viernes, 5 de mayo de 2017

El costo de la no solidaridad (Parte III y final) ¿Por qué somos internacionalistas? Por Javier Gómez Sánchez por La pupila insomne javiergosanchez09@gmail.com

El costo de la no solidaridad (Parte III y final) ¿Por qué somos internacionalistas? Por Javier Gómez Sánchez

por La pupila insomne
Llamar ¨misiones internacionalistas¨ a los contratos médicos como parte de los intercambios, no es tergiversar su sentido, es elevar su gesto. El médico que voluntariamente cumple uno de esos contratos, recibe un pago, es cierto, pero si lo hace de manera consciente recibe también otra compensación que no todos son capaces de apreciar. Como también, las iniciativas solidarias, luego requieren de una base logística, organizacional y financiera para sostenerse en el tiempo.
Por eso las Organizaciones internacionales y regionales de la Salud han apoyado materialmente los proyectos cubanos de ayuda médica. Como los gobiernos suscriben acuerdos para su sostén. Esos acuerdos, son en sí mismo, internacionalistas. Los ayudan a desarrollarse, a tener personal calificado en las áreas en que Cuba puede prepararlos y que les permite como gobiernos, impulsar programas de la Izquierda verdadera y al Socialismo del Siglo XXI a ganar las mentes y los corazones de los latinoamericanos.
Los que tratan de hacer ver el pago de las misiones como una disminución de la dignidad de estas, lo que pretenden es debilitar la imagen de los sistemas de sustento que nuestros países, con gobiernos y organizaciones, han creado para sostener, organizar e institucionalizar el internacionalismo.
Saben que sin eso, la solidaridad que diría condenada a ser por siempre un mero acto ocasional de caridad.
¿Por qué no critican el carácter económico internacional del turismo? No critican que gracias a la diferencia del Primer y el Tercer Mundo, un  holandés o un belga, vengan a nuestras playas a tomar el sol y dejen algo,  pero cuando un médico cubano va a otro país a trabajar y recibe algo material  por haber un sustento económico para ello, ahí si llueven las críticas.
Los que intentan manchar la vocación internacionalista de Cuba, señalando que hoy nuestra mayor entrada económica es la ¨exportación de servicios médicos¨, lo que quieren es quitarnos en nuestras mentes uno de los mayores logros del desarrollo científico, económico y social, alcanzado por la Cuba socialista e inimaginable en una Cuba capitalista.
Si hace 50 años no nos perdonaban que hiciéramos una revolución socialista, lo que no pueden perdonarnos a estas alturas es que hayamos logrado dejar de ser un país cortador de caña, para ser un país turístico, y para luego llegar a ser un país que vive del trabajo científico.
¿Cómo un país, bajo un bloqueo financiero, comercial y tecnológico, ha podido inventar vacunas contra el cáncer y venderlas? ¿Ha fracasado el modelo cubano? ¿El proyecto cubano ha sido realmente un fracaso, como llegan a decir incluso figuras de la cultura nacional que han hecho una obra y han tenido un público dentro de ese proyecto?
Por eso están los que dan publicidad a esas afirmaciones de ¨fracaso¨, y nos prefieren llevando daiquirís en la arena de una playa, ya que no nos han podido tener cortando caña, que tras el lente de un microscopio (Con todo respeto a los trabajadores del azúcar y del turismo, gracias a los cuales se han podido comprar esos microscopios)
El dinero que se recauda por acuerdos con intercambio financiero a partir de créditos bancarios entre países de Tercer Mundo, es el que permite a largo plazo que el Estado Cubano como estrategia socialista en colaboración con otros gobiernos visionarios, desarrolle la investigación científica, la producción de biotecnología, la capacitación masiva de especialistas médicos de Cuba y de otros países, y que esos beneficios fluyan, se intercambien y se multipliquen.
Eso solo lo hace una visión socialista del desarrollo tecnológico, de la vocación humanista de la investigación, de la planificación socialista de la relaciones entre economía y bienestar, y de la búsqueda de establecer sistemas de trabajo en aras de ese desarrollo más allá de las fronteras nacionales o regionales.
Sin esa visión humanista e internacionalista, no existirían Misiones Médicas, ni Escuelas Internacionales, como tampoco ALBA, ni CELAC, ni Caricom, pero tampoco existiría ONU después de una Segunda Guerra Mundial imperialista, ni hubiese existido Liga de las Naciones después de la Primera, todas esas han sido respuestas de la humanidad a la fase superior del capitalismo: el imperialismo.
OEA sí, la OEA si hubiese existido, y OTAN, y ALCA, y… 
El envilecimiento del acto internacionalista, es una intención permanente de la contrarrevolución, que quiere ensuciarlo todo con la misma suciedad en la que se revuelve.
Y para aquellos que piensan en ¨costos¨, y que creo que en este texto espero haberles aumentado su visión ¨costosa¨ del internacionalismo, ya antes se han dicho algunas palabras:
             ¨Ahora, la otra cara de la moneda: ¿Qué habría sido  de nuestra Patria y de nuestra Revolución sin el internacionalismo? ¿Qué es lo que hemos hecho nosotros por los demás, comparado con lo que los demás han hecho por nosotros en tantos terrenos? Por eso la consigna es precisamente saldar nuestra deuda con la humanidad. Desde el armamento con que nosotros nos hemos defendido. ¿Cuánto vale, cuánto vale todo eso? ¿La cooperación económica que hemos recibido nosotros? Pero no me gusta usar mucho ese argumento, porque no es un argumento comunista, puede ser un argumento lógico, dialéctico, pero no es comunista. Sirve sin embargo para los no internacionalistas, para que entiendan mejor; no es un argumento para internacionalistas.
