viernes, 28 de noviembre de 2014

La permanente (y esperable) ofensiva del GRB (Global-Régimen-borbónico) y de sus (remunerados) intelectuales orgánicos

La permanente (y esperable) ofensiva del GRB (Global-Régimen-borbónico) y de sus (remunerados) intelectuales orgánicos

Los del global no paran, lo tienen entre ceja y ceja… y cuenta de resultados. El futuro está abierto y hay que batallar por él. Debe seguir siendo suyo. No hay día en el que no nos regalen un editorial, tres páginas, alguna portada y cuatro artículos de fondo. ¿La temática y sus tesis? Las esperables: los de Podemos son también parte de la casta, no se libran de corrupciones y delirios de poder y grandeza, y, cuando no toca esa tecla por cansina, vista y agotada, toca la de quiméricos, desinformados, irrealistas, teóricos sin solidez práctica, gentes irresponsables que nos van a conducir al desastre en ausencia de programa e ideas económicas a pesar de que incluso columnistas del Financial Times sostienen que propuestas económicas de la nueva formación como la reestructuración de la deuda y la reactivación de la inversión pública no sólo no son una peligrosa utopía sino una alternativa de sentido común.
El pasado lunes intervino en “la faena” uno de los intelectuales orgánicos del Régimen en descomposición, Santos Julià [SJ]. El título de su artículo: “Mucha frase, ningún discurso” [1]. ¿Hablaba del PSOE, del PP, del Felipe VI, de don Cebrián “el jefe”, de don Felipe- ex Gas-Natural-me-aburro [2]? No, nada de eso. Pablo Iglesias es quien está en el centro de su diana. Miremos como construye su sutil, profunda y educada aproximación.
¡Qué gran ocasión perdida! ¡Cuánto capital dilapidado!, así abre SJ. Y eso, prosigue, dándoselas de enterado, “que todo se había preparado minuciosamente para marcar con piedra blanca el momento inaugural de un mandato arrasador”. Debe ser que piensa en algún discurso de los 80 de su amigo don Felipe.
Cierto es, prosigue, “que algunas prácticas políticas muy recientes no presagiaban nada bueno”. ¿Qué prácticas? Estas: “la autoselección de los mejores como núcleo fuerte de poder bajo la apariencia de equipo técnico; la elaboración de las ponencias por una vanguardia sólidamente establecida en la cumbre de la organización al más puro estilo bolchevique; el sistema de votación de las tres ponencias en bloque, sin resquicio para la discusión o la enmienda de sus contenidos ni para dar el voto a una y negarlo a otra”. Y no sólo eso: también “el ostracismo de los perdedores, empujados a los márgenes por el elocuente mandato de echarse a un lado.” ¿Ostracismo? ¿Empujados a los márgenes? ¿Mandato de echarse a un lado? ¿De qué estará hablando realmente don SJ? ¿De algún congreso del PSOE de los años setenta y ochenta?
Para dárselas de comentarista agudo y crítico al que no se le escapa ni una añade: “Incluso la composición de las fotos, con el secretario general rodeado en semicírculo por la elite dirigente, bien ordenada según el rango jerárquico previamente establecido, con indicios ya de algún codazo para no perder la primera posición a derecha e izquierda del líder”. Vómitos mad n SJ. Piensan algunos que todos son de su condición.
En definitiva, concluye satisfecho de conocerse a sí mismo y de su inmensa lucidez teórica y su saber inigualable, “una mezcla de asambleas, consejos y vanguardia que recuerdan por igual el asambleísmo universitario, los sóviets o consejos de soldados, obreros y campesinos, y el centralismo democrático del socialismo real”, eso sí, añade, “con las novedades de un uso masivo de la Red, la activa presencia en tertulias de televisión, cuanto más vociferantes, mejor, y la empalagosa cursilería de las llamadas a la ilusión, la alegría y la felicidad”. Dos, tres, cien, mil en uno, como el misterio renovado de la ST (o de SJ). ¡Mezcla todo que algo queda siempre! Asambleismo, soviets, centralismo democrático, socialismo real, red, tertulias, intervenciones vociferantes, cursilería… ¡Manolo, otra de bravas por favor! ¡Maríta una de patatas fritas!
Quedaba, prosigue SJ, la gran asamblea inaugural, que alguien le habrá contado seguramente. Con la consagración, afirma, “del líder como secretario general” y añade “curioso que en este punto no hayan encontrado algún eufemismo que apague los ecos más bien siniestros de tal denominación, grado supremo de las castas políticas que en el mundo son, han sido y serán”. ¿Lo dice él, don SJ? ¿Hablaría en estos términos de algún secretario general del PSOE por ejemplo? ¿Qué hubiera dicho si hubieran usado otros términos? Efectivamente, lo mismo o algo parecido.
Luego llegó, afirma, “el discurso anunciando la nueva política, sus contenidos y sus formas”. Su afable y cinematográfico análisis:
“El recién ungido avanzó hacia el estrado en medio del aplauso general, se situó tras el atril inclinando el cuerpo ligeramente adelante y sujetando bien los estribos, y después de un largo y algo tedioso turno de agradecimientos a los ¿camaradas? ¿compañeros? llegados de otras partes del mundo o de otros horizontes políticos”, y, después de ello, “se dispuso a tomar la palabra anunciando ese nuevo tiempo en el que ya no vale identificarse como de izquierda ni de derecha, sino como lo contrario de la casta que se perpetua a derecha e izquierda”. ¿Habla SJ de compañeros, de camaradas? ¿Estamos soñando o despiertos y en manos del genio maléfico y omnipotente cartesiano? ¿Qué puede reprochar él sobre el uso o no uso de esos términos? Y en cuanto a la izquierda o derecha, ¿aún no se ha enterado don SJ que para muchos ciudadanos y ciudadanas el PSOE, sus prácticas políticas, no son percibidas como representativas de ninguna concepción de izquierda, que no pueden serlo?
Sobre su análisis del discurso, ya podemos imaginarnos algunos de los referentes y nombres: “¿Un discurso populista, al modo de Chávez o Maduro? ¿Un discurso bolchevique, en las variedades de Lenin o de Trotski? ¿Un discurso republicano, al estilo de Azaña o de Prieto?” No, señala, nada de eso, como si no pudieran existir otro tipo de aproximaciones y discursos. “Ni populista, ni bolchevique, ni republicano” afirma. Añade: “por no ser, el discurso no fue siquiera discurso”. No, ¿qué fue entonces? ”Una yuxtaposición desordenada de frases, leídas de carrerilla con la entonación y pausas bien medidas tras repetidas aceleraciones, signo inequívoco de que el hablante esperaba recibir al final de cada una de ellas la ovación de los asistentes a una asamblea presuntamente participativa”. ¡Ni siquiera un discurso! ¿Lo habrá escuchado realmente don SJ? ¿Yuxtaposición desordenada de frases? ¿Estaría pensando en el artículo que estaba escribiendo y que aquí estamos comentamos? Por cierto, ¿qué opinará entonces, que debería opinar don SJ del discurso del pasado martes 24 de noviembre de don Artur Mas?
Y vaya si obtuvo la ovación comenta SJ: “en una intervención de apenas 20 minutos, el orador arrancó en más de 30 ocasiones el aplauso de los representantes de esta original democracia de asambleas y consejos, que celebraban con entusiasmo bien una muestra de firmeza frente al enemigo”. ¿Sabrá contar en base decimal don SJ o utiliza otra base numérica? ¿Habrá contado de hecho? No fueron más de 30, no fueron 20 minutos pero… ¡eso qué importa! Escribe, denuncia, tergiversa, acumula adjetivos e insultos, que algo queda. Hay que batir al enemigo sea como sea. Ese es el punto y la diana
Luego vienen sus sarcasmos desde una posición política, la suya, donde sólo existe lo de siempre, la subordinación y el Régimen de la Restauración: “no tenemos miedo, es JP Morgan quien debe tenerlo; bien una ocurrencia verbal: los emprendedores cargados de deuda serán desde ahora emprendeudores; bien una propuesta inédita de rigor fiscal: que paguen los ricos; o una originalísima aportación teórica para poner fin al debate sobre Cataluña: España como país de países, o mejor país de naciones”, extremo, añade con una descalificación ad hominem que para sí quisieran gentes de derecha extrema, “sobre el que todavía no lo tiene del todo claro este ocurrente muñidor de frases sonoras, pronunciadas con el ceño fruncido para mejor subrayar su seriedad y trascendencia”. Está hablando aunque no lo parezca de PI, no habla de él mismo, de Santos Julià, de don Cebrián fondo-buitre o de don Felipe-me-aburro-en-Gas-Natural
Es evidente, va concluyendo, que el nuevo secretario general, “a la espera de asaltar los cielos para conquistar la tierra, ha subvertido la oratoria política”. ¡Qué sabrá o qué recordará don SJ de asaltar los cielos! Más aún, no es suficiente con lo anterior. “Fuera la estructura y las figuras del discurso, fuera el análisis de una situación y los concretos contenidos de una política, fuera la palabra que suscita una adhesión de la voluntad como resultado de una iluminación de la razón, fuera en resumen, el discurso mismo”. Es poco, es muy flojo, hay que dar más duro, esto va de machos formados en el combate: “Frases, solo frases, escritas de antemano y leídas de corrido, una detrás de otra, con el único propósito de cosechar el aplauso, suprema manifestación de una ciudadanía participativa”. De paso, bazofia contra los asistentes al encuentro. Gentes como don SJ no se mueven y actúan de forma tan pueblerina.
El punto final, por si quedara algo pendiente: “Frases cortas, que son las únicas que soportan telespectadores y tuiteros; frases contundentes, que ponen de los nervios a los contrincantes de las tertulias; frases a modo de consignas, muy eficaces para entusiasmar a un público que toma por agudeza de ingenio o por receta infalible lo que no es más que fuego de artificio”, no como sus sesudos, razonables y medidos argumentos. “Frases, en fin, que suministran titulares a mansalva para los diarios digitales de esa misma tarde. Estragos producidos en el discurso político por la televisión y los tuits”. ¿Qué tendrá este hombre contra los diarios digitales, los tuits y los discursos políticos, si son discursos y son políticos, en televisión? La Academia, sólo la Academia pasada por su bisturí. Lo demás es populacho.
Si ese es el mañana prometido -¿ése es el mañana prometido?, ¿por quién?, ¿de qué mañana habla don SJ?- “no cabe duda de que pertenece a Pablo Iglesias, un secretario general maestro, hasta hoy, en el arte de soltar frases sin pronunciar discurso alguno”. No creo que sea el caso de PI pero me da que en lugar de hablar de él, don SJ está hablando de sí mismo y de sus interesantísimos y profundos artículos. Los intelectuales orgánicos son así, en general, están hechos de esa pasta innoble.
En definitiva: falsean, argumentan falazmente, les preocupan. Podemos, sea cual sea nuestra opinión y posición respecto a la nueva formación política, no debe estar haciéndolo muy mal. Van a por ellos… pero no podrán. Detrás de esa formación y de otras formaciones de izquierda como IU estamos muchos millones de ciudadanos y ciudadanas.
PS1. Un texto de Manuel Sacristán de 1976 puede ayudarnos a ubicarnos:
“ El sociólogo Helmut Schelsky ha afirmado que la FER se proponía implantar una “tiranía profética” en cuya preparación Meinhof desempeñaba el papel de “sacerdotisa de la violencia”. Seguramente la lectura de las pocas páginas de esta antología [ Pequeña Antología ] bastará para mostrar la implausibilidad de esa interpretación, la incoherencia entre la figura que él dibuja y las raíces filosóficas de Ulrike Meinhof. (Otros pensamos dicho sea de paso, que los catedráticos reaccionarios son levitas de una hierocracia parasitaria de letratenientes.)”
PS2. ¿Se acuerdan de los términos usados? Bolchevismo, centralismo democrático, jerarquía, secretario general con mando en plaza, la ortodoxia de siempre, etc. Pues bien, el martes ya no tocaba eso. La melodía, en portada, era otra: “Círculos que crecen sobre emociones. Podemos se expande de forma etérea por España, con una estructura tan heterodoxa como indefinida… No hay requisitos para participar, ni cuotas, ni inscripción. Basta con presentarse y hablar”. ¿Todo vale? Efectivamente, todo vale.
Notas:
[1] http://elpais.com/elpais/2014/11/21/opinion/1416562246_648699.html
[2] Es imprescindible ver o volver a ver la forma en que Gerardo Iglesias habló del exsecretario general del PSOE en la entrevista de “Salvados” del pasado domingo 23 de noviembre.

