sábado, 30 de junio de 2018

Conceptualización y praxis socialistas. Por Orlando Cruz Capote por La pupila insomne

Las conceptualizaciones teóricas y las acciones prácticas, que deben ser dialécticamente coherentes y concordantes en el organismo social, tienden a confirmarse con cierta relatividad en la realidad para la que están concebidas, conduciendo a la interpretación diversa, omisión (in)-voluntaria, evasión y distorsión de los contendidos y formas de las proyecciones programadas, al variar su pronosticada aplicación en la praxis concreta, sin importar en demasía las líneas estratégicas, tácticas e intenciones establecidas de antemano, ni siquiera aquellas que conlleven ideas de re-creación y renovación de probables mejoras públicas y designios positivos de la voluntad de los decisores políticos con el apoyo democrático de las masas populares.
Porque en el terreno de lo social, las teorías y prácticas si no son sistémicas estructuralmente, y aun siéndolas, suelen adentrarse en complejas contradicciones, dudas y perplejidades como consecuencia de las heterogéneas interacciones de la vida real, que no solamente son económicas y sociales, sino que abarcan todo el abanico multicolor de la realidad societaria: el ser humano individual y colectivo, en conjunto armónico con la naturaleza, además de las convenciones reglamentadas y normadas, jurídicas, estéticas, morales, éticas, axiológicas, normativas, simbólicas; así como las costumbres, hábitos, mitos, ritos, creencias y las formas representativas que asumen los imaginarios sociales tan variados. Además, las irregularidades y los caos casuales y casuales, que no estaban pronosticados.
Incluso, algunas intersubjetividades, comprendiendo que lo objetivo no está ubicado como un ente aparte o exterior como lo explican algunos textos filosóficos vulgares, actúan dentro y fuera de las institucionalidades establecidas, porque no todo puede ser abarcable desde el ángulo institucional por la rigidez y pesadez que estas asumen (las instituciones), ya que la sociedad también funciona con lo que se autoconstruye en su propio seno, y cuando la disfuncionalidad sucede, regularmente, no debe considerarse como un error de la política elaborada, sino como un insuficiente diálogo entre las ciencias sociales y los decisores políticos, y una limitación de la política si no ha reparado que la vida social transcurre de ese modo, en los bordes y vórtices de los marcos institucionales establecidos.
Por supuesto, si las instituciones y organizaciones, no sólo las estatales y públicas, sino las privadas, mixtas, cooperativas, comunales, sindicales, personales, formales e informales, entre otras, no estuvieran caracterizadas por la presencia del burocratismo, instrumentalismo y el formalismo sería más fácil precisar esos movimientos reales y usuales del cuerpo societario, en sus partes y en su conjunto, sin fracturas, porque algunos son visibles, otros lamentablemente no tanto, pero también suelen ser invisibilizados, y porque demás en algunas ocasiones no son valorados en toda su multidimensión.
De igual forma, la nunca directa correlación acontece entre teoría y práctica por la posible absorción crítica o acrítica en el entorno sociocultural acumulado y el que se reconstruye por las propias prácticas revolucionarias, acertadas y deformadas, por el explotador y opresor del capitalismo interno/externo y un socialismo en construcción, aun defectuoso, (1) aunque este último debe tratar de fomentar sin mutilaciones las libertades físicas e intelectuales, ya que posee una indiscutible potencialidad para el pleno desarrollo humano.
La direccionalidad inducida se entreteje asimismo, con los factores internos / externos, previstos e imprevistos, como la explosión de inevitables y no calculadas crisis capitalistas económicas mundiales con su enorme repercusión, (2) los vaivenes de las bolsas de valores internacionales, las baja en la tasa y rentabilidad media de las ganancias de las transnacionales, las cambiantes regulaciones del cambio del dólar (moneda fuerte internacionalmente), la especulación en los mercados bursátiles, la ambigüedad constante de los precios de los productos-mercancías en el mercado global, los ciclones, las sequías, el cambio de los patrones climáticos, entre otros tantos fenómenos recurrentes, al que se suma en el caso cubano, la enemistad del establishment de los EE.UU., y las ambigüedades de quienes asumen la presidencia en ese vecino imperialista.
Al unísono, se entrelazan con las múltiples subjetividades de los diversos viejos y nuevos actores sociales, incluidas las clases sociales y las copiosas estratificaciones que asumen y sus heterogéneos propósitos; las siempre presentes indeterminaciones, las bifurcaciones y los procesos emergentes, por lo que acontecen disímiles apropiaciones de tales pensamientos y accionares de acuerdo a los intereses, posibilidades y las capacidades culturales adquiridas por los agentes del cambio, produciéndose una alteración, a veces sustancial, de la planificación indicada. (3) En tal caso, el plan preestablecido, su conceptualización e implementación se debe reamoldar, rectificar y modificar de manera inteligente, sentipensante y urgente, para que no prosigan las desarticulaciones e incongruencias, con el fin de evitar traumatismos y efectos indeseados.
Tal parece suceder al proceso de implementación de las políticas de actualización del modelo económico y social cubano, (4) cuyo fin es conducir hacia un socialismo próspero y sostenible, además de independiente, soberano, democrático, a lo que se ha de sumar el carácter antimperialista del proyecto.
Aunque pensado para llevarse a cabo sin prisa, pero sin pausa, los derroteros de las mismas han encontrado innumerables retos y ritmos menos acelerados que los ambicionados. Los enormes esfuerzos en el terreno de solucionar las problemáticas económicas no se han traducido en los resultados esperados. Porque, “…en las condiciones de nuestro socialismo imperfecto, [afirmó Raúl Castro] a causa de insuficiencias propias, muchas veces dos más dos da como resultado tres.” (5)
En algunas instancias públicas, ya sean partidistas, laborales, institucionales, estudiantiles, juveniles y barriales, donde se discutieron amplia y profundamente los documentos, existió la sana preocupación que no se expusiera diáfanamente hasta dónde había llegado el proceso revolucionario socialista cubano en más de medio siglo, tal como lo realizado en los Informes que el Comandante en Jefe Fidel Castro rendía a los congresos, en el Programa del Partido Comunista de Cuba confeccionado 1986, cuyo antecedente fue la Plataforma Programática de 1975, (6) que por decisiones, quizás no bien razonadas, tales programas dejaron de funcionar, a pesar de poseer una interesante perspectiva holística para su tiempo y los venideros.
Aunque, esos documentos están nombrados en la introducción de los documentos de la actualización, como también ‘La historia me absolverá’, se conoce que no ha sido posible reeditarlos por lo que parte de la población no los tiene, no los domina y, otra parte de la misma, no los recuerda.
Desde otro ángulo del asunto y su análisis, la militancia partidista, sindical, la de los barrios, desconoció qué planteamientos se habían realizado por los militantes que pertenecían a otros núcleos y colectivos, por lo tanto, no se pudo realizar una comparación cuantitativa y cualitativa de cuales ideas, diagnósticos, proposiciones, criterios se reiteraron y manejaron a nivel local, municipal, provincial y nacional.
