domingo, 2 de abril de 2017

¿Qué está pasando realmente en Venezuela?

¿Qué está pasando realmente en Venezuela?

Tu gobierno y los principales medios de comunicación de tu país, te tratan como si fueras gilipollas, y si no lo sabes deberías saberlo.
Venezuela es un país con un gobierno de corte socialista, a elección de su propio pueblo; esto tiene principalmente un significado económico. El gobierno de Maduro avanza hacia un modelo en el que las grandes empresas no pueden saquear libremente el país. Eso sumado a que Venezuela posee una de las principales reservas de petróleo del mundo, hace que el gobierno autodenominado bolivariano amenace los intereses de las principales compañías mundiales.
Cuando en la historia reciente de la humanidad, gobiernos socialistas han llegado al poder en diferentes lugares, las principales compañías mundiales, han conspirado, de la mano de gobiernos títeres, para derribarlos. Y eso es lo que está ocurriendo en Venezuela, ni más ni menos.
¿Y esto cómo lo hacen? La primera medida es justificar socialmente las acciones militares. Antes de invadir un país, los gobiernos precisan de justificar ante sus poblaciones las actividades que no pueden ocultar ante la opinión pública, como las intervenciones militares. Para ello, utilizan a sus medios de comunicación, que de pronto, ponen el foco en el país cuyo rumbo “hay que corregir”. Ha pasado recientemente con Libia, con Siria, y está ocurriendo con Venezuela.
¿Recuerdan ustedes cuando Muamar el Gadafi pasó de ser un aliado estratégico de España a ser un peligroso dictador? ¿qué pasó después? obviamente, la invasión del país y el control de sus recursos naturales por parte de Occidente. Ahora Libia ha pasado de ser un país próspero a un estado donde la violencia y la miseria están a la orden del día, pero eso ya no importa, en los medios hace años que no se menciona a Libia.
Después de la operación contra el gobierno de Gadafi llegó Siria; nadie conocía a Bashar al-Ásad hasta que de pronto, todos los medios de comunicación españoles, como por arte de magia, comenzaron a asegurar que era un peligroso dictador y masacraba a su pueblo. ¿Qué pasó después? La intervención militar occidental en el país, en este caso no para controlar el petróleo, si no el gas. Desde 2011 Siria ha perdido a una cuarta parte de la población, y en seis años han muerto más de 320.000 personas. Misma operación y mismo objetivo: saquear y colocar gobiernos títeres.
En el marco de ese tipo de operaciones, se encuentra Venezuela. Tu gobierno, y tus medios de comunicación te bombardean diariamente con una serie de informaciones tergiversadas para modificar la opinión pública. Intentan que pienses que hay que derribar el gobierno bolivariano a cualquier precio, ¿por qué? ¡porque quieren que el petróleo venezolano dejé de pertenecer a su pueblo y hacer negocio con él! ¿por qué va a ser?
En España se ha condenado a una tuitera a un año de cárcel por hacer chistes sobre Carrero Blanco, y el gobierno lo justifica diciendo que enaltece el terrorismo. En Venezuela, en febrero de 2014, un tipo llamado Leopoldo López instigó disturbios en diversas ciudades del país, que provocaron la muerte de 43 personas. Pues bien, hasta el propio Rajoy ha recibido a la familia de Leopoldo López en La Moncloa y ha pedido la excarcelación del terrorista venezolano. ¿Te das cuenta ya como te toman por gilipollas? Si en España por un tuit te condenan a un año de cárcel, ¿qué no harían con una persona que instiga movilizaciones que acaban con 43 muertos?
Lo que está ocurriendo en Venezuela es un golpe de estado de los principales poderes fácticos internacionales, y si tu estás convencido de que Maduro es un dictador o que en Venezuela se violan los derechos humanos, te doy mi enhorabuena, eres un “gilipollas” más de esos que los medios de comunicación promueven.
Fuente original:
https://larepublica.es/2017/03/31/que-esta-pasando-realmente-en-venezuela/

