La
crítica y la autocrítica es consustancial a las ideas marxistas y
socialistas. Fidel el 26 de julio de 1962, en crítica pública al
sectarismo, citó a Lenin al decir: “la seriedad de un Partido
revolucionario se mide por su actitud ante sus propios errores”.
Nuestros enemigos son ajenos a estos conceptos y tratan de tergiversar y
difamar la crítica revolucionaria, que siempre es constructiva y tiene
la finalidad de señalar los errores, sus responsables y enmendar el
camino en pos de las soluciones necesarias.
A
un mes de los sucesos del domingo 11 de julio, la sesgada información
sobre los mismos, imposibilitan conocer con exactitud qué fue lo que
sucedió, en qué localidades y provincias se realizaron las protestas y
disturbios, cual fue la magnitud alcanzada y por qué no fueron
neutralizados a tiempo, a pesar de que el planeamiento de una acción de
calle, con una “carga” subversiva, se publicitaba por las redes
sociales.
Ello
es fundamental, pues su conocimiento posibilitará a los combatientes
revolucionarios, que somos mayoría, orientarnos en el actual panorama
político y en los planes imperiales en marcha.
Como se ha conocido, las protestas y disturbios citados tuvieron cinco componentes esenciales:
1.- el incremento del bloqueo multilateral impuesto por Estados Unidos;
2.-
una acción enemiga muy bien diseñada para subvertir el orden social,
utilizando las “redes” como principal protagonista, organizando la
diseminación de rumores y falsas noticias y alentando la protesta
pública a causa de apagones y otras penurias, además de la utilización
de agentes del patio, actividades estas que no fueron descubiertas y
neutralizadas a tiempo;
3.-La
irritación de sectores poblacionales a causa de la extensión y
agresividad de la pandemia; la escasez de alimentos y medicamentos, con
las interminables colas y la presencia en ellas de antisociales que
comercian los turnos y controlan el lugar, con independencia de la
“vigilancia” de brigadistas y policías.
4.-
los errores del denominado “ordenamiento”, que de la noche a la mañana
cambió el mapa socio económico del país, generando un estado de
incertidumbre e inestabilidad económica y social de proporciones aún
pendientes de evaluación.
5.-
la deficiente comunicación de los “sucesos” al pueblo, para explicar y
reconocer causas y errores, y también para señalar el rumbo.
Después
de los eventos referidos, las autoridades correspondientes han tomado
-con carácter de urgencia- medidas esencialmente económicas, aunque
también políticas, las primeras, algo dilatadas, en el proceso de
establecer las normativas legales, lo que ha sido utilizado por
adversarios y enemigos para considerarlas resultado de las protestas
realizadas.
Las
segundas, han implicado la presencia de los principales dirigentes del
Partido y el Gobierno, reunidos con los productores, con los
profesionales, con los jóvenes universitarios, con artistas y juristas,
con la población, lo cual ha devenido en ejercicio democrático y
revolucionario y contrarresta en medida importante las campañas
subversivas,
Las
visitas que hoy se realizan por los principales dirigentes del gobierno
y el Partido, encabezadas por el Presidente Díaz Canel, resultaran el
método adecuado para comprender las deficiencias antes apuntadas y
buscar, como se hace, las soluciones, que por cierto, no sobrevendrán
como milagros, pues ellas tendrán que abrirse paso, no solo contra el
accionar enemigo, sino también en lucha tenaz con la burocracia y el
pensamiento conservador e inmovilista.
Es vital el
análisis y la reflexión publica, por los medios masivos a nuestro
alcance, principalmente la TV, de las causas y condiciones, y de los
errores económicos y políticos que provocaron las protestas y disturbios
conocidos y que con independencia de la acción enemiga, tiene un
componente social y económico.
