sábado, 15 de febrero de 2014

Embajada de EEUU, detrás de la campaña contra cooperantes médicos de Cuba en Brasil. Eso no nos lo cuentan los poders mediáticos.



Lo que no nos cuentan: la Embajada de EEUU, detrás de la campaña contra cooperantes médicos de Cuba en Brasil



José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- Ya es una realidad. Cerca de 6000 médicos de Cuba ofrecen atención sanitaria a poblaciones enteras de los estados del norte y nordeste de Brasil, que viven en condiciones de aislamiento y extrema pobreza (1). Sobre esto, hasta el momento, no hemos leído ni un solo reportaje en la gran prensa brasileña o internacional.

Sin embargo, sí ha sido noticia en decenas de medios de todo el mundo el show organizado por una sola persona, la doctora cubana Ramona Rodríguez Matos. En  rueda de prensa, anunciaba que abandonaba el citado programa, por haber sido “engañada” por su gobierno (2).

Recordemos que Cuba, Brasil y la Organización Panamericana de la Salud firmaron un acuerdo para integrar a dichos profesionales de la Isla en el programa “Mais médicos”, iniciativa del Gobierno de Dilma Rousseff para llevar servicios de salud a áreas históricamente desatendidas (3). Por este acuerdo, según algunos medios, los cooperantes recibirían entre un 25 y un 40 % del monto total que abona Brasil (4). El resto sería administrado por el Ministerio de Salud Pública de Cuba para autofinanciar los servicios de salud en la Isla.

Cuba tiene cerca de 40.000 cooperantes sanitarios en 58 países del Tercer Mundo (5). En la mayoría de ellos, Cuba cubre totalmente los costes y salarios. Pero en el caso de naciones con recursos, como Venezuela, Sudáfrica (6), Qatar (7) o Brasil, existen acuerdos de contraprestación económica que sirven, por ejemplo, para cubrir los costes de los servicios sanitarios, equipos o compras de medicamentos para toda la población de la Isla.

Las campañas mediáticas contra la presencia médica cubana no son de ahora. En Venezuela, por ejemplo, los medios acusaban a los cooperantes cubanos de ser “agentes” o “espías” (8). En Brasil, el mensaje central de la actual campaña mediática es que son “esclavos” del Gobierno cubano, al destinar este a otros fines sociales en la Isla una parte de lo ingresado (9). Es un contraste radical de conceptos ideológicos: el que defiende un estado socialista en un país pobre y bloqueado como Cuba que, gracias a la formación de miles de profesionales, sostiene su sistema de salud con  ingresos generados en el exterior; y, por otro lado, el que defienden los medios de comunicación y los colegios médicos brasileños, que amparan las posiciones individualistas e insolidarias de los escasos médicos cubanos que abandonan la atención a poblaciones vulnerables, con la aspiración de ingresar en la selecta clase médica latinoamericana.

Regresemos al show de la doctora cubana. Varios medios destacaban que había pedido asilo en Brasil (10). Pero se olvidaban de aclarar dónde: en la Embajada de EEUU en Brasilia. Y se olvidaban de mencionar, además, la pieza informativa fundamental para entender todo este asunto: que la doctora se había acogido al llamado “Cuban Medical Professional Parole” (11), programa de los Departamentos de Estado y de Seguridad Nacional de EEUU creado para acoger como refugiados políticos a los cooperantes médicos de Cuba en el mundo, en cualquier embajada o consulado norteamericano (12). Esta iniciativa, insuperable en inmoralidad, ni siquiera es mencionada en la mayoría de los medios. El portal BBC en español, por ejemplo, decía que la doctora  “se comunicó con la embajada estadounidense en Brasilia para (...) solicitar una visa que Washington concede a médicos cubanos en terceros países” (13). Pero ni una palabra del citado programa, un verdadero escándalo ético.

El programa brasileño “Mais médicos” es respaldado –según un sondeo realizado en noviembre- por el 84,3 % de la población del país, y ha mejorado la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff (14). Por eso la derecha brasileña, los colegios médicos y la gran prensa tratan de desacreditarlo por todos los medios. Los líderes del Partido Demócrata, de la derecha opositora brasileña, se presentaban ante los medios con la citada doctora cubana, y hacían un llamado al resto de médicos cubanos para que la imitaran (15). Lo mismo hacían varios colegios médicos, como la Asociación Médica Brasileña (16), cuyo presidente Florentino Cardoso, curiosamente, había calificado como “escoria” a los médicos cubanos meses atrás (17). El diario español El País ponía su granito de arena a la campaña, y afirmaba que “La médico (cubana) pone en una posición incómoda al Gobierno de Dilma Rousseff” (18), mientras el portal en español de BBC titulaba que “La médica cubana (...) se volvió un problema político para Brasil” (19). Pero los datos desmienten contundentemente cualquier propaganda. El Ministro brasileño de Salud, Arthur Chioro, expresaba que los escasos abandonos de médicos cubanos –dos con destino a EEUU, más otros 22 que decidieron regresar a Cuba- son una cifra "insignificante" con respecto al total (20).

Los medios insisten en las condiciones salariales de los médicos cubanos, y la comparan con las de sus homólogos brasileños (21). Pero, en la comparación entre ambos países, olvidan de explicar por qué el sistema capitalista, en Brasil, ha dejado sin servicios de salud pública a tantos millones de personas, a las que ahora deben atender profesionales de la sanidad socialista cubana (22). El diario español ABC decía que Brasil apenas tiene 1,8 médicos por cada mil personas, frente a los 4 de España, por ejemplo (23). Pero se olvidaba de mencionar el dato de Cuba que, según la Organización Mundial de la Salud, ofrece la mayor cifra de todo el mundo: 6,7 médicos por cada mil habitantes (24).

El diario de Miami El Nuevo Herald señalaban con total cinismo que el programa “Cuban Medical Professional Parole” del Gobierno de EEUU tiene por objetivo “socavar la diplomacia médica de Cuba” en el mundo (25). Y es que, para estos medios, siempre será mucho más legítima y democrática la “diplomacia” de bloqueos, marines e invasiones con la que llevar a sangre y fuego el progreso a tantos lugares del mundo.

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