lunes, 26 de noviembre de 2018

Imperialismo económico


La marca España

 

En marzo de 2016, el gobierno de ladrones y corruptos encabezado por M. Rajoy (a) Sobresueldos, decidió que no se sometería al control parlamentario porque, al encontrarse  en funciones, la cámara no le había otorgado su confianza y no estaba obligado a rendir cuentas. La responsabilidad de esta matonería interpretativa correspondía a la entonces vicepresidenta, Sáenz de Santamaría, una roma franquista convencida de ser una jurista más fina que Kelsen. 

Recurrido este golpe de mano dictatorial por toda la oposición ante el Tribunal Constitucional, este órgano falla dos años y medio más tarde que el gobierno de entonces vulneró la ley.

¿Hace falta un TC y dos años y medio de deliberaciones para saber que aquella decisión era un atropello para gobernar tiránicamente? ¿No era obvio en el primer instante? El gobierno estuvo, por tanto, diez meses actuando ilegalmente, gracias a un TC complaciente que siguió dando muestras de su servilismo a los deseos de los gobernantes.

¿Y qué sucede con las decisiones tomadas en esos diez meses? ¿No son nulas? ¿No son decisiones ilegales?  ¿No hay gente perjudicada? El país entero, ¿no fue perjudicado? Con este criterio, tres ministros del PP plantaron al Parlamento e incomparecieron. Fueron Morenés (defensa), Pastor (Fomento) y Fernández (Interior), los tres con escandalazos de mala o presuntamente delictiva gestión. El de Interior por un presunto delito de organizar una policía política que ahora se demuestra (Villarejo mediante) que fue cierta.

¿Qué pasa con la justicia? ¿Qué sanción tienen los responsables? ¿Ninguna? En cualquier otro país o actividad, estos individuos, el de los sobresueldos, la ratita presumida y la colección de bergantes que formaban aquel gobierno, estarían en la cárcel.

Aquí, Pedro Sánchez, Gebrel Tarik II, nombra a la responsable de aquel atropello miembro del Consejo de Estado, con despacho y un sueldazo que tenemos que pagar todos. Por cierto, este Consejo está para asesorar al gobierno. En realidad no sirve de nada más que de retiro de lujo de un manojo de inútiles, pero, ¿en qué puede asesorar esta franquista que odia el Estado de derecho sobre el cual asesora? Y ¿qué hace la oposición que en su día presentó el recurso al TC cuando se le da la razón? ¿Nada?  Un indeseable como el Sobresueldos puede gobernar diez meses ilegalmente, ¿y no pasa nada? ¿No hay consecuencias?

Todas estas preguntas se responden negativamente. No, no va a pasar nada. Ninguno de estos va a pagar por sus fechorías. Es más, han sido todos recompensados con medallas y canonjías como la del Consejo de Estado. Y lo han sido por los que han venido después, que son iguales a ellos, esperan hacer las mismas fechorías (ya están haciéndolas) y aspiran a que los que vengan después también los premien, como ellos premian a los ladrones salientes.

¿Ven como en España no hay ninguna diferencia entre el Estado y el gobierno de turno? Es el Estado español el que es corrupto y fallido. Y los gobiernos, sean del PP o del PSOE están para que sus paniaguados chupen del latrocinio general, para encubrir los delitos de los otros y para atizar leña a los catalanes que todavía no sé cómo no nos hemos levantado ya en masa contra esta tiranía española insoportable de ladrones e imbéciles. Y no haya cuidado, Podemos y C's son iguales y, si pudieran, harían lo mismo. España está ahí para que estas bandas organizadas de delincuentes la esquilmen mientras el pueblo los vota con el servilismo tradicional de la raza.
Este es un ejemplo más de la "Marca España", ese invento de la banda para seguir robando. Porque nada hay más "marca España" que el hecho de que sea necesario crear este órgano para mentir sobre el país, ya que la propia España es incapaz de hacer nada digno de encomio. La "marca Alemania", la "marca Francia", la "marca Reino Unido" la llevan mundo adelante sus productos y sus políticos, empresarios, estudiosos; cosas y personas dignas. En España hay que montar otra carísima mentira institucional para tratar de engañar a la gente a costa del contribuyente español y dársela a dirigir a un inepto, un franquista redomado, un típico monárquico, incompetente y catalanófobo que ha hecho mangas capirotes con los dineros públicos y privados, Carlos Espinosa de los Monteros. La gestión de este individuo, retoño de la oligarquía nacional-católica española, se resume en dos puntos: atacar a Catalunya cuanto ha podido y hacer el ridículo con la presencia de España en el exterior. Y lo ha hecho tan a fondo en su incompetencia que los empresarios han tenido que contratar por su cuenta otra campaña exterior de medio millón de € para combatir el descrédito de España que este individuo no ha conseguido parar.

En un post posterior hablaremos de la gloriosa ejecutoria de este mismo personaje al que dejan bien colocado como presidente de la Mutua Fraternidad-Muprespa. Otro chiringuito de amiguismo, nepotismo, enchufismo y corrupción, en donde colocar con dinero público a una partida de compadres y comadres, todos ellos del PP o del PSOE o aledaños, con sueldos estratosféricos y pensiones millonarias a cambio de no hacer nada y contribuir a que siga esta función de saqueo del erario.
 

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