lunes, 6 de enero de 2020
La JEC usurpa las funciones del Tribunal Supremo. La guerra sucia del Estado profundo Jesús Gellida. Rebelión
La JEC usurpa las funciones del Tribunal Supremo. La guerra sucia del Estado profundo
La Junta Electoral Central, un órgano administrativo, ha inhabilitado al presidente Quim Torra y al eurodiputado Oriol Junqueras en una decisión inédita –por incompetente y vergonzosa– contra las instituciones de la Generalitat, el autogobierno catalán y la soberanía popular.La JEC ha usurpado las funciones del Tribunal Supremo, se ha desentendido de la resolución del Tribunal de Justicia de la UE y ha actuado como brazo jurídico de la derecha y la ultraderecha española infligiendo un golpe institucional por la puerta trasera, siempre con el inestimable apoyo de la incendiaria caverna mediática madrileña. Un intento de dinamitar la investidura de Pedro Sánchez y de hacer inviable el gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podamos. En este sentido, el PSOE está recibiendo las consecuencias de lo que él mismo sembró en los años del Procés, con la amenaza constante del 155 y comprando los argumentos de la derecha más rancia. No obstante, después de los resultados de las elecciones del 10-N, Sánchez está obligado a ceder si quiere obtener su primera investidura exitosa, condicionado por la mayoría de las fuerzas soberanistas de todo el Estado.
La decisión de la JEC –que entona el ‘a por ellos’– es un ataque más del Estado profundo a la política catalana pero, también, a la española; que se suma a una negra lista de operaciones dirigidas desde las cloacas para mantener el control de un Estado que hace aguas. Un colofón a unas prácticas oscuras como las que se llevaron a cabo en la operación de desestabilización económica y social durante el otoño del 2017 promoviendo el cambio de sedes sociales de empresas; o como las continuas maniobras represivas contra el independentismo, con la deshinchada operación Judas contra los CDR acusados de terrorismo como paradigma del descrédito de la justicia española.
Una vez más la política catalana volverá a estar en manos del Tribunal Supremo. Torra y Junqueras pueden recorrer la decisión de la JEC presentando recurso al alto tribunal español para la protección de derechos fundamentales y pedir que suspenda su inhabilitación aplicando medidas cautelares. El TS resolverá, en breve, sobre si acepta o no las cautelares y el recurso. Una decisión que afectará directamente a una legislatura catalana que cuelga de un hilo. Al respecto, la respuesta del Parlament no se ha hecho esperar y la mayoría independentista de la cámara catalana ha rechazado la resolución de la JEC, ratificado a Torra y reconocido que el único marco jurídico aplicable en este caso es la ley de presidencia y el reglamento del Parlament. Una resolución política que veremos si cuando se tenga que afrontar la ejecución de la inhabilitación comporta una nueva desobediencia o un acatamiento que precipitaría los escenarios. El texto también apoyaba a Oriol Junqueras, Toni Comín y Carles Puigdemont para ejercer como eurodiputados, y reivindicaba la autodeterminación, el fin de la represión y la amnistía. Puntos que han hecho que los Comuns se abstuvieran (excepto con el apoyo al rechazo a la decisión de la JEC); mientras que el PSC ha hecho gestos –insuficientes– criticando la JEC y alejándose de las tesis de PP y Ciudadanos.
Un Estado profundo que se tambalea cuando oye hablar de plurinacionalidad, de nación de naciones, de autodeterminación y que, esta vez, no ha dudado en instrumentalizar ideológicamente la JEC cuando ha visto que es factible un gobierno de izquierdas que empiece a dialogar para abordar políticamente la cuestión catalana. En esta coyuntura un cambio de guion es indispensable, donde la intransigencia se convierta en diálogo y negociación para dejar atrás la vía judicial y represiva, y para poner hilo a la aguja en la resolución del conflicto político entre Cataluña y España.
Jesús Gellida, politólogo e investigador social
@jesusgellida
La decisión de la JEC –que entona el ‘a por ellos’– es un ataque más del Estado profundo a la política catalana pero, también, a la española; que se suma a una negra lista de operaciones dirigidas desde las cloacas para mantener el control de un Estado que hace aguas. Un colofón a unas prácticas oscuras como las que se llevaron a cabo en la operación de desestabilización económica y social durante el otoño del 2017 promoviendo el cambio de sedes sociales de empresas; o como las continuas maniobras represivas contra el independentismo, con la deshinchada operación Judas contra los CDR acusados de terrorismo como paradigma del descrédito de la justicia española.
Una vez más la política catalana volverá a estar en manos del Tribunal Supremo. Torra y Junqueras pueden recorrer la decisión de la JEC presentando recurso al alto tribunal español para la protección de derechos fundamentales y pedir que suspenda su inhabilitación aplicando medidas cautelares. El TS resolverá, en breve, sobre si acepta o no las cautelares y el recurso. Una decisión que afectará directamente a una legislatura catalana que cuelga de un hilo. Al respecto, la respuesta del Parlament no se ha hecho esperar y la mayoría independentista de la cámara catalana ha rechazado la resolución de la JEC, ratificado a Torra y reconocido que el único marco jurídico aplicable en este caso es la ley de presidencia y el reglamento del Parlament. Una resolución política que veremos si cuando se tenga que afrontar la ejecución de la inhabilitación comporta una nueva desobediencia o un acatamiento que precipitaría los escenarios. El texto también apoyaba a Oriol Junqueras, Toni Comín y Carles Puigdemont para ejercer como eurodiputados, y reivindicaba la autodeterminación, el fin de la represión y la amnistía. Puntos que han hecho que los Comuns se abstuvieran (excepto con el apoyo al rechazo a la decisión de la JEC); mientras que el PSC ha hecho gestos –insuficientes– criticando la JEC y alejándose de las tesis de PP y Ciudadanos.
