domingo, 26 de febrero de 2017

Peligra el futuro de la alimentación humana IPS

Peligra el futuro de la alimentación humana
IPS

Será difícil acabar con el hambre para 2030 porque está en peligro la capacidad de la humanidad para alimentarse debido a las crecientes presiones sobre los recursos naturales, la mayor desigualdad y las consecuencias del cambio climático, alerta el último informe de la FAO.En los últimos 30 años, se lograron grandes avances significativos en la reducción del hambre, aunque la “expansión de la producción alimentaria y del crecimiento económico vino con un costo muy alto para el ambiente”, señala la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en el documento divulgado este miércoles 22.
“Casi la mitad de los bosques que antaño cubrían el planeta han desaparecido y las aguas subterráneas se agotan con rapidez”, señala el documento “El futuro de la Alimentación y la Agricultura: Tendencias y desafíos”. “Las fuentes de agua subterránea se agotan rápidamente. La biodiversidad se ha visto gravemente erosionada”, precisa.
Eso hace que “de continuar las tendencias actuales, podrían superarse los límites planetarios”, alerta el director general de la FAO, José Graziano da Silva, en la introducción al informe.
En 2050, se estima que el planeta tendrá 10.000 millones de habitantes. En un contexto de moderado crecimiento económico, el aumento de población elevará la demanda mundial de productos agrícolas en 50 por ciento respecto de la actual, lo que incrementará la presión sobre los recursos naturales ya muy exigidos.
Asimismo, un mayor número de personas comerán menos cereales y más carne, frutas, verduras y alimentos procesados, como resultado de la actual transición que experimenta la dieta global y que se suma a las presiones ya existentes, generando más deforestación, mayor degradación del suelo y un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
A eso se suman las dificultades derivadas del cambio climático, lo que “afectará cada aspecto de la producción alimentaria”, señala el informe, como una mayor variabilidad en las precipitaciones, mayor frecuencia de sequías e inundaciones.
¿Hambre cero?
La cuestión central que plantea la FAO en su informe es si los sistemas alimentarios y agrícolas serán capaces de cubrir de forma sostenible las necesidades futuras de la creciente población mundial.
Según la la agencia, sí podrán hacer frente a esas necesidades crecientes y de forma sostenible, pero para lograrlo y asegurarse de que los beneficios lleguen a toda la humanidad, se necesitarán “grandes transformaciones”.
Pero sin un impulso a las inversiones y un reequipamiento de los sistemas alimentarios, muchas personas todavía seguirán hambrientas en 2030, cuando vence el plazo para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, en especial el de erradicar la inseguridad alimentaria crónica y la malnutrición, alerta el documento.
“Sin un esfuerzo adicional para promover un desarrollo que tenga en cuenta a los más pobres, reduzca las desigualdades y proteja a los más vulnerables, más de 600 millones de personas estarán subalimentadas en 2030”, precisa. “De hecho, los avances actuales no serán suficientes para erradicar el hambre para 2050”, acota.
¿De dónde vendrá nuestra comida?
Dada las pocas posibilidades de aumentar las tierras dedicadas a la agricultura y el agua empleada, el aumento de la producción para cubrir la mayor demanda tendrá que lograrse principalmente mejorando la productividad y la eficiencia en el uso de los recursos, recomienda la FAO.
Pero es preocupante la tendencia a la estabilización del crecimiento de la producción de cultivos importantes. Desde la década de los años 90, las cosechas de maíz, arroz y trigo aumentaron en promedio uno por ciento al año, advierte el informe.
Para hacer frente a los desafíos señalados en el documento, entre otros, no es posible seguir haciendo lo mismo como hasta ahora.
“Se necesitarán grandes transformaciones en los sistemas agrícolas, en las economías rurales y en la gestión de los recursos naturales si queremos hacer frente a los múltiples desafíos que tenemos por delante, así como si queremos explotar todo el potencial de la alimentación y la agricultura para garantizar un futuro saludable para todas las personas y todo el planeta”, subraya.
“Los sistemas agrícolas intensivos que utilizan muchos insumos, causantes de la masiva deforestación, de la escasez de agua, del agotamiento del suelo y de las grandes emisiones de gases invernadero, no pueden ofrecer una producción agrícola y alimentaria sostenible”, asegura la FAO.
Más con menos
El mayor desafío es producir más con menos, al tiempo que se protegen y se mejoran las distintas formas de sustento de los pequeños agricultores familiares y se garantiza la alimentación de las personas más vulnerables.
“Para ello se precisa un enfoque de doble vía que combine las inversiones en protección social con inversiones en actividades favorables a los pobres. De esta manera, se abordará la subalimentación al mismo tiempo que se incrementarán las oportunidades para la generación de ingresos de las personas pobres”, recomienda la FAO.
Según esa agencia de la ONU, el mundo debe cambiar a sistemas de alimentación más sostenibles, que logren un uso más eficiente del suelo, del agua y de otros insumos y reduzcan de forma sensible el uso de combustibles fósiles, para reducir drásticamente las emisiones contaminantes, lograr una mayor conservación de la biodiversidad y reducir el volumen de los desperdicios.
Para se necesita una mayor inversión en los sistemas agrícolas y agroalimentarios, así como más fondos para la investigación y el desarrollo, recomienda el informe, así se podrá promover la innovación, impulsar la producción sostenible y encontrar mejores formas de hacer frente a los problemas de escasez de agua y de cambio climático, precisa.
Además de impulsar la producción y la resiliencia, es también fundamental crear cadenas para el suministro de alimentos que mejoren la relación entre productores y mercados en las ciudades de los países de bajos y medianos ingresos, además de medidas para mejorar el acceso de los consumidores a alimentos seguros y nutritivos y a un precio accesible, como políticas de precios y programas de protección social, añade el informe.
El director adjunto de la FAO para economía y desarrollo social, Kostas Stamoulis, subrayó que el mayor desafío para la agricultura y la alimentación en el futuro será el recalentamiento planetario. “Requiere cambios en las prácticas agrícolas y en el desarrollo de una agricultura que se adapte mejor al cambio climático”, subrayó.
Stamoulis, y los otros dos autores del informe, Rob Vos, director de la División de Desarrollo de Economía Agrícola, y Lorenzo Bellu, jefe del equipo de Estudios de Perspectiva Mundial, organizaron el martes 21 una conferencia de prensa para profundizar sobre los asuntos más importante de este nuevo informe de la FAO.
Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2017/02/peligra-el-futuro-de-la-alimentacion-humana/