Nuestro
pueblo, educado por Fidel Castro, acostumbrado al diálogo permanente,
al análisis de los problemas, las dificultades y los errores, no se
resigna a que no se profundice en ellos y se señalen las soluciones. En
ocasión del revés de la zafra de los 10 millones explicó directamente:
“...esta batalla de los 10 millones no la ha perdido el pueblo. Nosotros
podemos decirle con absoluta seguridad que el pueblo no perdió la
batalla…….Esa batalla la perdimos nosotros. La perdió el aparato
administrativo y nosotros, los dirigentes de la Revolución….”, y a
continuación señaló las acciones a seguir.
Luego,
en los inicios de éste siglo, nos explicó y desmenuzó su concepto de
Revolución, devenido en legado, que entre otras ideas exponía con
meridiana claridad que: “Revolución es el sentido del momento
histórico”… Cambiar todo lo que deba ser cambiado”…. etc. Finalmente, en
el 2005 en histórica intervención en la Universidad habanera, nos
alertaba de que la Revolución solo podría ser destruida desde dentro.
La
rectificación de errores y tendencias negativas, enunciadas por Fidel
en 1986, continúan con vigencia invaluable. Las estructuras políticas y
de gobierno locales han devenido en mecanismos de participación
formales, con poca representatividad, plagadas de formalismos y
habitualidad. Es necesario –como en varias ocasiones ha reiterado el
Presidente-, crear mecanismos ágiles, que nos permitan llegar a los
lugares más vulnerables, a los más desatendidos.
En la vida partidista,
no se puede resolver con viejos métodos y estilos de trabajo, la
compleja y grave situación política, social e ideológica, por la cual
atraviesa la Nación.
Proyectar
un plan de medidas (en diapositivas) para “listar”, “determinar” y
“definir” a priori las dificultades y problemas políticos existentes en
“todo el país”, no alcanzará para enfrentar adecuadamente la respuesta
que en territorios y localidades, las fuerzas revolucionarias deben
ejecutar en la defensa de las conquistas sociales,
políticas y económicas alcanzadas en estas seis décadas. Las
organizaciones políticas y sociales, también las de masas, deberían
tener un nivel de decisión para que las acciones consensuadas en su
seno, se instrumenten de inmediato para el combate.
La
política hay que “hacerla” en las calles, en el enfrentamiento directo a
las ideas enemigas, esclareciendo al confundido, al honesto, teniendo
en cuenta que no se puede generalizar y que los problemas de unos no son
los de otros.
Las
visitas a los territorios por parte del Presidente y otros dirigentes
del Partido y del gobierno, se han multiplicado, para constatar los
problemas existentes y en su caso, buscar soluciones. Nuestros Delegados
del Poder Popular, los Intendentes y Gobernadores, los Secretarios del
Partido, Presidentas de las Delegaciones de la FMC, Coordinadores de los
CDR, seguramente conocen al detalle los problemas de cada territorio,
insistentemente planteados una y otra vez por sus electores y miembros
de las mismas.
A grandes problemas, grandes soluciones.
Un aspecto importante, que afecta a nuestra organización en las comunidades es su debilidad en edad y número.
El núcleo zonal es, en la actualidad, el “retiro” de los que fueron la
vanguardia revolucionaria, de los que aún mantienen la fe, y la
consistencia política, excelentes compañeros, pero de edad avanzada, que
muchas veces tienen dificultades, por problemas de enfermedad, hasta
para asistir a las reuniones, con limitadas posibilidades de orientar a
las organizaciones de masas y sociales locales, dialogar con la
población, y mucho menos enfrentar –físicamente- al enemigo.
Los
comunistas, vanguardia de las masas revolucionarias, deben militar en
la base, (mayoritariamente y salvo excepciones) en el barrio, en el
Consejo Popular en la cual habita con su familia y debe ser ejemplo, en
tanto es allí, donde se desarrolla la batalla política, la defensa de
las conquistas revolucionarias. “Atraerlos” o “sumarlos” a las
actividades políticas del núcleo zonal es una experiencia que no logro
resultados en los 90, por la sencilla razón que los “militantes de
centros de trabajo” no se sentían subordinados a la instancia municipal.
