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viernes, 4 de septiembre de 2020

Un tema clave para la continuidad del socialismo cubano. Por Karima Oliva Bello por La pupila insomne

No podemos pensar Cuba al margen de los conflictos que se están dando ahora mismo en el mundo y en nuestra región, ni al margen de su historia y enclave geopolítico. América Latina es un territorio en disputa. Cualquier esfuerzo comprometido con la superación de la pobreza y las desigualdades sociales en la actualidad, si se hace desde países con una historia de dominación colonial y neocolonial como la nuestra, y sobre todo, desde una región que sigue siendo proyectada y tratada concretamente por los centros del poder económico mundial como territorio explotable, exige encarar la lucha de clases y el problema de la explotación en la economía-mundo, así como asumir una postura política de confrontación al neoliberalismo. Eso, en la escena cubana se traduce en resistir la presión por la reinstauración capitalista, en la medida en que esta solo agravaría los problemas relativos a la pobreza de los grupos vulnerables, ampliaría las pautas de desigualdad y las brechas de equidad de todo orden. No obstante, defender el socialismo, radicalizando su horizonte democrático y de equidad, no es sencillo, supone desafíos muy concretos por resolver, en el plano económico, pero también, en el orden de lo político y de lo cultural.
La estrategia en curso de cambios en la economía cubana, concebida en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, documento aprobado en abril de 2011 por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, a muchos nos genera expectativa sobre la posibilidad de superar la crisis económica sin seguir un camino de cambios estructurales de corte neoliberal y sin renunciar a un proyecto de sociedad más equitativa y justa. La apuesta por continuar construyendo una vía contra-hegemónica, por todo lo que está en juego, debiera asumirse como texto y, en última instancia, contexto, en cualquier análisis o estudio de orden económico, político o social sobre el presente y futuro de Cuba. Sobre todo, ante un escenario en que ya es un hecho el fracaso de la “tercera vía” y, por otro lado, hemos constatado la crisis económica y social que ha generado el neoliberalismo en nuestra región. Analizar los desafíos socio-económicos que Cuba enfrenta al margen de estas referencias sería una apuesta suicida.
Por otro lado, a lo interno de Cuba, el esfuerzo por una sociedad más equitativa debe partir de reconocer que la transición socialista no ha sido ni es una etapa exenta de desigualdades sociales, a pesar de que el socialismo haya demostrado objetivamente que brinda mejores condiciones de posibilidad para luchar por erradicarlas y por eso apostamos por su continuidad. La transformación radical que produjo la Revolución en el orden de la estructura socio-clasista, al eliminar la explotación con base al trabajo y crear importantes mecanismos de integración social, facilitó niveles de movilidad social ascendente nunca vistos en la historia de la nación y acortó las distancias entre unos grupos y otros.
No obstante, las desigualdades sociales que se han venido reconfigurando con mayor visibilidad desde la crisis de los noventa, si bien son deudoras de un pasado a través del cual se cimentaron hondas e injustas desigualdades en relación con la clase, el género, el color de la piel y la territorialidad, vale señalar que han encontrado condiciones para su re-emergencia y reproducción en las circunstancias actuales, a la par de que aún convivimos con imaginarios de carácter racista y/o misógino entre determinados sectores de la población, expresiones de la necesidad de radicalizar la transformación cultural que demanda la construcción del socialismo.
Precisamos colocar la cuestión de las desigualdades sociales en el centro de los análisis sobre el presente y futuro del socialismo cubano y los escenarios pensados para su continuidad. En ese sentido, es importante una comprensión a fondo de las complejas dinámicas socio-económicas que hoy contribuyen a reproducir las desigualdades, esto quiere decir, estudiar cuáles son los mecanismos, tanto económicos como simbólicos para su reproducción, así como mapear las formas que revisten y las características de los grupos más vulnerables.
Es válido destacar que el papel de las Ciencias Sociales resulta fundamental y hay un camino muy importante desarrollado por la academia, instituciones, centros y grupos de investigación, en torno a la pobreza, la estructura socio-clasista de la sociedad cubana contemporánea y la política social, las desigualdades, las juventudes, el género y la raza, aunque cada una de estas áreas temáticas ha tenido un desarrollo particular. Son áreas de estudio que requieren de voluntad política para su sistematización y consolidación. Existe una urgencia de fabricar contenidos sobre estos temas con base en lo que está investigado en el país y los conocimientos ya producidos, para posicionar mediáticamente abordajes comprometidos con fortalecer el trabajo de nuestras instituciones y perfeccionar los mecanismos del Estado cubano en la atención a nuestras problemáticas sociales, considerando también que estamos ante un escenario en que ellas son capitalizadas como instrumentos para la manipulación mediática y la fabricación de estados de opinión.
Uno de los retos fundamentales es la producción sistemática de datos que ayuden a comprender la dimensión real y los matices con que se presenta el problema en Cuba. Siempre tendremos a favor que los fenómenos de la pobreza y la vulnerabilización social en nuestro país se dan con una cualidad singular, cuya esencia radica en la ausencia de relaciones de explotación de clases y la existencia de una plataforma de garantías y oportunidades de integración social con las que no cuentan los grupos más vulnerables en otros contextos. Partiendo de ahí, debemos estar abiertos a hablar de estos temas, reconocerlos en lo que son es un paso importante para afrontarlos.
Otro aspecto significativo tiene que ver con la necesidad de una política social orgánicamente articulada a la plataforma de cambios económicos en curso. La política social en Cuba ha sido fundamental para la dignificación de la vida de cubanas y cubanos y el alcance de importantes niveles de igualdad social, pero estamos ante un proceso de actualización del modelo. La plataforma programática concibe transformaciones en la política social dirigidas a una mayor diferenciación y focalización para la atención a grupos vulnerables. Ningún cambio económico en la isla debiera ser valorado al margen de su impacto en la matriz de desigualdades sociales ya existente en un corto, mediano y largo plazo. La institucionalización prevista de nuevas formas de propiedad será un paso más en la conformación de un mercado del trabajo con nuevos escenarios laborales, nuevos actores y relaciones entre ellos, condiciones y dinámicas. El estudio del impacto que esto tendrá sobre la trama social y las condiciones de vida de los diferentes grupos de la estructura socio-ocupacional de la sociedad cubana es imprescindible, así como el análisis y el diseño de los mecanismos para contener la posible expansión de las brechas de equidad y favorecer las condiciones de aquellos grupos en una posición más vulnerable.
El llamado del Presidente de la República sobre la necesidad de desarrollar una gestión del Estado basada en la Ciencia es una convocatoria importante. Entonces, estamos hablando de un significativo debate que tenemos por delante, en el cual la claridad política e ideológica será fundamental, sobre todo cuando en el escenario cubano estos temas comienzan a ser abordados mediáticamente desde posturas afines con una agenda para la reinstauración capitalista.
Políticas de atención a la pobreza y las desigualdades hay muchas en el mundo, algunos de los modelos que mayor influencia ejercen a nivel gubernamental en la “lucha contra la pobreza” en nuestra región están inspirados en los enfoques sobre pobreza del Banco Mundial, responsable, al mismo tiempo, del despliegue de las políticas neoliberales que han agravado las condiciones de desigualdad y pobreza en todo el orbe. El capitalismo, a la par que produce pobreza y desigualdades, produce los dispositivos del saber que permiten administrarla a su conveniencia, financia el salario de investigadores, invierte en proyectos y programas de abordajes liberales, fabrica líderes de opinión sobre estos temas, con el objetivo de que prevalezcan enfoques que no resolverán el problema en la medida en que evaden la crítica al capitalismo, individualizan las causas y las soluciones, y así, son funcionales a la reproducción del capital. Entonces, la cuestión no se resuelve hablando de pobreza y desigualdades, sino atinando bien en la dirección política e ideológica con que abordaremos estos problemas.
Por último, es necesario socavar los soportes simbólicos de las desigualdades sociales, esto es, radicalizar la revolución cultural. Necesitamos combatir el machismo, la misoginia y el racismo e, incluso, actitudes de sesgo clasista. La Revolución ha modificado los imaginarios colectivos institucionalizando nuevos valores en torno a nuestras formas de ser, estar, hacer y convivir, pero es necesario ampliar el horizonte de esfuerzos en torno a esta problemática. Instituciones educativas, medios de comunicación, organizaciones políticas y de masas en Cuba están llamadas con más fuerza que nunca a actualizar sus formas de trabajo y perfeccionar los mecanismos para el debate y la participación popular en las bases en torno a todos estos temas medulares, actuando como instrumentos del pueblo cubano para la comprensión de las realidades que vivimos y para velar por el sentido colectivo de los cambios, de lo contrario, las inquietudes e insatisfacciones que emergen en el entramado de la vida cotidiana serán capitalizadas por quienes no tienen interés alguno en resolver los problemas, sino en usarlos como propaganda política contra el Estado cubano y sus instituciones.
La pupila insomne | 4 septiembre, 2020 a las 7:49 | Etiquetas: Karima Oliva Bello | Categorías: Cuba, Latinoamérica, Sociedad civil | URL: https://wp.me/p10AwN-iR5