sábado, 25 de febrero de 2017

Administración de Justicia en España. Los intocables Nacho Ezquerro Rebelión

Administración de Justicia en España. Los intocables Nacho Ezquerro Rebelión

«En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario»
George Orwell 

La queja pública. Ni está ni se le espera.
Lo han logrado. La ley mordaza, el futbol, la injusticia, los fiscales “bienpagaos”, los juicios interminablemente largos, la televisión adormecedora, los programas vacíos de contenidos, la incompetencia de políticos de un color y del otro, la post-verdad, los intereses creados, los jueces que dormitan su privilegiada posición y sus salarios.
Las palabras cambiadas, los imputados de ayer y los investigados de hoy, el lenguaje no figurativo de hablar sin decir nada, la cobardía, las alfombras que están selladas al suelo, los cómplices que frenan los casos, los miedos a perder el trabajo, los miedos a perder los anunciantes, los miedos a que se descubran todos los implicados.
La justicia, esa entidad de mucho arroz y poco pollo. El divino tiempo que se gasta en los casos, el ruido mediático que se genera, las horas de televisión, la tinta de los diarios, todo un espectáculo montado para nada. Casos como los de Rato, Pujol, Eres, Gürtel, espectáculos mediáticos que solo tienen por objeto vender una imagen de la justicia que no es. Solo un calentón que después queda en nada. Resulta ser un maquillaje, un teatro ficticio de una obra, que se adormilará en un cajón, hasta que la gente se olvide inevitablemente de todo ello, ya sea por nuevos casos, o porque el tiempo todo lo cubre con la fina capa de esa pátina de lo cotidiano. Donde unos casos, sus legajos, se dispondrán sutilmente arriba de otros que es necesario frenar u olvidar.
En España no hay mafia
Es que no se necesita. La queja pública está debidamente controlada por la Ley Mordaza. Los fiscales parecen defender los intereses de los sangre azul y los poderosos. Los indultos pactados de antemano cierran muchas bocas. Los juicios mediáticamente explotados están pactados con la suficiente antelación para proporcionar carne mediática hoy, y ser olvidados mañana, las condenas también. O acaso es normal que los investigados, -como el caso Gúrtel-, transformen sus visitas matinales en un paseíllo burocrático. La tranquilidad con que hacían sus defensas no son propios de una persona sujeta a la libertad de la justicia. Todo parece esta pactado de antemano, con la indulgencia de todas las partes, incluso de los medios generalistas que no preguntan ni se hacen preguntas, parecen caminar lo noticiable con tacones, sin ensuciarse con preguntas comprometedoras. Con fiscales que defienden a los ricos y a la monarquía, todos forman partes de esta gran obra de teatro que se llama administración de justicia. Juicios montados de forma espectacular, todo muy mediático, histriónico, una farsa montada para dar una idea que sencillamente no es.