El
núcleo –zonal, o territorial- debería ser “la célula fundamental”, el
centro dirigente de la base, y allí deberían desarrollar su vida
política los militantes. Esa podría ser una decisión -casi
impostergable- en una estrategia para enfrentar no solo al enemigo, sino
el resto de las afectaciones que padecemos, incluyendo las batallas
contra la pandemia, la corrupción, la inacción y la abulia.
Por
otra parte, el trabajo político e ideológico debe proyectarse a cada
nivel del cual se trate: nacional, provincial y local. Los territorios,
regiones y comunidades tienen problemas diversos y propios y en ese
sentido debe planificarse su respuesta, que debe ejecutarse sin
dilaciones ni consultas innecesarias, proporcionando los niveles de
decisiones necesarios.
A ello se sumaría la necesidad de las organizaciones de base del Partido y la UJC de escuchar y dialogar constantemente,
comprender las críticas que se producen en el territorio, para
solucionar los asuntos que estén a su alcance, explicar cuáles no se
pueden remediar de inmediato y elevar éstos a los niveles
correspondientes en busca de soluciones a mediano plazo.
Un
comunista no debe permanecer en silencio ante una manifestación hostil,
provocadora o confusa y ello solo se logra con la militancia
comprometida en la comunidad. El pensamiento revolucionario y anti
imperialista se desarrolla en el combate contra las ideas del enemigo.
Nunca
antes en nuestra historia revolucionaria ha sido mayor el peligro de la
agresión imperialista, nunca tampoco ha sido tan fuerte y coordinada
esta ofensiva emprendida por el Imperio que pretende abiertamente y a
contra pelo de la opinión pública mundial, asesinar el proyecto
revolucionario cubano.
La
actividad subversiva es hoy un asunto de prioridad nacional, en tanto
enfrentamos una ofensiva enemiga de dimensiones sorprendentes, que
utilizan las redes sociales, agentes internos, familiares residentes en
el exterior, los medios radiales, las agencias de prensa extranjera
etc., a los fines de dañar y desacreditar el prestigio y la credibilidad
de la Revolución y al Socialismo.
Biden,
como afirmara un colega, es el mayor Trumpista que hoy existe en
Norteamérica y probablemente imbuido por la Mafia cubano americana de
Miami, se ha ilusionado con ser el Presidente que derrotara a la
Revolución cubana. ! ILUSO!!
La
emigración cubana se ha visto bombardeada e influenciada por la
propaganda enemiga y ella a su vez, se proyecta –muchas veces
negativamente- sobre familiares y amigos en el país, algo que no debe
subestimarse. Estas circunstancias influyen de manera directa en
sectores de la sociedad cubana, que sufre de penurias y dificultades y a
la cual no llega con efectividad el mensaje revolucionario, y reclama
soluciones.
La
ofensiva enemiga no ha quedado atrás y se preparan para lo que
consideran el golpe final. Nada ha concluido, en tanto las causas que
originaron las protestas y disturbios, al menos las socioeconómicas y
pandémicas, se mantienen, mientras se incrementan a través de las redes
sociales los llamados a la violencia, y la realización de todo tipo de
actividad subversiva, asegurados con presupuestos millonarios destinados
a estos fines, y el Gobierno de Estados Unidos, aprueba nuevas medidas
para continuar la agresión por todos los medios a su alcance.
El
gobierno revolucionario ha comenzado a tomar medidas que permiten
destrabar las fuerzas productivas, mejorar las condiciones de vida en
barrios marginales, favorecer la importación libre de impuesto de
determinadas mercancías y facilitar la producción agropecuaria, se
realiza un esfuerzo tremendo, tareas que deben mantener el seguimiento
critico actual. Profundizar en los errores, enmendar el camino.
A
éste aguerrido pueblo cubano, no le falta patriotismo, ni solidez
política para evaluar y analizar dificultades, errores y deficiencias,
en tanto existe suficiente reciedumbre ideológica, moral, patriótica y
cultural para discutir cualquier cuestión con argumentos
Revolucionarios, Martianos y Fidelistas: esta es la época que nos ha
tocado vivir, y la viviremos, y venceremos. Patria o Muerte. ¡!!