Tampoco se supo cuáles fueron los criterios para que no fueran tenidos en cuenta, salvo aquellos que se manifestaron por una tendencia procapitalista y contrarrevolucionaria. Aunque esa información la acumuló la máxima dirección de la Revolución, por el procesamiento realizado por el Centro de Estudios Sociopolíticos de Opinión (CESPO), no fue del conocimiento público, tampoco de la militancia.
Habría que volver a revisar esa documentación para poder encontrar, si existe, argumentos que pudiendo haber sido desechados en ese instante podrían recuperarse si su madurez y validez son viables y factibles.
A pesar, de no ser concebidas como una transformación estructural integral -entiéndase reestructuración profunda- (7) y si como una serie de reformas, aunque el término no se utilice en el discurso político, contienen si mismas una racional y radical reformulación con respecto a lo que se estaba realizando con anterioridad. Algunos antecedentes de los actuales cambios estuvieron experimentándose en la década de los 90 y principios del siglo XXI, aunque las ‘marchas’ y ‘contramarchas’ en su devenir, no lo dejaron alcanzar su consolidación como programas políticos y socioeconómicos estables. (8) Sin olvidar que, la economía, una ciencia humana e inexacta, tiene relación biunívoca, aunque directa, con la sociedad, las estructuras clasistas, las relaciones de poder, la política y un vínculo inequívoco con valores y concepciones del mundo en general, y con un espíritu de nación en particular. (9)
Y no se trata de empezar siempre de nuevo, que es un pensamiento típico de la mentalidad propia del subdesarrollo, sino que hay que introducir en el reto de las estrategias políticas la recuperación de la memoria histórica, el conocimiento científico que pueden aportar las ciencias sociales transdisciplinariamente, pero complementarlo con otros conocimientos de la ciencia formal, léase las manifestaciones artístico-culturales, el arte y la literatura, los saberes experienciales populares, los saberes asociados a la praxis, la oralidad y la cotidianidad del sentido común del ciudadano, (10) así como los imaginarios, la comunicación, la cultura y lo simbólico. (11)
Todas con sus errores y aciertos, pero analizando críticamente cuáles son las experiencias positivas que se han extraviado en el tiempo, en una desatención que está dada, erróneamente, por una falta de sistematización y subestimación de lo que se ha hecho, a veces por la forma improvisada y empírica, hasta pragmática, en que se ha acometido, pero que es un pensamiento y quehacer acumulativo que no se podrá menospreciar.
Por lo que es necesario recobrar la teoría marxista y el pensamiento crítico, no sólo en su valor cognoscitivo, sino en su imbricación natural con la práctica, las cuales acompañan los procesos de transformación y están en el centro de ellos, sin intervenciones impositivas, sino bebiendo de las enseñanzas y experiencias que surgen en su entorno.
En este sentido, las transformaciones actuales enmarcadas en el terreno socioeconómico esencialmente, desafían, en no menor grado, las viejas prácticas de un ‘socialismo de Estado’ que predominó, y continúa haciéndolo, por el relativo mimetismo subyacente, del referente histórico prosoviético y este europeo, el cual no ha sido sometido a una crítica rigurosa y examen de conciencia en el discurso político, en más de cincuenta años de proceso transicional socialista, con la introducción de las nuevas propuestas descentralizadoras, entre otras muchas, en un complicado entorno nacional, regional e internacional. (12)
Al decir de la socióloga cubana Mayra Espina, la orientación fundamental hacia la recuperación de la sustentabilidad económica del proyecto socialista es una meta pertinente y decisiva, porque sin sustentabilidad económica no hay proyecto social.
Sin embargo, agrega, que no parece conveniente violentar el carácter sistémico de lo social y asumir una lógica de intervención-transformación por etapas o esferas fragmentadas, donde primero se actúa sobre lo económico y después sobre lo demás, donde lo social queda como preservación de conquistas y lo político más bien pareciera que no está urgido de cambios, cuando es todo lo contrario, sin mellar las bases del socialismo nacional. (13)
El politólogo Juan Valdés Paz, por su parte asevera que, “…uno de los grandes retos que tenemos para superar la sociedad actual, es el tema de plantearnos no solamente reformas económicas, sino reformas en todas las esferas, que den lugar a un mayor desarrollo democrático.” (14) Porque, según este autor, no se trata solamente de enunciar la consigna acerca de un ‘socialismo próspero y sostenible’, sino que esta se concientice y forme parte, a través de un debate serio y minucioso, en una cultura de masas, en un discurso hegemónico ya que, al final, en “…todas las esferas nosotros tenemos que asegurar la hegemonía de la cultura socialista, o si no habremos perdido; la oposición y el disenso tienden a agruparse donde precisamente la hegemonía socialista es más débil.” (15)
Lo que presupone un cotidiano proceso de re-formación y reeducación ética-política y cultural, también económica, ideológica y jurídica de los hombres y mujeres que deben repensar y rehacer el socialismo no sólo desde el ángulo individual, sino desde una arista consciente colectivista y solidaria.
Entonces, si el socialismo está lejos de haber sido transitado o construido en Cuba, más bien se reinicia o continúa en circunstancias históricas más complejas, tal empeño constituye por fuerza un HOY, aunque los tiempos para su afirmación sean de mediana y larga duración. No obstante, no se puede dejar al libre quehacer del desarrollo de las fuerzas productivas, bajo una visión economicista, con el signo inexorable del mercado que debe ser regulado por el pueblo, no sólo por el Estado, con el fin de robustecer y hacer más eficiente al país desde el punto de vista económico, con el fin de alcanzar el bienestar común, para luego retornar y repensar ideopolítica y culturalmente el socialismo. (16)
Los peligros relacionados ante estas tardanzas, como los comportamientos desideologizadores y de conservatizaciones latentes en la sociedad, nos compulsan a relanzar la persuasión y seducción de una teoría filosófica, política, ética y estética marxista y de otras escuelas de pensamiento que puedan aportar al empeño, (17) para la reconstrucción de la práctica socialista en el cuerpo societal desde otras perspectivas, con novedosos códigos informativos-comunicacionales y métodos democráticos de masas, esencialmente participativos desde abajo, con una impronta cultural-civilizatoria de liberación socialista y comunista, contrahegemónica y antistemica al capitalismo.
Por lo que, la construcción socialista es un proceso ad infinitum de construcción/desconstrucción de conocimientos (científicos), teorizaciones y conceptualizaciones tan necesarias como la constante práctica revolucionaria transformadora que se constituye en el criterio de la verdad, siempre aproximada y nunca completamente reflejada o captada.