jueves, 3 de septiembre de 2020

Los tribunales atajan la trampa fiscal de los despidos pactados en la gran empresa

Los tribunales atajan la trampa fiscal de los despidos pactados en la gran empresa

La Audiencia Nacional ratifica las sanciones de la Inspección de Hacienda por eludir el pago de impuestos colando como improcedentes los ceses acordados entre trabajadores y empleadores, a menudo con el modelo de las bajas incentivadas al que muchas firmas se plantean recurrir de nuevo mientras ERTEs y rescisiones de contratos se llevan por delante casi dos millones de empleos en apenas cinco meses.



Las ministras de Hacienda y de Trabajo, María Jesús Montero y Yolanda Díaz, en una comparecencia tras un Consejo de Ministros.
Las ministras de Hacienda y de Trabajo, María Jesús Montero y Yolanda Díaz, en una comparecencia tras un Consejo de Ministros.



Los tribunales han comenzado a poner coto a la trampa fiscal por la que las empresas abaratan los costes de sus recortes de empleo y eluden pagar a Hacienda una parte de los impuestos que les corresponderían al declarar como despidos improcedentes, cuyas indemnizaciones están exentas de tributar, lo que en realidad son acuerdos de cese pactados con esos trabajadores.
Se trata de un procedimiento relativamente habitual en las grandes empresas, especialmente en sectores como la banca o las telecomunicaciones, que a menudo canalizan esos recortes de empleo mediante planes de bajas incentivadas y las mal llamadas prejubilaciones y, en ocasiones, a través de sus propios sistemas de previsión social.
Numerosas empresas mantienen abiertos programas de este tipo, cuyo objetivo es reducir los costes salariales, y, según explican fuentes sindicales, otras van a implementarlos próximamente ante la caída de la actividad económica, que desde marzo ya se ha llevado por delante más de un millón de empleos al margen de los afectados por los ERTE, cuya prórroga hasta diciembre van a negociar los agentes sociales y el Ministerio de Trabajo.

“Debe tratarse de un verdadero despido”

¿Dónde está la trampa que permite a las empresas pagar menos impuestos de los que deberían? La clave está en el artículo 7.e de la Ley del IRPF, que exime de tributar por las cantidades que un trabajador ingrese como indemnización por un despido improcedente individual, por un cese objetivo o por un ERE por causas económicas, técnicas, organizativas, de producción o de fuerza mayor.
En esos casos, la ley establece que "quedará exenta [de tributar] la parte de indemnización percibida que no supere los límites establecidos con carácter obligatorio en el mencionado Estatuto para el despido improcedente", que, aunque lo habitual es aplicar 33 días por año trabajado, se calcula con base en una horquilla de entre siete para los contratos de alta dirección y de 45 para los trabajadores empleados antes de la reforma laboral de 2012.
En ese marco, declarar un cese pactado como despido improcedente individual, o varios simultáneos que no formen parte de un ERE, permite eludir la tributación por hasta 180.000 euros de esas indemnizaciones. De lo contrario, la empresa debe retener la parte correspondiente de ella y entregársela a la Agencia Tributaria a cuenta de la próxima declaración del IRPF del empleado; y eso, cuando el precio se acuerda a tanto alzado, supone un notable encarecimiento.
La Inspección de la Agencia Tributaria ha comenzado a denunciar ese tipo de infracciones. Y tanto los tribunales administrativos Central (TEAC) como varios Regionales (TEAR) han comenzado a darle la razón en una serie de resoluciones que la Audiencia Nacional está ratificando, lo que conlleva condenar a la empresa a pagar las retenciones que en su día no desembolsó.
Este tribunal es tajante en una de las últimas sentencias emitidas sobre este tipo de asuntos: para acogerse a la exención de pagar impuestos "debe tratarse de un verdadero despido". No hay más.