Un Estado profundo que se tambalea cuando oye hablar de plurinacionalidad, de nación de naciones, de autodeterminación y que, esta vez, no ha dudado en instrumentalizar ideológicamente la JEC cuando ha visto que es factible un gobierno de izquierdas que empiece a dialogar para abordar políticamente la cuestión catalana. En esta coyuntura un cambio de guion es indispensable, donde la intransigencia se convierta en diálogo y negociación para dejar atrás la vía judicial y represiva, y para poner hilo a la aguja en la resolución del conflicto político entre Cataluña y España.
Jesús Gellida, politólogo e investigador social
@jesusgellida
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
jueves, 2 de enero de 2020
miércoles, 1 de enero de 2020
Tribunales 'Las Manadas', Franco, Villarejo y los Pujol: los nombres propios del año judicial 2019
Tribunales 'Las Manadas', Franco, Villarejo y los Pujol: los nombres propios del año judicial 2019
24/10/2019.-
Los familiares de Franco portan el féretro con los restos mortales del
dictador tras su exhumación en la basílica del Valle de los Caídos antes
de su trasladado al cementerio de El Pardo-Mingorrubio para su
reinhumación. EFE/Juan Carlos Hidalgo
Más información
- El BCE pregunta a la Justicia española sobre el impacto del 'caso Villarejo' en el BBVA
- Hacienda concluye que Jordi Pujol defraudó 885.000 euros en el año 2000, pero el delito ya ha prescrito
- La Audiencia de Madrid juzgará en junio al ex número dos de la Policía Eugenio Pino por el 'pendrive' de los Pujol
- Al banquillo los dos investigados por la venta de vivienda pública de Botella a fondos buitre
- Dos consejeros del Tribunal de Cuentas afines al PP impiden recurrir la absolución de Botella por el caso de los fondos buitre
Con permiso del laberinto judicial del procés,
la esfera de los tribunales en 2019 se ha visto marcada por causas de
gran impacto mediático, con el protagonismo del dictador Francisco Franco –su inhumación y su posterior exhumación-, los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán, condenados por el caso ERE, y con las citaciones como imputadas de las expresidentas de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, en el marco de la trama corrupta Púnica.
Mientras, se ha renovado a la cúpula judicial a pesar de que el órgano encargado de este cometido se encuentra en funciones
desde hace más de un año. Y, por primera vez en ocho años, una
magistrada ha entrado en la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo.
Los ERE, la gran condena por corrupción
Si 2018 fue el año de Gürtel, 2019 se ha conocido la
primera condena por el caso de los ERE de la Junta de Andalucía. Está
relacionada con el mecanismo que aplicó el Gobierno de esta región
-entonces en manos del PSOE- entre 2000 y 2009 para conceder ayudas a
empresas sin fiscalización. A estas ayudas se destinaron 680 millones sin que se haya aclarado qué porcentaje de esta cantidad fue debidamente concedido, ya que no hubo ningún control sobre estos fondos.
La Audiencia de Sevilla notificó el 19 de noviembre la sentencia condenatoria contra 21 exaltos cargos de la Junta, entre ellos los expresidentes autonómicos Manuel Chaves -9 años de inhabilitación por prevaricación-, y José Antonio Griñán -seis años de cárcel y 15 de inhabilitación por malversación y prevaricación-.
En la esfera judicial, esta es la primera de las
decenas de piezas abiertas que ya cuentan con sentencia. En la esfera
política, está por ver si el fallo causará más daños colaterales entre
las filas del PSOE.
¿Jordi Pujol se libra?
El fin de año trajo una buena noticia al expresidente
catalán Jordi Pujol, quien siempre negó que el dinero que tenía
depositado en Andorra fuese suyo, afirmando que en realidad era de su
padre. El 23 de diciembre se conoció que la Agencia Tributaria ha
concluido en un informe que el expresident ocultó 1,8 millones en Andorra sólo en el año 2000, y que defraudó 885.651 euros. Pero el delito fiscal ha prescrito.
Pujol no pisará, por lo tanto, la cárcel. A no ser
que el juez de la Audiencia Nacional que instruye el caso, José de la
Mata, le incluya como investigado en un delito continuado junto con el
resto de integrantes de su familia: los Pujol funcionaban con una unidad
de caja, según las investigaciones.
De la Mata y Anticorrupción siguen adelante con la investigación abierta a la fortuna de la familia Pujol en el año 2012.
Una fortuna supuestamente forjada al amparo de comisiones ilegales del
3% de los contratos públicos adjudicados a lo largo de décadas de
gobiernos convergentes.