I
La experiencia de siete años, desde el 2011 hasta el 2018, ha demostrado que la implantación de un nuevo sistema de dirección social, económica, política y jurídica en el infinito tránsito socialista es una tarea sumamente complicada cuando se trata de mantener una dirección política, socioeconómica y cultural óptima, cuando menos eficiente, ya que no se puede dar por terminado un nuevo sistema si no se ha dado cuenta crítica del anterior, que conllevaba al análisis histórico-político explícito y comprensible de lo logrado, ya fuera satisfactorio, regular e impropio, así como tampoco se realizaron los balances adecuados acerca de los puntos de partida, algunos negativos, que precedían al actual modelo, los que continuaron agravándose -como el panorama de crisis social, económica y de valores-, y los que lograron consensualmente la estabilidad-gobernabilidad política, entiéndase la Unidad en la Revolución, en el levantisco espacio tiempo del Período Especial. (18)
De igual forma, debían extraerse críticamente las lecciones y experiencias que podían retomarse, aquellas que debían abandonarse y las nuevas vías para solucionar las contradicciones socioeconómicas, políticas y culturales que se fueron acumulando: envejecimiento de la población, bajas tasas de fecundidad y natalidad, la movilidad social, por ende, la laboral, el crecimiento del movimiento migratorio, el aumento de las desigualdades e inequidades sociales (de género, raciales, etáreas, sectoriales, ramales, territoriales, etc.), entre otras, que crearon un escenario nacional, que se conformó de manera completamente diferente al de las décadas precedentes; asimismo debe diseñarse el cronograma, la gráfica, con cierta exactitud, de los componentes, con los rótulos y la función de cada uno de ellos en un orden establecido, pero con una dialéctica de síntesis integral y totalidad. (19)
La fragmentación y las deficiencias en la integralidad no son buenas consejeras para llevar a cabo el cambio propuesto, con el fin de que no se creen shoks innecesarios y predecibles que vayan en contra de la necesaria unidad nacional y social, por lo que debe diseñarse un cronograma, la gráfica, con cierta exactitud, de los componentes, ramales y sectoriales, territoriales, con los rótulos y la función de cada uno de ellos en un orden establecido, pero con una dialéctica de síntesis, coherencia, información, comunicación transparente y oportuna.
El camino engorroso y de difícil elaboración de diversas políticas económicas, las cuales se basan en concepciones de una economía política del socialismo, en ciernes, pero mal utilizada de acuerdo a las experiencias socialistas, y no solo cubana; al igual que los procesos de planificación y su relación con el mercado, tienen un acumulado teórico, político y socioeconómico importante que debe valorarse en los estudios e investigaciones de las ciencias sociales actuales, como por los decisores políticos, para la reelaboración de una economía política del socialismo que, aunque incompleta y cuestionada en los diferentes períodos históricos desde 1959 hasta la fecha, por haber sufrido de yuxtaposiciones e incapacidades de realizar un despegue estable, muestran ensayos de disímiles tipos, además de tanteos heterogéneos a veces hasta eclécticos, que conllevaron a ciertas elaboraciones conceptuales e implementaciones prácticas que pueden ofrecer algunos juicios, no necesariamente conclusorios, sino balanceadamente positivos y negativos, que redundarían en el obligatorio desaprendizaje y el reaprendizaje contemporáneo.
Ninguna lección histórica, socioeconómica y política, de la índole que sea, puede ser menospreciada de antemano, sin someterla a un análisis profundo y concienzudo. (20)
Algunos puntos abordados por el V Pleno coinciden con las numerosas ideas que se debaten hoy en el cuerpo societario a nivel general, específicamente, en los sectores de los obreros, campesinos, cooperativos y los intelectuales orgánicos, (24) intelectuales revolucionarios que no pueden ser, al decir del Ernesto Che Guevara, indiferentes a la realidad social, y otras opiniones ampliamente expresadas en debates públicos que, inesperadamente, no están en el resumen publicado, y que apostamos que de seguro fueron objeto de suma atención por el Buró Político y el propio Pleno partidista, pues son realidades visibles que no pueden obviarse en un análisis profundo y riguroso del proceso de actualización del Modelo Económico y Social.
Nos referimos, enfáticamente, a los efectos dañinos de la burocratización que tiende a la hipertrofia de los sistemas de dirección democráticos socialistas, (25) la presencia (inevitable) de los tecnócratas con una visión dogmática, pragmática - economicista, así como de la corrupción, delitos e ilegalidades que ponen en peligro al socialismo; los privilegios, prebendas y el enriquecimiento (legal e ilegal) desmedido de algunas personas en el país -entiéndase en la acrecentada lucha socioclasista e ideológica que se despliega, no sólo por la aparición de los nuevos agentes sociales como consecuencia de las formas no estatales de propiedad y gestión-, y que urge al imprescindible involucramiento popular, el acrecentamiento del rol de la democracia directa y protagónica, en la regulación-control, decisión de políticas micros/macros sociales y de su posible participación en la solución de las problemáticas abordadas, (26) lo que no menosprecia el papel del Estado, el Poder Popular y el Partido de vanguardia.
La combinación del despotismo burocrático (el burócrata no puede ser sino déspota) y la anarquía de mercado -que no es el caso de la actualización socialista cubana- no puede, bajo ningún concepto, ser considerada como una alternativa válida para transitar el socialismo, tal como sucedió en los “socialismos reales” y en el modelo yugoslavo de autogestión en sus años finales, (27) que abrazaron junto a los dogmas marxistas vulgares, al liberalismo burgués, el reformismo pasivo y el socialdemócrata. (28)
En fechas tempranas del proceso revolucionario socialista cubano, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, aseveró que, “…El método burocrático implica el riesgo, incluso, de sacrificar una serie de principios que son fundamentales para la revolución. Y, sobre todo, hacerle perder -renunciar- a lo que es tan fundamental en la revolución: la iniciativa, el espíritu creador y el entusiasmo de las masas. Porque una revolución es, sencillamente, una tarea de pueblo, no es una tarea de funcionarios administrativos, no es una tarea de dirigentes revolucionarios. Una revolución es una tarea de pueblo. Y el método burocrático está en contradicción absoluta con el principio de la revolución socialista.” (29)
Por su parte, el sociólogo y filósofo, Darío L. Machado, en un interesante artículo de finales de 2017, exponía: “…Para afirmar que Cuba tiene que desechar la planificación y aspirar a ser atendido con la seriedad necesaria, es preciso, primero, referirse al contenido de esa categoría y no simplemente presentarla como una categoría dogmática, rígida, que no admite flexibilidad, sin aportar argumento alguno. A tal interpretación ciertamente ayuda la palabra “centralizada” que se ha instalado con un significado de “verticalismo”, “imposición”. La centralización no necesariamente tiene que convertirse en verticalismo, rigidez o imposición. Una de las funciones principales del partido y del Estado revolucionarios es impedirlo, a través del combate permanente contra las tendencias al burocratismo, el acomodamiento y la corrupción (…) La planificación no es solo economía, es también política y es ideología. Cuba no tendría oportunidad alguna en el mundo de hoy si no es capaz de organizar, articular y orientar el aprovechamiento de sus recursos naturales, materiales y humanos de modo eficiente, protegiéndolos de la avidez del capital foráneo. Y tal cosa es posible solamente si predomina la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción de bienes y servicios, si hay planificación socialista y si se mantiene el poder político del pueblo trabajador." (30)
Para culminar con el análisis del Pleno, en una de sus partes del resumen publicado plantea que: “…Finalmente, el V Pleno del Comité Central aprobó el informe evaluativo y las acciones futuras que aseguran la continuidad de la actualización del modelo económico y social mediante una mayor participación y responsabilidad de los Organismos de la Administración Central del Estado, las entidades nacionales y demás órganos.”