Francia: la defensa de Venezuela dispara a Mélenchon

Francia: la defensa de Venezuela dispara a Mélenchon

Un video del Eurodiputado disidente del PS (del pasado 8 de junio de 2016) que se ha viralizado a través de las redes sociales en America Latina y Europa, le hace avanzar mucho más que años de trabajo politico local y regional.
Un sondeo de la casa Odoxa divulgado hoy por los medios franceses pone al candidato neocomunista a la Presidencia de Francia, Jean-Luc Mélenchon, en el cuarto puesto en intención de voto, con el 16 %, 5,5 puntos más que hace diez días.
Aparte del empate técnico entre la ultraderechista Marine Le Pen y el socioliberal Emmanuel Macron, ambos con cerca del 25 % en la primera vuelta del 23 de abril, la encuesta de Odoxa revela una tendencia al alza de Mélenchon.
El líder del movimiento “La Francia Insumisa” ya dobla a Benoît Hamon, el aspirante del gubernamental Partido Socialista (PS), al que sitúan con el 8 % de respaldo, y se acerca al candidato conservador, François Fillon (17 %), implicado por un caso de supuesta malversación de fondos públicos.
Mélenchon, de 65 años y disidente del PS, ya se presentó en las elecciones presidenciales de 2012, cuando acabó cuarto con el 11 % de los votos. Su movimiento de izquierda radical se asemeja al Podemos español y al Syriza griego en su primer año de Gobierno.

“Mentiras sobre lo que pasa en Venezuela”

JUAN CARLOS MONEDERO. “Mentiras sobre lo que pasa en Venezuela”