Juicios con Jurado
Es una opción que permitiría limpiar y adecentar un poco la justicia. La carga de intereses que, velados y públicos, se mueven en los juicios donde hay políticos y corporaciones empresariales de por medio, resultan ser, sospechosamente largos y mediáticamente sobre-expuestos de forma tal, que en la memoria pública se tenga una imagen de que existe la justicia y la gente se quede con la idea de que "la justicia es igual para todos". Cuando las evidencias demuestran con claridad que no es así. Mientras, los imputados de ayer, los investigados de hoy, siguen haciendo de las suyas en la calle y disfrutando de su libertad. O, por el contrario, como el caso Granados, se eleva escandalosamente la prisión preventiva de un cabeza de turco que sirva de ejemplo de escarmiento público. Los sumisos medios generalistas no dicen nada al respecto. El clan Pujol forma parte de "Los intocables", esos que casi son un figura jurídica. Alguien dudaba en su sano juicio de que la susodicha no entraría en la cárcel. El caso de la monarquía y la justicia, es la demostración clara de que aún vivimos en un país bananero, como suele decirse. No nos resistamos, es solo cuestión de asumirlo.
La situación de las mujeres florero, es otra constante en los juicios donde hay altos intereses políticos o empresariales y monárquicos. Pero que además, son aceptados en una clara actitud machista, se invita a pensar que las mujeres, se comportan como idiotas en sus relaciones de pareja. Es una ofensa al sentido común y a los movimientos feministas entender que las mujeres no se enteran de nada. Estos "Juicios sensibles" desprenden un hedor que queda impregnado en la piel del pueblo. Mientras, aquí abajo ese mismo pueblo lo desahucian de la casa, le cortan la luz, lo embargan, con la anuencia de la fuerza policial. Allí arriba, un señor se entera de sentencia en su residencia de Suiza. Y un fiscal hace lo imposible por liberarlo de condena. Esos fiscales que jamás pusieron en duda la situación de los desahucios, los cortes de luz a la gente, los embargos por parte de instituciones públicas al pueblo, los URES injustos, la ley Mordaza. Eso es la fiscalía.

Clama al cielo la situación.
El silencio por respuesta
Mientras tanto, un largo pesado y tortuoso mientras tanto, hace que la justicia y sus representantes, jueces, fiscales, administración, aduciendo incapacidad, burocracia, impedimento, presiones y equilibrio siga sin dar muestras de queja o incomodidad ante un pueblo que observa estupefacto la indecencia de los corruptos que pasan por los juzgados para luego irse de rositas. Estas situaciones incómodas hasta el hartazgo garantizan un desentendimiento social del sentimiento de participar de una sociedad coherente en la administración de la justicia.
Resulta contradictorio reclamar responsabilidad civil a una sociedad que observa como los corruptos, imputados, investigados salen indemnes de la actuación de la justicia, y cómo aquellos que deberían ser un ejemplo de conducta, se enriquecen con el dinero público, con bufetes financiados por partidos políticos que con el dinero público recibido de las arcas públicas a través de la cuota de voto obtenida, o de la asignacion regia, -pero que salen del pueblo en definitiva-, usan esos fondos para defender a sus procesados. Es, lisa y llanamente inconcebible que el pueblo, de forma indirecta financie los bufetes a los imputados/investigados de quienes roban a las arcas públicas, se aprovechen de sus cargos para enriquecerse y se paseen por las calles de forma impune.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante unlicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Donald Trump: ¿Se terminó el outsider? Por Iroel Sánchez por Iroel Sánchez