A 290 millones de euros asciende el dinero que la
familia Pujol habría ocultado en paraísos fiscales y cuyo origen estaría
en las mordidas recibidas, según la investigación.
El PP, absuelto por destruir los discos duros de Bárcenas
La falta de pruebas ha permitido al PP salvar los muebles, evitando ser condenado por la destrucción de los discos duros del extesorero del partido, Luis Bárcenas.
Según el también exsenador de la formación conservadora, estos
dispositivos almacenaban importante información sobre la caja B del
partido.
La sentencia del Juzgado de lo Penal 31 de Madrid,
contra la que las acusaciones de Izquierda Unida y el Observatori Desc
ya han presentado recurso, absuelve al PP como persona jurídica, pero
también a tres trabajadores, entre ellos la gerente y extesorera Carmen
Navarro. Culmina -por el momento- un camino de seis años en el que el PP ha disparado con todo para evitar el banquillo, sin éxito. Se le acusó de un delito de daños informáticos, y sus empleados sumaron otra acusación por encubrimiento.
El fiasco de Bankia, visto para sentencia
El 2019 puso punto final al juicio por la salida a
Bolsa de Bankia, en 2011. El 1 de octubre, la Sección Primera de la Sala
de lo Penal de la Audiencia Nacional anunció el esperado visto para
sentencia tras un macrojuicio largo, muy largo -74 sesiones- celebrado en su sede de San Fernando de Henares (Madrid). Aún no hay estimaciones sobre cuándo se conocerá el falló del tribunal que preside la magistrada Ángela Murillo -e integran Teresa Palacios y Juan Francisco Martel-.
El juicio oral arrancó en noviembre de 2018, y se
prolongó tres meses más de lo inicialmente previsto. Hay 34 acusados
-entre ellos Rodrigo Rato o Ángel Acebes-, de los que tres son personas jurídicas (BFA, Bankia y Deloitte), y una quincena de acusaciones.
Una muestra de la complejidad de la causa es el tiempo empleado por la fiscal Carmen Launa
para desgranar su escrito de conclusiones; consumió cuatro sesiones del
juicio, extendiéndose durante cerca de 22 horas. Endureció su
acusación, y concluyó que esta ruinosa salida a Bolsa se trató de “una
de las mayores estafas en España”. Todo ello, además, aderezado con la
presencia de testigos vips como Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo y exministro de Economía, y con las excusas de Christine Lagarde, hoy presidenta del BCE, para evitar comparecer.
El caso Villarejo se le atraganta al BBVA
El enrevesado caso de espionaje y corrupción del comisario retirado José Manuel Villarejo afecta
de tal forma al BBVA que hasta el Banco Central Europeo se ha dirigido a
la Audiencia Nacional para conocer de primera mano el alcance de la
responsabilidad de sus directivos y de la propia entidad financiera en
los trabajos realizados por el comisario para esta entidad.
El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón
aún no ha respondido a la solicitud del Mecanismo Único de Supervisión
(MUS), el máximo responsable de la política monetaria de Europa.
El BBVA pagó a la empresa Cenyt de Villarejo más de 10 millones de euros por sus trabajos de inteligencia
para evitar el desembarco de Sacyr (Luis del Rivero) en la entidad
financiera en 2004. Esta OPA interesó sobremanera a la eléctrica
Iberdrola y a su presidente, Ignacio Sánchez Galán, que fue contratado
por la eléctrica en 2001 y que, gracias a su manejo de la información,
alcanzó la presidencia en 2006.
Dos años después, este directivo se embarcó en una
batalla corporativa por el control de la eléctrica frente a Florentino
Pérez, de ACS. En este contexto fue cuando se produjeron las
contrataciones de Villarejo.
La exhumación de Franco
El 24 de octubre de 2019 fue un día histórico, y supuso el final de una tensa batalla judicial entre el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez y la familia de Francisco Franco.
Una
vista del helicóptero que transportaba el ataúd del dictador Francisco
Franco en el Valle de los Caidos (San Lorenzo de El Escorial, España.
REUTERS / J.J. Guillén
Cuarenta y cuatro años después de que el dictador
fuese enterrado en el Valle de los Caídos, sus restos fueron exhumados
del mausoleo de Cuelgamuros y reinhumados en el cementerio de El
Pardo-Mingorrubio, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.
Todo ello, tras una prolongada batalla en los
tribunales. Los Franco pasaron a la ofensiva poco después de que el
Ejecutivo anunciase en julio de 2018 su intención de trasladar los
restos del dictador.
La pelea judicial llegó hasta el mismísimo Tribunal Supremo, si bien algunos episodios, como el del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo 3 de Madrid, en manos del juez José Yusty Bastarreche, merecen mención aparte.
'Las Manadas'
El Tribunal Supremo enderezó en 2019 la sentencia de La Manada: la violación de una joven por parte de cinco hombres durante los Sanfermines de 2016. Y esta denominación se ha extendido después a otros casos similares.
En concreto, la falta de formación en materia de
violencia sobre la mujer de los jueces que juzgaron el caso en Navarra
desembocó en una sentencia que fue revocada por el alto tribunal. En junio, el Supremo concluyó que el caso de La Manada no fue un abuso, sino una violación en grupo.