              Una conciencia internacionalista implica la renuncia a los chovinismos implica combatir los egoísmos  nacionales, porque el egoísmo nacional, no tiene nada de marxista, no tiene nada de leninista, nada de comunista.
               (IV Congreso de la UJC, Teatro Karl Marx, 4 de abril de 1982)
               Hay algunos que se han atrevido, incluso, a cuestionar el espíritu y el heroísmo internacionalista de nuestro pueblo, lo han criticado, esa es la esperanza yanqui, que surjan corrientes antiinternacionalistas en el seno del pueblo para debilitarnos.
              (XXXII Aniversario del Desembarco del Granma, Plaza de la Revolución. 5   de diciembre de 1988)   
No creo que sea necesario decir a quién pertenecen esas palabras.
Para aquellos que puedan dar poca importancia a nuestra defensa solidaria con Venezuela, los que la reducen a una relación económica y petrolera, incluso para los que olvidan que junto a Guiteras murió un venezolano. Habría que explicarles el porqué de nuestra matraca solidaria venezolana, ecuatoriana, boliviana. La señal más importante de que este es el momento en que más debemos acercarnos a Venezuela, a Ecuador, a Bolivia, a cada gobierno latinoamericano y del mundo que quiera acercarse a nosotros, está escrita en un documento. No fue emitido en Cuba, ni en ninguno de esos países. Fue emitida en Estados Unidos y parecería un documento con una intención positiva.
Una carta firmada por militares estadounidenses retirados y dirigida al presidente Donald Trump. Fíjense en la jugada: En medio de la atmósfera mundial de los ataques de Trump con misiles contra Siria y de fuerzas navales hacia Corea del Norte, de pronto ocurre un gesto respecto a Cuba, receptivo por parte de un presidente cuya administración no ha mostrado mucho interés en el tema cubano y presentado por un grupo no de cualquier cosa, sino de militares ¡Qué casualidad!
Así dice la carta:
¨Garantizar la estabilidad económica de Cuba servirá a los intereses de seguridad en el hemisferio occidental, especialmente teniendo en cuenta los desafíos que enfrentan algunos de nuestros vecinos en América Latina. Al aumentar el flujo del comercio y de la información, vamos a empoderar a la población cubana para determinar mejor su propio futuro. Reconocemos que el régimen actual debe hacer más para abrir su sistema político y el diálogo con el pueblo cubano. Pero, si no somos capaces de participar en lo económico y político, lo cierto es que China, Rusia, y otras entidades cuyos intereses son contrarios a los Estados Unidos llenarán el vacío. Tenemos ahora la oportunidad de completar y consolidar esta estrategia
Completando la reapertura de las relaciones diplomáticas con Cuba se proporcionarán beneficios de seguridad nacional a largo plazo a los Estados Unidos. Finalmente se asegurará nuestra “Tercera Frontera.” Se remodelarán nuestras relaciones en toda América Latina, con el aislamiento de nuestros adversarios. Como un asunto de seguridad nacional, instamos a nuestros líderes elegidos para continuar con el proceso de normalización de relaciones con Cuba y no dejar que el impulso se desvanezca¨
¿Qué conclusiones podemos sacar de la lectura?
1-Cuba, a pesar del bloqueo norteamericano vigente aun en este mismo momento, es capaz  y tiene posibilidades y atractivos para relaciones comerciales más allá de Estados Unidos.
2-Lograr que Cuba cambie su carácter socialista, y paralelamente presentar como recompensa  facilidades norteamericanas para un bienestar económico, es enviar una señal a otros países, especialmente a Venezuela.
3-Crear situaciones diferentes, de garrote y zanahoria, seria intentar un distanciamiento entre Venezuela y Cuba, como entre otros países de la región.
La carta deja vislumbrar algo (un factor común que evidencia, no una diferencia de política demócrata-republicana, sino una continuidad) que de desarrollarse podía llamarse Doctrina Obama-Trump, donde el presidente de turno juega a ser el policía bueno con determinado país (Cuba) y el policía malo con otros (Venezuela, Siria). Viene de los vaivenes de la política del Gran Garrote a la del Buen Vecino, de la del Patio Trasero a la Alianza Para el Progreso.
Hay que chuparse el dedo para creerse que esa carta y su revelación pública se trata de una simple iniciativa de un grupo de militares retirados, que se les ocurrió dejar por un momento de jugar golf y escribir una carta a su Presidente (No se hace pública una carta para prevenirlo de un ataque contra Siria, ni contra Corea del Norte, si las hubiera como las recibió Bush sobre Irak ¡Lo que salta de pronto es una carta hablando de Cuba!)
Lo que hay detrás de esa carta son las intenciones de que el acercamiento de  Cuba y Estados Unidos signifique un alejamiento-por pérdida de argumentos y cambio de contexto- de Cuba con otros países. Que producir diplomáticamente una ¨Cuba norteamericana¨, lleve a una Cuba menos latinoamericana.
Los planes para Cuba son convertirnos en lo que fue Costa Rica para Centroamérica, en lo que fue el Chile post Allende del ¨milagro económico¨, en lo que fue la Europa del Plan Marshall frente a la Europa Socialista. En lo que fueron Japón y Corea del Sur frente a China y Vietnam.
Reubicar a largo plazo a Cuba en el mapa geopolítico del mundo. Un plan diseñado para 3 o 4 administraciones norteamericanas más. Quieren convertirnos en una vitrina de la recompensa por la rendición pero nosotros tenemos nuestros planes de nuestro proceso histórico.
Lo más aventurado de esas intenciones es pretenderlo con la nación que surgió de la visión que está recogida en una frase que puede leerse en su principal aeropuerto. Tal vez los diplomáticos norteamericanos nunca se han fijado o no la han entendido:
¨Patria es humanidad¨

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