sábado, 31 de agosto de 2013

Política de masas y poder popular, estrategia para la unidad comunista y la revolución


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Política de masas y poder popular, estrategia para la unidad comunista y la revolución

Red Roja


En Red Roja llevamos un tiempo debatiendo sobre la construcción del poder popular y el referente político de masas, estando de acuerdo con estas necesidades en el debate siempre nos surge con fuerza, que para la generalización de esta estrategia de construcción de instrumentos de poder de clase, necesitamos primero la concreción de los principales pilares del partido comunista, como eje vertebrador y generalizador del movimiento que lucha, capaz de dotar de estrategia política revolucionaria a las movilizaciones y luchas de las masas obreras, porque es obvio que la tremenda dispersión actual de los distintos grupos y organizaciones comunistas, no favorece en absoluto al cumplimiento de la estrategia de concreción del referente político y del poder popular, es más, creemos que esta división nos perjudica profundamente (por lo que nos resta de credibilidad nuestra falta de unión) a nuestra estrategia política. Esta reflexión forma parte del debate en la militancia de la Plataforma Comunista/Red Roja, construida desde la unidad en la lucha de viejos militantes provenientes del marxismo leninismo, otros del marxismo revolucionario del PCE más los excluidos por el PCPE. Como esta dispersión viene de antiguo, a cuento viene esta cita contemplada en la correspondencia entre Marx y Engels; este dice, que el movimiento no se debe explicar solo desde el punto de vista del pasado, sino también del porvenir y no con el criterio vulgar de los “evolucionistas”, sino dialécticamente: “En los grandes procesos históricos, veinte años son iguales a un día, si bien luego pueden venir días en que se condensen veinte años” Quiere decir esto en el contexto aquí planteado, que la unidad de los distintos destacamentos comunistas todavía marcha a paso de tortuga, como en las etapas de procesos lentos, cuando en la calle la situación que se vive es de fuertes cambios y de aumento de la lucha social de masas, habiéndose superando la etapa de evolución pacífica, y también con lo que respecta a muchos objetivos de la movilización y organización de las masas obreras en una situación de fuerte crisis sistémica del capitalismo, que solo se va a superar con la destrucción del contrario: el sistema capitalista o la esclavización de las masas trabajadoras.
Separando de momento el debate sobre nuestro viejo partido comunista y sobre su futuro, creemos que los herederos del marxismo revolucionario o marxismo leninismo, deben centrarse en estos momentos álgidos de la lucha de clases, de las masas obreras y populares contra los recortes de derechos y libertades, para en paralelo a la movilización social, concentrar nuestras fuerzas en la creación de un nuevo Partico Comunista, ahora, cuando los actuales dirigentes socialdemócratas oportunistas unidos en la “cumbre social “muestran su verdadera cara, reuniéndose con el gobierno y la patronal para firmar pactos y acuerdos, aceptando prebendas y financiación muchas veces ilegal, apoyando los recortes a las clases populares allá donde gobiernan para financiar no solo la deuda de la banca sino también sus rapiñas imperialistas, negando el apoyo solidario e internacionalista a la revolución cubana, al pueblo coreano, al pulso venezolano, abandonando a los pueblos palestino y saharaui al genocidio provocado por el sionismo y el imperialismo español y europeo junto con el yanqui, como en Afganistán, Libia o la actualmente agredida Siria, para la cual reclamamos el máximo apoyo y solidaridad. Este es el momento de desenmascarar a esta socialdemocracia corrupta, socialimperialista, que forma parte del sistema, para ir situando una alternativa revolucionaria de clase, de masas, de poder popular, por el socialismo.