Y elevó de 9 a 15 años las condenas al considerar que la víctima sufrió
una intimidación ambiental porque fue rodeada por cinco hombres sin
posibilidad de escapar. También destacó que debieron ser condenados por cooperar en la violación de los demás, lo cual no fue reclamado por las acusaciones.
En España hay medio centenar de sumarios abiertos por violaciones sexuales cometidas en grupo. Es un fenómeno creciente, como creciente es la atención mediática que tienen
Por
otro lado, la jurisprudencia del Supremo sobre la cooperación necesaria
y la intimidación ambiental -sentada hace diez años- cayó sobre tres exjugadores del Arandina C.F. por violar a una menor de 16 años. Fueron condenados a 38 años, precisamente
porque cada uno recibió penas por la violación que cometió y como
cooperador necesario de las violaciones de los demás.
Numerosos especialistas recomiendan revisar estos
delitos contra la libertad sexual, porque el caso de la Arandina
demuestra los efectos de la acumulación de penas por la cooperación
necesaria. Además, la norma provocó que la Audiencia de Barcelona condenara por abuso y no por agresión a cinco de los acusados
de la violación en grupo sufrida por una menor en Manresa en el 2016.
El tribunal consideró que no era violación porque, al estar la víctima
inconsciente, los acusados "pudieron realizar los actos sexuales sin
utilizar ningún tipo de violencia o intimidación".
En España hay medio centenar de sumarios abiertos
por violaciones sexuales cometidas en grupo. Es un fenómeno creciente,
como creciente es la atención mediática que tienen.
En 2019 se han registrado 63 casos de manadas. Son agresiones sexuales en grupo que recoge el observatorio de feminicidio.net. Son ya 155 casos desde 2016, el año de la violación de los Sanfermines.
Aguirre y Cifuentes, imputadas en Púnica
La trama corrupta Púnica forzó finalmente la
declaración ante la Audiencia Nacional como imputadas de las
expresidentas de Madrid Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes. La
declaración fue en el marco de la pieza sobre la supuesta financiación
ilegal del PP de Madrid que ambas presidieron, a petición de la Fiscalía
Anticorrupción.
El juez Manuel García Castellón considera que Aguirre era la “supervisora última” del
entramado elaborado para nutrir las arcas del PP, mientras que
Cifuentes está siendo investigada por favorecer en los contratos del
comedor de la Asamblea de Madrid a una de las empresas del empresario
Arturo Fernández, donante de la fundación Fundescam, de la que ella era
patrona, y que supuestamente sirvió al PP para desviar dinero público para financiarse.
Ambas defendieron su inocencia en esta pieza, que es sólo una de las once que están siendo investigadas en Púnica. Empresas
tan destacadas como OHL, Acciona, Dragados o Ferrovial fueron
beneficiarias además de los polémicos contratos con la cláusula del 1%, que obligaba a destinar ese porcentaje del importe total del contrato a publicidad de las obras públicas vinculadas.
Este sumario es de alto voltaje, y en sus aledaños
se producen fuertes presiones. La Cadena Ser adelantó a mediados de
diciembre que la Fiscalía pedirá el procesamiento de la expresidenta de Madrid en 2020.
La Fiscalía rechaza investigar a Ayuso
Dos meses le han bastado a la Fiscalía
Anticorrupción para archivar la denuncia de Más Madrid contra la
presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso por el caso
AvalMadrid; dos meses, y ni una sola diligencia. En un escrito cargado de fallos, y en el que obvia aspectos recogidos en la denuncia, el
Ministerio Público resolvió en noviembre que no apreciaba indicios de
la comisión de alzamiento de bienes, administración desleal o tráfico de
influencias, en relación con la concesión de un crédito de 400.000
euros al padre de la presidenta de Madrid, Leonardo Díaz Álvarez, ya
fallecido.
Nunca llegó a devolver este crédito, del que aún
faltan por pagar más de 270.000 euros, pese a que fue concedido en 2011.
Varios correos electrónicos prueban que Ayuso, entonces en nómina del
PP de Madrid, medió para su concesión.
González, procesado en Lezo; Gallardón, desimputado
En el capítulo de causas de corrupción vinculadas a expresidentes de Madrid del Partido Popular, González fue procesado por el magistrado Castellón en el marco del caso Lezo,
en la pieza relacionada con la compra supuestamente fraudulenta de la
empresa brasileña Emissao, por parte del Canal de Isabel II, en manos de
la Comunidad de Madrid. Está procesado por fraude a la administración y malversación de caudales públicos.
En abril, el mismo juez archivó, a instancias de
la Fiscalía, la investigación contra González y el también expresidente
de Madrid y exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, de su
partido, en el marco de la pieza por la compra -supuestamente también
fraudulenta- de la empresa colombiana Inassa, siempre por parte del
Canal Isabel II.
Los vaivenes de Almeida con Madrid Central: del odio al amor
En escasos meses, el alcalde de Madrid, José Luis
Martínez-Almeida, ha pasado de ser la némesis de Madrid Central a
rendirse a sus encantos e incluso a presumir de los mismos, pese a las
trabas interpuestas por el PP, sea en la oposición o en el Gobierno de
la ciudad, a la medida estrella de la Corporación de Manuela Carmena.