El 9 de enero de 2017, la Asamblea Nacional venezolana desconoció al Presidente de la República, Nicolás Maduro. Votaron a favor de ese golpe de estado constitucional todos los diputados de la oposición salvo los tres diputados del partido de Henry Falcón, quienes entendieron la gravedad de esa decisión. Venezuela es un sistema político presidencialista desde 1811, influido por el constitucionalismo norteamericano. Al Presidente le vota directamente el pueblo -a diferencia de un sistema parlamentario como el español, donde al Presidente le vota el Parlamento- y le corresponde al Presidente, que es el Jefe del Estado, la dirección del país. Cuando la Asamblea decidió desconocer el poder legítimo del Presidente se estaba poniendo al margen de la Constitución. Se colocaron por voluntad propia en desacato. La prensa internacional no dijo nada.
La gran discusión entre el Presidente Maduro y la Asamblea tiene que ver con las actas de tres diputados de Amazonas. Se ha demostrado que compraron votos entre otras muchas irregularidades, lo que obligaría a repetir la elección en esos tres casos. La Asamblea se declaró en rebeldía y decidió echar un pulso a la Presidencia de la República. A imitación del constitucionalismo europeo, cuando hay un conflicto constitucional entre poderes el Tribunal Supremo puede asumir competencias del Parlamento en los casos en que fuera necesario. Hasta un fantoche como Donald Trump ha tenido que asumir las decisiones recientes del Tribunal Supremo norteamericano. Con su tradicional irresponsabilidad, la derecha española llama a desobedecer el estado de derecho en Venezuela y la decisión del Tribunal Supremo. No me extraña de Esperanza Aguirre o Pablo Casado: el PP, especialmente en Madrid, ha financiado sus campañas electorales con dinero negro. Es decir, el PP lleva varías legislaturas usando maneras propias de golpistas. E históricamente, al menos desde 1936, tienen oído músical para esa partitura. Quienes digan desde España que los venezolanos deben desoír las decisiones de su Tribunal Supremo son unos irresponsables que tiren piedras no solamente sobre el tejado venezolano, sino también sobre el nuestro. Luego tendrán la caradura de quejarse de los comportamientos al margen de la Constitución de la asamblea catalana.
Por si fuera poco, esa Asamblea dominada por la oposición proclamó que el Presidente había abandonado su cargo (algo absurdo y evidentemente falso) y propuso convocar elecciones presidenciales en el plazo de un mes. Ese intento de golpe de estado desde el Parlamento no recibió ni una sola crítica de los que ahora dicen que hay un golpe de estado en Venezuela. Entre ellos, el máximo responsable de la OEA que ayer mismo se reunía en la Ciudad de México con ex presidentes latinoamericanos procesados por lesionar los derechos humanos, y el Departamento de Estado de los EEUU. Qué curioso que justo después haya salido la petición de Almagro de enjuiciar a Venezuela desde la OEA. El papel de Almagro como  Secretario General de la OEA está haciendo mucho daño a la tan necesaria institucionalidad internacional (Pepe Mujica ya se distanció de él de manera definitiva y dejó ver a quién se había vendido). Almagro lleva varios meses mintiendo. Por ejemplo, ha dicho en dos ocasiones recientes que a Venezuela se la ha aplicado la Carta Democrática de la organización (que, tras muchos trámites -ni siquiera iniciados-, podría llevar a su expulsión como ya ocurrió con Cuba pero nunca ha ocurrido con los Estados Unidos, pese a haber promovido golpes de Estado como el de Pinochet contra Allende). Pero era mentira, como demuestra que hoy mismo ha pedido a la OEA que aplique la Carta Democrática. Ergo miente. Todo el rato. Él sabrá por qué, pero en su Uruguay natal dicen que se ha vendido por un puñado de dólares a los que siempre han querido que América Latina sea el patrio trasero norteamericano. Washington siempre busca a un criollo para hacer la tarea del traidor. Almagro no vive en Montevideo.
El Tribunal Supremo de Venezuela ha usado un artículo de la Ley de Hidrocarburos -la principal riqueza del país- que establece que los convenios internacionales y las asociaciones con grupos extranjeros deben ser aprobados por la Asamblea. Como la Asamblea está en situación jurídica de desacato, de manera que no puede -ni quiere- firmar ningún acuerdo, lo que pone en riesgo financiero a Venezuela. Es por eso que el Tribunal Supremo ha asumido las competencias estrictas de la Asamblea para la aprobación de esos contratos, de manera que el país pueda asumir los compromisos necesarios en un momento económicamente complicado por el hundimiento de los precios del petróleo (preguntémonos en España qué pasaría si se hundiera un 80 % el turismo).
El Tribunal Supremo no ha disuelto la Asamblea ni se han convocado nuevas elecciones para elegir nuevos diputados. Lo contrario de lo que están diciendo los medios de comunicación. Lo único que está haciendo el tribunal supremo es asumir unas competencias concretas para evitar que Venezuela se paralice mientras dure el descato. Si los diputados de la oposición quisieran, el desacato desaparecería de inmediato -bastaría con que cesaran en su desconocimiento del Presidente de la República y que reconocieran que los tres diputados elegidos en la Amazonía no pueden hacer uso de su acta debido a las muchas irregularidades probadas-, pero les resulta mucho más rentable seguir regalando falsas portadas a la prensa internacional. La derecha internacional, esa que se regala entre sí viviendas oficiales y que tiene una trama global de fondos buitres -donde están los Aznar, Botella, sus hijos, De Guindos, Rato, Aguirre y toda esa tropa de malos españoles donde también se ha colado algún “socialista” como Felipe González- quiere tumbar a Venezuela, igual que han hecho con Dilma Roussef en Brasil. ¿Quién que no esté vendido a esos intereses puede decir que asumir de manera temporal unas competencias esenciales para firmar unos contratos sin los cuales un país se quedaría entregado a los capitales internacionales es un golpe de Estado? ¿No son acaso los mismos que ven “normal” desconocer al Presidente del Gobierno y llamar a nuevas elecciones? Demasiados hipócritas.
Venezuela necesita mucho diálogo. El choque entre instituciones es malo para el país. Esa debiera ser la tarea de España: ayudar al diálogo. En todo el continente latinoamericano. En México -desde donde escribo- han asesinado este último mes a tres periodistas (¿Nos imaginamos lo que pasaría si hubieran asesinado a tres periodistas en Caracas?) y hay al menos 30.000 desaparecidos. El día a día de México es la aparición de fosas con cadáveres, la trata, el asesinato de mujeres, la desaparición de líderes sociales, la creciente pobreza y desigualdad junto a una impunidad del Estado estremecedora. Aún lloran en México a los 43 estudiantes de Ayotzinapa y el Presidente Peña Nieto se ríe de las víctimas no reconociendo las lagunas que apuntan al ejército, a la policía y a políticos vinculados al narco en la desaparición de las muchachas y muchachos. Parece que el PP y sectores del PSOE quieren ver a Venezuela convertida en México.  Para seguir la trama de los negocios.
Hay mercenarios que desearían abocar a Venezuela a una guerra civil. Creen que así podrían volver a recuperar el paraíso que tenían cuando controlaban el petróleo contra los venezolanos y venezolanas. Se equivocan, porque el pueblo venezolano no va a permitir que eso ocurra. Apuntar en esa dirección es querer llevar a Venezuela a un escenario terrible como los que ha creado la OTAN y las potencias occidentales en Oriente Medio. Ojalá el Estado de derecho que forma parte de los logros civilizatorios de Europa pueda funcionar también en Venezuela.  Esa es la principal tarea en la que podríamos colaborar los españoles en ese país: ayudar a reforzar el Estado de derecho. Aunque el PP de la Gürtel y la Púnica ¿qué va a enseñar?
Fue el diario El país el que celebró el golpe de estado contra Chávez en 2002 y fue el Presidente Aznar el que ordenó a nuestro Embajador a reunirse con el Presidente golpista. Ayudemos a que no vuelva a ocurrir nada de esto.
Para ello, es esencial que los que no tienen otros intereses que los del dinero, dejen a la justicia funcionar. Y que nadie sea tan hipócrita para pedir en otros países lo que no pedimos para el nuestro.

