martes, 25 de diciembre de 2018

El latrocinio de las eléctricas ¿Por qué pagan tanto los españoles por una gestión eléctrica desastrosa? Pepe Galindo Infolibre


Se ha denunciado desde numerosos colectivos de todo tipo, pero la política energética en España sigue siendo desastrosa. Es la ley del más fuerte o del más corrupto. Y los más fuertes son las grandes compañías eléctricas. En tiempos del exministro Soria y del exministro Nadal la situación era peor, pero esto no se soluciona sin una ley integral. Respondamos brevemente a estas preguntas:
  1. ¿Por qué pagamos tanto en España?
  2. ¿Por qué contaminamos tanto en un país con tanto potencial renovable?
  3. ¿Cómo podemos ahorrar?
  4. ¿Qué debemos exigir a nuestros políticos?
1. ¿Por qué pagamos tanto en España?

El precio se debe a diversos factores, pero en España rige un sistema llamado “marginalista“ que, simplificando, funciona de la siguiente forma. La electricidad que se consume se produce primero con las centrales más baratas (las renovables) y con la energía nuclear (que aunque no es barata teniendo en cuenta todo, al no ser una energía fácil de apagar, hay que meterla en la red pase lo que pase). Tras esas centrales, se van añadiendo paulatinamente las más caras hasta llegar a las de gas. Pues bien, cabría pensar que pagamos poco por las energías que son baratas, pero no. El sistema en España hace que paguemos toda la electricidad al precio de la central más cara, aunque esta produzca una mínima parte. Este sistema de España se ha comparado con comprar sardinas a precio de caviar, o con ir al supermercado y pagar todos los productos al precio del más caro.

Este aspecto explica las ingentes ganancias de las tres grandes eléctricas, las cuales se llevan el 90% del mercado y ganan 10.000 euros limpios por minuto. Es un misterio por qué la gente no se cambia en masa a empresas 100% renovables y que son, además, más baratas.

Otro aspecto clave son las centrales hidroeléctricas. Son obras ya amortizadas, que usan agua pública y cuya producción eléctrica es extremadamente barata, pero la pagamos muy cara (por lo dicho más arriba). Los beneficios van a empresas privadas. En España pagamos por la electricidad hidroeléctrica un 600% más de lo que cuesta. ¿Qué industria tiene tanto margen de beneficios?

El problema de las hidroeléctricas tiene una solución sencilla. Dado que son concesiones por un determinado número de años, la solución es tan simple como no renovar esas concesiones para las centrales que vayan caducando. Así, el control de esas centrales (y sus beneficios) pasarían a manos públicas, con lo que se podría garantizar una mejor gestión (sin especular como han hecho Iberdrola y Endesa) e incluso abaratar el recibo de la electricidad. Si el lector tuviera una central hidroeléctrica, pagaría menos por la electricidad. Pues bien, si recuperamos las hidroeléctricas, todos podremos pagar menos, o bien, dedicar esos recursos a fines sociales, como la pobreza energética, por ejemplo. Algunos dicen que las centrales no se gestionarán bien desde lo público, pero en España ya hay centrales hidráulicas publicas y funcionan mejor que antes. Es obvio que no se puede evitar que las empresas privadas miren su propio beneficio antes que el beneficio de la sociedad, pero en el sector público sí se puede evitar con controles adecuados. Obviamente, la electricidad no puede ser muy barata porque la gente despilfarraría un recurso tan valioso, pero tampoco tiene sentido que esos beneficios queden en manos privadas.

Otro aspecto esencial en el recibo de la luz es la parte fija del recibo, es decir, esa que no depende de nuestro consumo o, en otras palabras, esa que tenemos que pagar aunque no gastemos nada.

En España esa parte fija es muy alta y, por tanto, ahorrar electricidad no supone un ahorro económico significativo. Se debe abaratar mucho la parte fija aunque sea a costa de encarecer la parte variable. Esto hará que ahorrar electricidad sea más interesante y que la gente perciba que reducir el consumo supone ahorrar un buen dinero. No se debe usar el recibo de la luz para penalizar los pisos vacíos (que pagan a las eléctricas esta parte fija tan abultada aunque su consumo sea cero). No es una medida justa y se pueden usar otros mecanismos (el padrón y otros datos).