"Podemos" presenta el primer esbozo de su propuesta económica. Vicenç Navarro y Juan Torres López presentan la guía económica de Podemos

"Podemos" presenta el primer esbozo de su propuesta económica. Vicenç Navarro y Juan Torres López presentan la guía económica de Podemos
Diso Press

Pablo Iglesias, Carolina Bescansa y los economistas Navarro y Torres López presentaron ayer las propuestas económicas de Podemos. La apuesta por el gasto público y la recaudación progresiva de impuestos son las guías sobre las que se basa este "punto de partida".

Podemos presentó ayer una hoja de ruta de los que constituirá su propuesta económica. El secretario general de la formación, Pablo Iglesias, acompañado de tres de sus colaboradores en materia económica, el catedrático de Economía aplicada Juan Torres López, el catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas Vicenç Navarro y la responsable de la Secretaría de Análisis Político y Social de la formación, Carolina Bescansa, hicieron público un documento, elaborado por Navarro y Torres, en el que se proponen una serie de medidas e ideas marco. Bescansa matizó que el texto es “un documento de partida, una base para empezar a hablar” con el fin de “empezar a trabar en un documento programático para cambiar el país”, y no un programa en sí.
Así, el texto, que estará disponible a partir de las 10.30 horas de hoy viernes en la web de Podemos, consta de cuatro epígrafes: un diagnóstico sobre las causas de la crisis –así como de la repercusión que ha tenido en la población y el beneficio que ha ofrecido a una minoría privilegiada–; una guía para una posible estrategia económica para “devolver la soberanía económica a la ciudadanía”, apuntan desde la formación; una batería de medidas concretas, y un modelo de actuación “basado en la ética y en la responsabilidad para con la ciudadanía”.
Aumentar la demanda e impuestos a las transacciones financieras Torres destacó que las políticas que el gobierno del PP ha llevado a cabo desde 2010 para salir de la crisis han llevado al país no sólo a una situación “lamentable y desastrosa”, sino que “han agravado la situación”. “Es absolutamente imposible volver a 2007, era un modelo insostenible”, sentencia, por lo que él y Navarro abogan por “un nuevo tipo de financiación de los servicios públicos”, la creación de nuevas figuras impositivas sobre las transacciones financieras y una banca pública sin "las mismas estructuras que han fallado en las Cajas", ha explicado Torres López. Así, su propuesta se basa en “reactivar la economía, para lo que se necesita demanda e ingresos”. Combatir el descenso de la demanda interna, uno de los factores que ha generado el enorme endeudamiento, “causa a su vez del enorme crecimiento del capital financiero”.
Revertir las reformas laborales Entre las medidas que proponen se encuentra la revisión de las políticas de empleo, aumentando los salarios y los asalariados, lo que implicaría dar marcha atrás a las sucesivas reformas laborales tanto del PP como del PSOE. El incremento de la inversión en gasto público y social será otro eje básico, con el fin de aumentar la demanda. “Esta infraestructura es fuente de empleo. En España, si en vez de una de cada diez personas trabajando en los servicios públicos hubiese una de cada cuatro, como ocurre en Suecia, tendríamos 3,5 millones de puestos de trabajo más. El Estado de Bienestar es una inversión”, explicaba Navarro.
La redistribución del trabajo también sería clave para los dos economistas, disminuyendo la jornada laboral a 35 horas semanales, y “dando mayor participación al mundo del trabajo en las decisiones económicas”, explicaba Navarro, fortaleciendo a los sindicatos. Navarro hizo hincapié, además, en la igualdad de género “por razones económicas también”, ya que, según indica, “la integración de la mujer en el mundo laboral es una de las medidas de ciencia económica más importantes”. “Nos inspiramos en la experiencia de los países escandinavos, donde el 78% de las mujeres está en el mercado de trabajo, frente al 52% de España. Esto son más salarios, y más impuestos”, apuntaba el catedrático de Ciencias Políticas.
Asimismo, entre sus medidas destacaban el aumento de las pensiones, sustentadas en mercado laboral más sano, y criticando la ampliación de la jubilación hasta los 67 años. En este sentido, la propuesta de los economistas apuesta por devolver a los 65 años la edad de jubilación, “defendiendo los intereses de quienes quieran retirarse más tarde como los de los que quieran hacerlo antes”. Navarro consideró que el programa incluiría una renta mínima para personas que no obtienen ingresos por razones ajenas a su voluntad.
El acceso al crédito es un punto que consideran crucial, y su propuesta lo equipara a un derecho básico de la población. Por ello apuestan por la creación de bancas públicas, cooperativas de crédito, haciendo uso del ICO como cooperativa de crédito.
Crédito, recaudación, corrección del fraude fiscal Para conseguir los fondos para buena parte de las políticas que hoy han planteado los economistas sugieren realizar medidas como mantener el impuesto de patrimonio, anular la bajada del impuesto de sociedades a las grandes empresas o corregir el fraude fiscal -con el que aseguran que se conseguirían 44.000 millones de euros-.
En materia de deuda, Navarro explicó que su apuesta es cortar la dinámica actual y tomar medidas para que no se llegue a una situación de impago, para la cual apuntan como solución obtener más ingresos públicos. Así, respecto a la política europea, Podemos apuesta por la creación de mecanismos que garanticen la mancomunación de la deuda y la supervisión efectiva del sistema financiero a escala europea. Además, proponen una democratización del Banco Central Europeo, así como un mayor control por parte de los organismos nacionales y supranacionales del modo de actuar de la institución.
Mediante un comunicado el partido apunta que el texto presentado es tomado como “un punto de partida para una discusión más amplia, como una base con la que empezar a discutir el diagnóstico económico” del país, para así poder “formular análisis y propuestas que ayuden a elaborar el programa económico de Podemos entre los expertos y el conjunto de la sociedad”.
Información relacionada: Ocho claves del programa económico de Podemos
Fuente: http://disopress.com/gallery.php?mode=all&id=Nzg5MTMxZTZmMjk3Nw==&page=1