Justicia capitalista, justicia de clase


Después de la sentencia del caso Noos ha estallado una ola de indignación popular. Existe un sentimiento generalizado de que hay una justicia para los ricos y otra para los humildes. Basta cualquier conversación para darse cuenta de ello, en el ascensor, en el supermercado, en el vestuario del trabajo, en la frutería, a la hora el café, en el gimnasio... todos tenemos alguna anécdota curiosa en ese sentido.
La diferencia abismal en las sentencias que hay entre unos que roban millones y otros que compran unos pañales con una tarjeta ajena alimentan ese sentimiento. Comentarios del estilo de que hay inocentes absueltos que han pasado más tiempo en la cárcel que culpables con sentencia. Véase el ejemplo de titiriteros, raperos o tuiteros varios frente a los casos de Urdagarin, la Infanta, Blesa o Rato. Estos últimos no irán a prisión ni tendrán que pagar una fianza ni estarán obligados a comparecer de manera periódica ante un juzgado pese a ser condenados por el caso de las tarjetas black. La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, encargada de juzgar esta causa, decidió no imponer medidas cautelares al ex presidente de Caja Madrid y al de Bankia por considerar que su "comportamiento procesal" durante el juicio fue “intachable” y “cabal”. A la justicia burguesa se le cae ese velo de neutralidad y es vista cada día que pasa como lo que realmente es: un aparto al servicio de unos pocos, que justifica el saqueo y el robo organizado de la élite.
Los ataques a los derechos democráticos se recrudecen
Según la asociación Jueces para la Democracia se ha multiplicado por diez el número de denuncias por apología del terrorismo respecto a los años más duros de la actividad de ETA. Tampoco es casualidad que esto suceda precisamente ahora, en el momento en que el llamado “régimen del 78” empieza a tambalearse y la burguesía trata de defender sus privilegios a toda costa. La llamada “Ley Mordaza” no es más que un intento de coartar la libertad de expresión provocando situaciones que contrastan con el pasado más reciente. En los años ochenta cuando bandas de música como La Polla Récords, Barricada, Kortau... salían en la Televisión Pública no sucedía absolutamente nada. Hoy en día, algunos de estos grupos tienen que modificar las letras de viejos temas para no verse envueltos en problemas legales. Choca encontrarse en la actualidad con la cascada constante de juicios por ofensas a las víctimas y apología del terrorismo. La “Operación Araña” llevada por la Guardia Civil, abierta en sus sucesivas fases desde el año 2014, ha llevado a La Audiencia Nacional tan solo en el mes de febrero a siete tuiteros por apología del terrorismo. En muchos de los casos los acusados aceptan la condena de un año de prisión con lo que no entran en la cárcel. Huelga decir que las amenazas de elementos fascistas, los chistes homófobos o racistas, o sobre las víctimas de la represión franquista, estos si están amparados por la libertad de expresión.
Y no solo en la libertad de expresión, también en la represión a todo aquel que defienda unas condiciones laborales dignas, luche contra un desahucio, o defienda la educación o la sanidad pública, puede recaer todo el peso de la justicia sobre sus espaldas. Ejemplos son innumerables, solo por citar algunos de los más recientes: El joven vallekano Alfon, Andrés Bódalo, los Cinco de Buero, o el juicio a 12 jóvenes de Gamonal por las movilizaciones de enero del 2014 a los que la fiscalía les solicita dos años y medio de cárcel y 24.000 euros de indemnización a cada uno de ellos (además están pendientes de juicio de otros seis a los que se les solicita dos años de cárcel y 30,000 euros de indemnización).
Escándalos, corrupción, robos y chanchullos varios siempre ha habido, de hecho son la grasa que hace funcionar la maquinaria el capitalismo. La diferencia estriba en que ahora si hay una audiencia para estas historias y dejan al desnudo el carácter de la burguesía en el Estado español: el de una burguesía atrasada y parasitaria, acostumbra a hacer cuanto se le ponga en gana sin ningún tipo de recato ni disimulo. Y el de un aparato estatal heredado directamente de franquismo, en el que no se ha producido ningún tipo de criba ni limpieza de elementos fascistas, ni en la policía, ni en el Ejército, ni en la Guardia Civil y por supuesto tampoco el aparato judicial. Un aparato que funciona como una casta, donde los puestos prácticamente son hereditarios. En una época de crisis económica, social y política, ¿alguien en su sano juicio se puede plantear que la imparcialidad de la justicia no iba ser cuestionada?