En estos momentos, como decía, de algidez de la lucha, distintos destacamentos de comunistas junto a los ya existentes, inician su andadura provenientes del PCE o del PCPE, forman sus núcleos con sus debates y prioridades, desde nuestro saludo, los exhortamos a superar el debate ideologizante y los emplazamos a la unidad de los comunistas en torno a la estrategia política, nunca exenta de principios ideológicos, como son: la concreción de la estrategia desde el trabajo de masas por la militancia comunista, la revolución socialista como la única pendiente, con el internacionalismo proletario como bandera y el centralismo democrático como expresión de la unidad de los contrarios; disciplina y libertad de opinión. Son momentos cruciales de lucha de las masas obreras y populares contra el gobierno del capital y tenemos la obligación como revolucionarios de conformar un potente destacamento comunista capaz de enfrentar los retos, tantos políticos de debate como de pelea en la calle junto a las masas obreras, en la construcción del referente político de masas en cualquiera de las facetas que seamos capaces de construirlo, como partido comunista, como frente de izquierda o frente popular, solo con la lucha de las masas y nuestra constancia en ella nos dirá el mecanismo a elegir.
Evidentemente no excluimos a los camaradas del PCPE, pero este partido tiene serios problemas internos que resolver, que impide todo tipo de debate tanto sobre la estrategia política revolucionaria de masas y que son de democracia interna y de concepción del marxismo. Su autoproclamación como el nuevo y único representante de los comunistas españoles, solo sirve para la confusión de los distintos destacamentos de comunistas dispersos o que inician su andadura; partido que se dice de clase, pero su falta de compromiso con las masas trabajadoras por su rechazo en la práctica al trabajo en los barrios obreros y en los sindicatos grandes o pequeños, el que mejor se adecue en el centro de trabajo, rama o localidad a su militancia y al sindicalismo revolucionario, lo niega, ha creado los CUO como instrumento divisorio de la ya exigua vanguardia sindical y muestra incapacidad de compromiso político y unidad de acción con el resto del movimiento revolucionario y de masas que lucha, por esa separación de la vida real, sus pronunciamientos son dogmaticos y su práctica sectaria e infantil.
La dirección del PCPE debe mostrar altura y sencillez revolucionaria, deben una explicación a la militancia comunista de lo que pasó en Asturies, donde con exclusiones y expulsiones obligaron a la creación de la Plataforma Comunista, de lo que pasó en Castilla León obligando a la creación de Comunistas de Castilla, de lo que pasó con la UJC-Madrid obligando a la creación del Partido del Trabajo Democrático, de lo que pasó con los integrados de Unión Proletaria, obligándolos a reconstruir de nuevo Unión Proletaria, Castilla la Mancha, Cataluña, etc. Solo los perjuicios pequeñoburgueses nos impiden reconocer los errores y hacer autocrítica, anulándonos como revolucionarios en la capacidad de generar debate político con el conjunto de destacamentos comunistas sobre la estrategia revolucionaria de la clase obrera, en unos momentos de tremenda ofensiva contra el pueblo por la burguesía española imperialista.
En “la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” debatiendo Lenin con los comunistas de izquierdas ingleses, donde exhorta a los cuatro partidos o grupos, todos muy débiles y algunos extraordinariamente débiles a formar un único Partido Comunista (ante la exclusión por algunos de todo compromisos y alianzas) afirma “Si la primera tarea histórica (atraer a la vanguardia consciente del proletariado) no podía ser resuelta sin una victoria ideológica y política completa sobre el oportunismo y el socialchovinismo, la segunda tarea que resulta en la actualidad y que consiste en saber llevar a las masas a esa nueva posición capaz de asegurar el triunfo de la vanguardia en la revolución, esta segunda tarea no puede ser resuelta sin liquidar el doctrinarismo de izquierda, sin enmendar por completo sus errores, sin desembarazarse de ellos”.
También manifiesta que la revolución es imposible sin una crisis nacional general que afecte a explotados y explotadores y sin que la mayoría de las clases trabajadoras, especialmente las más conscientes, comprendan la necesidad de la revolución y estén dispuestas a dar la vida por ella, y segundo que las clases gobernantes atraviesen una crisis gubernamental que arrastre a la política a las masas más atrasadas. Tenemos la crisis y si a las movilizaciones de las masas se les dotan de estrategia política y confluyen, tenemos la capacidad de generar la crisis gubernamental, pero tenemos en mantillas tanto el partido revolucionario, como el referente político de masas con un programa como mínimo anticapitalista.