Tales conclusiones, aparentan distar del replanteamiento sobre el rol esencial democrático de los colectivos laborales, sindicales, los barriales - comunitarios, de la inmensa red de organizaciones de masas y sociales, más la heterogénea sociedad civil cubana en esta batalla -que, si está presente en varios de los discursos del Primer Secretario del PCC, Presidente del Consejo de Estado y Ministros, el General de Ejército Raúl Castro Ruz-, (31) que no sólo se ganará con los atributos, ya establecidos, y los que se establecerán, por los aparatos de la dirección / administración del Estado, el gobierno y el Partido, menos únicamente con normas y decretos, aunque estos sean necesarios.
Entonces, los caminos están llenos de emboscadas, acechanzas que hay que desalambrar la ruta con el papel conductor del Partido y las masas populares.
Otro factor a tener en cuenta, es que el socialismo evoluciona, crece y vive en medio de imprevistos, objetivos / subjetivos, endógenos y exógenos, dadas por las invariantes constantes del acoso capitalista, las catástrofes naturales y la alta profesión de fe internacionalista praxiológica que realiza, es decir, la de ofrecer desinteresadamente no lo que le sobra sino lo que tiene en su ya perenne escasez.
En todos los casos, muchos planes internos de desarrollo de la Cuba revolucionaria tuvieron, tienen y tendrán que ser reacomodados y readaptados por las circunstancias de las múltiples agresiones de los EE.UU., los fenómenos naturales que conllevaron catástrofes nacionales y la invariable ayuda solidaria hacia los cinco continentes, que desde los inicios del proceso revolucionario tuvieron costos económicos que nunca se han valorado cuantitativamente, o por lo menos no han sido publicados, y que tienen que haber afectado de una manera u otra el desarrollo interno del país.
La resilencia en el proceso de crecimiento y desarrollo cubano debió, y debe ser, natural ante esa ayuda que no se proclama, ni se agita como una bandera, pero se ejecuta sin titubeos.
Y que, en los años 1975-1991, alcanzaron una envergadura mayor con las misiones internacionalistas militares en Angola y Etiopia, que venían antecedidas y compartidas con el apoyo incondicional a las fuerzas revolucionarias y antimperialistas nuestramericanas, los movimientos de liberación nacional africanos, asesoramiento militar y la logística desplegada en Vietnam -la colaboración militar y civil en la construcción del ‘Camino de la Victoria’ que enlazó al Norte con el Sur permitiendo la ofensiva final del ejército socialista norteño hacia el sur y con ello la victoria-, entre otros apoyo y misiones civiles que fueron desplegadas en otras latitudes geográficas sin que los países apoyados tuvieran que pagar por ello.
No se puede ignorar en cualquier análisis que, la proyección internacional de la Revolución Cubana se convirtió, desde los inicios de su victoria, en un potente agente dinámico y original que reprodujo constantemente su proceso revolucionario interno y el espacio autónomo de Cuba en la palestra mundial, en especial, en Latinoamérica y el Caribe con el fin de lograr la supervivencia del país, consolidar las conquistas revolucionarias y socialistas, salvaguardar la independencia, la soberanía y preservar su seguridad nacional.
Esa ha sido una de las grandes virtudes de la Revolución Cubana, ser internacionalista y solidaria con todas las causas justas del mundo.
II
En el empeño transicional procede imperioso el recurrir en la recuperación, reconstrucción y recreación de novedosos epistemes (teorías, metodologías y prácticas) transdisciplinarios, síntesis críticas del acumulado histórico de pueblos originarios y los saberes - conocimientos contemporáneos, (32) capaces de captar e interpretar científica y multidimensionalmente, con apta sabiduría política, los momentos trascendentales, los coyunturales y las contingencias para ponerlas a tono con la realidad presente, y renunciar a los “ajustes” que, accionando como camisas de fuerzas, remiten a modelos preconfigurados por presupuestos de un pasado que muestra indiscutidas obsolescencias. (33)
Pero las herencias y los legados, ya sean históricos, políticos, teóricos y prácticos, no se reciben con una mirada de vigencia a priori, sino que necesitan de la mediación crítica por los contemporáneos para apropiarse, por propia convicción y decisión, lo que consideran meritorio y qué no, de acuerdo a los nuevos contextos históricos. Porque, “…la especial confianza que otorga el pueblo al líder fundador de una Revolución, no se transmite, como si se tratara de una herencia, a quienes ocupen en el futuro los principales cargos de dirección del país.” (34)
Si los marxistas y comunistas manifiestan en sus programas políticos, tanto mínimos como máximos (que no están segmentados), la pretensión de poder brindar más de lo que pueden cumplir, además de ser constantemente inexactos y poco discretos, surgirá la sospecha de que tales elaboraciones pecan de fantasía, de estar rezagadas del movimiento real y las necesidades prácticas de la gente, perdiéndose la terrenalidad seductiva de las propuestas y se corre el riesgo de provocar desencantos, muchas veces por falta de previsión, entre el ideal y la realidad socialista que se edifica. (35)
Ello no significa que renuncien a la utopía, aquella que ilumina e impulsa la acción, porque las revoluciones socialistas llevan consigo la obsesión de la mística revolucionaria que cursa impaciente frente a todo contratiempo, la fe en el ser humano mejorado, el cultivo de la individualidad en la entrega colectivista solidaria del proyecto que nace, por lo que constituye un estado de consciencia y de espíritu, ‘cuando lo que parece insólito’, al decir de Ernesto Che Guevara, ‘se convierte en cotidiano’, en algo común. Ese territorio político cultural, en donde las victorias y derrotas no son definitivas, sino puntos de recomienzos.
Esa percepción es correcta y no menoscaba los enormes esfuerzos en los intentos de construir y estabilizar el socialismo en un país o grupo de ellos, teniendo que lograr una corta y mediana perdurabilidad a costa de grandes sacrificios materiales y espirituales de quienes lo emprenden, lo que es aún insuficiente para su éxito como proceso emancipatorio humano y de justicia social. Para ello, le es imprescindible el apoyo solidario e internacionalista de otros procesos revolucionarios y socialistas o de países-pueblos que comiencen a enrumbarse hacia ese fin, partiendo de otras premisas y desarrollos. La «construcción del socialismo» en un solo país es, por tanto, un imposible (esperanza utópica posible y realizable), y sólo se hará factible cuando el proceso histórico hacia el comunismo tienda a ser un proceso universal.