En la campaña para las elecciones del 26-M, en las
que se hizo con el bastón de mando de la ciudad, Almeida llegó a
imprimir su imagen bajo el mensaje “Con Almeida Madrid Central se acaba el 26 de mayo”.
Seis meses después, durante la celebración
de la Cumbre Mundial por el Clima (COP25), el edil sacó pecho por la
implantación de esta área de bajas emisiones: “Está funcionando, como garantiza este equipo de Gobierno”, aseveró.
Obvió deliberadamente que varios juzgados paralizaron casi de inmediato la moratoria de multas de Madrid Central impuesta por su Gobierno municipal; una jugada que se saldó con un varapalo que le convenció de no seguir atacando a Madrid Central por este flanco.
Su estrategia, pese a la reducción de la
contaminación lograda con Madrid Central, pasa ahora por implantar
Madrid 360, vendido como una mejora de Madrid Central, pero que ya está
recortando la zona de bajas emisiones, abriendo calles ya cerradas al
tránsito de los vehículos más contaminantes.
Por si fuera poco, mientras vende las bondades de la iniciativa del Ayuntamiento de Manuela Carmena, desde enero Almeida permitirá a los vehículos pesados de más de 3.500 sin etiqueta ambiental su entrada en este perímetro. La norma lo prohibía desde enero de 2020.
Almeida blinda a Botella y evita recurrir su absolución por la venta de vivienda pública a los fondos buitre
Almeida estrenó su mandato haciendo todo lo posible por blindar -en contra de la voluntad del Pleno- a Ana Botella, exalcaldesa
de Madrid condenada en primera instancia por el Tribunal de Cuentas por
malvender 1.860 viviendas públicas del Ayuntamiento a fondos buitre. La
condena fue revocada por otra sala del mismo tribunal, gracias a los votos de dos consejeros afines al PP; Almeida hizo todo lo posible por cerrar las puertas al recurso de casación ante el Tribunal Supremo, y hasta destinó 14.500 euros de dinero público a costear un informe jurídico que ayudara a argumentar su rechazo al recurso.
En diciembre, este diario informó de que el
Tribunal de Cuentas, con los votos de los mismos vocales que ya habían
blindado a Botella en el pasado, denegó la petición de la edil del PSOE Mercedes González, que
había reclamado permiso para ejercer la acción sustitutoria, y por
tanto para presentar el recurso ante el Supremo, visto que el
Ayuntamiento decidió no hacerlo. Paralelamente, hay una causa abierta y pendiente de juicio oral en la vía penal, pero en ella ya no aparece la exalcaldesa.
Por otro lado, en diciembre el Tribunal Supremo
confirmó la nulidad de la venta de casi 3.000 viviendas públicas del
antiguo IVIMA a la empresa Encasa Cibeles, participada por el fondo de
inversión Goldman Sachs-Azora, en 2013. Entonces era presidente Ignacio González.
14 condenas de prisión permanente revisable
En 2019 se alcanzó la cifra de 14 condenados a prisión permanente revisable desde que se aplicó por primera vez en 2017. La prisión permanente revisable está recurrida ante el Tribunal Constitucional, si bien éste aún no se ha pronunciado al respecto.
Este año han sido condenados con esta pena la asesina del niño Gabriel Cruz, Ana Julia Quezada, y José Enrique Abuín Gey, el Chicle, el asesino de Diana Quer.
El
año terminó con la condena a prisión permanente revisable a la mujer
que mató a su hija al intoxicarla con fármacos y asfixiarla en Bilbao.
En su sentencia, la magistrada Nekane San Miguel afirma que no tiene
otro remedio que condenar a la asesina a esta pena.
Aun teniendo en cuenta como circunstancia
atenuante la confesión de la acusada, no es posible aplicar una rebaja
sustancial de la pena ya que el Código Penal obliga a imponerla
“automáticamente”.
Situación anómala en la Justicia
La parálisis política ha desembocado en una
situación anómala en la Justicia. El Consejo General del Poder Judicial
(CGPJ) en funciones nombró en 2019 a la cúpula judicial de los próximos cinco años, lo que hubiera correspondido a un próximo Consejo.
Es obra del presidente interino, Carlos Lesmes, y
de la mayoría conservadora con la que dirige el órgano constitucional,
apoyado por un sector progresista.
La mayoría de los 46 altos cargos nombrados en 2020 son afines a Lesmes y al PP. De esta manera se condiciona la Justicia para los próximos 20 años, ya que entre estos nombramientos hay 18 magistrados del Supremo, que sólo pueden ser sustituidos por jubilación o renuncia.
Este procedimiento ha levantado múltiples críticas
y hasta la denuncia de asociaciones judiciales, que han llevado el caso
al Supremo controlado por Lesmes. La falta de transparencia en la
designación de la cúpula judicial en España ha sido denunciada en varias
ocasiones por el Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de
Europa.
Sin mujeres en la cúpula judicial
Más de 140 catedráticos y profesores de
universidad han protestado por la falta de mujeres en el Tribunal
Supremo. En las votaciones el CGPJ excluye a candidatas con igual o
mejor currículum que los elegidos.
A finales de noviembre, no obstante, la magistrada
Susana Polo fue elegida para entrar en la Sala de Gobierno del Supremo.