El trabajo de masas entre las masas obreras
Muchas veces en nuestra terminología hablamos de estar con las masas, trabajar con las masas con una política o estrategia de masas, pero tras la derrota política e ideológica de la clase obrera en el proceso de transición de la dictadura franquista a la actual democrático burguesa, el infantilismo y el doctrinarismo izquierdista, con fuertes dosis de sectarismo entre nosotros nos alejaron del trabajo de masas y nos separamos de ellas.
Actualmente todavía estamos pagando el coste de la derrota por no haber apostado por la ruptura en los años setenta. La traición de los dirigentes oportunistas de derechas que poseían el control del partido comunista y del movimiento revolucionario, hicieron ser visionario a Marx en el famoso mensaje de la Internacional del 9 de septiembre de 1870, Marx ponía en guardia al proletariado francés contra un alzamiento prematuro; pero cuando, a pesar de todo, este se produjo (1871), aclamó con entusiasmo la iniciativa revolucionaria de las masas “que toman el cielo por asalto” (carta de Marx a Kugelmann). En esta situación, como en muchas otras, la derrota de la acción revolucionaria era, desde el punto de vista del materialismo dialéctico en que se situaba Marx, un mal menor en la marcha general y en el resultado de la lucha proletaria, que el que hubiera sido el abandono de las posiciones ya conquistadas, la capitulación sin lucha: esta capitulación hubiera desmoralizado al proletario y mermado su combatividad”. Lenin, “acerca de los sindicatos” sobre la táctica de luchas del proletariado.
Sin ir tan lejos en el espacio y el tiempo, la experiencia de la derrota con lucha la tenemos en el 1934 con especial incidencia en Asturies que la superamos con la victoria del Frente Popular, comparémosla a la actual derrota con claudicación sin lucha durante la transición, que dura ya cerca de cuarenta años de dictadura democrática burguesa y sin visos cercanos de superación ideológica y política por parte del movimiento comunista español.
La importancia del trabajo concreto de masas por la militancia revolucionaria en los sindicatos obreros, en los barrios obreros (economicismo o sindicalismo) y actualmente hoy también en los movimientos sociales, lo manifiesta el papel jugado en la conquista de las libertades en el estado español, la lucha económica y la mejora de las condiciones de vida desde las comisiones obreras de base de fábrica o barrio, que fueron potenciadas por los y las comunistas y lugar donde nacieron para lo bueno y para lo malo el grueso de los cuadros y dirigentes políticos de la clase obrera que pilotaron la transición. Para la militancia revolucionaria no hay otro lugar ni otra escuela, que la de fusionarse con las masas desde la lucha económica, para elevar su conciencia de clase, su organización y el ideal del socialismo, incluso como antaño hasta en los sindicatos verticales.
Lenin en la explicación del proyecto del programa del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, ante el desarrollo del capitalismo en Rusia, manifiesta “El obrero, quiéralo o no, tiene que vérselas ya ahora no con un patrono aislado y con su voluntad y sus vejaciones,sino con la arbitrariedad y los atropellos de toda la clase patronal. El obrero ve que quien le oprime no es un capitalista cualquiera, sino toda la clase capitalista, porque en todas las empresas rige el mismo sistema de explotación; un capitalista aislado ni siquiera puede renunciar a este orden de cosas: si, por ejemplo, se le ocurriese reducir la jornada de trabajo, sus mercancías resultarían más caras que las de su vecino, que las de otro patrono que obligase al obrero a trabajar más horas por el mismo salario. Para conseguir una mejora de su situación, el obrero tiene que enfrentarse ahora con toda una organización social encaminada a la explotación del trabajo por el capital. El obrero no tiene ya frente a sí la injusticia de un funcionario cualquiera, sino la injusticia del propio poder del estado, que toma bajo su defensa a toda la clase capitalista y promulga leyes obligatorias para todos en beneficio de esta clase. Por tanto, la lucha de los obreros industriales contra los patronos se transforma inevitablemente en una lucha contra toda la clase capitalista, contra toda la estructura social, basada en la explotación del trabajo por el capital. Por eso la lucha de los obreros adquiere un significado social, se convierte en una lucha de todos los trabajadores contra todas las clases que viven a costa del trabajo ajeno. ” Escrito en la cárcel en 1895-1896.