"Prescindía de un trabajador sin tener que pagar la totalidad"

En ese caso se trataba de una de las mal llamadas prejubilaciones, en las que se extingue la relación laboral "en virtud de un pacto preconcebido con la empresa, anticipando a los trabajadores el cese de la actividad respecto de la fecha en que les correspondería en virtud de la jubilación legal" y con una indemnización que "se cuantifica en función de la proximidad de los trabajadores a la fecha de su respectiva jubilación" y no por los años trabajados.
Esas extinciones de contrato "han de considerarse establecidas en virtud de pacto o contrato y, en consecuencia, no estando exentas del IRPF, deben estar sometidas a la obligación de retener" la parte proporcional del impuesto por las empresas.
En otra resolución, en la que la empresa asegura que "no puede determinar exactamente los motivos que llevaron a los empleados a consentir una cuantía inferior a la que les hubiera correspondido en el caso de que se le reconociera una indemnización de 45 días por año trabajado", la Audiencia Nacional concluye que "aunque las partes calificaran la extinción de la relación laboral como despido improcedente, en realidad fue consecuencia de ‘convenio, pacto o contrato’ entre empresario y trabajador", por lo que debería haber tributado.
Aquí, el empleado no fue a los tribunales pese a que perdía dos tercios de la indemnización que debería haber recibido, mientras que el empleador "prescindía de un trabajador sin tener que pagar la totalidad de la indemnización por despido, sino una cantidad un 8 % inferior al salario que tendría que abonarle hasta la jubilación". A ambos les iba bien.
El resto saldría del subsidio de desempleo, en una práctica que la Administración lleva décadas tolerando pese a que supone cargar al erario público los costes de despido de empresas privadas.

"Un fraude a las arcas públicas que consideramos intolerable"

Esa obligación de tributar puede acabar ampliándose a la parte de los ERE en la que el trabajador se ofrece voluntariamente para salir de la empresa si prosperan las denuncias que el sindicato CGT va a presentar ante la Agencia Tributaria por el despido colectivo de Wizink Bank, con el que saldrán de la plantilla 123 empleados cuando no han pasado dos años del anterior expediente, en el que se fueron otros 168.
La dirección del banco, cuyo negocio se fue al traste la pasada primavera, cuando el Supremo declaró usurero el interés de hasta el 27% que cobraba por sus tarjetas ‘revolving’, comenzará en unos días a ejecutar las bajas y las ‘prejubilaciones’ tras haber cerrado el proceso de voluntariedad el 21 de agosto.
Sin embargo, CGT plantea pedir la nulidad el ERE porque "parte de un ilícito de la empresa" y "carga costes al Estado", explica Teógenes Ruiz, responsable de Banca de ese sindicato.
"La empresa instrumenta fraudulentamente como falsos despidos improcedentes" las prejubilaciones, "lo que conlleva un muy grave perjuicio para la Hacienda Pública", sostiene un informe de este sindicato, para el que ese proceso supone "un fraude a las arcas públicas que consideramos intolerable, máxime es una situación crítica como la actual, derivada de la pandemia de coronavirus, en la que una buen parte de la población agota sus recursos individuales y familiares, y el Estado tiene graves dificultades financieras para cumplir con las medidas de asistencia a estos necesitados".

La Agencia Tributaria revisa las retenciones de IRPF por despidos

Roberto Tornamira, responsable de Banca de UGT, llama la atención sobre el situación de "incertidumbre absoluta" que atraviesa la economía española, a la que en el sector de la banca, que en la última década ha ganado 100.000 millones de euros mientras recortaba 88.000 empleos , se le añaden factores propios como el avance de la digitalización con el confinamiento, el previsible aumento de la morosidad y el desplome de las cotizaciones que amenazan con nuevos recortes de plantilla y a los que se suman otros como la presión del Banco Central Europeo para que las entidades, en las que siguen trabajando 180.000 personas en España, se fusionen.
La Agencia Tributaria, por su parte, comienza a poner el foco en la artimaña de los falsos despidos improcedentes. "La Administración no revoca lo que declara una empresa salvo que disponga de una prueba que demuestre contrario", explica José María Mollinedo, secretario general de Gestha, el sindicato de los inspectores de Hacienda, que anota que los programas de cruce de datos sí señalan a las sociedades que en el punto cinco de su "modelo 190" declaran pocas o ninguna retención en caso de despidos por ERE o acordados en conciliación.
En ese caso, si la revisión descubre que se trata de ceses pactados a los que se ha aplicado la exención, la Agencia Tributaria reclama a la empresa las cantidades que debería haber entregado a cuenta cuando estos se produjeron. Y, paralelamente, requiere al trabajador para que regularice su situación con una declaración complementaria del IRPF.
Las sentencias de la Audiencia Nacional se refieren en todos los casos al pago de esas retenciones, que en ocasiones suponen elevadas cantidades de dinero.

lunes, 27 de abril de 2020

El coronavirus y la solidaridad. Por Víctor Ángel Fernández por La pupila insomne