Ha sido la primera mujer en entrar en esta Sala en 8 años, un perfecto reflejo de la ausencia de igualdad real en estas esferas.
España vacía La España sin médicos, colegios y trenes: "Si te pasa algo y tienes suerte, vas al hospital a 60 km; si no, te mueres por el camino"
España vacía La España sin médicos, colegios y trenes: "Si te pasa algo y tienes suerte, vas al hospital a 60 km; si no, te mueres por el camino"
La realidad de los pueblos es la historia de una
carencia. Las sucursales bancarias van desapareciendo, el transporte
público es dificultoso, siempre faltan médicos, la conexión a internet
depende del azar y los colegios se ven amenazados por la despoblación. O
peor. Sufrir un problema médico grave puede suponer más de 100
kilómetros hasta ser atendido.

Vista de Aranda de Moncayo. WIKIPEDIA
Hay una España vaciada
de médicos, colegios, bancos y trenes. Existe una España en la que si
alguien sufre un problema grave debe recorrer más de un centenar de
kilómetros para recibir el tratamiento sanitario adecuado. No es difícil
encontrar esa España en que los centros escolares cuentan con menos de
diez niños. Hay una España en la que las gestiones bancarias son
complicadas porque no hay sucursal y tratar de acceder a sus
aplicaciones móviles es una quimera cuando apenas hay cobertura. Es la
España amenazada con quedarse fuera de servicios.
En cada región de la península ibérica hay una situación especial, pero hay una sensación común. Por ejemplo, en Aranda de Moncayo, un pueblo de 70 habitantes en la provincia de Zaragoza, vive Ángel Escorihuela.
Está convencido de que nunca se marchará porque tiene allí su vida y
sus negocios. Pero eso no le tapa los ojos ante una amplia carencia de
servicios. "El autobús, si no le llamas no viene. Los colegios están
mal; hay con cinco o seis niños pero no es lo mismo que en un colegio
con más actividad y más medios. Teníamos dos bancos y ahora tienes que
ir a Illueca (a 20 kilómetros) o Calatayud (casi 50 km) y a la gente
mayor tienes que llevarle al banco o llevarle el dinero tú o sus
familiares. La tienda del pueblo todavía queda y es básica. Tiene arroz,
pasta, un poco de carne, alguna fruta y verdura y para de contar; si
quieres algo especial tienes que salir de aquí", señala un residente
durante todo el año.
Escorihuela vivió antes en Teruel, donde dice que hay
más "concepto de lo rural". Pero los tiempos de la autonomía como
fortaleza han cambiado. "Son pueblos de montaña con los inconvenientes
de que nieva bastante y no puedes salir del pueblo. Y están concebidos
como pequeños pueblos-Estado. Eran ultrasostenibles y tenían todos los
servicios, como el herrero, capintero... pero aislados", recuerda Alberto Alfonso Pordomingo, vecino de Oliete (Teruel) antes de mostrar las costuras.
"Oliete está a 25 minutos de Andorra, capital
de la comarca; y a una hora de Zaragoza. La autovía está a 60
kilómetros. Está muy dejado de infraestructura pública. La estación de
ferrocarril más cercana está a 45 kilómetros y cada vez hay menos
trenes; está en La Puebla de Híjar y para ir a Barcelona o a Madrid
tiene que ser con trenes que llamamos borriqueros y estás cinco
horas. Ya te deprime", aclara desde esta localidad turolense que ha
perdido el 90% de sus habitantes en los últimos diez años. Aun así,
apunta que la situación todavía no es tan mala como en otros lugares
hermanos: "Hay otros pueblos donde no hay colegio ni bar ni tienda. La
gente directamente no quiere ir porque no quieren ir a un pueblo
terminal porque queremos estar en comunidad. Nadie quiere enterrarse en
vida, nadie quiere ir a un sitio sin servicios" .
Estos pueblos aragoneses no son un excepción. En
España hay 8.124 municipios, de los que aproximadamente la mitad cuentan
menos de 500 habitantes. Esos datos oficiales maquillan otra verdad.
Por ejemplo, en Samos (Lugo), hay censados unos 1.500 habitantes
mientras que la realidad diaria se reduce a unos 150 vecinos. La España
vaciada de servicios también está presente. "Tengo que hacer la compra a
20 kilómetros y el hospital está a 29. Hay ambulatorio por la mañana
pero después hay que tirar de familia o de taxi si pasa algo. No hay
guarderías ni ninguna posibilidad para conciliación laboral. Hay un
centro de mayores que no da servicios estupendos. Simplemente se les
limpia, se les da de comer y andando. Todavía hay sucursal de banco,
miniambulatorio y los servicios basiquísimos. Pero no hay ningún tipo de
actividad. Simplemente algo de comida a domicilio", enumera Óscar Leirado Río, un residente habitual.
En esta zona gallega se congratulan porque el Camino
de Santiago pasa cerca y eso ayuda a disfrutar de algunos servicios.
Aunque algunos penden de un hilo o de la fortuna. "No tenemos telefonía
fija en casa, no hay esa opción. Internet está subvencionado con
cobertura de teléfono móvil y tarifa limitada, pero es de hace seis
meses. Antes era muy complicado. Con el Camino de Santiago tenemos 4G
pero si estás diez kilómetros más allá, olvídate", recuerda Leirado Río.