Pero, Lenin ya advierte que un revolucionario debe intervenir con tres criterios, el primero que sirva para desarrollar la conciencia de clase de las masas obreras, el segundo que sirva para contribuir a la organización de los obreros y el tercero hacerlo consciente de que su lucha es una lucha política por su emancipación como clase, superando el economicismo o sindicalismo social con la propuesta política del socialismo como alternativa al capital.
Construcción del poder popular un problema práctico
Lo mismo nos pasa con el concepto de poder popular, que lo simbolizamos en la teoría más que en el desarrollo práctico de un movimiento de masas obreras y populares que luchan, y que según se van construyendo los referentes políticos y sociales, se va desarrollando desde el elemento concreto práctico los mecanismos orgánicos unitarios del poder popular. Similar al surgimiento de la comisión obrera en los años 60 del siglo pasado, en los centros de trabajo y barrios obreros, era el mecanismo de representación unitario práctico, surgido del movimiento de masas obreras que luchaban por reivindicaciones concretas y las libertades políticas. Instrumento de poder de clase y objetivo fundamental a liquidar por el oportunismo de derechas, dirigidos por el revisionista de Carrillo y pensamiento mayoritario entre las masas obreras hasta estos momentos, fruto del exitoso desarrollo por el capitalismo de la estrategia del “estado de bienestar” a cambio de la teoría de la reconciliación de clases, que se sintetiza en comprar conciencias de clase con las migajas que les sobran de la explotación de los países y pueblos del tercer mundo, justificando las invasiones e intervenciones del imperialismo español, europeo y yanqui como en Irak, con frases como que la clase obrera no podía pagar a ese precio el petróleo.
Todo es válido para el conocimiento; el estudio y la observación del desarrollo y formación de las distintas formas históricas de construcción del poder popular de masas, desde la experiencia de los soviets al poder popular cubano y sin perder de vista la nueva experiencia venezolana de construcción de los consejos patrióticos, todas son necesarias para futuras conclusiones, pero debemos considerar como marxistas, que solo desde la práctica de la lucha de masas obreras en la construcción de sus referentes orgánicos políticos y sociales junto, con el aprendizaje que los revolucionarios obtengamos de nuestra capacidad de dirigir esta lucha y en el avance en la construcción del partido comunista, seremos capaces de ir dando cuerpo al poder popular de masas que corresponde en el estado español, tal como los comunistas españoles fuimos capaces de ver en el movimiento de las comisiones obreras de base en los años 60 su futuro como poder de clase.
Solo la clase obrera con su lucha puede lograr su emancipación, y su instrumento de poder debe servir de ejemplo de poder alternativo a la reaccionaria democracia burguesa. Solo cuando las masas obreras mayoritariamente tomen conciencia política, y no solo los sectores más avanzados, y sean capaces de defender con la fuerza de la razón y de la mayoría con los medios que sea necesario la alternativa del poder popular, contra la corrupta y decadente democracia burguesa del capitalismo imperialista, solo entonces el partido de estas masas conscientes, entenderá creado el poder popular y podrá contraponer a la dictadura democrático burguesa de la oligarquía financiera y patronal, la alternativa de las masas y derrocar el actual sistema vigente por el del poder popular, restaurando para el pueblo todo el poder sobre los medios de producción, construyendo el socialismo.
Lenin en “la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” explica claramente, que fueron las revoluciones de febrero y octubre de 1917 las que determinaron el desenvolvimiento de los soviets hasta el punto de extenderse a todo el país, y después, su victoria en la revolución proletaria socialista.
En este proceso surgen tremendas dudas y discusiones sobre la participación en los parlamentos e instituciones burguesas, debido a la tremenda corrupción de los partidos burgueses y del oportunismo de derechas, que han montado toda una superestructura partidaria a partir de las subvenciones, dietas, salarios, sobresueldos y sobres bajo manga que ha enriquecido a muchos, aunque de todos es conocido que el principal ente que los subvenciona es la banca privada, a la cual deben y nunca pagan en metálico las costosas campañas electorales, incluidas las de nuestros oportunistas de derechas, y el principal subvencionador de la banca y la patronal la hacienda pública.