Se trata, ante todo, que la clase proletaria -no como hecho físico sociológico, sino como proceso político-, trabajadora (asalariada) y el pueblo activado, tome el poder social y político, liberando de la explotación y la opresión al resto de la sociedad, y trate de imponer su modo de apropiación de la realidad, aboliendo todo modo de apropiación existente hasta nuestros días y construir otro esencialmente nuevo.
Lenin expresaría, al hallarse inmerso en la experiencia ruso-soviética que, “…quien espera la revolución social “pura” no la verá jamás. Será un revolucionario de palabra, que no comprende la verdadera revolución”. (36) Por su parte, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en su alegato de defensa “La historia me absolverá”, proclamaría, “…nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata”, como concepto y artífice práctico de la Revolución Cubana. (37)
Lo que se perseveraba, en síntesis, era la consumación del ‘no-Estado’, que Engels (38) y luego Lenin, (39) percibieran en la Comuna de París de 1871, la primera experiencia de destrucción de la vieja maquinaria estatal burguesa, y que gracias a la capacidad, autonomía e iniciativa democrática sustitutiva de un poder ejercido directa y orgánicamente por el pueblo - ‘la dictadura del proletariado’ -, ya no constituía propiamente un Estado, sino que establecía las bases de la transición hacia su ocaso. (40)
En la mayoría de las ocasiones, el tránsito socialista recurre al test experimental del éxito y el error, por lo que debe estar dispuesto a rectificar y corregir de inmediato la marcha, incluyendo dar pasos hacia atrás para luego, relanzar el proyecto hacia adelante, con mucha invención y audacia. (41) Para que ello ocurra, sin teoricismos divorciados de la práctica y sin practicismos ausentes de teorizaciones, el dirigente de la gran revolución socialista triunfante, en la Rusia de los Zares, en 1917, advirtió que, “…quien aborde los problemas particulares sin antes resolver lo generales, fatalmente “tropezará” a cada paso con estos problemas, sin tener conciencia de ello. Y tropezar ciegamente en cada caso particular equivale a condenar la política propia a las peores vacilaciones y falta de principio”. (42)
Lo que significa que la teoría transformadora no puede quedar detrás, tampoco ir tan hacia delante de la misma práctica, aunque puede y debe anticiparla, antecederla (prever evita errores eludibles), sino que debe ajustarse a través de una dialéctica bien concebida hacia la realidad y las subjetividades existentes, pero sin subordinarse a esa realidad de forma pasiva o reactiva, sino proactivamente.
El máximo líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, expresaría al respecto: “…Hay que procurar que la ideología no sufra derrotas, porque las derrotas en la ideología se pagan con retrocesos en el camino de las revoluciones. Marchemos tan lejos como podamos, tan rápido como podamos, pero no más allá de donde podamos, para preservar la ideología de derrotas.” (43)
En síntesis, el tránsito socialista constituye un camino inexplorado, ignoto, colmado de dificultades, acertijos, enigmas y dudas, en el plano objetivo y subjetivo, por lo cual cada país debe construirlo de acuerdo a sus peculiaridades (particularidades y singularidades) siempre específicas, aunque utilice algunas leyes y regularidades trazadas de forma general.
Dr. en Ciencias Históricas Orlando Cruz Capote. Investigador Auxiliar. Instituto de Filosofía. Citma-Cuba. La Habana, 26 de junio de 2018.
Notas y Referencias:
(1) Carlos Marx asentía que la práctica revolucionaria era un elemento consustancial para el despliegue de una nueva sociedad comunista, en su transición socialista, porque consistía en que el ser humano podía cambiar, material y espiritualmente (mentalidad y cultura), al mismo tiempo que se transformaban sus circunstancias, interaccionando sobre estas en medio de un difícil proceso de concientización de auto-cambio, como fruto de sus experiencias, actividades y habilidades, más las propias luchas (o la carencia de ellas), por lo que el desarrollo de las capacidades humanas no sólo se basan en el trabajo, sino a través de las causas-consecuencias de todas las relaciones sociales en las cuales realiza su experiencia praxiológica, en las que se reproduce e interactúa de forma (in)-directa y protagónica (o no), en los procesos de producción, distribución y consumo, inmerso en un sistema socialista que debe constituirse orgánicamente, que en el caso del sujeto múltiple del cambio hereda, sin embargo, las deformaciones del capitalismo. Lebowitz, Michael A. (2015): Las contradicciones del “socialismo real”. El dirigente y los dirigidos, Ruth Editorial e Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, La Habana.
(2) Ahora las crisis estructurales del sistema-mundo capitalista son múltiples: de sobreproducción, socioeconómicas, comerciales, financieras, energéticas, ecológicas, crediticias e inmobiliarias. Crisis endémica, acumulativa, crónica y permanente, le llama Ricardo Antunes e, interconexión de las crisis, le denomina Eric Toussaint. Toussaint, Eric (2008): Interconexión de las crisis capitalistas, Rebelión, 13 de octubre, http://www.cadtm.org/spip.php?article3780; Antunes, Ricardo (2009): La sustancia de la crisis, Revista Herramienta, Nº 41, Julio, Buenos Aires.
(3) Morin, Edgar (1999): Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, UNESCO, París.
(4) “Lineamientos de la Política del Partido y la Revolución para el período 2016-2020”, “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” y la “Acepción de algunos términos utilizados en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y en las Bases del Pan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030”, El “Plan Nacional de desarrollo económico y social hasta 2030: propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos, Granma digital, 2017; Tabloide, 2017.
(5) Castro Ruz, Raúl (2009): Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el Tercer Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, 1ro de agosto, La Habana.
(6) Plataforma Programática del Partido Comunista de Cuba (1978): Editorial de Ciencias Sociales, La Habana; Programa del Partido Comunista de Cuba (1986): Editora Política, La Habana.
(7) Monreal González, Pedro (2008): El problema económico de Cuba, Espacio Laical, 2/2008; 14 de junio de 2009; http://miscelaneasdecuba.net/media/Pdf1/ElProblemaEconomico.pdf.
(8) El General de Ejército Raúl Castro planteó en el 2008: “…En los primeros 15 años de la Revolución, se fueron ajustando desde la marcha las estructuras estatales heredadas del capitalismo para asumir las tareas que imponían los radicales cambios económicos, políticos y sociales (…) El proceso de institucionalización de los años setenta, con sus imperfecciones, permitió estructurar un sistema coherente y ajustado a aquellas circunstancias, alcanzándose cierta equiparación con el de los países socialistas, incluidas las buenas y también las malas experiencias (…) Por último, en 1994, en el momento más agudo del período especial, se hicieron considerables ajustes que conllevaron reducciones y fusiones de organismos, así como redistribución de las tareas de algunos de ellos. No obstante, fueron realizados con la premura impuesta por la necesidad de adecuarnos de manera rápida a un escenario radicalmente distinto, muy hostil y sumamente peligroso (…) En resumen, tenemos que hacer más eficiente la gestión de nuestro Gobierno.” Castro Ruz, Raúl (2008): Discurso pronunciado el 24 de febrero de 2008, por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en las conclusiones de la sesión constitutiva de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, La Habana.
