martes, 13 de diciembre de 2016

Un tatuaje. Por Víctor Angel Fernández

Un tatuaje. Por Víctor Angel Fernández

Hace unos años, el caricaturista Tomy, nos legó una de sus magníficas creaciones.
Les recuerdo el hecho. Se habían puesto de moda las impresiones gráficas en las piezas de vestir, ya fuera con variantes de nuestros símbolos nacionales o con las caras de varios de nuestros más preciados líderes.
La obra que Tomy dejara para la posteridad, nos mostraba a un joven quitándose la camisa con la obra serigráfica, mientras que en el centro del pecho, se descubría, ya no la impresión en tinta para una prenda de ropa, sino el tatuaje de la imagen del Che sobre la piel juvenil.
chetomyHoy, luego de la dolorosa partida de Fidel, hemos visto imágenes de todo tipo, ya fueran impresas o las muestras humanas de rostros de mujeres y hombres, no sólo en Cuba, sino en todo el mundo, expresando su profundo sentir por la irreparable pérdida.
Pasarán los días, poco a poco iremos volviendo a una “normalidad” que entrecomillo, pues nadie la hubiera querido y que creo, ya nunca será normal. Ni siquiera el tiempo, el implacable, el que pasó, como ha dicho el poeta, será capaz de extender su velo sobre el recuerdo.
Entonces, con inmenso respeto, pido pasar esos recuerdos y todas esas expresiones, no sólo a formar parte de imágenes móviles o estáticas, sino a dejárnoslas grabadas muy dentro del cuerpo, en el corazón de los románticos o en el cerebro de los más materialistas. Creo que ese es el homenaje que le debemos al hombre que ha partido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario