencia de que las reglas y el tablero de juego no son las adecuadas y que es necesario un cambio sistémico. Si nos limitamos a hablar de las cosas que hay en el tablero, nos resultará imposible cuestionar el tablero como un todo. Autolimitarse a discursos pequeños y particulares que sólo hablen de cosas concretas es consagrar el sistema y blindarlo contra cualquier intento de trascenderlo.
Con todo, aunque hemos mostrado que la idea de que la gente ya no quiere oír grandes discursos es profundamente conservadora y nos obliga a jugar según las reglas del enemigo, nos queda por mostrar lo más importante: es una falsedad. En la praxis política, lo concreto siempre necesita estar articulado por algún discurso para ser inteligible, para tener algún sentido. Si nos negamos a hacer manifiesto ese discurso que orienta nuestra praxis política concreta, lo único que hacemos es esconderlo, nunca eliminarlo. Lo que se nos propone entonces con esta idea es esconder nuestros discursos y nuestras señas de identidad para hablarle a las masas en el lenguaje de lo concreto. Se presume que a las masas no le interesa para nada el discurso político que articula nuestra praxis política concreta. La ciudadanía está interesada únicamente en satisfacer sus demandas concretas y resolver sus problemas particulares. Con ello estamos olvidando que el ser humano no sólo es homo œconomicus, sino que tiene poderosas necesidades simbólicas. La ciudadanía, o por lo menos el ideal republicano de ciudadanía que aspiramos a promover, no sólo tiene necesidades e intereses egoístas que resolver, sino que también quiere comprender el universo político en el que vive y necesita tener claros cuáles son los valores políticos que deben orientar su participación política.
Es cierto que cuando el sistema es capaz de satisfacer la mayoría de las necesidades y demandas de los ciudadanos, los ideales políticos que plantean una alternativa al mismo se vuelven poco atractivos para la ciudadanía. Durante los años de burbuja inmobiliaria el discurso hegemónico era incuestionable y cualquier planteamiento alternativo era una excentricidad. Durante esa época, una parte importante de la izquierda optó por la estrategia de hablar únicamente de cosas concretas y esconder los grandes discursos emancipadores. Aunque no fue una estrategia fructífera, podemos entender su sentido en el citado contexto. Sin embargo, en el contexto actual de descomposición del sistema institucional, es una estrategia inadecuada. Estamos insertos en una gran crisis de legitimidad del diseño institucional. Los movimientos sociales son la muestra de que el sistema se ha vuelto incapaz de satisfacer las demandas de la ciudadanía. La gente está más necesitada que nunca de grandes discursos que articulen esas demandas en torno a la idea de otra sociedad posible, de otro mundo posible. Vivimos una época para la política con mayúsculas, para la propuesta de alternativas globales al sistema, no para la política entendida como gestión y administración de las cosas concretas. Estamos más necesitados que nunca de grandes discursos que nos orienten ante esta crisis sistémica.

‘Il Manifesto’ es el único diario en Italia que enfrenta la guerra mediática contra Cuba y Venezuela (VIDEO)

‘Il Manifesto’ es el único diario en Italia que enfrenta la guerra mediática contra Cuba y Venezuela (VIDEO)



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Estamos en conexión con Geraldina Colotti, periodista del diario italiano de izquierda “Il Manifesto” y actual directora de la edición italiana de Le Monde Diplomatique. Hoy en libertad condicional, Geraldina Colotti fue condenada a 27 años de cárcel por su militancia en los años 80 en las “Brigadas Rojas”. Hoy ejerce como periodista de izquierda, con una militancia activa en la solidaridad internacionalista. Preguntamos a Colotti si el tratamiento de la prensa italiana a lo que ocurre en América Latina, especialmente en Cuba y en Venezuela, es tan agresivo como el de la prensa española o norteamericana.

Empresarios y banqueros piden una gran coalición entre PP y PSOE

Empresarios y banqueros piden una gran coalición entre PP y PSOE

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Una mayoría de grandes  empresarios y la banca reclaman a los dos grandes partidos una gran coalición tras las elecciones ante el auge de Podemos.
Por su parte, desde Podemos creen que este llamamiento de las altas esferas económicas busca controlar el poder democrático.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, abre la puerta a pactos parlamentarios con el PP, tras las elecciones, agradando al presidente de los empresarios y el presidente de Bankia que piden pactos a los dos grandes partidos estatales que se han venido repartiendo el poder político en las últimas décadas.
Empresarios y banqueros buscan el calor de los grandes partidos para aliviar los escalofríos que les produce Podemos. El presidente de la patronal lo reclama como un deber y reclama que “PP y PSOE deben hacer un esfuerzo para el consenso”.
A este gran pacto, el presidente de Bankia lo bautiza como estabilidad, una estabilidad que condiciona a los principios de siempre. José Ignacio Goirigolzarri declara: “Me parece muy importante que tengamos partidos políticos fuertes que defiendan una constitución y unos mismos principios. Es el elemento fundamental de la estabilidad”.
Sánchez ya no hace ascos a pactar puntualmente “con quien haga falta, porque ahora el enemigo común es otro”, refiriéndose a Podemos. Además, descarta arrasar en las generales.
lasexta