sábado, 1 de abril de 2017

"Si se calllase el ruido" Ismael Serrano


MIGUEL HERNÁNDEZ, EL RAYO QUE NO CESA

MIGUEL HERNÁNDEZ, EL RAYO QUE NO CESA


Jesús A. Salmerón Giménez

Desde el albor de mis primeras lecturas, la figura extraordinaria de Miguel Hernández habita mi memoria. En El Caimán, le dediqué un poema (de los primeros que escribí: más malo que el baladre, pero de verso emocionado). Aquel joven, así lo ha conservado el ámbar de su temprana muerte, que fue recibido en la encanallada Corte de Madrid con el desprecio bíblico que reserva la ciudad al campo, nos dejó algunos de los poemas más hondos y memorables de las letras castellanas. Pero en aquel remoto entonces se imponía su figura de hombre del pueblo (y de pueblo), de activista político y social. Su incendiaria poesía política, de rotundo verso popular, su poesía de trinchera, donde refulge siempre la belleza y encrespa la rebeldía, era para nosotros, bisoños militantes antifranquistas, más que nada eslóganes que nos empujaban, y jaleaban, a la lucha final: Hermosos mensajes, preñados de furor y dignidad, de nuestro santo laico y rojo, el rústico mártir que sufrió como nadie el odio de clase que anida en el podrido corazón del fascismo, que lo mató de cárceles y palizas. Con la inmensa Elegía a Ramón Sijé y el hondo desgarro de Cancionero y romancero de ausencias, aprendimos a quererlo y besar su noble calavera, y supimos que nos encontramos ante una de las cumbres poéticas de la literatura española.

Y tal vez deberíamos aprovechar este 75 aniversario de su muerte para despojarlo de esa imagen de hombre inocente, rústico de alpargatas, de su aura de buen salvaje de la le(n)gua, que prevalece todavía hoy en el imaginario de muchos, y por fin leerlo como lo que es: una de las voces más auténticas, uno de los poetas con mejor dominio de lenguaje y de las formas poéticas en la lengua española.

Como breve adelanto de la necesaria y urgente nueva lectura que propongo de la obra del genial oriolano, dejo aquí estos intensos/inmensos poemas, armados con versos como espadas: sencillos, cercanos, tristes, hondos, que entretejen y alumbran un poemario maravilloso (y dolorido), que vuela alto: en la cumbre de la poesía española:


     ANTES DEL ODIO

     Beso soy, sombra con sombra.
     Beso, dolor con dolor,
     por haberme enamorado,
     corazón sin corazón,
     de las cosas, del aliento
     sin sombra de la creación.
     Sed con agua en la distancia,
     pero sed alrededor.

     Corazón en una copa
     donde me lo bebo yo
     y no se lo bebe nadie,
     nadie sabe su sabor.
     Odio, vida: ¡cuánto odio
     sólo por amor!

     No es posible acariciarte
     con las manos que me dio
     el fuego de más deseo,
     el ansia de más ardor.
     Varias alas, varios vuelos
     abaten en ellas hoy
     hierros que cercan las venas
     y las muerden con rencor.
     Por amor, vida, abatido,
     pájaro sin remisión.
     Sólo por amor odiado,
     sólo por amor.

     Amor, tu bóveda arriba
     y no abajo siempre, amor,
     sin otra luz que estas ansias,
     sin otra iluminación.
     Mírame aquí encadenado,
     escupido, sin calor,
     a los pies de la tiniebla
     más súbita, más feroz,
     comiendo pan y cuchillo
     como buen trabajador
     y a veces cuchillo sólo,
     sólo por amor.

     Todo lo que significa
     golondrinas, ascensión,
     claridad, anchura, aire,
     decidido espacio, sol,
     horizontealeteante,
     sepultado en un rincón.
     Esperanza, mar, desierto,
     sangre, monte rodador:
     libertades de mi alma
     clamorosas de pasión,
     desfilando por mi cuerpo,
     donde no se quedan, no,
     pero donde se despliegan,
     sólo por amor.