(9) Dacal Díaz, Ariel (2017): Contrapunteo de la economía y la democracia: otra pelea cubana contra los demonios, Cuba Posible, 2 de enero.
(10) Cruz Coutiño, Antonio (2014): Ciencia, experiencia y oralidad, Archipiélago, No. 86, octubre-diciembre, México.
(11) Williams, Raymond (1980): Marxismo y Literatura, Editorial Península, Barcelona; (1980): Problems in Materialism and Culture, London; (1984): Keywords, Oxford University Press, New York; (1989): The Politics of Modernism, Pinkney, T. ed., London; (1989): “The Idea of Common Culture”, en Resources of Hope, London; (1994): Sociología de la Cultura, Editorial Paidós, Barcelona.
(12) “...Nos percatamos de que una parte de los problemas que teníamos era como consecuencia de la copia de experiencias de los países socialistas, puesto que fueron los primeros y los que alcanzaron un enorme prestigio, no todo malo ni mucho menos, sería injusto decir eso. Siempre hay experiencias útiles en muchos campos que pueden utilizarse, pero desgraciadamente en nuestro país se cayó en una tendencia a la copia mecánica; todo lo que de allí venía era sagrado (…) era incuestionable (…) lo que estaba en un librito era indiscutible. Esa tendencia se desarrolló con notable fuerza y lo digo sinceramente no con poco desagrado por parte de algunos de nuestros compatriotas”. Castro Ruz, Fidel (1991): Discurso pronunciado en la inauguración del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, en IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, Santiago de Cuba, 10-14 de octubre de 1991, Discursos y documentos, Editora Política, La Habana, p. 43.
(13) Espina, Mayra Paula (2015): Reforma económica y política social de equidad en Cuba, en Cuba: los correlatos socioculturales del cambio socioeconómico, Coordinado por Mayra Paula Espina y Dayma Echevarría, Editorial Ciencias Sociales y Ruth Casa Editorial, La Habana, p. 219.
(14) Valdes Paz, Juan (2016): El socialismo no puede posponer la democracia que ha prometido, entrevista concedida a Carolina García Salas y Fernando Luis Rojas, Catalejo, digital, La Habana, 15 de abril.
(15) Ídem.
(16) Cruz Capote, Orlando (2015): “Pensar es prever: Posibles escenarios de la guerra de pensamiento en Cuba, Revista Cubana de Ciencias Sociales, filosofi@.cu editorial, Instituto de Filosofía, La Habana, 146-147.
(17) El marxismo se desarrolla en contradictorios diálogos críticos con otras escuelas y corrientes de pensamiento, incluso burguesas, por lo que debemos apropiarnos críticamente de algunas pistas teórica-prácticas de la Teología de la Liberación, la Pedagogía Popular, la Filosofía de la Liberación, al Pensamiento Crítico, los saberes de los pueblos originales (indígenas) y de los movimientos populares, sociales, políticos, partidos políticos tradicionales y nuevos, que están presentes en Nuestra América, en el Sur geopolítico y en los movimientos antisistémicos, o no, del Norte capitalista desarrollado.
(18) El denominado ‘Periodo Especial en Tiempos de Paz’ -comenzado en septiembre de 1990, cuando Fidel conmemoraba un aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR)- fue el intento, logrado, de mantener las conquistas de independencia y soberanía nacional, equidad, justicia y dignificación alcanzadas en esos años de transformaciones socialistas en Cuba. Se llevó a cabo en medio de situaciones adversas de sobrevivencia con la afectación inevitable en el sistema de valores y conductas morales de la población, y con una oportunista agresividad del establishment estadounidense (‘Ley Torricelli’, ‘Ley Helms-Burton’, el ‘Plan Bush contra Cuba’, entre otros planes de subversión, a la que se sumó la Unión Europea con la “Posición Común”), lo que conllevó un alto gasto para el fortalecer el sistema defensivo del país: construcción de túneles populares, hospitales bajo tierra, unidades militares en cuevas y en excavaciones realizadas para esconderlas ante un golpe sorpresivo, modernización propia del armamento soviético, la preparación del pueblo en las Milicias de Tropas Territoriales para llevar a cabo, en caso de agresión militar directa, la concepción de la Guerra de Todo el Pueblo, grandes movilizaciones militares, estudios de las evacuaciones de la población civil en caso de ataque aéreo e invasión directa, entre otros. El costo social y político, no solo el económico, de las difíciles condiciones del Período Especial se arrastran, sin lugar a dudas hasta el presente. Sin embargo, es justo reconocer que el mérito de la resistencia proactiva en nuestra sociedad hizo posible la propia existencia de la Revolución Cubana en medio de aquellas crisis, lo cual implicó un estímulo y su inserción en el acumulado de las luchas y resistencias populares, indígenas y afrodescendientes que emergieron a lo largo de toda América Latina y el Caribe para enfrentar la embestida de recolonización neoliberal imperialista, a partir de 1992. Cruz Capote, Orlando (2000): El Proceso de Institucionalización, rectificación y perfeccionamiento de la Revolución Cubana. 1975-1990, Resultado de Investigación, Archivo del Instituto de Historia de Cuba, Inédito.
(19) García Oliveras, Julio A. (2016): Algunas reflexiones sobre la implementación de los Lineamientos, Cubadebate, 18 diciembre, La Habana.
(20) Álvarez Rom, Luis (1963): El contenido político y económico del presupuesto estatal, en revista Trimestre, No. 6., La Habana; Baran, Paul (1963): Reflections on the Cuban Revolution, Nueva York, USA; Mandel, Ernest (1964): Las categorías mercantiles en el período de transición, revista Nuestra Industria Económica, No. 7., La Habana; (1969): Tratado de economía marxista, T. II., Instituto Cubano del Libro, La Habana; Figueras, Miguel (1964-1965): Aspectos y problemas del desarrollo económico cubano, en Nuestra Industria Económica, Nos. 9 y 11, La Habana; Lataste, Alban (1963): El próximo quinquenio económico 1966-1970, revista Comercio Exterior, La Habana; Lange, Oskar y otros (1966): Problemas de la economía política del socialismo, Edit. Publicaciones Económicas, La Habana; Pollitt, Brian (1967): Estudios acerca del nivel de vida rural en la Cuba revolucionaria, en revista Teoría y Práctica, Nos. 42-43, La Habana; (1971): Problemas de empleo y desarrollo económico de Cuba, revista Comercio Exterior, No. 5, México; Aranda, Sergio (1968): La revolución agraria en Cuba, Editorial siglo XXI, México; Kycsynsky, J. (1968): El camino cubano de la construcción del socialismo, en Ensayos Económicos, Instituto Cubano del Libro, La Habana; Preobrajensky, E. (1969): La nueva economía, Instituto Cubano del Libro, La Habana; Huberman, Leo y Sweezy, Paul M. (1969): El socialismo en Cuba, Instituto Cubano del Libro, La Habana; Dorticos Torrado, Osvaldo (1972): La teoría, instrumento indispensable de la práctica revolucionaria, Discurso en el Activo de Educación Interna (noviembre 1971), en Economía y Desarrollo, No. 11., La Habana; Sánchez Linares, Felipe (1989): Algunas reflexiones sobre el período de tránsito del capitalismo al comunismo, Cuba Socialista, No. 40., La Habana; Figueras Albelo, Víctor (1995): El sector mixto en la reforma económica cubana, Editorial Félix Varela, La Habana; González, Alfredo (1997): La economía política de una economía mixta es un capítulo inédito de la teoría marxista, revista Temas, No. 11, La Habana, 1998.