Donald Trump: ¿Se terminó el outsider? Por Iroel Sánchez

por Iroel Sánchez
Todo parecía indicar que Donald Trump no llegó a la Casa Blanca con América Latina entre sus prioridades.
A diferencia de lo sucedido con el Oriente Medio, donde desde la campaña electoral sus amenazas a Irán han generado respuestas del gobierno de Teherán y aumentado las tensiones en un escenario donde Estados Unidos ha perdido liderazgo a partir del papel de Rusia en la crisis siria, en Latinoamérica había sido diferente. 
Con excepción de las deportaciones de inmigrantes, incluyendo la construcción del muro con México, el Tratado  de Libre Comercio con ese país, y los irrespetuosos pronunciamientos sobre la muerte de Fidel, hechos desde Miami, el magnate inmobiliario devenido presidente no se había manifestado sobre la región que históricamente Washington ha considerado su patio trasero, ni sobre Venezuela, el país que la administración de Barack Obama calificara de amenaza "inusual y extraordinaria" contra la seguridad de EE.UU. El mismo Presidente venezolano, Nicolás Maduro, llegó a decir que nada sería peor que Obama. 
Sin embargo, este 13 de febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó al Vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, alegando nexos con el narcotráfico y diciendo era resultado de "una larga investigación" pero solo una semana antes el senador Bob Menéndez y la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, ambos de la ultraderecha cubanoamericana, enviaron a Trump una carta, con la firma de 32 legisladores, solicitando investigar "de forma exhaustiva” la “conducta y actividades” de El Aissami y adoptar sanciones contra él, donde citaban como prueba publicaciones de la misma prensa que Donald Trump no cesa de calificar como mentirosa.   
Casi en paralelo, la televisora CNN en Español, a la que Trump incluye en su lista de prensa mentirosa y desde hace años tiene fuertes vínculos con la ultraderecha cubanoamericana asentada en Miami, saca al aire una trama basada en un ex funcionario de tercera del gobierno venezolano para acusarlo de tráfico de pasaportes y luego pasar a un clima de guerra antichavista en toda su programación.  
Entre los suscriptores de la misiva de Ros-Lehtinen y Menéndez a Trump estaba el también senador cubanoamericano Marco Rubio, quien se felicitó por las sanciones contra El Aissami y deseó que estas sean  “solo el principio para asegurarnos de que el régimen de Maduro siente presión para poner fin a sus actividades ilícitas, liberar a todos los presos políticos, empiece a tolerar el disenso y respete la voluntad de los venezolanos que votaron para que se abandone el desastroso camino de Chávez y Maduro”. La noche del 15 de febrero Trump cenaba con Rubio luego de que el presidente recibiera a Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, quien cumple cárcel en Venezuela por incitar a los hechos de violencia que costaron la vida de 43 personas. El diario de Miami El Nuevo Herald, transmite el ambiente del encuentro: "Un sonriente Rubio aparece en la foto con el presidente, el vicepresidente Mike Pence y Tintori"
Con posterioridad a la cena, Trump declaró a la prensa: “Cenamos con el senador Rubio y su esposa, que es adorable y tuvimos una discusión muy buena sobre Cuba, porque tenemos ideas muy similares sobre Cuba”. 
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Donald Trump y Marco Rubio. Foto tomada de El Nuevo Herald
Y la semana siguiente la secuencia continuó en La Habana, donde personas pagadas desde Miami invitaron a tres políticos latinoamericanos que ya pasaron sus quince minutos de fama para que encabezados por el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, entidad a la que Cuba no pertenece ni debe respeto alguno por su historial de agresiones y complicidades contra la Isla, les acompañaran en un show propagandístico con el obvio propósito de provocar una reacción en Washington, quebrar el amplio consenso del que goza el gobierno cubano en la región y afectar los procesos de integración que en los últimos años han avanzado a través de foros como la CELAC. 
"Un outsider", se decía de Donald Trump al llegar a la Casa Blanca pero, al menos en América Latina, la maquinaria política de Miami ya lo tiene inside. 

Falsimedia

Objetivo: Falsimedia
Lo último en democracia europarlamentaria: reivindicar a torturadores de la dictadura de Batista

Contrarrevolución
Inti Kokone
La batalla de Ecuador: no volver al pasado, aprender de la amarga experiencia actual de Brasil y Argentina

En Portada
"Rechazamos sistema interamericano que calla ante golpes de estado y represión": Cuba niega visa a Amagro y califica la OEA de cónclave inmoral
América Latina
Confirmada segunda vuelta en Ecuador: Correa augura nueva victoriaDocumental: Nicolás Maduro, un presidente entre dificultades
Venezuela: rechazan periodistas ataques de CNN a la Revolución
Bolivia: Se derrumba la mentira que hizo perder el referendo a Evo Morales
Ecuador: CNE llama a esperar resultados, medios y oposición agitan violencia y guerra sucia
Ecuador: Victoria de Lenín Moreno, en tres días se sabrá si hay segunda vuelta
Chavero: En Elección de Ecuador se pone en juego política global
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Venezuela: Comité de Víctimas de las Guarimbas exigen en las calles mayor condena a Leopoldo López
Sociedad
Comienza masiva campaña de vacunación antipolio en la Isla

Política
Nexos entre Cuba y EEUU deben consolidarse, afirman congresistas
Recorre Díaz-Canel objetivos sociales y económicos de Mayabeque
Recibió Raúl a delegación del Congreso de EEUU
Recibe Raúl a Vicepresidenta del Comité Permanente de la Asamblea Nacional de Vietnam
Cuba y Japón firman memorandum para construcción de infraestructuras de alta calidad
Acuerdos entre Cuba y el CARICON
Recorre Díaz-Canel objetivos sociales y económicos de Mayabeque

Economía
Feria Internacional de Turismo FITCUBA 2017
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Producción de más acero, reto de la Industria Sideromecánica

Historia
Gala cultural por natalicio de Juan Almeida Bosque
Emigración
"La emigración cubana se siente respaldada por su Embajada": exitosos consulados itinerantes cubanos en País Vasco (+Fotos)

Cultura
Otorgan Premio de Poesía Nicolás Guillén y e Alejo Carpentier de Narrativa y Ensayo
Silvio Rodríguez en festejos por los 330 años de Regla
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Inaugura el ICAP la semana cultural dominicana en La Habana
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El País: la obsesión por desmentir datos de Naciones Unidas que avalan logros sociales de Cuba
Feri del Libro de La Habana:¿política de estado frente a chatarra cultural?