Hay aún más razones por las que pagamos tanto por la electricidad en España:

  • 18.000 millones de euros se han pagado a las eléctricas en concepto de “pagos por capacidad”, según Greenpeace. El carbón y el gas se llevan casi todos esos millones. Si no sabes lo que son los pagos por capacidad, Greenpeace te lo explica en un vídeo muy breve, que además explica porqué no son necesarios.
  • Por el concepto de interrumpibilidad pagamos unos 700 millones al año, que se llevan algunas empresas por la remota (casi nula) posibilidad de cortarles la luz si hubiera exceso de demanda. En la práctica no se corta la luz por aumentar la demanda dado que España tiene exceso de centrales de carbón y gas. Esto se ha convertido en una subvención encubierta a las empresas, y algunas de ellas amenazan con cerrar y despedir a los trabajadores si se les cortan esos millones.
  • José María Aznar y Rodrigo Rato (este último en prisión por la estafa de las “tarjetas black“) frenaron la subida de la luz cuando estaban en el gobierno con una idea tan absurda como aplazar el pago. Pidieron un préstamo a nombre de todos los españoles. Aún hoy seguimos pagando esa feliz idea. ¡Qué fácil es endeudarse cuando pagan los contribuyentes!
  • Los CTC (Costes de Transición a la Competencia) fueron utilizados por Aznar para regalar a las eléctricas 8.663 millones. Pero además, se pagaron 3.400 millones de más que no fueron reclamados por ningún gobierno, ni del PP ni del PSOE. En cuantía económica, esto supone el récord de corrupción en España. Aznar acabó trabajandopara Endesa (por las puertas giratorias, no por sus grandes conocimientos en el sector eléctrico).
  • Otros gastos: ayudas al carbón, demandas internacionales por los recortes a las renovables, gastos en la gestión de residuos radiactivos, gastos sanitarios por la contaminación del carbón…
2. ¿Por qué contaminamos tanto en un país con tanto potencial renovable?

Aparte de lo ya dicho, en España no hay aún una buena ley que anime a la instalación de energía solar para autoconsumo. Afortunadamente, ya no está vigente el impuesto al sol de Rajoy, pero la electricidad que los paneles de autoconsumo doméstico vierten a la red sigue regalándose, lo cual no contribuye a que se instalen más paneles solares. La electricidad sobrante se debe pagar al precio de mercado a la hora en la que se vierte. Con los nuevos contadores eso es muy simple y haría que se instalara más energía solar por parte de gente corriente. Muchos países ya tienen sistemas similares, como el llamado balance neto.

Aún así, ciudadanos normales ya están instalando sus paneles solares, porque con unos pocos cientos de euros basta para ahorrar dinero y ser activistas por el clima. Instalar paneles solares en tu casa es una de las cinco simples acciones que están cambiando mucho el planeta. Además, no olvidemos la energía solar térmica (para agua caliente) que ahorra mucho y no tiene los problemas de la fotovoltaica (para electricidad).

Por otra parte, las centrales de carbón se deben cerrar con la mayor urgencia y las nucleares cuando caduquen sus permisos, sin extender su producción ni un minuto más. Si las nucleares no generaran basura radiactiva de millones de años y no tuvieran riesgos tan graves, serían muy baratas. Pero no es así. Si el antiguo Egipto hubiera usado energía nuclear, aún hoy su basura nuclear generaría costos y preocupaciones. Si se piensa en las siguientes generaciones, la energía nuclear es una auténtica barbaridad. Alargar la vida de una central nuclear 8 años, eleva el coste en residuos 769 millones de euros. ¿Es barato? ¿Es limpio?

También se debe incrementar de forma decidida en España la energía geotérmica, la aerotérmica y la eólica, pero prestando atención para evitar sus inconvenientes (daños a las aves, por ejemplo).