Un Programa para la toma del poder por el pueblo



Un Programa para la toma del poder por el pueblo
En 1938, León Trotsky escribe “El programa de Transición”, documento que servirá de guía para cimentar los preceptos sobre los cuales ha de asentarse la Cuarta Internacional Socialista. Hoy, casi 80 años después, la vigencia de las palabras del gigante ruso asombra por su clarividencia y actualidad; y estas, pueden servir de guía para los retos presentes y futuros que se plantean a la clase trabajadora.
Para Trotsky, se hacía necesaria la construcción de un programa alternativo a los dos planteamientos que la socialdemocracia clásica había confeccionado: el programa de mínimos y el programa de máximos. El primero se “limitaba a reformas en el marco de la sociedad burguesa”, mientras que el segundo “prometía la sustitución del capitalismo por el socialismo en un futuro indeterminado”. Durante las últimas décadas, el ala izquierda de la política española y por ampliación europea, ha prescindido totalmente del segundo de los programas, anclándose en la defensa de los postulados del primero e, incluso, renunciando a éstos, como el caso de la socialdemocracia europea moderna ha venido a mostrar. Muchos han sido los ejemplos que desde tiempo ha han enseñado como las fuerzas políticas llamadas a ser la vanguardia de la clase trabajadora hicieron dejación de funciones y sometieron su política y compromiso a una clase capitalista que, de una forma u otra, vencía implacablemente los clásicos planteamientos de la izquierda. El abandono en septiembre de 1979 de las tesis marxistas por parte del PSOE, liderado por Felipe González; la corriente del eurocomunismo que asoló a gran parte de los partidos comunistas de la Europa occidental, incluido España con Carrillo a la cabeza; o la disolución en 1991 del PCI, tras la caída del muro de Berlín, son algunos de los ejemplos que la historia reciente nos brinda y que vienen a testimoniar la tendente inclinación en momentos decisivos y convulsos de los líderes de la vanguardia de la clase trabajadora. Incluso dentro de las corrientes actuales y de los partidos políticos situados en una posición relativamente más cercana a la izquierda, el vértigo revolucionario de los cuadros dirigentes es manifiesto y patente, como enseñan las controversias surgidas en diferentes escenarios propiciados por acuerdos de gobierno con la socialdemocracia o con la derecha (véase los pactos de gobierno en Andalucía o en Extremadura). En este punto, conviene señalar que las causas del vértigo anteriormente aludido son variadas, pero comparten una razón común: la falta de fortaleza teórica y rigor práctico de los cuadros. No es objeto de este escrito describir con detalle las anteriores, pero se hace necesario una reflexión al respecto, pues el quehacer de los líderes de la izquierda tradicional ha propiciado, entre otros males, la desorientación y falta de formación de la clase trabajadora. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que aquellas fuerzas dentro de la izquierda europea que ejercían con vocación de gobierno, renunciaron al “programa máximo” e incluso minimizaron el mínimo, pues, citando a Trotsky “…la socialdemocracia no necesita tal puente, ya que la palabra socialismo le sirve sólo para las arengas domingueras”.
Los acontecimientos surgidos en los últimos años hacen más necesario que nunca una revisión de las formas políticas, teóricas y prácticas, con las que la vanguardia de la clase trabajadora, entendida ésta como estructura organizativa de lucha, debe afrontar los retos del presente y del futuro. Día a día, escenario a escenario, estado a estado, el capitalismo y el hijo nacido de éste, el neoliberalismo, destruye derechos y libertades, asola sociedades, derrocha recursos, empobrece a la multitud y enriquece al rico. Como una bestia que se quiere cobrar su recompensa, en el breve lapso de tiempo de apenas dos décadas, la faz de los países europeos ha sido transformada dando lugar a una masa ingente de desempleados crónicos, desigualdades extremas, desaparición de derechos laborales y sindicales, etc., a la par que la maquinaria diseñada por el capital es alimentada cada vez más vorazmente con las carnes y los huesos de la clase trabajadora. Citando de nuevo a Trotsky, “la burguesía retoma cada vez con la mano derecha el doble de lo que ha dado con la izquierda (impuestos, derechos aduaneros, inflación, deflación, carestía de la vida, paro, reglamentación política de las huelgas, etc.)”.
Para el revolucionario ruso, la solución al problema pasaba por la implantación de un programa de transición. Un puente entre el programa de mínimos y el de máximos que, defendiendo infatigablemente los derechos democráticos y las conquistas sociales, plantease un sistema de reivindicaciones transitorias, cuya esencia se encierra en el hecho de que se orientarán cada vez más abierta y decisivamente contra las bases mismas del régimen capitalista.
Desde el contexto histórico que nos contempla, la lectura anterior es perfectamente aplicable y vigente. La alternativa política que hoy la izquierda debe diseñar ha de pasar por la construcción de un programa de transición cuya tarea consista en la movilización sistemática de la ciudadanía que derive en la conquista del poder por la clase trabajadora. ¿Y cuáles son los ejes motrices de esta movilización ciudadana? A diferencia de entonces, los postulados de partida de la clase trabajadora hoy tienen una dimensión teórica mucho más tangible que entonces. Nuestras leyes, a base del continuo vaivén de las fuerzas dinámicas que mueven las palancas de la historia, facilitan el camino de la movilización de las masas. La Constitución Española (al igual que la inmensa mayoría de constituciones europeas) y la DDHH salvaguardan y protegen, en el contexto del papel, derechos y reivindicaciones otrora revolucionarios. Éstas han de ser entendidas no como un estadio final, si no como una herramienta estratégica de lucha hacia el objetivo final. El derecho al empleo, a la vivienda, a la Sanidad y la Educación, a la libertad de asociación e incluso a la rebelión, son palancas de cambio que han de funcionar bajo el paraguas del nuevo Programa de Transición que la vanguardia política de la clase trabajadora debe hacer funcionar. Este programa ha sido ya puesto en práctica en fase experimental y de forma conjunta por todos aquellos movimientos que formaron las Marchas de la Dignidad 22 M. Nuestra tarea consiste hoy en trasladar a la ciudadanía que esos mismos derechos incluidos en las cartas magnas, son violados sistemáticamente porque el propio sistema capitalista es incapaz de asumirlos. Es nuestro deber, obligación y camino mostrar a las sociedades europeas la confrontación directa, en términos dialécticos, existente entre lo que ha venido a llamarse Constitución “formal” y Constitución “material”. Nuestras exigencias, contempladas y adoptadas en su día de común acuerdo con las clases privilegiadas, son las propias contradicciones del sistema en que vivimos. Serán los elementos estratégicos que permitan la conquista de dos escenarios materiales y en orden temporal -la confluencia de las vanguardias sociales y políticas y la mayoría social y ciudadana-, y que posibilitarán, en última instancia, el objetivo final: la conquista del poder por el pueblo.
El Programa de Transición debe rotar sobre los siguientes argumentos:
1.- Empleo y condiciones decentes de vida para todos. Guerra sin cuartel a las clases privilegiadas que, en connivencia con sus agentes políticos (reformistas, democristianos y socialdemócratas) y a través de políticas neoliberales, intentan hacer caer sobre las espaldas de la clase trabajadora todo el peso de las crisis, el militarismo, la desorganización del sistema monetario y todos los demás males derivados del sistema capitalista. Retomando a Trotsky, “… el derecho al empleo es el único derecho serio dejado a los trabajadores en una sociedad basada en la explotación”. Hay que renunciar tajantemente a las políticas de subvención, subsidio y perpetuación de la pobreza en forma de prestaciones asistenciales por desempleo. Hemos de levantar contra el desempleo, tanto estructural como coyuntural, junto con la consigna de empleos públicos, la de la reducción de la jornada laboral. Hoy más que nunca, las clases privilegiadas aumentan bochornosamente sus riquezas. Cada vez, los productos de lujo y superlujo llenan de oprobio nuestras vidas, colisionando frontalmente con las necesidades al mismo tiempo más perentorias y dramáticas de millones de seres humanos. Exigimos empleo, decencia y dignidad. Los pequeños propietarios son arrastrados cada vez a mayor ritmo al saco de la pobreza, constituyéndose en clase oprimida, al igual que el resto de asalariados, y todo ello propiciado por un modelo económico que genera una dependencia casi esclavista de los primeros para con los grandes grupos empresariales y financieros. Hemos se enseñar y mostrar el futuro de estas clases medias y su condición de clase trabajadora. La cuestión no está en una colisión “normal” entre intereses opuestos; la cuestión está en preservar a la clase trabajadora del deterioro, la desmoralización y la ruina. Se trata de una cuestión de vida o muerte para la única clase creadora y progresiva, y, por ello, garante del futuro de la humanidad. Alegarán las clases poseedoras, a través de sus economistas, abogados, periodistas y políticos profesionales lo irrealizable de estas medidas, mas lo “lo realizable” o “irrealizable” es, en este caso, una cuestión de relación de fuerzas que sólo la lucha puede resolver. Nuestras reivindicaciones deben incidir sobre la desaparición radical de esas bolsas de desempleo crónicas asentadas en las sociedades europeas (14 % en España, 20 % en Grecia o más del 5 % de la media europea, en términos de población activa) que han consolidado una red de pobreza crónica que irá más allá de las generaciones presentes. De igual forma, nuestra lucha sin tregua contra la nueva forma de empleo que se impone a los trabajadores europeos en forma de lo que la oficialidad ha venido a llamar subempleo, y que no es más que una consecuencia lógica e inmediata de las políticas laborales en materia regulatoria. En el otro lado, el aumento en más de un 15 % de la riqueza de los grandes patrimonios españoles, o el aumento exponencial, en términos netos, de las grandes fortunas mundiales.