     Porque dentro de la triste
     guirnalda del eslabón,
     del sabor a carcelero
     constante, y a paredón,
     y a precipicio en acecho,
     alto, alegre, libre soy.
     Alto, alegre, libre, libre,
     sólo por amor.

     No, no hay cárcel para el hombre.
     No podrán atarme, no.
     Este mundo de cadenas
     me es pequeño y exterior.
     ¿Quién encierra una sonrisa?
     ¿Quién amuralla una voz?
     A lo lejos tú, más sola
     que la muerte, la una y yo.
     A lo lejos tú, sintiendo
     en tus brazos mi prisión,
     en tus brazos donde late
     la libertad de los dos.
     Libre soy. Siénteme libre.
     Sólo por amor.


     DESPUÉS DEL AMOR

     No pudimos ser. La tierra
     no pudo tanto. No somos
     cuanto se propuso el sol
     en un anhelo remoto.
     Un pie se acerca a lo claro.
     En lo oscuro insiste el otro.
     Porque el amor no es perpetuo
     en nadie, ni en mí tampoco.
     El odio aguarda su instante
     dentro del carbón más hondo.
     Rojo es el odio y nutrido.

     El amor, pálido y solo.

     Cansado de odiar, te amo.
     Cansado de amar, te odio.

     Llueve tiempo, llueve tiempo.
     Y un día triste entre todos,
     triste por toda la tierra,
     triste desde mí hasta el lobo,
     dormimos y despertamos
     con un tigre entre los ojos.

     Piedras, hombres como piedras,
     duros y plenos de encono,
     chocan en el aire, donde
     chocan las piedras de pronto.

     Soledades que hoy rechazan
     y ayer juntaban sus rostros.
     Soledades que en el beso
     guardan el rugido sordo.
     Soledades para siempre.
     Soledades sin apoyo.

     Cuerpos como un mar voraz,
     entrechocado, furioso.

     Solitariamente atados
     por el amor, por el odio.
     Por las venas surgen hombres,
     cruzan las ciudades, torvos.

     En el corazón arraiga
     solitariamente todo.
     Huellas sin compaña quedan
     como en el agua, en el fondo.

     Sólo una voz, a lo lejos,
     siempre a lo lejos la oigo,
     acompaña y hace ir
     igual que el cuello a los hombros.

     Sólo una voz me arrebata
     este armazón espinoso
     de vello retrocedido
     y erizado que me pongo.

     Los secos vientos no pueden
     secar los mares jugosos.
     Y el corazón permanece
     fresco en su cárcel de agosto
     porque esa voz es el arma
     más tierna de los arroyos:

     «Miguel: me acuerdo de ti
     después del sol y del polvo,
     antes de la misma luna,
     tumba de un sueño amoroso».

      Amor: aleja mi ser
      de sus primeros escombros,
      y edificándome, dicta
      una verdad como un soplo.

      Después del amor, la tierra.
      Después de la tierra, todo

LE LLAMABAN MIGUEL, NACIÓ EN ORIHUELA (ALICANTE)...

LE LLAMABAN MIGUEL, NACIÓ EN ESPAÑA...


Jesús A. Salmerón Giménez

 "Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños."
                                                                                           Miguel Hernández

Tal día de como hoy, del otoño de 1910, nació Miguel Hernández. Un relámpago de vida y de desgracia. El franquismo lo aniquiló física e intelectualmente; la Transición lo hizo santo laico (y, en este país, ya se sabe: cuando deja de llover, arrojamos el santo al río). Ahora se le mira un poco por encima del hombro, como si fuera a soltar el pelo de la dehesa en el noble salón de las letras castellanas. Y, sin embargo, es una de las voces más auténticas, uno de los poetas con mejor dominio de lenguaje y de las formas poéticas en la lengua española.

En su recuerdo -Miguel nació casi en la víspera del día de Día de Todos los Santos- dejo aquí estos luminosos versos escritos por el gran poeta, a modo de lamparicas (como esas mariposas de aceite que madre dejaba en días de tormenta y de Difuntos por las habitaciones de casa): Versos sencillos, tristes, hondos, que entretejen y alumbran un poema maravilloso (y dolorido), que vuela alto: en la cumbre de la poesía española:


Písame,
que ya no me quejo.
Ódiame,
que ya no lo siento.
No me olvides
que aún te recuerdo
debajo del plomo
que embarga mis huesos.