3. ¿Cómo podemos ahorrar?

Hay unas medidas básicas para ahorrar electricidad:

  1. Mucha gente tiene más potencia contratada de la que necesita y eso encarece mucho la parte fija de cada factura. El valor adecuado depende de cuánta electricidad consumas en tu hogar “a la vez”. O sea, si quieres poner el horno, la lavadora, el aire acondicionado y la secadora, todo a la vez, necesitarás contratar bastante potencia, pero casi todo el mundo puede organizarse para no necesitar poner todo eso a la vez. Para un hogar normal la potencia adecuada suele estar entre 3 y4 kW. Si en tu factura tienes más, deberías pensar si puedes bajar esa potencia. Las compañías eléctricas deberían informar de la potencia óptima para cada cliente, porque ellas lo saben.
  2. No te fíes de los comerciales de las grandes eléctricas. Ofrecen grandes descuentos, porque suelen esconder engaños: te dicen que te rebajan un buen porcentaje, pero esconden que ese porcentaje es solo de una parte mínima de la factura o solo por unos pocos meses, por ejemplo. Hay que estar atentos porque estos comerciales están poniendo puestos en la calle o en centros comerciales.
  3. El bono social es una tarifa especial para familias en apuros. Mucha gente no lo sabe y no lo pide. Otros reciben las ayudas sin merecerlas, como las familias numerosas de rentas altas. Las recientes mejoras son sustanciales pero tienen carencias graves como esa. Los costes se pagan entre todos (no las eléctricas, porque la justicia les dio la razón).
  4. Piensa si el tipo de tarifa con discriminación horaria te hace ahorrar: Si consumes en horario barato al menos el 30% de la electricidad, entonces te compensará. El horario barato son 14 horas al día que incluyen el final de la tarde, la noche y la mañana, mientras que el horario caro son las 10 horas centrales del día.
  5. En la Cadena Verde encontrarás más ideas para ahorrar con una vida ecológica.
4. ¿Qué debemos exigir a nuestros políticos?

La regulación eléctrica en España es pésima, llegando a extremos de putrefacción con los ministros Soria y Nadal (lea esos enlaces si quiere comprobar cientos de razones para esa afirmación). A pesar de todo, los ciudadanos no debemos rendirnos y hay algunas exigencias elementales que tenemos que hacer llegar a los que gobiernen:

  1. Exigir que las hidroeléctricas vuelvan a manos del Estado en cuanto caduquen las concesiones, tal y como pidió el Observatorio de la Sostenibilidad. Además, debemos exigir transparencia en su gestión.
  2. Exigir que se reduzcan los pagos por capacidad y los pagos por interrumpibilidad.
  3. Exigir que se regule bien el autoconsumo para que se pague un precio justo por la electricidad que se vierte a la red eléctrica y para que se simplifiquen aún más los trámites de instalación.
  4. Exigir que se baje drásticamente la parte fija del recibo, aunque sea a costa de subir la parte variable. Esto es un mecanismo que, bien empleado, puede servir para fomentar el ahorro energético y moderar la factura final.
  5. Exigir que se haga una auditoría y que se acaben las puertas giratorias y los privilegios a las grandes eléctricas.
  6. Exigir que se cierren las centrales de carbón a la mayor brevedad y las nucleares en cuanto caduquen.
  7. Exigir que se fomenten más las renovables, pues como dice Javier García Breva, “la mayor participación de las renovables en el sistema rebaja los precios de la energía y la falta de renovables los encarece”.
Sabemos que luchar contra el poderoso sector eléctrico en España es una lucha complicada, pero se han ganado ya muchas batallas y el “monstruo” de las fósiles y las nucleares está herido de muerte. Los ciudadanos exigen estos cambios. Sin embargo, no tiene sentido exigir que se fomenten las renovables y estar pagando a empresas que tienen energías sucias. En tu factura eléctrica pone el origen de tu electricidad. Si no es 100% renovable, cambia de empresa eléctrica (pagarás menos y no estarás contribuyendo a todos los problemas que hemos mencionado). 

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