2.- Educación, Sanidad y Servicios Sociales. En su afán por capitalizar derechos y ante la impasibilidad de las sociedades europeas, las viejas clases privilegiadas han lanzado una ofensiva sin precedentes contra las conquistas sociales de otros tiempos. Hoy, conscientes de que la correlación de fuerzas ha cambiado, se apresuran en recuperar lo que entienden suyo. Los servicios públicos de salud o educación van siendo cercenados progresivamente, llegándose al extremo de que en muchos lugares de Europa, prácticamente son inexistentes. Las vanguardias trabajadoras creadas alrededor de las demandas en este sentido deben, en el período inmediato, consolidarse como instrumento de lucha. Las mareas ciudadanas en todas sus variantes hoy son el embrión de los consejos populares en los que la clase trabajadora construya la lucha del mañana, y deben aspirar a la materialización de la organización de los trabajadores. Por ello, el papel de las fuerzas políticas de la izquierda real siempre debe jugar del lado de estas reivindicaciones y acciones. Los partidos que hoy aspiren a construir y tomar el poder popular deben, innegociablemente, hacer una lucha real y honesta en este sentido.
3.- Contra la corrupción. A la par que la correlación de fuerzas va cambiando, las clases privilegiadas se sirven de este hecho para hundir sus tentáculos en todos los órganos e instituciones de control. Es en ese momento cuando se hace manifiesto que las leyes y normas que han servido en un momento determinado, dejan de funcionar, en primera instancia de forma velada, para posteriormente hacerlo a pecho descubierto. La corrupción es una condición necesaria del capitalismo, pues los principios de legalidad vigentes en un contexto artificial de entente entre clases sólo tienen rango de aplicación y validez en la medida en que éstos pueden ser defendidos. Cuando el propio estado a través de sus mecanismos oficiales y en aras de los intereses de las clases dominantes moldea leyes, destruye derechos e impone restricciones a una mayoría, aquellos que se encuentran en el otro lado de la plaza comienzan a jugar su particular juego. En éste todo vale, pues los mecanismos del Estado están a su favor. Leyes, tribunales, medios de comunicación, forman parte de un todo cuya única directriz obedece a la de preservar los privilegios de una clase decadente y mezquina. Mas si la correlación de fuerzas no varía, los niveles de corrupción van en aumento, corriendo el riesgo de que las propias clases sociales fuera de los privilegiados tiendan a resignarse e interiorizar esta misma corrupción como un mal necesario. Es en ese sentido que las fuerzas dominantes intentan imbuir el estado de ánimo necesario en la población para que esta amanse sus ansías de justicia y aparque la reivindicación y la lucha por lo justo y necesario para ella como clase. De aquí vienen los mensajes de nuestros gobernantes sobre el fraude fiscal o el incumplimiento de normas constitucionales. Ante una imposibilidad material, según ellos, es necesario e incluso conveniente mirar hacia otro lado mientras las tropelías, corruptelas e ilegalidades tienen lugar. Por el contrario, al pueblo llano se le exige un nivel cada vez mayor de cinismo, pues a la par que bebe de aquellas aguas fecales, es castigado arbitraria y desproporcionadamente cuando lucha por sus derechos.
4.- Las Marchas de la Dignidad 22M y las Mareas Ciudadanas. La sola presencia de un o unos partidos políticos que luchen por el cambio no es suficiente hoy día para que éste sea plausible. Se necesitan unos agentes externos pero relacionados con éstos cuya labor primordial es la de construir la organización y la lucha ciudadana. Un partido político o una coalición de éstos que llegue al poder para compartirlo con el pueblo debe estar aupado por éste. Pero para ello, debe existir un período previo en el cual se construyan los espacios de decisión popular. Es necesario crear organizaciones ad hoc que abarquen a la ciudadanía en lucha en su conjunto y que finalmente deriven en consejos populares. Hoy, el camino iniciado por las diferentes mareas ha señalado la dirección a seguir. En un nuevo impulso, el movimiento surgido en torno a las Marchas de la Dignidad es un intento real de consolidar estos órganos de asociación, organización y lucha. A la par que los partidos políticos revolucionarios deben alcanzar su madurez como fuerzas de cambio, la confección y consolidación de estos espacios ciudadanos es tarea primordial para la madurez del sujeto político que aúpe a las fuerzas políticas necesarias al poder.
5.- Las experiencias de autogestión. Como elementos de lucha, las experiencias de autogestión no sólo deben apoyarse, si no que deben ser propiciadas por los agentes políticos de cambio. El control de la gestión por colectivos ciudadanos, la capacidad de consenso, decisión y acción conjunta por partes de capas de la sociedad inmovilizadas y resignadas, debe suponer una conquista fundamental para el logro de nuestro objetivos. Experiencias como el Rey Heredia, La Corrala Utopía, el barrio de Gamonal, o muchos más que en los últimos tiempos han tenido lugar en España, no deben parecernos elementos aislados o espontáneos de lucha. Se debe diseñar en este sentido una estrategia y planificación para llevar a barrios y ciudades lugares en los que la autogestión acerque el pueblo al pueblo, estrechando lazos de fraternidad y compromiso de clase.
6.- Expropiación de empresas estratégicas. Nuestro programa debe pasar ineludiblemente por la expropiación forzosa de todas aquellas ramas industriales estratégicas que hoy sirven como herramienta de enriquecimiento de unos pocos y empobrecimiento de la mayoría social. Telecomunicaciones, Transportes, Alimentación o Energía son sectores cuyo control ha de volver al pueblo. Ahora bien, la nacionalización así entendida, no debe caer en trampas tales como indemnizaciones o cantos de sirena lanzados desde los soportes políticos y mediáticos de las clases privilegiadas. Sencillamente, reclamamos lo que es nuestro y es necesario para nuestra supervivencia como clase trabajadora, y que ha sido hurtado a través de privatizaciones sistemáticas en condiciones ventajosas para los privilegiados y sus secuaces.
7.- Expropiación de la banca privada y estatización del sistema de créditos. Los bancos concentran en sus manos el dominio real de la economía. Sin ésta, los derechos, las leyes e incluso las dignidades son papel mojado. En su estructura, los bancos expresan de forma concentrada la estructura completa del capital moderno: combinan tendencias de monopolio con tendencias de anarquía. Organizan los milagros tecnológicos, empresas gigantes, trusts poderosos; y organizan también las crisis y el desempleo. Sólo la expropiación de la banca privada y la concentración de todo el sistema de crédito en manos del Estado proporcionará a este último los medios necesarios reales, es decir, materiales, para la planificación económica. Mas la expropiación de los bancos no implicará en modo alguno la expropiación de las cuentas bancarias. Sólo así el estado podrá configurar una red de créditos en condiciones ventajosas para el pequeño comercio y las pequeñas empresas y, en definitiva, unas mejores condiciones materiales para el desarrollo de la clase trabajadora.
La participación estricta en este programa debe ser de obligado cumplimiento para todas aquellas fuerzas políticas, del lado de la clase trabajadora, que pretendan liderar el cambio de rumbo que nuestras sociedades reclaman. La posesión de una visión clara, casi ascética del mismo, una convicción férrea en aquello que perseguimos; elementos éstos que no propicien concesiones al enemigo; es ahí donde hoy reside nuestra fuerza. Se ha de alertar de la flaqueza ideológica de los cuadros dirigentes de los partidos que trabajen por el cambio de sociedad. Por unos intereses u otros, estas vanguardias pueden, como la historia ha demostrado, plegarse al poder de las clases privilegiadas, haciendo un daño irreparable a los intereses de la clase trabajadora. Por ello, la militancia debe hacer una vigilancia estrecha de las decisiones y acuerdos de estos cuadros, a fin de corregir las posibles y probables desviaciones derivadas del comportamiento de unas élites cuya talla no siempre estará en consonancia con los acontecimientos históricos.
Nuestra decisión y vocación es férrea. Nuestro objetivo: conquistar el poder popular.
Jorge Alcázar González. Colectivo Prometeo y FCSM.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Beiras: "Es necesario una estrategia de ruptura democrática que permita dar por terminado el régimen de la segunda restauración borbónica y abrir un proceso constituyente"