El desprestigio del parlamento y las instituciones es paralelo a la de los partidos y sindicatos del sistema, de ello da bien cuenta el movimiento de indignados como el 15-M y plataformas de empleadas/os públicos, que tienen un fuerte impacto entre la juventud y sectores revolucionarios, que unidos a las movilizaciones de las distintas marchas de las mareas han puesto al gobierno en jaque, pero incluso juntos no han sido capaces por sus limitaciones políticas y de organización como por las nuestras propias como revolucionarios, de situar los elementos de referencia política y de poder popular, por lo que a pesar del desprestigio actual, las instituciones burguesas siguen siendo el instrumento preferido para el gobierno del pueblo, no solo por las amplias masas, sino también por muchos dirigentes de este movimiento, que en ningún momento han puesto en cuestión el sistema capitalista, solo quién lo gestiona.
Ya Lenin en “la enfermedad infantil del izquierdismo” poniendo el ejemplo de los comunistas alemanes y suecos que “han sabido hasta sin el apoyo de la masa de abajo, dar un ejemplo de utilización realmente revolucionaria de los parlamentos reaccionarios, ¡¿Cómo un partido revolucionario de masas, que crece rápidamente con las desilusiones y la irritación de estas últimas, características de las postguerras, no puede forjar una fracción comunista en los peores parlamentos?! Precisamente porque las masas atrasadas de obreros, y más aún la de pequeños agricultores, están más imbuidas en Europa occidental que en Rusia de prejuicios democraticoburgueses y parlamentarios, precisamente por eso únicamente en el seno de instituciones como los parlamentos burgueses pueden (y deben) los comunistas sostener una lucha prolongada, tenaz, sin retroceder ante ninguna dificultad para denunciar, desvanecer y superar dichos prejuicios.”
También aclara que la participación en las instituciones y en los procesos electorales, debe subordinarse a la estrategia de la lucha de masas y a la construcción de sus referentes políticos para la de conquista del socialismo. En los países con ciertas libertades democráticas, como pasa en general en la mayoría de los países europeos, la participación electoral y en las instituciones, los comunistas y los revolucionarios debemos subordinarla a la estrategia general, mientras las masas obreras sigan incrédulamente las consignas de los oportunistas de derechas de la “cumbre social” y del poder burgués, de que el único sistema posible para ellos es el capitalista y que la democracia burguesa la única forma de relacionarnos y gobernarnos, la pelea tendremos que darla también desde las elecciones y las instituciones burguesas, desenmascarándola desde dentro para demostrar su carácter reaccionario y clasista, solo su descrédito y la apuesta de las masas desde la movilización obrera por el poder popular, nos puede llevar al boicot de las instituciones burguesas, pero mientras tengan una gran influencia entre las masas obreras hay que participar para denunciarlas, la opción de abandonarlas o destruirlas, solo nos lo dirán las correlaciones de fuerzas y las exigencias de las masas.
Acabo con una última cita de Lenin en su debate con el doctrinarismo de izquierda inglés, plenamente de actualidad “No sabemos ni podemos saber cuál de las chispas que , en enjambre, surgen ahora por doquier en todos los países bajo la influencia de la crisis económica y política mundial, podrá originar el incendio, es decir, despertar a las masas, y por lo tanto debemos, con nuestros nuevos principios, nuestros principios comunistas, emprender la “preparación” de todos los campos, sean de la naturaleza que sean, hasta los más viejos, los más vetustos, y en apariencias los más estériles, pues en caso contrario no estaremos a la altura de nuestra misión, faltaremos en algo, no dominaremos toda clase de armas, no nos prepararemos ni para la victoria sobre la burguesía (la cual ha organizado la vida social en todos sus aspectos a la manera burguesa y ahora la ha desorganizado de ese mismo modo) ni para la reorganización comunista de toda la vida, que deberemos realizar una vez obtenida la victoria.”
Alonso Gallardo militante de la Plataforma Comunista/Red Roja
Fuente: http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/1852-politica-de-masas-y-poder-popular-estrategia-para-la-unidad-comunista-y-la-revolucion

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