El coronavirus y la solidaridad. Por Víctor Ángel Fernández

por La pupila insomne
Deportistas de todo el mundo se han puesto de acuerdo para realizar extracciones de sus ganancias y ofrecer donativos para las personas más necesitadas e incluso para gobiernos, lo cual, dentro de esta situación compleja en que vivimos, pueda paliar en algo las necesidades de adquisición desde algún equipamiento para salas especializadas, hasta las capas de protección médica o los más sencillos dispositivos para proteger nariz y boca.
Entonces, me surge una pregunta ¿pudieran los peloteros cubanos en Estados Unidos sumarse a este grupo con respecto al país que los vio nacer? Esa Cuba y su gobierno que los formó e hizo que fueran elegibles para la llamada Gran Carpa.
La variante debería ser sencilla, como para cualquier otro deportista del mundo, incluidos los latinoamericanos en la MLB, por los derechos por los que tanto luchara el gran Roberto Clemente. Yo, Fulano de Tal, tomo parte de mi salario de un mes, de un año o de un día y lo envío a mi tierra, ya sea en moneda contante y sonante o habiéndolo convertido en material médico. ¿Fácil, verdad?
Ahora que está de moda la campaña encabezada por EEUU contra las ayudas médicas cubanas, esos peloteros no deberían tener ningún problema. Ellos SÍ viven en un mundo libre. Ellos SÍ tienen democracia. Ellos SÍ, pero nosotros…NO.
Ni ellos tampoco.
Porque su contrato, en la norma de que ellos han firmado para “probarse en el mejor béisbol del mundo”, dice explícitamente que no podrán mantener ninguna relación con el gobierno cubano, ni con ninguna de sus instituciones, aunque estemos hablando de un momento de pandemia mundial y de un acto totalmente humanitario.
Imaginemos, por un momento que Neymar en el PSG, con su compra por 222 millones, que Messi en el Barcelona o que Cristiano en la Juventus, hayan tomado esa decisión, con independencia de la tendencia de los gobiernos correspondientes y alguno de los jeques u otros empresarios dueños de los respectivos equipos o las federaciones francesa, española e italiana de fútbol, dijeran: No, no y no. Nosotros decidimos lo que ustedes pueden hacer con su dinero.
Para “probarse en el mejor béisbol del mundo” hay que aceptar la cláusula antidemocrática y anti libre albedrío, bajar la cabeza y no hablar, ni bajo la ducha. Como ya dije en otro artículo, nunca podrán ser aspirantes al premio Roberto Clemente, demasiado nombre para un tamaño que no se me ocurre medir en estatura física o en campeonato de jonrones.
Pero todo no está prohibido. La OFAC, el Departamento del Tesoro y los directivos de la MLB, tienen una salida: pueden realizar sus donativos, pero, eso sí, deben entregarlos al sistema de hospitales, clínicas e instituciones de salud no gubernamentales de la Isla.
¿Ven que todo tiene solución? ¿Ven que el capitalismo no cierra las puertas?
Un pequeño detalle, que espero esos deportistas no hayan olvidado: la salud, la medicina, los hospitales y todo el sistema de salud cubano es GRATUTITO y ABSOLUTAMENTE subvencionado por el Estado cubano.
Entonces viene el problema: ¡Verdad que estos comunistas son de ampanga! Se les ocurre dar la salud gratuita, en lugar de cobrarla, no hacerla particular y discriminativa, como tiene a bien el “gran país” del norte.
O sea, “la culpa, la maldita culpa”, la tiene el Estado cubano.
Un día, cuando quiera que sea ese día, estaremos aquí. Cuando quiera que sea ese día y ya no los contraten, o cuando un presidente como Obama les de permiso para usarlos en su política. Cuando alguna enfermedad los aqueje, o cuando quieran cumplir una promesa al viejo Lázaro o a la muy querida Cachita, vendrán, pero no les exigiremos declaraciones como suelen hacer allá, exigiendo arrepentimientos y hasta un mea culpa. Y no faltará quien exija silenciemos cualquier alusión a este asunto en su conveniente regreso.
Por suerte y para no hacer largo el comentario, como decimos por aquí, nos vamos bandeando. Producimos una parte de lo que nos hace falta, compramos otra parte y agradecemos la ayuda que nos hacen llegar de buena gana, manos amigas libres, no esclavizadas por contratos contra Cuba.

“Cuando la Revolución se venga abajo…” Por Oni Acosta Llerena por La pupila insomne