Che, Fidel y Radio Rebelde. Por Omar Pérez Salomón por Iroel Sánchez.

Che, Fidel y Radio Rebelde. Por Omar Pérez Salomón

por Iroel Sánchez.  
Este 24 de febrero se conmemora el 59 aniversario de la fundación de Radio Rebelde con la participación directa del Comandante Ernesto Che Guevara, en momentos en que el Ejército Rebelde aún no se había asentado en ningún territorio en la Sierra Maestra.
En los primeros meses de 1957 Frank País y el Che Guevara inician gestiones para subir a la Sierra Maestra un equipo de radio. Frank para tener comunicación con el comandante Fidel Castro, y el Che para instalar una emisora radial que mantuviera una comunicación constante con los distintos mandos del ejército rebelde, así como con el pueblo cubano y el resto del mundo.
En la transmisión especial de radio con motivo del XV aniversario de Radio Rebelde, el 24 de febrero de 1973, el comandante Raúl Castro diría:
“Con la creación de Radio Rebelde, el Che proseguía los esfuerzos por divulgar las ideas revolucionarias, iniciados con el pequeño periódico ‘El Cubano Libre’, así denominado en honor del ejército mambí. A su vez, estos medios de propaganda revolucionaria, surgidos en territorio rebelde, continuaban la senda de las publicaciones clandestinas que a partir de ‘El Acusador’, ‘La Historia me Absolverá’ y los manifiestos número 1 y 2 del Movimiento 26 de Julio, concretaban el principio firmemente sostenido por Fidel de esclarecer, orientar y movilizar a las masas, ante todo diciéndoles la verdad.
“Más tarde Radio Rebelde pasó a la Columna 1 y bajo la dirección de Fidel, se transformó en un poderoso instrumento de la Comandancia General del Ejército Rebelde, no solo desde el punto de vista político-ideológico, sino incluso en la propia conducción de las operaciones militares, lo que en cierto sentido permite afirmar que devino en un centro de comunicaciones del Ejército Rebelde.”
Poco a poco se fue creando un sistema de 32 plantas de radio que difundiera la verdad de la Revolución Cubana por toda la isla y el exterior, y se utilizara como medio de comunicación entre los diferentes frentes guerrilleros.
Durante la ofensiva, la emisora se convierte en un punto estratégico – junto al hospital y la fábrica de minas y granadas -  que el enemigo trata de interferir y localizar, pues se había convertido en un medio de difusión de un impacto tremendo. Se bombardeaba mucho; pero nunca pudieron tocar el lugar exacto de la estación.
Al llegar la Columna Invasora “Ciro Redondo” al Escambray, el Che se interesó por disponer de medios que le permitieran mantener la comunicación con la Jefatura en la Sierra Maestra, con Camilo, el pueblo de Las Villas y la capital del país.
Así, el 15 de noviembre de 1958 se estableció comunicación con Radio Rebelde, oportunidad en la que hablaron el Comandante en Jefe Fidel Castro y el Comandante Ramiro Valdés.
Una noche después de terminar la última transmisión, Eduardo Fernández – jefe técnico de la emisora -  al manipular el dial del aparato receptor escuchó con asombro que una estación retransmitía el programa que momentos antes había difundido por Radio Rebelde. La estación se identificó como Radio Rumbos, una emisora comercial de Caracas con la que no se había hecho ningún tipo de contacto.
Unos meses después que salió al aire Radio Rebelde, Abel Tamayo, un radioaficionado cubano que estaba emigrado en Caracas, Venezuela, sintonizó la emisora e informó de ello a un grupo de cubanos que formaban la sección Venezuela del Movimiento 26 de Julio. Este hecho fue vital para que se conociera en el continente americano y de primera mano el desarrollo de la lucha guerrillera de la Revolución Cubana.
A través de Radio Rebelde se transmitieron todos los partes de guerra y se informó acerca de los combates que tenían lugar en los distintos frentes, así como se dieron a conocer el 1ero de enero de 1959 las instrucciones para hacer fracasar el intento de golpe militar.
59 años después, Radio Rebelde continúa siendo uno de nuestros medios de comunicación por excelencia en esta guerra de los símbolos que nos impone el imperialismo estadounidense y sus aliados europeos.