El problema de internet
En Aranda de Moncayo la televisión es por cable
porque es imposible recibir un señal nítida en el televisor. En Oliete
nadie se plantea contratar Netflix, HBO, Amazon o Disney porque
hay zonas en las que simplemente no hay cobertura móvil. Si hay muchos
visitantes se colapsa la red y la fibra óptica es algo que conocen por
experiencia ajena. "Internet también es una mierda en los pueblos. Tengo
mucho tiempo para hacer muchas cosas que podría hacer por internet
porque paso mucho tiempo en el campo, pero no puedo hacerlas porque no
hay conexión. Nosotros tenemos una casa rural y es un cisco; no hay
datáfono porque no hay cobertura suficiente", secunda sobre Aranda de
Moncayo Ángel Escohiruela, secretario de la Asociación contra la
Despoblación Rural.
La falta de una conexión estable y fuerte no es una
cuestión baladí para estos municipios. Ni siquiera es un capricho local.
"Lo que sobre todo falta en los pueblos más pequeños es internet porque
saben que sin eso no van a tener población joven que vaya ni siquiera
una semana. Es imprescindible ya en todo el mundo rural ipso facto
porque no es que se vayan a quedar sin habitantes, es que se quedan sin
visitantes y algunos pueblos viven de ello", alerta Rubén Contreras, concejal de Repoblación e Integración en Belorado (Burgos).
Falta de médicos
En Belorado han perdido 400 habitantes en la
última década (actualmente quedan 1.800) a pesar de contar con más
posibilidades que en algunas zonas de su entorno. "Gracias a Dios
tenemos casi todos los servicios posibles y aun así las despoblación es
fuerte. Tenemos centro de salud, instituto, colegio, farmacia,
biblioteca, fibra óptica...", recuerda Contreras. Pero cuentan con un
talón de Aquiles común en la España que se vacía: la asistencia médica.
"El mundo sanitario rural es un problema, no hay suficientes médicos en
España. Nos hemos encontrado que teniendo siete plazas de médico sólo
estábamos cogiendo seis porque no había. Conocemos muchos pueblos en los
que también les pasa. Es un tema del que no se habla, la falta de
médicos es desastrosa", adelanta Contreras.
En Puebla de Sanabria (Zamora) el problema es
similar. Son cabeza de comarca, incluso disponen de estación de tren
con alguna parada de línea, pero las carencias de médicos asustan.
Cuentan con siete plazas para cubrir varias demarcaciones de la
provincia pero sólo tienen seis médicos. Cuando llega el verano se
dispara el mismo problema que en la mayor parte de los pueblos: la
población se multiplica por cinco en una localidad con 1.400 habitantes
censados como residentes. No aumenta el número de médicos en vacaciones
y, si los profesionales acuden a una urgencia, deben dejar vacía la
consulta.
"Hace un año se hizo una norma por la cual se iba a
intentar incentivar a los médicos en zonas de montaña, como la nuestra, y
no se ha hecho nada. Si tú les incentivas e incluso los propios centros
de salud, seguramente algunos se quedan aquí. Pero quieren un trabajo
más estable, un contrato con más horas y conocer a sus pacientes",
explica José Fernández Blanco, alcalde de Puebla.
¿Por qué no hay médicos rurales? "En Castilla-La
Mancha ha habido muchos años en que no se han convocado oposiciones.
Llegar a un pueblo desconocido, estar un mes en un sitio y otro en otro
también lo complica todo. Yo soy interina, llevo dos años en un mismo
pueblo y estoy contenta. Pero sí que hay compañeros que están media
mañana en una o media mañana en otro", explica la doctora Teresa Méndez, médica de familia en Bujurón,
un pueblo manchego con 1.300 habitantes censados. Ella es coordinadora
del grupo de trabajo de Medicina Rural de la SmeFYC (Sociedad Española
de Medicina de Familia y Comunitaria) y comprende las renuncias aunque
trata de voltear la situación. "La cuestión es muchas veces el
desconocimiento. Hay compañeros que creen que al estar en un centro de
salud más grande y urbano facilita las cosas. Se quedan en el centro de
salud porque es el centro en el que se han formado, no van a ir a un
pueblo solo y que les venga una urgencia grave y se vean un poco
desprotegidos", explica la doctora.
Virginia Alonso, enfermera en Guadarrama
(Madrid), confirma la situación incluso en una comunidad en la que, en
teoría, las comunicaciones y servicios son mejores que en otras zonas
rurales gracias a la proximidad con la capital de España. "Con nosotros,
que estamos en la sierra, nadie quiere venir. Hay falta de médicos. Se
va alguien de vacaciones y les cuesta conseguir a uno, que suena raro
pero es verdad. Es rural y la gente no se va a desplazar todos los días
50 kilómetros desde Madrid, por ejemplo", señala. En Guadarrama
se suman las listas de espera y una asistencia que excede a lo previsto
en un pueblo con 15.620 residentes censados. "Yo tengo unos 30 pacientes
al día pero los médicos tienen mucho más; ellos tienen unas listas
interminables. Es una barbaridad, tienen más de 50 en siete horas, yo no
sé cómo lo hacen", reconoce. Y eso que en este centro no les toca
asumir otras responsabilidades. "Yo no tengo administrativa, soy mi
enfermera y mi residente. Cojo el teléfono, si tengo una urgencia grave
tengo que atenderlo solo", recuerda la doctora Méndez.