Beiras: "Es necesario una estrategia de ruptura democrática que permita dar por terminado el régimen de la segunda restauración borbónica y abrir un proceso constituyente"

Beiras no repetirá como candidato a la Xunta de Galiza.
Xosé Manuel Beiras (Santiago de Compostela, 7 de abril de 1936) es uno de los veteranos de la política española y gallega. Tras dos décadas al frente del Bloque Nacionalista Galego (BNG), en 2005 se retiró de la primera línea política, a la que volvió en 2012 para liderar una escisión en la formación nacionalista Anova. Unos meses después se puso al frente de la coalición Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), que en las elecciones al Parlamento gallego de octubre de 2012 consiguió nueve diputados, dos más que su antigua formación, el BNG.
El portavoz de Anova concede esta entrevista a eldiario.es a través de Skype. En ella habla de su futuro político, del papel que cumplió la campaña electoral de las autonómicas, en la que Pablo Iglesias colaboró como asesor de AGE y que sirvió como laboratorio político para Podemos. Implicado en los procesos de convergencia de cara a las próximas citas con las urnas, Beiras desgrana algunas de las claves por las que a su entender deben pasar esos procesos.
En este punto de la historia, ¿cómo está de fuerzas?, ¿hay Beiras para rato?
Eso nunca se sabe. Yo practico una máxima que ya no recuerdo de quién es y que dice: “Hay que pensar como si fueses a vivir eternamente y vivir como si fueses a morir al día siguiente”. Y eso es lo que hay que saber. Por lo tanto, no sé si hay Beiras para rato o no va a durar nada porque puedo tener un accidente de coche mañana y morir completamente sano, como le decía un paciente a un médico de Muxía hace muchos años, que era amigo. Estaba muy mal y el médico le decía: “Tienes el corazón bien, el hígado bien, los riñones están bien”. A lo que le contestó el enfermo: “Total, que voy a morir completamente sano”.
Me refiero a su reciente paso por el quirófano.
Claro. Tengo un inquilino gratuito que me instalaron en el tórax, que atiende por Rosendo porque lo bauticé así, con el que tuve que negociar un acuerdo de cohabitación porque el muy cabrón quería la presidencia de la república, y le dije que de eso nada, que, si eso, la presidencia del gobierno, pero que la presidencia de la república era mía, de mi república personal. Un marcapasos.
En escenario de elecciones autonómicas, ¿volverá usted a presentarse a la presidencia de la Xunta de Galicia?
Yo confío en que no haya elecciones autonómicas más, en que reviente esto antes de que toque convocar autonómicas. O la ciudadanía en el Estado español barre a todos estos, a esta chusma podrida, a votos o a pedradas o, si no, tendrá que asumir ser sierva y esclava durante unos cuantos años más. O hay una ruptura en serio o habrá una situación de facto cuasi totalitaria, que es la que tenemos hoy, disfrazada de lo que quieran. Por lo tanto, confío, apuesto, por que no haya más elecciones autonómicas, que haya un cambio de régimen antes de las próximas.
Pero si ese cambio de régimen no se da y Feijóo convoca elecciones, ¿Beiras volverá a ser candidato a la presidencia de la Xunta o todavía no lo sabe?
No, no será candidato, ¡qué coño! No. No olvidéis que yo desde el año 2005 había renunciado a ser ni siquiera diputado, y seguí en el Bloque durante muchos años. Si acepté volver al Parlamento fue por disciplina respecto de lo que Anova me reclamaba que hiciese cuando se construyó la coalición AGE; que yo no quería volver al Parlamento, ni siquiera de diputado, estaba mucho mejor de predicador.