“Cuando la Revolución se venga abajo…” Por Oni Acosta Llerena

por La pupila insomne
La Revolución Cubana ha estado muy ligada a diversas aristas tal vez poco convencionales para un proyecto político de su tipo. Apenas pocos meses después del arribo de la misma al poder, varias leyes y la creación de instituciones hicieron palpable el amplísimo carácter cultural y científico de la incipiente -entonces- etapa revolucionaria. Todo ello venía gestándose como parte de la plataforma política liderada y creada por Fidel, que tuvo como epicentro fundacional el famoso alegato utilizado como auto defensa en el juicio por los sucesos del ataque al Cuartel Moncada en 1953, recogido para la posteridad como las fundamentaciones que ya tenía concebidas el proyecto político y revolucionario del joven abogado. Me refiero por supuesto a La Historia me Absolverá.
Ya lograda la liberación en enero de 1959, no fueron palabras voladoras u olvidadizas las proclamadas en LHA, ni tampoco las que durante el período posterior de lucha guerrillera en que se sumaron otras fuerzas del país fueron perfilando el pensamiento, siempre en evolución y dialéctica constantes, del líder cubano. Es por ello que nada de lo ocurrido a partir de 1959 es obra de la casualidad, ni producto de una macabra improvisación como han querido mostrar algunos.
La apuesta que rápidamente hizo Fidel con la creación artística y el desarrollo de numerosos caminos enfilados al sector intelectual cubano no se hizo esperar. Aquí expongo varios ejemplos: la creación del ICAIC, del Ballet Nacional de Cuba, la Campaña de Alfabetización, la Escuela Nacional de Arte, la Imprenta Nacional, la Orquesta Sinfónica Nacional, la Casa de las Américas…. Ellos son apenas una parte del profundo pensamiento cultural y aglutinador de Fidel, que a la vez que mantenía al país en pleno ejercicio combativo ante agresiones, atentados y terrorismo, multiplicaba el acceso al conocimiento para lograr así la plena emancipación de un país empobrecido desde lo más hondo de su raíz social.
Los aportes de la Revolución a las artes en Cuba fueron in crescendo, marcando hitos y desterrando fantasmas y aberraciones que intentaban lacerar ese entorno. La visita a Cuba de disímiles personalidades del arte y las relaciones -muchas veces de largas charlas- con Fidel, fueron consolidando un proceso muy original de la relación del líder con esa esfera a la vez que el país disfrutaba de una verdadera transformación sin precedentes en el hemisferio, con el volcado casi total de las editoriales en aras de fomentar un rescate en lo referente a la literatura nacional, regional y universal. Fue tanta la avalancha de títulos que aun hoy repletan anaqueles de libreros callejeros, y personales.
¿Y por qué, a pesar de avatares económicos muchas veces adversos, Fidel creía y apostaba tanto por la desarrollo cultural del país? ¿Qué veía el líder cubano en el consumo cultural y el afianzamiento de esa praxis en todos los niveles de la sociedad cubana?
Era tanto ese esfuerzo que sirvió inclusive para algún tipo de chiste, emparentando a un machetero en plena contienda del ´70 con la lectura de un libro en algún momento de descanso. Irreal e impensable, la capacidad generadora de hombres como Fidel o el Che, intentaban plasmar experiencias únicas de etapas de fuertes contradicciones que inexorablemente llevan a comprender el conocimiento del espíritu, del alma, de lo enriquecedor de la lectura o la apreciación artística. No por gusto la prisión y la Sierra Maestra fueron esenciales para grandes hombres y dirigentes del país.
Hoy, otros contextos demandan nuevas maneras de liderazgo y combates ante replanteamientos históricos o de guerra cultural, y sobre todo en escenarios no visibles para todas las miradas. Desde su discurso político, el actual presidente cubano ha hecho llamados a asumir esas nuevas tácticas de confrontación con inteligencia, y haciendo uso del legado histórico emprendido por Fidel hace más de 60 años. Pero el imperialismo utiliza diversas formas de seducción ahí donde el dolor es palpable, en zonas donde lamentablemente la desidia ha imperado y, no seamos ilusos ante su poderío: el capitalismo también ha perfeccionado sus armas ideológicas. Tras la euforia que surgió con la aniquilación del comunismo en Europa y su paso a economías de mercado y terapias de choque, la derecha comprendió que no podía seguir jugando el mismo papel de enemigo tradicional y adversario frontal. Tras años de espejismos dirigidos al bloque del Este -y a Cuba por supuesto- finalmente estaban dispuestos a repartirse el pastel antes prohibido, pero bajo el rol de salvadores y no de victimarios, donde enamoraba más una Coca Cola que un disparo. También usaron un frente intelectual para conformar un discurso de solidez aparentemente ontológica, que, a raíz de su victoria temporal al lograr disolver a la URSS en 1991, ha ido perfeccionándose. Y esa teatralidad nos invade hoy día, inclusive viéndose reflejada en la visita del ex presidente Barack Obama a La Habana donde asumió la falsa postura de conciliador, pero con la certeza obstinada de lograr un cambio de gobierno por “las buenas”.
Expuestas estas breves valoraciones y ante un contexto de confrontación novedoso e inteligente, nuevas guerras estarían por librarse desde esa “sincera apertura” propiciada por quien fue catalogado por Fidel como “el hermano Obama”, y, viendo hoy este lapso desde la horizontalidad de la Historia, nada más cerca de la realidad que ese irónico calificativo. En esta etapa, convulsa y enmascarada desde el juego antagónico, el pensamiento del actual presidente cubano ha sido claro: dotar de invulnerabilidad económica y productiva al esquema nacional, haciendo una revisión a fondo de los males que aquejan y traban el esperado avance del país en esa dirección. El acceso pleno a plataformas como Internet ha sido clave en la agenda del presidente, aún cuando eso signifique propiciar brechas para el trabajo de servilismo y anexionismo de una parte -pequeña, pero con apuntalamientos visibles y notorios- de nuestra sociedad. El reto del actual gobierno cubano está trazado con sólida base en lo que el presidente acuña como Pensar como país, que mucho tiene que ver con el testamento político de Fidel conocido como el Concepto de Revolución. ¿Por qué el énfasis en pensar juntos como país? ¿Qué entraña ese aparente juego de palabras para el enemigo? ¿Cómo apelar a un uso coherente de los logros de la Revolución en tan complejo escenario?
Es imperativo acompañar estos cambios que se plantean. La ralentización en implementar los pedidos del presidente en varias esferas lastra la visión de su pensamiento joven y atemperado a estos tiempos. Por ejemplo, casi desde su primer día en el cargo, Díaz-Canel ha llamado a la informatización del país, a acelerar procesos que deriven en mejor y más confianza en ese sentido para lograr mayor independencia, lograr rentabilidad y poder insertar al país en un mecanismo mucho mas eficiente de cara a los desafíos internos. Otra de las dinámicas emprendidas por el presidente cubano va dirigida a la descentralización de decisiones y dar vía expedita al Estado en cuestiones más cruciales, teniendo en cuenta el concepto del Poder popular, mal utilizado muchas veces para atacar conceptualmente nuestro proyecto social. Por ejemplo, la capacidad de Fidel de estar presente en disimiles ramas de la economía del país, unido a un planeta con otras características, permitió que los cubanos viviéramos en un mundo casi ideal donde se estaba a salvo desde el regazo del líder eterno. Y se extraña, claro que sí. Pero el prisma actual es bien distinto. Primeramente, el imperialismo patalea y se revuelca en una crisis para nada infantil con un orate en papel de emperador galáctico, desplegando como nunca antes fuerzas letales en el planeta. En segundo lugar, vivimos un cerco económico contra Cuba en su etapa más feroz en 60 años lo que nos lleva a un tercer plano: un país al que le urge producir con la disyuntiva de no tener acceso a divisas y tecnologías internacionales hace que se abran muchos más la frentes de combate a la vez y donde la Revolución se pone a prueba con la inclusión de todos los revolucionarios, y donde todos aquellos que ocupan una responsabilidad tienen que cumplir sus labores. En ese sentido el presidente ha conformado un joven equipo de ministros que batalla por el país, toda vez que cada día cambian las reglas del juego para Cuba y la capacidad de respuesta y anticipación a la jugada enemiga es prioridad.
En esa línea, una de las mejores armas contra nuestro país es el uso de la Mass Media, una industria puesta en marcha desde el nacimiento del imperialismo pero que ha evolucionado y sutilizado su discurso: así como exportaron al mundo su visión de la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana consistente en sus Rangers vencedores y épicos frente a mambises brutos, descalzos e ignorantes (manipulaciones de códigos visuales y diegéticos), hoy demonizan no sólo el programa político de Cuba, sino que en cada rincón de la vida nacional donde hayamos obtenido un mínimo de bienestar, lo presentan hecho trizas hasta el cansancio. Ahí entran la ciencia, el deporte, la cultura, la salud, la educación y todo lo que concierne a lo logrado en todos estos años de Revolución.
Es en este escenario en el que se hace imprescindible pensar como país y sostener la idea de continuidad frente a la ruptura que tratan de imponernos, primero en las mentes y luego en la realidad. Sólo así “cuando la Revolución se venga abajo” será un irónico verso de una inolvidable canción pero jamás el deseo realizado de nuestros enemigos.