(21) Martínez Hernández, Leticia y Puig Meneses, Yaima (2018): Analizó V Pleno del Comité Central del Partido importantes temas de la actualización del modelo económico y social cubano, internet@granma.cu, 26 de marzo, La Habana.
(22) “…Entre las causas y condiciones generales que influyeron en los resultados desfavorables se señaló que no siempre la Comisión de Implementación logró involucrar a los órganos, organismos, organizaciones y entidades para que desde la base fueran capaces de orientar, capacitar, apoyar, controlar y rendir cuentas de su gestión (…) Al mismo tiempo se ha manifestado una insuficiente integralidad, visión limitada sobre los niveles de riesgos e incompleta apreciación de los costos y beneficios (…) En algunos casos ha sido deficiente el seguimiento y control de las políticas, varias de las cuales se fueron desviando de sus objetivos, sin una oportuna corrección (…) En el Pleno se valoró que la actualización del modelo económico y social ha evidenciado ser un asunto de gran complejidad. A ello se une el firme propósito de no dejar a ningún cubano desamparado, lo que ha incidido en el ritmo de las transformaciones (…)  En la actualidad se revisan todos los procesos y entre las prioridades están el ordenamiento monetario, en particular los estudios sobre la unificación monetaria y cambiaria; la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030; así como el examen integral y el perfeccionamiento de las medidas que lo requieran, con las correspondientes propuestas (…) Sobre este último asunto se ejemplificó con la política para el trabajo por cuenta propia, de la cual ya han sido firmadas las normas jurídicas de mayor rango y debe desplegarse a continuación un proceso de capacitación que incluirá a los 580 000 trabajadores por cuenta propia y a más de 30 000 funcionarios públicos (...) Los miembros del Comité Central se refirieron también a la carencia de una cultura tributaria en el país; al aún deficiente empleo de la contabilidad como herramienta fundamental para cualquier análisis económico; y a las dificultades en la comunicación de las políticas, que en ocasiones no permitieron una comprensión a fondo por la población de estos difíciles temas y generaron malas interpretaciones debido a vacíos informativos (…).” Ídem.
(23) Ante la “inminente” unificación monetaria, que fue magnificada por las radios de Miami, y otros rumores que se propalaron entre la población, trajo como consecuencia que muchos ciudadanos comenzaran a cambiar los CUC (convertibles) por los CUC, (no convertibles), en las Casas de Cambio (CADECA).
(24) La misión del intelectual orgánico, que no es la única conciencia crítica de la sociedad, aunque simboliza una parte no despreciable de la misma, presupone ser un humilde constructor de la hegemonía política, ética, cultural-socialista. Por lo que ejerce una actividad revolucionaria orgánica crítica, profunda y activa más allá de lo acaecido en los caducos esquemas teóricos, persistentemente abstractos, positivistas y escépticos, derivados de una forma de no ponderar el rol de las teorizaciones, las filosóficas y de las diversas ciencias sociales en toda su dimensión, hoy inmersas en un proceso de transdisciplinaridad, extinguiendo parcelas y segmentaciones. De tal modo, la intelligentsia revolucionaria apoya, complementa, pero no puede ser escudera de todo lo que se dice y se hace, porque no comparte completamente la política ‘oficialista’ apologética, tampoco la oficial. Sus contradicciones con el poder brotan de la carencia de un análisis serio, complejo y profundo acerca del papel del intelectual en el socialismo. Es cierto que su conformación no es homogénea: algunos están incorporados con plenitud al proceso revolucionario y socialista con el pensamiento y la acción, otros deciden medrar en el mercado ahora con las oportunidades del trabajo privado y ciertos nichos comerciales; los hay quienes optan por permanecer inactivos, hasta apolíticos, como si no tuvieran una ‘deuda’ ética y de compromiso militante con el país, mientras, los menos, deciden desempeñar un rol ambiguo, dubitativo y contra la obra revolucionaria. Sin embargo, la inculpación generalizadora acerca de esa actitud es contraproducente cuando se dirige contra el intelectual, generalizadoramente, porque deviene en cuestionamiento y ‘preocupación’, como si la visión que subyace en algunos compañer@s, sea una simple y ramplona percepción caricaturesca acerca de los llamados, peyorativamente, “culturosos” e “intelectualoides”, etc. La política y los intelectuales orgánicos, necesitan reencontrarse y hallar códigos de lenguajes y comunicacionales comunes, reconociendo los diferentes ritmos y las formas de asimilar las realidades por los ejecutores y decisores políticos y la intelectualidad de vanguardia, que ninguna de las dos conforma una élite alejada o divorciada de las masas populares y de su buen sentido. Acanda, Jorge Luis (2002): El malestar de los intelectuales, revista Temas, La Habana, biblioteca.filosofia.cu/php/export.php2…=http…30; Prieto, Abel (2014): La Cigarra y la hormiga: un remake al final del milenio, Cubadebate, 27 de agosto, Calviño, Manuel (2014): Cambiando la mentalidad… empezando por los jefes, Editorial Academia, La Habana; Concepción, José Raúl y Doimeadiós Guerrero, Dianet (2017): Diálogo sobre sistema político cubano: ¿La democracia es el poder de los partidos o del pueblo?, Podcast con los doctores en ciencias Daniel Rafuls Pineda y José Luis Toledo Santander, Cubadebate, 31 de marzo.
(25) A decir de Ernest Mandel hay dos fuentes objetivas de la burocratización, por una parte, la supervivencia de un proceso económico de reproducción del capital que se reproduce espontáneamente, es decir, la persistencia de las normas de distribución mercantil y de elementos de la economía mercantil, supervivencia de la división del trabajo, los privilegios del acceso a la Cultura -con mayúsculas, por lo que incluye a la cultura política- y de las preeminencias de las delegaciones del poder, que llevan a los aparatos a volverse autónomos, transformándose de servidores en la sociedad y, al unísono, de disponer libremente de éste, dada la centralización del sobreproducto social y el derecho burgués, al propio aparato de dirección y gestión. Por lo tanto, el proceso de desalienación tiene una doble solución: la desaparición progresiva de la economía mercantil y de la desigualdad social y la sustitución del sistema de gestión estatalizante de la economía por un sistema de autogestión obrera, aunque democráticamente centralizado, pero con visos de autonomía y auto-administración. Entonces, sólo en estas condiciones la acción subjetiva del partido, único pero plural, y la ampliación de la democracia socialista en el plano político, puede emanciparse de las cadenas burocráticas que lo subyugan. Mandel, Ernest (1969): La burocracia, Marxists Internet Archive, sección en español, octobre; La economía en el período de transición (1975): Problemas básicos de la transición del capitalismo al socialismo, Editorial Anagrama, Barcelona, Revolta Global. Digital.