¿Cómo valora lo que está pasando en la política? ¿Qué explica esta revolución señalada por las encuestas?
Estamos en cambio de ciclo histórico, pero no solo a nivel del Estado: estamos afinando un ciclo histórico en el plano del sistema mundo, en el plano del proyecto de Unión Europea y también en el plano del régimen nacido de la Transición. En esas fases hay una situación que Giovanni Arrighi había definido como de caos sistémico y, por lo tanto, en una situación de caos sistémico o simplemente de caos se dan corrientes contradictorias. Yo pongo a veces la metáfora de la desembocadura del río Miño, que crea un estuario: hay una lengua de arena que crea muchas corrientes revueltas, se encuentran las corrientes del mar y del río, con el viento que puede venir de tierra o del mar. Es muy difícil navegar ahí.
Yo estoy de acuerdo con lo que ya escribía Erich Fromm hace 20 años, que hay una crisis de los valores de la modernidad. Pero por otra parte están surgiendo las respuestas dialécticas a esa misma situación, porque estamos en una situación de preparto. Y yo confío en lo que está surgiendo, que emana de la propia entraña de la sociedad civil, de la ciudadanía activa, y que ha dado muchos avisos en los últimos años. Quien no hace caso de esos avisos es como en una región volcánica quien no hace caso de las humaredas que anuncian una erupción.
Usted es una de las personas que más conoce al presidente del Gobierno. ¿Quién es Mariano Rajoy?
El señor de los hilillos. En un régimen que evoluciona hacia atrás en vez de hacia adelante, como es el régimen nacido de la Transición, se va deturpando la democracia representativa. Ocurre algo que en el Parlamento de Galicia hace ya muchos años dijo un hombre con mucho talento y mucho humor, Carlos Mella, que había sido vicepresidente de la Xunta. Mella ponía el símil de lo que en teoría monetaria se llama la ley de Gresham, que dice que cuando los sistemas monetarios son sistemas metalistas, basados en cobre, plata u oro, la moneda mala expulsa del sistema a la buena.
En el mundo de las instituciones políticas algo pasó por el estilo, cada vez era más frecuente que candidatos puestos en las listas fuesen elegidos no por su capacidad y su talento, sino por su obediencia y porque pensasen poco y estuviesen dispuestos a apretar el botón de la votación según se les ordenase, sin pensar si lo hacían correctamente o no. Este proceso es el que da lugar a que un individuo como Mariano Rajoy pueda llegar a presidente del Gobierno.
Es un hombre que presume de que su lectura cotidiana es el Marca, que en las reuniones políticas, en cuanto podía escaparse, iba a verse el partido de fútbol. Lo más parecido es el personaje que interpretaba Peter Seller en Desde el jardín(Being There).
Cuenta Anxo Lugilde en su libro  De Beiras a Podemos que toda esa revolución que ahora está capitalizando Pablo Iglesias y Podemos empezó mucho antes, en Galicia, con Anova y AGE.
Sí. Vamos a ver, a mí no me gusta reclamar derechos de autor ni individuales ni colectivos, y creo que los procesos se dan en un contexto determinado, como puede ser Galicia con su idiosincrasia. Es cierto que la sorpresa del enorme apoyo electoral que tuvo AGE, que nace a finales de agosto de 2012, cuando se convocan elecciones anticipadas, se monta la coalición a toda prisa, sin recursos financieros, a base de ayudas de militantes o de ciudadanos que hace donaciones... Con todo eso se obtienen más de 200.000 votos y nueve escaños de los 75, pasando por encima del BNG. Ese fenómeno yo creo que sí es un precedente de Podemos.
Pablo Iglesias, que en aquel momento estaba en IU, fue asesor de Esquerda Unida, otro de los partidos que conformaron AGE, durante la campaña de aquellas elecciones, siguiéndola día a día. Hay quien dice que eso le sirvió de aprendizaje de una serie de cosas, que influyó en el diseño del proyecto Podemos y sobre todo del mensaje y del tipo de mensaje.
Con el proyecto de Anova y AGE, ¿ve espacio para que Podemos pueda tejer una propuesta política individual en Galicia, o la cosa debe pasar por lo que ya está construido?
Lo fundamental es que las fuerzas políticas que estamos en la izquierda asuman que este régimen político está finiquitado, podrido, gangrenado, y tengamos claras varias cosas. La primera, que es necesario diseñar y llevar adelante una estrategia de ruptura democrática que permita dar por terminado el régimen de la segunda restauración borbónica y abrir un proceso constituyente.
En segundo lugar, que el eje para esa estrategia de ruptura esté en unos planteamientos de ruptura con el ultraliberalismo. Eso equivale a decir que tienen que ser unos contenidos que respondan a las necesidades de la izquierda social. ¿Y cuál es la izquierda social? Pues en esta fase en la que el poder financiero, la plutocracia, tiene todos los poderes, maneja las instituciones políticas a su antojo desde fuera de ellas y provoca una desigualdad social cada vez más exacerbada, es la ciudadanía del común. Y eso tiene que ser una expresión hacia la izquierda, pero ya digo, no nominal o doctrinaria.
La tercera condición es que se parta del postulado de que las organizaciones políticas hasta ahora existentes con presencia y participación en las instituciones están podridas. Hay que recuperar la credibilidad y eso pasa por asumir que el protagonista es la ciudadanía y que, por lo tanto, el motor de ese proceso conducente a una ruptura democrática está en la ciudadanía que se autoorganiza.
Si eso es así, la oportunidad que se perdió es precisamente la de las elecciones europeas. Es importante que Podemos asuma entrar en el diálogo con los que estamos y vamos a intentar en las municipales no ir por nuestra cuenta sino apoyar a las mareas o y las alternativas ciudadanas donde existan, intentar frentes amplios en donde no existan, conectar con la ciudadanía activa.
Que no tengan demasiados escrúpulos, que no consideren que cualquier relación de diálogo puede ser vista como que se va a acuerdos por cúpulas. Y que, además, para el horizonte de las elecciones legislativas, si queremos conservar el objetivo rupturista, que se centren sobre todo en este objetivo más que en ser Gobierno en unas instituciones que no sirven para gobernar.
¿Desde cuándo conoce a Pablo Iglesias? ¿Colaboró con él?
Yo conocí a Pablo Iglesias unos meses después del famoso 15M. Un amigo mío, Tone Gómez-Reino, muy activo en los movimientos sociales y muy relacionado con la gente que luego montó Podemos, me dijo que había un grupo de la Universidad Complutense de Madrid que estaba haciendo un gran documental sobre la situación de la juventud española y quería hacerme una entrevista. Estuvieron en mi casa una tarde entera haciendo la grabación, y ahí fue cuando conocí a Pablo. Después tuvimos algunos contactos, y de ahí a las elecciones de 2012, en donde él nos asesora durante la campaña. Seguimos teniendo relación, aunque nos vemos poco, porque él ahora es una estrella rutilante. Tenemos pendiente un encuentro para poder conversar tranquilamente.
Usted, como veterano político, ¿qué riegos ve en lo que está construyendo Podemos?
El valor más positivo de Podemos es que se convirtió en un referente que infunde confianza y tiene credibilidad entre la ciudadanía más frustrada. ¿Dónde están los problemas o las incógnitas? La primera incógnita que ellos van despejando es cuál es el conjunto social que apoya a Podemos. Esta incógnita no está todavía despejada del todo. Yo le decía a Pablo Iglesias: “Vosotros nacisteis como una alternativa electoral que ahora queréis plasmar en un proyecto político y en una organización política. ¿Cómo vais a encajar que eso pueda fidelizar a un electorado que apostó por vosotros, parte de él procedente de la abstención, parte procedente de partidos de izquierdas como IU o la propia AGE, pero también procedentes del PP y el PSOE?". En Galicia diríamos átame esa mosca por el rabo.