Los enemigos del socialismo y la revolución cubana. Y, ¿qué cuestionan ahora? Por Carlos Luque Zayas Bazán por Iroel Sánchez

Y, ¿qué cuestionan ahora? Por Carlos Luque Zayas Bazán

por Iroel Sánchez
Los enemigos ideológicos de la Revolución Cubana nunca han abandonado el obcecado ejercicio de, en sucesivas ocasiones, decretar su muerte. Todavía guerrilla, intentaron matar la criatura en el vientre, pontificando que al poder se podía pretender con el ejército, pero nunca contra él. Criatura recién nacida, fallaron a favor de un destino manifiesto, la imposibilidad de oponerse con éxito al vecino poderoso; disuelta la comunidad de los países llamados socialistas, esperaron jubilosos, y ahora sí, el final siempre anunciado. De los actuales cambios esperan la definitiva disolución de su radicalidad, devorada por la omnipresencia mundial de  la economía y la cultura capitalistas. Pero después de todas sus infelices pesadillas, todavía la Revolución sigue ahí.
Hoy se reeditan diversas maneras de no entender a la criatura esquiva que hizo estallar los límites de lo posible. En relación a la continuidad del proceso revolucionario este comentarista ha leído, siempre originadas en los círculos de pensamiento que se alejan de la radicalidad propia de la Revolución fidelista,  algunas opiniones con respecto a la fuente de la legitimidad de la Revolución Cubana. Recientemente una de ellas afirma que su legitimidad tiene una relación directa con la existencia de sus fundadores y líderes. No es una completa novedad. Por años una idea afín flotó como una admonición más o menos apocalíptica sobre el futuro de Cuba, especulando  sobre lo que sucedería después de cumplido el ciclo vital de su Comandante en Jefe y líder revolucionario, Fidel Castro. Siempre fue una variante de la propaganda interesada en cuestionar las raíces de la Revolución, al hacer depender su destino de la influencia de una generación, pero ahora se añade también lo que siempre estuvo en el fondo, que es el  intento de cuestionar la legitimidad de su forma de gobierno, su democracia y el papel del Partido Comunista.
Fue la enfermedad, y no el término de la vida biológica de Fidel, lo que al fin vino a demostrar, y por un lapso de tiempo suficiente, algo que muchos cubanos nunca dudaron: que la continuidad del proyecto cubano no dependía ni de un hombre, por grande e importante que fuera, ni de una generación histórica, por muchos méritos que acumulara. Fue el mismo Fidel, por muy aguda consciencia que debió tener de su papel, quien lo advirtió muchas veces.
El intento de replantear o refundar la legitimidad  de la Revolución, y consiguientemente cuestionar la guía del Partido cuando ya no vivan sus fundadores, surge de no aquilatar en su justo significado las raíces y la genuina profundidad social de un proceso que corona una etapa con innegable coherencia histórica de luchas libertarias. También implica un cuestionamiento de la democracia cubana, más allá de lo que se acepta que debe desarrollarse y mejorar. Es una especulación que no pueden abandonar los que quieren ver  a Cuba como un país “normal”, subsumido y diluido por la normalidad capitalista, ni por los que pretenden meter en las camisas de fuerza de las teorías una realidad telúrica y viva.
Sobrevino después el anuncio de la acotación del período presidencial, y la eterna y supuesta preocupación por el destino de la revolución cobró nuevos bríos. Como ya los agoreros tenían que olvidar la anunciada fractura o ruptura de la continuidad que imaginaron ocurriría con la ausencia de Fidel, ahora la trasladan a la inevitable y paulatina cesación vital de los líderes históricos que le sobreviven.
Sin embargo, esta vez se añade un elemento sumamente disruptivo, tampoco tan nuevo, pero que está recibiendo en nuestros días un mayor énfasis. Si antes se atribuía a Fidel la fuerza de su ejemplo viviente y su prestigio indiscutible de líder mundial como una especie de sostén imprescindible después del cual algo tendría que suceder, ahora, al subrayarse la idea de que la fuente de legitimidad de la revolución está ligada, o relacionada con sus máximos líderes y debe ser replanteada, subrepticiamente lo que se quiere poner en duda es la legitimidad del Partido Comunista como la máxima entidad dirigente de la Revolución y la nación cubanas. No es casualidad, por lo tanto, que esta corriente de pensamiento también esté afiliada al “centrismo” político y aparezca en sus medios, pero apoyado esta vez en el cuestionamiento de la arquitectura de la democracia cubana.