(26) La participación popular no es sinónimo de democracia directa, ni la presencia obligada de cualquier ciudadano en cada una de las múltiples polémicas acerca de la dirección y gestión de gobierno y demás órganos directivos de la nación. Asimismo, tampoco puede considerarse como la panacea de la solución de los conflictos socioeconómicos y políticos, porque resultaría caricaturesco suponer que la democracia en la transición socialista significa que ‘todos discuten de todo, en todo momento’, en un sinfín de ‘clubes de discusiones’ sin límites, responsabilidades, ni compromisos críticos. Por ello, hay que encontrar las formas de deliberaciones patrióticas, revolucionarias y socialistas, que otorguen mayor igualdad efectiva y mayor posibilidad de expresión al conjunto de la ciudadanía, siempre pensando en el sentido colectivista, que no excluye lo individual, y ajustado con lo aprobado popularmente en forma mayoritaria, pero estando preparados para cambiar si los resultados están siendo adversos al proceso en curso. Katz, Claudio (2004): Comunismo, socialismo y transición. Metas y fundamentos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.
(27) Alhama Belamaric, Rafael (2015): Prefacio para una visión retrospectiva crítica del proceso yugoslavo de trasformación socialista. Enseñanzas necesarias, noviembre, La Habana, http://www.nodo50.org.cubasigloxxi/.../alhama.301015.pdf.
(28) Weber, Max (1958): Essays in Sociology, Oxford University Press, Nueva York, 1958; Machado, Darío L. (1990): Burocracia y Burocratismo, Editora Política, La Habana, 1990; Deutscher, Isaac (2011): Las raíces de la burocracia (1960), Marxists Internet Archive, noviembre; Cruz Capote, Orlando (2016): Sobre el burocratismo en el socialismo. Unas breves notas, 16 de junio, http://www.nodo50.org/cubasigloxxi; Dávila, Agustín Lage (2017): Burocracia: paradigmas y realidades, Granma, 13-05, La Habana; http://www.granma.cu/cuba/2017-05-09/burocracia-paradigmas-y-realidades-09-05-2017-17-05-01.
(29) Castro Ruz, Fidel (1961): Palabras pronunciadas en la reunión con los trabajadores bancarios, 16 de octubre, Ediciones Obra Revolucionaria, No. 39, La Habana, p. 8.
(30) Machado Rodríguez, Darío (2017): La planificación no es solo economía…, Cubadebate, La Habana, 29 septiembre; Rodríguez, José Luis (2016): La planificación en el socialismo: su importancia y actualidad para nuestra economía (I, II y III), Cubadebate, La Habana, 29 septiembre, 17 octubre y 12 diciembre.
(31) “…Si hemos escogido soberanamente, con la participación y respaldo del pueblo, la opción martiana del partido único, lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por dar el ejemplo dentro de las filas del Partido, lo que presupone fomentar un clima de máxima confianza y la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con los trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad y respeto, incluyendo a los medios de comunicación masiva, mencionados varias veces en los Objetivos aprobados en esta Conferencia, los que deberán involucrarse con responsabilidad y la más estricta veracidad en este empeño, no al estilo burgués, lleno de sensacionalismo y mentiras, sino con comprobada objetividad y sin el secretismo inútil.” Castro Ruz, Raúl (2012): Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, 29 de enero”. (Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado).
(32) Debemos y podemos apropiarnos críticamente de algunas aportes de la Teología de la Liberación, la Pedagogía Popular, la Filosofía de la Liberación, al Pensamiento Crítico, los saberes de los pueblos originales (indígenas) y de los movimientos populares, sociales, políticos, partidos políticos tradicionales y nuevos, las experiencias y acumulados, positivos y negativos, de los procesos progresistas, populares y de izquierda que están presentes en Nuestra América –a pesar de la ola restauradora capitalista conservadora y neoliberal. Al igual que en el resto del Sur geopolítico y los movimientos antisistémicos, o no, del Norte desarrollado. En este sentido, el legado histórico y político del Comandante Ernesto Che Guevara y del líder máximo de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, resultan imprescindibles, siempre que no se reciban como una letra muerta, o sea, tal cuales, sino que admiten una reflexión crítica repensada, reactualizada y la firme decisión sobre qué considerar ventajoso y qué no.
(33) Valdés Gutiérrez, Gilberto (2017): Soñar y pensar en Cuba, filosofi@.cu Editorial, Instituto de Filosofía, La Habana.
(34) Castro Ruz, Raúl (2006): Discurso en el acto por el aniversario 45 de la fundación del Ejército Occidental, San José de las Lajas, Mayabeque, 14 de junio. (Versiones taquígrafas del Consejo de Estado).
(35) Tonet, Ivo (2013): Sobre el socialismo, Instituto Lukács, São Paolo, Brasil; Nove, Alex (1987): La economía del socialismo flexible, tercera parte, Editorial Siglo XXI, Madrid.
(36) Lenin, V. I. (1985): Balance de la discusión sobre la autodeterminación, O. C., Ob. Cit., T. 30, p. 56.
(37) Castro Ruz, Fidel (1993): La historia me absolverá. Edición anotada, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 53-55.
(38) Engels, Federico “Introducción” de 1891, en Marx, Carlos (1965): La Guerra Civil en Francia (1871), Marx y Engels (1965): Obras Escogidas, en dos tomos, T. I., Editorial Progreso, Moscú, pp. 453-465.
(39) Lenin apuntó: “La Comuna no era ya un Estado en el verdadero sentido de la palabra” (y ¿qué era, pues? por lo visto, ¡una forma de transición del Estado al no-Estado!)”. Lenin, V. I. (1986): Materiales preparatorios para el libro “El Estado y la Revolución”, O. C., Ob. Cit., T. 33, p. 171.
(40) “…Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar. 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esa misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...” Marx. Carlos (1965): Carta de Marx a Joseph Weydemeyer (1852), O. E., en dos tomos, Tomo II, Ob. Cit., p. 453.
(41) Cruz Capote, Orlando (2017): Las complejas problemáticas en la transición socialista, La pupila insomne, 18 diciembre, https://lapupilainsomne.wordpress.com/.
(42) Lenin, V. I. (1985): Actitud hacia los partidos burgueses, Obras completas (O. C.), tomo 15, Editorial Progreso, Moscú, p. 387.
(43) Castro Ruz, Fidel (1973): Discurso por el Día Internacional de los Trabajadores, La Habana, 1ro de mayo. Ediciones COR [3]. La Habana, p. 40.

No hay comentarios:

Publicar un comentario