martes, 21 de abril de 2020

Fidel Castro: Se habla de “libertad de expresión”, pero en realidad lo que se defiende fundamentalmente es el derecho de propiedad privada de los medios” por La pupila insomne

Fidel Castro: Se habla de “libertad de expresión”, pero en realidad lo que se defiende fundamentalmente es el derecho de propiedad privada de los medios”

por La pupila insomne
Ignacio Ramonet: Usted me mostró la impresionante documentación que lee y consulta cada mañana para seguir de cerca los acontecimientos del mundo; decenas de cables y de artículos traducidos de la prensa internacional. Y a este respecto quisiera que hablásemos de la información en Cuba. La impresión que se tiene es que, aunque hay excelentes periodistas, hay muy poca información crítica sobre lo que pasa en Cuba. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Fidel Castro: Mire, sinceramente, nuestros órganos de prensa no están en manos de los enemigos de la Revolución, ni en manos de agentes de los Estados Unidos. Están en manos de revolucionarios. Nuestra prensa es revolucionaria, nuestros periodistas, en la radio, en la televisión, son revolucionarios. Nosotros tenemos muchos periódicos, cada organización tiene su órgano de prensa: los trabajadores, la Juventud, el Partido, los campesinos, las Fuerzas Armadas. Hay decenas de periódicos, y todos son revolucionarios.
La impresión que se tiene al leerlos, o al escuchar la radio o ver el noticiero de televisión, es que todo va bien, que sólo se consiguen éxitos, victorias, que no hay problemas, que nadie está descontento. Es un poco extraño porque imagino que en el propio seno del Partido debe haber debates, y discrepancias y discusiones con mayor fuerza crítica.
Mire, aquí ha habido durante bastante tiempo la tendencia a suponer que los señalamientos críticos, la denuncia de las cosas mal hechas, hacían el juego al enemigo, ayudaban al enemigo y a la contrarrevolución. A veces hay el temor de informar sobre algo, porque se piensa que puede ser útil al enemigo. Y nosotros hemos descubierto que en la lucha contra los hechos negativos es muy importante el trabajo de los órganos de prensa. Y hemos estimulado el espíritu crítico. Llegamos a la convicción de que es necesario desarrollar mucho más el espíritu crítico. Yo lo he estimulado al máximo porque constituye un factor fundamental para perfeccionar nuestro sistema.
Sabemos que hay inconvenientes, pero queremos una crítica responsable. A pesar de las posibles consecuencias, todo es mejor que la ausencia de críticas.
Claro está que hay que ser sumamente responsable en el manejo de los temas y no ofrecer al enemigo información sensible que pueda ser útil a sus planes de destruir la Revolución. De ahí lo difícil de la tarea de un revolucionario.
IR ¿Ese deseo de crítica responsable podría ir hasta la autorización de la libertad de prensa que muchos reclaman?
FC Si usted llama libertad de prensa al derecho de la contrarrevolución y de los enemigos de Cuba a hablar y a escribir libremente contra el socialismo y contra la Revolución, calumniar, mentir y crear reflejos condicionados, yo le diría que no estamos a favor de esa “libertad”. Mientras Cuba sea un país bloqueado por el imperio, víctima de leyes inicuas como la Helms-Burton o la Ley de Ajuste Cubano, un país amenazado por el propio Presidente de Estados Unidos, nosotros no podemos dar esa “libertad” a los aliados de nuestros enemigos cuyo objetivo es luchar contra la razón de ser del socialismo.
IR ¿Unos medios libres serían considerados incompatibles con la Revolución?
En esos medios “libres”, ¿quién habla? ¿De qué se habla? ¿Quién escribe? Se habla lo que quieren los dueños de los periódicos o de las emisoras de televisión. Y escribe quien ellos deciden. Usted lo sabe bien. Se habla de “libertad de expresión”, pero en realidad lo que se defiende fundamentalmente es el derecho de propiedad privada de los medios de divulgación masiva.
Aquí, en Cuba, se lo digo con franqueza, no existe la propiedad privada de esos medios. Pero las distintas organizaciones de masas disponen de sus propios medios: los estudiantes tienen el suyo, los obreros, los sindicatos, los campesinos, hasta los militares. Todo el mundo tiene su órgano de información, y créame que publican con mucha libertad lo que creen conveniente publicar.
En vez de cuestionar nuestros modos, que son el resultado, la consecuencia de más de cuarenta años de resistencia contra nuestro poderoso vecino, valdría la pena preguntarles a nuestros ciudadanos si se sienten o no se sienten libres.
IR Hay periódicos extranjeros que también están censurados y no se difunden en Cuba.
Mire, aquí se difunden muchos periódicos extranjeros, norteamericanos y europeos. Periódicos importantes, serios. En eso nosotros somos más tolerantes de lo que se dice. Se encuentran en muchos puntos de venta y se pueden comprar con divisas. Los turistas los compran y todo cubano que dispone de divisas los puede comprar y difundir. Eso no es un delito. Nadie le tiene miedo aquí a lo que puedan decir contra la Revolución esos periódicos, o los canales de información, como CNN, que mucha gente capta sin problemas.
Pero no podemos gastar nuestros recursos –porque tenemos otras prioridades que son la energía, la alimentación, la salud– en importar esa prensa extranjera. Ese tipo de importación no es en absoluto una prioridad para nosotros. Y puede ocurrir que se limite la circulación de tal o cual publicación porque sistemáticamente está haciendo campañas contra nosotros, campañas contrarrevolucionarias. Está difundiendo calumnias, mentiras y falsedades, está tratando de dividir, de crear enfrentamientos. Eso no lo toleramos. ¿Por qué vamos a aceptar que circule aquí un periódico contrarrevolucionario?
Porque ellos, que tanto hablan de libertad de prensa, cuando no conviene que se sepan algunas de las cosas que denuncia Cuba, tampoco las publican. Usted sabe que cada órgano se debe a una línea, y las líneas las trazan los que controlan, los que son propietarios de esos medios, unos con más libertad, otros con menos; aunque hay también, no se puede negar, mucha gente independiente.