En efecto, se lee con más insistencia que nunca antes en esos círculos, que el relevo generacional en la política cubana por la natural desaparición física de sus líderes fundadores, va a exigir la refundación del contrato social y debe iniciar el cuestionamiento de las fuentes de la legitimidad de la conducción partidista de la Revolución. 
En el fondo esos criterios pretenden  afirmar que sólo los líderes históricos gozaron de la  legitimidad para conducir el proceso revolucionario cubano. Es incuestionable que los líderes de las luchas revolucionarias adquirieron por aclamación popular primero, y por la ejecutoria fiel al programa revolucionario después, la legitimidad para iniciar, conducir y desarrollar la Revolución ya en su período de paz. Pero la revolución cubana es algo más, y mucho más, que su última etapa de lucha armada. Es mucho más que su largo período de logros fundamentales, de conquistas logradas en medio de formidables obstáculos. Es más que  el logro del disfrute de derechos de los que muy pocos pueblos gozan, y uno de cuyos méritos ha sido sobrevivir a una agresión única en la historia.
La Revolución Cubana no se reduce a ninguno de esos elementos porque esa gesta es la que hizo posible la maduración total de la Nación al conquistar la soberanía y la independencia definitivas. Y el mérito y la legitimidad que de allí deriva no se deben a un grupo de hombres por mucho que las individualidades pesen en los acontecimientos históricos. Es por ello que Fidel afirmó que en Cuba sólo había ocurrido una revolución, tesis que nuestros enemigos ideológicos han querido refutar inútilmente, como también han intentado separar la íntima unidad que existe entre Patria y Revolución, entre socialismo e independencia nacional.
Por lo tanto, lo importante es que esa tesis puede ocultar que la fuente de la legitimidad para conducir el proceso revolucionario cubano no se puede reducir, ni mucho menos emana del mérito  de sus líderes históricos, ni tampoco radica en sus líderes, por mucho merecimiento que hayan ganado.
Con esa óptica reductora no se tiene en cuenta que la legitimidad de la Revolución Cubana ha emanado del pueblo, es la Revolución de un pueblo, y no de unos líderes ni de su vanguardia, porque esos hombres jamás la hubieran podido conducir, ni aun concebir, si no hubiera surgido de raíces y exigencias populares, que la mandató después en su Partido Comunista, quien, por esa razón, está formado por los que su mismo pueblo considera su vanguardia, con miembros que son parte del pueblo, en cuya elección y aprobación participan los colectivos formados por el pueblo trabajador y donde no militan ni élites, ni representantes de intereses económicos o ideológicos contrarios al interés común, o representantes de intereses sectoriales y antagónicos.
La revolución cubana es algo mucho más trascendente y desborda la existencia de los líderes de su etapa actual: es su histórica coherencia, sobre todo es el pueblo que la ha construido, padecido o gozado, son los órganos de gobierno que elige con su forma peculiar, independiente y soberana de hacerlo, y su conducción no es privativa de un mero grupo de hombres, sino en un Partido Comunista mandatado y nutrido de su pueblo.
Fidel lo advirtió de esta manera: los hombres mueren, el Partido es inmortal. El cuestionamiento, escamoteo o reducción de la legitimidad a sus fundadores, es también la reducción o el escamoteo de una medida que nos pertenece a todos, y que ha sido nucleada y condensada en un órgano que garantiza su unidad y coherencia, pero sin dejar de ser ese pueblo que le otorga su legitimidad.
Faltarán los fundadores que aún viven, pero queda una obra realizada y mucho más por realizar, a partir de un legado que no dejará de ser cuestionado o atacado por poderosos enemigos, o por propuestas teóricas de importación, o por la incomprensión de lo inédito que desafía todo lo conocido por la tradición, pero es una obra de todos y para todos, porque sigue siendo la legítima heredera de lo que Martí llamó el alma visible de la Patria. No podemos admitir, ni permitir, que nos confundan.