Más de 100 kilómetros para una emergencia
Si alguien de la zona de Sanabria tiene que
ser tratado en un hospital le esperan más de 100 kilómetros hasta
Zamora. "Son 80 kilómetros de safari, un paso por la reserva de la
Sierra de Culebra. O sea, riesgos y accidentes, que hay muchísimos",
describe el alcalde de Puebla. Las mujeres del Alto Sanabria que van a
dar a luz también deberán adelantarse porque el hospital de Verín
(Orense), el más cercano (a más de 50 kilómetros), ha cerrado. Si
acuden a la capital zamorana serán más de 130 km por carretera entre
contracciones. Eso, si tienen suerte. "Cuando te envían directamente
para Zamora ya corre a cargo porque tienes que bajar con tu coche. La
problemática es que hay mucha gente que no dispone de un vehículo o de
movilidad propia porque son gente mayor y dependen de segundas personas.
Muchas veces llamas al servicio sanitario para una ambulancia y no te
pueden atender porque igual han salido para un accidente en carretera o
para otra urgencia y lo mismo hay dos ambulancias", señala Juan José Castro, vecino de Palacios de Sanabria.
El problema de la falta de servicios no se reduce
únicamente a casos severos. La vida diaria es mucho más complicada en
comparación con la ciudad. "Condiciona mucho el transporte público.
Parece una tontería pero si voy a mandar a un paciente mío a que se
haga una radiografía a un pueblo de al lado y no hay transporte público,
eso dificulta mucho. A los pacientes en el ámbito rural les condiciona
que solo pase un autobús por el pueblo y que para ir a la rehabilitación
o a una prueba a un hospital tengan que usar su propio coche", recuerda
la doctora Méndez desde Castilla-La Mancha. Alonso Pordomingo, desde
Oliete, explica una situación similar: "Sólo te puedes poner malo de
10.30 a 12. Y das gracias de que tenemos médico. Si te pasa algo y
tienes suerte, te vas al hospital a Alcañiz, a 60 kilómetros; y si no
tienes suerte, te mueres por el camino".
Oportunidades
Que exista una España fuera de servicios es también
una oportunidad para los emprendedores locales para tratar de solucionar
alguno de estos problemas con beneficios económicos. "En los pueblos,
la pirámide poblacional está totalmente invertida. Hay mucha gente mayor
y pocos jóvenes. En Osa de Montiel (Albacete), los servicios y
atenciones que demandan las personas mayores solucionarían mucho el
problema de empleo a la vez que el problema que tienen los mayores para
salir de su territorio, de su comarca, de la zona que conocen. Al
sacarles de su terreno se les inflige bastante daño, y tenerlos
atendidos en el mismo pueblo solucionaría mucho el problema de empleo",
apunta Francisca Muñoz Oliver.
La ganadora del Premio de Excelencia a la Innovación
para Mujeres Rurales en 2014 lo sabe por experiencia laboral y
personal. "Hemos tenido que ingresar en una residencia a un tío mío con alzhéimer
precoz que le ha sobrevenido a los 55 años cuando no lo hemos podido
tener en la casa. Está a 40 kilómetros de aquí, en Villarrobledo, el
punto más cercano que hemos podido permitir. Si estuviera en el pueblo,
lo estaríamos viviendo todos los días. Mi madre, que tiene 75 años,
estaría viendo a su hermano todos los días. Y los servicios sociales no
tienen que buscar la rentabilidad, sino el bien para la población",
señala esta vecina de un pueblo que ha bajado de más de 3.000 habitantes
a 2.400 en menos de una década.
Por otra parte, la doctora Méndez trata de convencer
a sus compañeros de profesión. "La medicina familiar en el ámbito
familiar es precioso y queremos que muchos compañeros den el paso. Si no
van al ámbito rural es por desconocimiento muchas veces, porque te
forman en el ámbito urbano y en el hospital y no conoces lo bonito que
es ser médico de pueblo", señala. Pero, además, hace una petición
a la administración porque considera que podrían ser más útiles gracias
a su formación: "Podríamos resolver muchas cosas porque tenemos una
especialidad de cuatro años. Tengo un compañero en un pueblo que se ha
comprado el ecógrafo. No tiene ningún tipo de sentido que el sistema
sanitario no te dé esos recursos". En Teruel, Alfonso Pordomingo es uno
de quienes luchan contra la despoblación con la iniciativa sostenible
Apadrina un olivo. No sólo se trata de aprovechar árboles centenarios,
sino que ayudan a encontrar otros trabajos y fomentan actividades para
repoblar porque de otra manera nadie querría ir allí.
Gracias a sus iniciativas de fomentar las ayudas a
los trabajadores con familias han logrado una hazaña: el colegio se
mantiene con cuatro alumnos. "En la España vaciada tenemos la
problemática bien definida de que al cerrar una puerta de un servicio no
se vuelve a abrir", alerta Pordomingo. Es una pequeña victoria en
contra del vacío de España. Y es un triunfo de otro pueblo que lucha por
no estar fuera de servicios.
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