IR ¿Usted está satisfecho con el nivel crítico de la información aquí?
FC Bueno, no sé si usted ha podido seguir en detalle nuestros órganos de información, pero yo le digo que mi más importante fuente de información sobre lo que pasa en el país, mejor que los informes que me envían el Partido o los órganos del Estado, la que a veces más ayuda, es la de los periódicos. Me mantienen al día de cualquier cosa que ocurra. Los leo todos los días, al final del día.
Usted me habla de espíritu crítico, pero yo me pregunto: ¿dónde está el espíritu crítico en la prensa de tantos países que pretenden ser más democráticos que nosotros? ¿Dónde está el espíritu crítico de esos periodistas y de esos canales de televisión, en Estados Unidos, que han apoyado, como verdaderos voceros de propaganda, la guerra del presidente Bush contra Iraq?
La verdad, la ética, que deberían ser el primer derecho o atributo del ser humano, ocupan cada vez menos espacio en esos medios. Los cables de prensa, la radio, la televisión, los teléfonos celulares y las páginas de Internet descargan un torrente de noticias de todas partes a cada minuto. No es nada fácil para un ciudadano seguir el curso de los acontecimientos. Apenas si la inteligencia humana puede orientarse en ese vendaval de noticias.
A aquellos órganos de información que se pretenden libres y críticos pero que dependen de la publicidad y que nunca critican a sus anunciantes, les digo: ¿Por qué el sistema político y social que defienden gasta tan fabulosa suma de dinero en publicidad? ¿Cuánto se podría hacer con el millón de millones de dólares que se despilfarran en publicidad? Aquí usted tiene un país en cuyo PIB (Producto Interno Bruto) no aparece el aporte de un centavo por publicidad, ni en los periódicos, ni en la televisión, ni en la radio. En Cuba no se gasta un centavo en publicidad comercial.
¿Qué papel han desempeñado esos medios de difusión masiva, desgraciadamente, en Estados Unidos y en otros muchos lugares del mundo? Y no los estoy atacando. Los que conocen, como usted, el efecto que tienen en las mentes los medios de alcance masivo, pueden comprender que aquí son usados para educar, para crear valores. Yo tengo la convicción plena, por la experiencia vivida, de que los valores pueden ser sembrados en el alma de los hombres, en la inteligencia y en el corazón de los seres humanos.
Nosotros no andamos con hipocresías de ninguna índole al hablar de la “libertad” de la prensa europea. Nosotros soñamos con otra libertad de prensa, en un país educado e informado, en un país que posea una cultura general integral y pueda comunicarse con el mundo. Porque quienes temen el pensamiento libre no educan a los pueblos, no les aportan, no tratan de que adquieran el máximo de cultura, de conocimientos históricos y políticos profundos, y aprecien las cosas por su valor en sí, y porque saquen conclusiones de sus propias cabezas. Para sacar las cosas de sus propias cabezas, deben poseer los elementos de juicio necesarios.
Cuando surgieron, los medios masivos se apoderaron de las mentes y gobernaban no sólo sobre la base de mentiras, sino de reflejos condicionados. No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta el conocimiento; el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar. Y no es lo mismo estar desinformado que haber perdido la capacidad de pensar, porque en tu mente predominen los reflejos: “el socialismo es malo, el socialismo es malo, te quita la patria potestad, te quita la casa, te quita la mujer.” Y todos los ignorantes, todos los analfabetos, todos los pobres, todos los explotados repitiendo: “El socialismo es malo, el socialismo es malo.” Así se enseña a hablar a los loros, a bailar a los osos e inclinarse respetuosos a los leones.
No enseñan a leer y a escribir a las masas, gastan un millón de millones en publicidad cada año para tomarle el pelo a la inmensa mayoría de la humanidad, convirtiendo a los seres humanos en personas que, al parecer, no tuvieran siquiera capacidad de pensar, porque las hacen consumir productos, que son el mismo con diez marcas diferentes, y tienen que engañarlas, porque ese millón de millones no lo pagan las empresas, lo pagan aquellos que adquieren los productos en virtud del impacto enajenante de la publicidad. Aquél compró Palmolive, el otro Colgate, el otro jabón Candado, sencillamente porque se lo dijeron cien veces, se lo asociaron a una imagen bonita y le fueron sembrando, tallando el cerebro. Ellos, que tanto hablan de “lavado de cerebro”, lo tallan, y lo lavan de una forma tal que privan al ser humano de su mayor tesoro: la capacidad de pensar.
¿Van a hablar de “libertad de expresión” en países que tienen un 20 o un 30 por ciento de analfabetos totales, y un 50 por ciento de analfabetos funcionales? ¿Con qué criterio, con qué elementos incluso, opinan, y dónde opinan? Si cuando mucha gente culta e inteligente quiere publicar un artículo, no hay manera de que salga a la luz, lo ignoran, lo aplastan, lo desacreditan. Se han convertido esos grandes medios en instrumentos de manipulación.
Nosotros los poseemos, y usamos tales medios para educar, para desarrollar los conocimientos de los ciudadanos. Esos instrumentos desempeñan un papel en la Revolución, han creado conciencia, conceptos, valores, y eso que no los hemos empleado de forma óptima. Sabemos, sin embargo, lo que pueden, y conocemos lo que puede lograr la sociedad en conocimientos, cultura, calidad de vida y paz con el empleo social de esos medios.
No vamos a creer la fábula de que esos medios en Occidente están destinados a crear valores de solidaridad, sentimientos de hermandad, fraternidad, espíritu de justicia. Exponen los valores de un sistema que por naturaleza es egoísta e individualista. Mientras más preparación tiene alguna persona mejor comprende que los problemas de este mundo, cada vez más complicados, no se resolverán mediante formas de sociedad enajenantes e irracionales.