Además, hubo unos meses ahí atrás, tras las elecciones europeas, en que el discurso iba basculando entre dos ejes que a mí me preocupaban. Uno era el discurso del patriotismo. Porque, claro, el discurso del patriotismo en Venezuela o en Ecuador es perfectamente comprensible, pero en España tiene la connotación de la derecha o del patriotismo constitucional de los partidos de la restauración que lo invocaban. Por lo tanto, no era muy afortunado y podía inducir no solo a confusión, sino incluso a rechazo.
La segunda cuestión, y es muy importante, es que Podemos empezó también a tener un discurso orientado a ser alternativa de Gobierno. Y, claro, una cosa es gobernar en el sentido de ser pieza clave de una ruptura con el régimen actual y abrir un proceso constituyente y otra cosa es gobernar en el marco de las instituciones del régimen actual. Yo hace tiempo que sostengo, desde que empecé a afirmar hace más de diez años que este régimen está en descomposición, que una alternativa de izquierdas que sustituya al espacio que ocupa hoy el PSOE en las instituciones políticas no resuelve el problema. Mi convicción es que no se resuelve con un cambio de inquilinos en las instituciones de Gobierno, aunque este sea un cambio radical.
Algunas encuestas, entre ellas la última publicada por eldiario.es, señalan que la cuarta parte de los votos que le podrían llegar a Podemos procede de personas que anteriormente votaron al PP. ¿Cómo se explica esa transversalidad?
Es el voto de la protesta, de la gente defraudada. Pero ¿eso ideológicamente cómo se come? Es decir, puede haber gente que esté harta del PP por la corrupción, pero que en cambio siga teniendo un pensamiento conservador. No es fácil.
¿Cree que Podemos evita conscientemente autoidentificarse como una fuerza política de izquierdas?
En el lenguaje que utilizan dicen los de arriba y los de abajo. Si eso funciona mediáticamente, pues bueno. Pero a mí me parece que no se puede eludir la identificación como alternativa de izquierdas. Hay que dejar claro qué es izquierda objetivamente.
Yo me considero de izquierdas porque no puedo abandonar las luchas llevadas a cabo a lo largo de la historia. Las aportaciones nuevas que se hagan no se pueden hacer prescindiendo de eso que fueron los componentes de lo que se entiende por izquierda desde el siglo XVIII hasta hoy. Tiene que ser un movimiento de izquierdas pero sin ser un cliché de reproducir la revolución soviética, cubana o ni siquiera la bolivariana de Venezuela.
Si Podemos quiere no solo ganar sino hacer efectivo el patrimonio que alcance, tiene que pensar en una alianza de clases, y eso es efectivamente una idea de izquierdas. Aunque no sea en su sentido clásico, en el sentido de alianza entre obreros y campesinos, sino una mayoría social que es mucho más diversa.
¿Cuál cree que es la sensibilidad de la formación de Pablo Iglesias hacia las cuestiones nacionales no resueltas, como Galicia?
No lo enuncian con claridad; yo creo que condicionados por su base electoral, ese aluvión diverso. Tengo muy clara una cosa: si se quiere abrir un nuevo ciclo en la historia del Estado español, hay que resolver dos problemas que nunca se han resuelto en la sociedad española. El primero, que en España nunca hubo una revolución socialista, ni siquiera una revolución burguesa. Creo que somos los únicos en Europa que no hemos vivido una revolución burguesa. Tiene que haber un eje antisistémico, de acabar con el ultraliberalismo.
El segundo es la plurinacionalidad, la existencia de varia naciones en el Estado español que tienen derecho a la libre decisión. Si, por ejemplo, se hace una propuesta de un Estado español federal o confederal, no puede hacerse desde arriba, tiene que ser pacto federal o confederal en el que cada pueblo decida lo que quiere hacer. Y si quiere independizarse, pues se independiza, y ao carallo.
Usted llamó etnocida al presidente Núñez Feijóo. ¿Podría ahondar sobre esa idea?
Porque hacer una política agresiva desde el Gobierno contra la cultura propia del país se llama etnocidio. Por ejemplo, en plan sarcástico, yo le he dicho que es el único país que yo conozco del planeta en el que un Gobierno emprende una campaña de analfabetización en el idioma propio del país. Lo llamé brigada de demoliciones, etnocida y ecocida, porque también se está cargando los sistemas naturales.
¿Cómo se explica que el presidente de la Xunta siga en su sitio después de las fotos con el narco Marcial Dorado? ¿Qué clase de sociedad dibuja ese hecho?
¿Y en Madrid? ¿Cuántos años lleva el PP en Madrid con la inefable Esperanza? José Luis Sampedro, cuando ya era muy mayor pero seguía igual de lúcido, decía: “En Madrid, con Esperanza, no hay esperanza”. Yo recuerdo cuando en los 90 iba a Madrid y me decían: “Joder, ahí en Galicia con Fraga”. ¿Y en Gran Bretaña con Thatcher? ¿Y cuánto duró? Y además el relevo fue Tony Blair, que luego se convirtió en Tony Bless y, tras la invasión de Irak, en Tony Bloody. ¿Cómo se explica el fenómeno Thatcher en la Gran Bretaña de los 'trade unions', del laborismo no se qué, de la cultura cívico-democrática británica? ¿Cómo se explica aquí Feijóo? Que primero me expliquen cómo se entiende en Madrid todavía lo que hay en el PP ahí, en la Comunidad y en la capital. Y cuando me contesten, podré tener elementos para poder contestar a la pregunta de cómo se entiende lo de Feijóo aquí.
Este martes pasó algo interesante en el Parlamento Europeo. El Papa pronunció un discurso para los eurodiputados. ¿Usted con quién está, con los grupos de izquierda que abandonaron la sesión o con Pablo Iglesias, que se quedó dentro y alabó la figura del Papa?
Primero, me importa un huevo la presencia del Papa en el Parlamento Europeo. Segundo, lo único que me importa de la Iglesia católica es el poder que tiene. Me jode. La jerarquía, no los fieles. En tercer lugar, yo no estaba allí. En cuarto lugar, no escuché nada ni leí nada de lo que dijo allí el Papa. Yo no estoy al día de todo lo que pasa en cada momento, de verdad. Si hay alguien que sea Papa o no sea Papa que ofende los derechos de las mujeres, naturalmente yo no solo me levanto, sino que seguramente le increpe.
Estamos a seis meses de las elecciones municipales. Junto con movimientos como Guanyem o Ganemos, en Galicia están cogiendo fuerza las Mareas. ¿Cuál es el papel de Anova en estos procesos?
Apoyar y participar en las Mareas allí donde existan, y no como organización, sino como conjunto de militantes que se implican, sin pretender Anova liderar o protagonizar, ni dar consignas. A partir de determinado momento sí que pensamos que las formaciones políticas como Anova  tienen algo que decir, trasladar propuestas como organización, sin pretender suplantar.
¿En aquellos municipios en los que no existan estas plataformas van a presentarse en solitario o intentarán impulsar candidaturas de confluencia con otras fuerzas?
Tenemos que tratar de impulsar frentes amplios, y si no es posible y la organización cuenta con la posibilidad de presentarse en solitario, hacerlo.
¿Qué le queda a Beiras dentro del BNG?
Me queda en primer lugar mi experiencia, mi participación y mi contribución al diseño y al parto del BNG de 1982, que fue un diseño absolutamente rompedor. Fue en gran medida ese diseño, y la práctica del BNG durante al menos los dos primeros decenios, un precedente de muchas cosas que surgieron después en movimientos en Latinoamérica; por ejemplo, en el Partido de los Trabajadores (Brasil). El problema fue cuando el BNG se desvía de eso y se convierte en otra cosa.
La corriente denominada como Cerna acaba de salir de Anova en su primera crisis interna fuerte desde su nacimiento. ¿Qué pasó con personas como Mario López Rico o Luis Eyré, con los que tanto ha colaborado usted, para que la cosa acabara en un divorcio?
Yo te propondría que se lo preguntases a ellos. Yo no lo sé, no estoy en su cabeza. Yo no fui el actor de eso.
¿Sintió alguna vez que había caballos de Troya dentro de Anova?
No. Pero Anova se construye y se funda como una forma diferente de entender la política, con protagonismo de la ciudadanía, y con un diseño organizativo con una nueva cultura política. Acabábamos de fundar una escuela y, como en todo proceso de aprendizaje, siempre puede haber quien no acaba de entender.
http://www.eldiario.es/politica/ciudadania-chusma-pedradas-asumir-esclava_0_328617990.html