Presentando El comité de la noche, de Belén Gopegui. Por Zaida Capote. por Iroel Sánchez

Presentando El comité de la noche, de Belén Gopegui. Por Zaida Capote.  por Iroel Sánchez

Un despacho de Europa Press (del 17 de abril del 2012) provee la noticia, el motivo, el clic inicial para el despegue de esta novela: “Una multinacional farmacéutica plantea pagar 70 euros semanales a los parados que donen sangre”, reza. Como las palabras que Álex, una de las protagonistas, teclea en lugares públicos, intentando pasar inadvertida, esta novela es también un manifiesto. Un manifiesto que recuerda, salvando las distancias estilísticas y de estructura, la incisiva Impuesto a la carne, de Diamela Eltit. Pensar la desposesión, la precarización, la explotación también, en términos corporales, parecería exagerado. Sin embargo, la expansión capitalista no se detiene, y busca recursos donde los haya, sin vergüenza alguna. Por eso termina pareciendo normal servirse de los cuerpos, los órganos, la sangre de la gente. Si así se puede ganar algo, perfecto. La lógica del capital ignora la cortesía y promulga la violencia. Pero a quien escribe, llámese Álex o quién sabe cómo, no le importan las culpas, sino las consecuencias, y las consecuencias pueden ser duras, tremendas, inhumanas. No hay más opción que hacerles frente.
Europa, como sabemos, ha estado viviendo una de las mayores crisis políticas de su historia reciente, una crisis que ha fructificado en amplios movimientos civiles, en el nacimiento de nuevos partidos, en la movilización solidaria de la gente para enfrentar los poderes establecidos y la injusticia del desempleo, la precarización de la vida, los desalojos de familias en favor de los bancos, etc. De ese magma nace también esta novela, que postula la solidaridad y la cooperación entre los invisibles, e incluso, la explotación políticamente productiva de esa invisibilidad: el clandestinaje, la guerrilla.
Por momentos, como suele ocurrir en las novelas de Belén, el discurso ficcional parece recesar para dar voz al proselitismo político, la organización a la que pertenece Álex se propone “cambiar la relación de propiedad de las cosas, acabar con el dominio sobre las personas, tomar Bruselas, cuidarnos, cambiar las relaciones con la naturaleza, vivir sin petróleo”, y sus personajes hablan constantemente del paro, como llaman en España al desempleo, de la predilección de los empleadores por quienes son apenas replicantes, ocupados en hacer su labor sin cuestionarla, sin pensar, sin empatía, casi sin humanidad. En los lazos humanos, precisamente, se halla la posibilidad de transformación de esa opresión, en el compromiso con lo público, lo colectivo, lo humano, en fin, está la urgente necesidad de salvación de todos, porque olvidarnos que somos parte de algo es el comienzo de la progresiva deshumanización de los demás, la justificación de la desigualdad, del afán de utilizarlos como proveedores de fuerza de trabajo, del hábito de  considerarlos consumidores de servicios sociales y punto. Como si no tuviéramos todos el derecho a vivir una vida digna.
Los personajes de esta novela intentan rescatar ese sentido, poniéndose en peligro, actuando al margen de la ley, de la mercantilización que pretende naturalizar la explotación de los cuerpos como si fueran puntos de extracción de recursos y más nada. Citas de Raúl Torres y Nina Simone, de Roque Dalton, Kavafis, o Marighella, de John Berger y Bertolt Brecht, entre otros, ponen a convivir la poesía y el impulso de la revuelta.
En Madrid, una joven visita a un escribano para dejar constancia de una historia secreta, para que no se olvide, para que sirva. La relación entre ambos va tejiéndose entre presente y pasado, entre lo real y lo fantástico. La historia viaja a Bratislava, donde una institución de salud pública corre peligro de privatización y la solidaria práctica de donar sangre puede terminar convirtiéndose en una simple transacción mercantil. A partir de ahí, la novela va pareciéndose cada vez más a un relato policial, y su trama se bifurca y crece, crece hasta alcanzarnos en el presente de Cuba, crece hasta hacernos pensar en nuestra cotidianidad actual, hasta preguntarnos con uno de los personajes: “¿Alguien espera que el capitalismo a secas vaya a quedarse en el umbral ahora que le hemos abierto la puerta?” El heroísmo, dice otro personaje —en realidad pronuncia “heroicidad”— no puede imponerse. Eso es cierto, pero saber que la elección de un lugar en la vida, que pensar la justicia para los más como algo irrenunciable y vital, imprescindible para sentirse humano, si no nos salva, puede por lo menos aliviarnos, es (digámoslo en términos de mercado) una de las ganancias no solo intelectuales, sino también emocionales de la lectura de esta novela.
Una novela que conmueve y moviliza, que la emprende contra la percepción de que todo está hecho y no son tiempos de defender las convicciones; una novela cuyos personajes hablan sinceramente y sin tapujos lo mismo de sus afectos que de política internacional; una novela que promueve la solidaridad con su ejemplo, incorporando no solo las citas y referencias antes dichas, sino poniendo al descubierto el proceso de crecimiento de un texto casi colectivo por la contribución de muchos otros; una novela, en fin, que postula la necesidad de reconocernos como iguales y actuar en consecuencia, desechando el individualismo y el afán de consumo y promoviendo la solidaridad y la defensa de los derechos comunes sin descuidar los pequeños detalles, la elaboración sutil de una atmósfera donde un rasgueo de guitarra oído al azar o la mirada de una desconocida pueden formar parte del paisaje emocional de sus personajes, ligados como están al destino de la humanidad toda.
Agradezco a la Editorial Oriente su decisión de publicar en Cuba, justo en este tiempo, la novela de Belén Gopegui que estoy recomendándoles; agradezco a la autora la cesión de sus derechos para que su novela siga creciendo en los lectores cubanos. Creo que justo ahora esta es una lectura sumamente útil para todos nosotros, abocados como estamos a cambios económicos cuya naturaleza y posteriores consecuencias apenas vislumbramos. Una lectura útil porque enseña, además, que se puede luchar sin olvidar la poesía, algo que pone en el texto una sutileza extraña en los textos de Belén Gopegui, usualmente más apegada a una expresión más llana y a otro sentido de la belleza. Esa es una de los grandes logros de este libro, pelear con la belleza, dar batalla con el sentimiento y la emoción, porque de eso estamos hechos los seres humanos, a pesar de que sigan calculando cuánto podemos producir y lleven el cálculo hasta el extremo de convertirnos en recursos, en “capital humano”, como aquí también se está poniendo de moda.
Doy gracias a Belén por su valentía, por su compromiso y por la calidad que alcanzó en esta novela que será para todos un desafío intelectual, una provocación política y, a no dudarlo, una lectura muy placentera.
Muchas gracias
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