IR Aunque usted es hostil al culto de la personalidad, y lo ha denunciado a menudo, los medios en Cuba evocan con frecuencia su persona, ocupa usted un lugar importante en el contenido de los medios. ¿Eso le molesta?
FC Mire, le voy a decir lo siguiente: contrariamente a lo que algunos piensan, yo no aparezco mucho en público. No tengo costumbre de salir en el noticiero de televisión cada día, y pueden pasar hasta quince días sin que aparezca en los medios de prensa una noticia relacionada conmigo. Salgo cuando se trata de algún acto conmemorativo en el que tengo que participar. O cuando llega a Cuba algún visitante, un Jefe de Estado. O cuando ocurre algún acontecimiento extraordinario, como un ciclón devastador, por ejemplo.
Le aseguro que no me agrada mucho estar saliendo en la prensa escrita, en la televisión o en la radio. Aquí no se le rinde culto a la noticia sobre el Jefe de Estado. Se escribe de manera bastante natural. Yo diría que los medios hablan de mí con respeto, pero con familiaridad. Nadie me ve como una figura encaramada en el Olimpo. Mucha gente me trata como un vecino, conversan conmigo.
Por naturaleza, soy hostil a todo lo que pueda parecer un culto a la persona, y usted puede constatar, ya se lo he dicho, que en Cuba no hay una sola escuela, fábrica, hospital o edificio que lleve mi nombre. Ni hay estatuas, ni prácticamente retratos míos. Aquí no se producen retratos oficiales. Es posible que, en alguna oficina, alguien haya puesto una foto mía, pero es una iniciativa personal y en ningún caso se trata de un retrato oficial. Aquí ningún organismo del Estado gasta dinero y pierde tiempo realizando y repartiendo fotos oficiales mías o de cualquier otro dirigente. Eso, en nuestro país, no existe.
Es conocido que hago lo posible por no aparecer en los medios de prensa o en los noticieros. Sólo me resigno a ello cuando es estrictamente indispensable. Usted observará que uno de los jefes de Estado del mundo que menos sale en los medios de su país, soy yo. Tampoco me gusta que mi nombre vaya acompañado de títulos y cargos. A mí, afortunadamente, la gente me llama Fidel.
Los que me conocen y conocen mis discursos y mis ideas, saben que soy crítico y autocrítico, y que he combatido con intransigencia toda manifestación del culto a la personalidad o del endiosamiento.
Los medios de comunicación masiva, en manos del Estado, han servido muchas veces para difundir propaganda.
Aparte de informar al pueblo de los acontecimientos en el país y en el mundo, nosotros queremos usar esos medios para elevar los conocimientos y el nivel cultural general del pueblo, luchar contra la mentira y rendir culto a la verdad. Creamos para eso nuevos canales educativos. A través de ellos, el programa “Universidad para Todos” imparte cursos de idiomas y otros muchos de variadas materias aparte de los programas escolares. En 2003 inauguramos el tercer canal televisivo, que es para la educación, y en 2004 hemos lanzado el cuarto canal, también educativo. La televisión es una magnífica y no bien utilizada forma de transmitir masivamente conocimientos.
Usando los medios audiovisuales, y empleándolos exhaustivamente, entramos en la etapa de la masificación de la información y los conocimientos, no para sembrar veneno o difundir propaganda, no para que otros piensen por uno; porque si se usan de forma atrozmente incorrecta, como ocurre en la sociedad capitalista, le suprimen al ciudadano la opción de pensar, porque piensan por él y le dicen qué color es el traje que tiene que usar, la falda larga o corta que debe usar, la tela de moda, absolutamente todo lo que tiene que hacer desde que se levanta hasta que se acuesta, incluida la marca de pasta para cepillarse los dientes y la pastilla a ingerir para dormir tranquilo. La publicidad sí es propaganda, y muchas veces enajenante y nociva. Nadie quiere que sus hijos se entretengan o se recreen aprendiendo a consumir bebidas alcohólicas y comida chatarra, o viendo violencia y cosas absurdas, que envenenan la mente de los niños.
IR ¿Cree usted que los Estados, en el mundo de hoy de las nuevas tecnologías, aún pueden controlar la información?
Fc Cada vez menos. Hoy hay nuevas formas de transmitir y de recibir mensajes. Hay satélites que pueden bajar una señal; hay Internet que permite enviar un mensaje a cualquier rincón del mundo porque, realmente, en general, los que tienen Internet tienen también electricidad, teléfono y posibilidades de comunicarse.
Y no debemos subestimar los sectores intelectuales, que en el mundo son decenas y decenas de millones de personas, las cuales no integran necesariamente una clase explotadora y rica. Recuerde, por ejemplo, a Seattle; recuerde Québec, recuerde Génova, Florencia, Porto Alegre; recuerde las movilizaciones contra la globalización neoliberal ya en cualquier parte del mundo, impulsadas a través de Internet por personas que tienen cultura y conocimientos. Hay muchos fenómenos que amenazan hoy la vida del planeta, aparte de las guerras: los cambios de clima, la destrucción de la capa de ozono, el calentamiento de la atmósfera, el envenenamiento del aire que respiramos, de los ríos y de los mares, que ponen en riesgo nuestras vidas. Contra eso todos los pueblos del mundo se movilizan y tienen una causa común con los latinoamericanos, con los norteamericanos y con los europeos.
Hoy existen medios de comunicarse con el mundo que nos hacen menos víctimas o menos dependientes de los grandes medios de difusión masiva, sean cuales sean, privados o del Estado, porque hoy; con la red de Internet, todos los que tienen una aspiración, un objetivo, sean de países subdesarrollados o ricos, harán causa común. También se puede utilizar con las peores intenciones del mundo, como lo proyectan la CIA y el Pentágono, o como al parecer lo hicieron los autores de los atentados del 11 de Septiembre.
(Tomado del libro “Cien Horas con Fidel, conversaciones con Ignacio Ramonet”, editado por Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, Septiembre de 2006, Capítulo 25, Cuba hoy. Páginas 603-611. Segunda edición revisada y enriquecida con nuevos datos).