Intervención de Cayo Lara (IU) hace unos minutos en el Parlamento

Intervención de Cayo Lara (IU) hace unos minutos en el Parlamento



Video:
https://www.youtube.com/watch?v=Ev5dTEyld3Q

“El ALBA es un proyecto de transición al socialismo posible”

“El ALBA es un proyecto de transición al socialismo posible”

Escrito por 
“No es la América Latina la que tiene que mirar a Europa, nosotros, la izquierda europea tenemos que mirar al ALBA y pensar en construir elementos culturales y una prospectiva para un ALBA mediterránea o Euro-Afro-Mediterránea, abierta al mundo de la gente.”

“El ALBA es un proyecto de transición anticapitalista, antiimperialista, de transición al socialismo, el socialismo posible, que utiliza el mercado para antagonizar con él, procurando la redistribución inmediata de la riqueza social, demostrando ser  una alianza sostenible, con logros concretos en lo social y en lo económico”.
Así lo de afirmó el intelectual italiano Luciano Vasapollo, docente en la Universidad "La Sapienza" de Roma, en la conferencia “El Alba, realidad y esperanza de los pueblos del mundo”, ofrecida este martes 25 de noviembre en Madrid, por los actos conmemorativos del X Aniversario de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América -Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).
La actividad, organizada por las embajadas de los países del Alba acreditadas en España, se llevó a cabo en la sede de la Secretaría General Iberoamericana. Los embajadores de Bolivia, María del Carmen Almendras; de Cuba,  Eugenio Martínez; de Nicaragua,  Verónica Rojas Berríos; de Ecuador, Miguel Calahorrano, y por Venezuela el Encargado de Negocios, Julio García Jarpa, presidieron el evento. Además estuvieron presentes representantes del mundo de la cultura, académicos, estudiantes universitarios y funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Estado español.
La presentación del conferencista estuvo a cargo del profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid, Marcos Roitman, quien destacó, además del contexto de la creación del ALBA (en un momento en que se resquebrajaba el proyecto del área de Libre Comercio de las Américas liderado por Washington), la lógica martiana de su concepto, que “engendra en sí mismo la lucha por el nombre, por la identidad propia de los pueblos nuestro americanos, en contraposición también a lo iberoamericano o latino”.
Roitman precisó que Luciano Vasapollo, “es un intelectual comprometido con los pueblos de nuestra América,  porque los conoce y ha vivido en ellos, tiene conocimiento de su gente, de sus situaciones, de su historia. Ha escrito trabajos sobre el ALBA, entre ellos  su ensayo Pensar a Contracorriente, es director de revistas académicas y autor de más de 50 libros sobre la realidad de América Latina.”
Para Vasapollo, quien también es delegado del rector de la Universidad "La Sapienza" para las relaciones Institucionales, “Fidel Castro y Hugo Chávez visionariamente plantean el ALBA como un mecanismo de integración política para  poder socializar inmediatamente el bienestar y el modelo  productivo”, no es solo un modelo comercial.
El también economista considera que los  resultados positivos del ALBA  en lo social y en lo económico, obedecen a que este mecanismo “relativiza el papel hegemónico  del mercado en su política de desarrollo. El ALBA rechaza totalmente la estructura neoclásica del mercado, y en su estructura está un cuerpo teórico, sobre el rol del estado en la economía fundamental, a partir de una aspiración que tiene la gente de alcanzar el socialismo.”
Vasapollo recuerda que “datos de las Naciones Unidas y del Banco Mundial están demostrando no solo que los países del ALBA están creciendo en el plano social, también en un indicador maldito del que yo no hablo, como es el Producto Interno Bruto, está demostrando también su crecimiento”. Así, destacó especialmente los importantes avances en materia de disminución de la pobreza en Bolivia y Ecuador desde su incorporación al ALBA.
Como datos globales puntualizó que el desempleo ha caído completamente en los países del ALBA. En materia educativa, la tasa promedio de escolaridad se ubica en más de 90 por ciento. Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, se clasifican como países libres de analfabetismo, reconocido por la Unesco. En materia de salud pública hay resultados aún más importantes.
Vasapollo reflexionó que “el socialismo se tiene que construir en función de la correlación de fuerzas. Estoy seguro que Evo Morales, Rafael Correa, Raúl Castro, Nicolás Maduro, tienen una idea muy avanzada de la forma del socialismo que aspiran, pero está el imperio, están las fuerzas económicas, las fuerzas militares… La guerra económica que están haciendo ahora contra el gobierno de Maduro, lo demuestra fuertemente.”
 “Con un importante proceso de transición”, el ALBA  “en un periodo muy breve será un Tratado, pasando de alianza a un Tratado para los pueblos de nuestra América, y así dar un enfoque institucional fuerte a una alternativa anticapitalista,” presagió Vasapollo.
El economista apuntó también que no se puede analizar el ALBA como una relación económica de competitividad, pero sí de capacidad de defender la soberanía de las economías que lo integran. “Se trata es de defender la economía  local, el rol del la clase obrera y la condición agrícola de los campesinos locales –que eran asesinados por las condiciones impuestas por el Banco Mundial y el FMI, y de la Organización Mundial del Comercio—, defender la autodeterminación de los pueblos, la cultura popular.”
Así mismo, agrega Vasapollo, defender a la creatividad, pues el Alba plantea que “los acuerdos de integración no pueden constituir un obstáculo a la difusión del proceso científico  y tecnológico, por eso es fundamental la socialización de la capacidad intelectual.”
Finalmente, puntualizó el reconocido académico que “no es la América Latina la que tiene que mirar a Europa, nosotros la izquierda europea tenemos que mirar al ALBA y pensar en construir elementos culturales y una prospectiva para un ALBA mediterránea o Euro-Afro-Mediterránea, abierta al mundo de la gente.”
Fuente: Nota de prensa de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Reino de España