miércoles, 12 de octubre de 2016

El Che y las relaciones EEUU-Cuba en los años 60. Por Elier Ramírez Cañedo

El Che y las relaciones EEUU-Cuba en los años 60. Por Elier Ramírez Cañedo

Sin duda, la actuación y el pensamiento del Che Guevara hablan por sí solas de su posición con relación a los Estados Unidos. Su radical antimperialismo y su praxis revolucionaria lo hicieron ser considerado por los más altos círculos de poder en ese país como una de las figuras a nivel global más peligrosas para los intereses del imperialismo norteamericano, de ahí que en 1967 la orden de asesinarlo partiera de Washington.
El análisis más profundo que he leído donde el Che hace un análisis de la política de los Estados Unidos hacia Cuba y América Latina y el Caribe en general, en  los años 60, se titula Cuba y el plan Kennedy, publicado en el tomo uno de las obras del Che, compilado por Orlando Borrego.[1] En este trabajo el Che prácticamente desmenuza toda la estrategia contra Cuba y Nuestra América que se escondía en la “Alianza para el Progreso”. Un documento que vale la pena releer y analizar hoy más que nunca luego de los anuncios del 17 de diciembre del 2014.
Sin embargo, el Che también tuvo cierto protagonismo en la diplomacia secreta con los Estados Unidos durante las administraciones de J.F.Kennedy y Lindon B. Johnson. Varios documentos desclasificados en los Estados Unidos así lo demuestran. El rol más importante desempeñado por el Che en ese sentido se produjo a solo unos meses de la derrota de la invasión mercenaria por Playa Girón. Una historia aún poco conocida y divulgada.

Un encuentro muy singular. El Che y Goodwin en Montevideo

En el mes de agosto de 1961, tuvo lugar en Punta del Este, Uruguay, la Reunión Extraordinaria del Consejo Interamericano Económico y Social. El Che encabezaba la delegación cubana a la cita, donde el gobierno de los Estados Unidos pretendía vender a los pueblos latinoamericanos, la llamada “Alianza para el Progreso”. Dicha “Alianza” no era otra cosa que un recetario sutil, con el objetivo de evitar la existencia de más Cubas en América Latina, “una respuesta constructiva y definitiva al castrismo”, en palabras del propio Kennedy.1
Integraba la delegación norteamericana el joven asesor especial para asuntos latinoamericanos del presidente Kennedy, Richard Goodwin. Durante la conferencia el Che vio a Goodwin fumando tabacos. Veo que a Goodwin le gustan los tabacos, le señaló a un joven miembro de la delegación de Argentina. “Apuesto a que no se atrevería a fumar tabacos cubanos”, agregó. Este comentario llegó a oídos de Goodwin, quien respondió que lo haría con mucho gusto, pero que le era imposible conseguirlos. Al día siguiente, el Che envío a su habitación una gran caja de madera pulida con tabacos cubanos, con una nota que decía: “Ya que no tengo tarjetas de presentación, tengo que escribir. Ya que escribirle a un enemigo es difícil, me limito a extender mi mano”.[2]
Aunque miembros de otras delegaciones buscaron la manera de poner en contacto al Che y algún miembro de la delegación de los Estados Unidos, ello fue imposible en medio del acaloramiento de los debates de la conferencia. Ya durante su discurso el 8 de agosto de 1961, el Che había ratificado la posición histórica y consecuente de Cuba hasta nuestros días de estar dispuesta a establecer un diálogo respetuoso con los Estados Unidos sobre la base de los principios de igualdad soberana: “…aprovecho la oportunidad ahora, en nombre de mi gobierno, señor Presidente, para afirmar, una vez más, que Cuba está dispuesta a sentarse a discutir en pie de igualdad todo lo que la delegación de Estados Unidos quiera discutir, nada más que sobre la base estricta de que no haya condiciones previas”.[3]
Delegados argentinos y brasileños lograron finalmente propiciar una entrevista de carácter informal, aunque confidencial y privada entre el comandante Guevara y Richard Goodwin, en la madrugada del 17 de agosto de 1961, en la residencia de un diplomático brasileño en la ciudad de Montevideo. Constituía el primer contacto directo de alto nivel entre autoridades de ambos países desde la ruptura de las relaciones en enero de 1961, y el más importante por el rango político de sus participantes acontecido durante la administración Kennedy.
La descripción e interpretación de Goodwin sobre la entrevista quedó registrada en sus memorias y los memorándums que escribió para el presidente Kennedy.
“Guevara comenzó diciendo que él deseaba agradecernos a nosotros por Bahía de Cochinos.
Yo le dije que no había por qué.
 Sus posiciones en el país habían estado un poco tambaleantes, explicó, pero la invasión le permitió a los líderes consolidar el apoyo a Fidel de la mayoría de los elementos principales del país.
 Quizás, le respondí, ellos deberían devolvernos el favor y atacar Guantánamo.
 Oh, no, dijo, con una carcajada. Nunca seríamos tan tontos como eso.
 Aunque Bahía de Cochinos no fue peligrosa, continuó, reveló el factor más peligroso en las relaciones de ambos países: la imposibilidad de los Estados Unidos de comprender a la revolución cubana. Entonces, alternando entre orgullo y amonestación, Guevara comenzó una conferencia acerca de la Revolución Cubana. Esa revolución, reafirmó, es irreversible. Nuestros vínculos con “el Este” (Rusia) continuarán, ya que esos vínculos provienen de simpatías naturales y de creencias comunes acerca de la estructura correcta del orden social. Ustedes en los Estados Unidos, me advirtió, no deben actuar bajo la falsa suposición de que pueden rescatar a Cuba de las garras del comunismo. Ni deben creer tampoco que Fidel es un moderado rodeado de un grupo de hombres fanáticos y agresivos, y que pudiera ser trasladado imaginablemente al lado occidental. Él es uno de nosotros y siempre lo ha sido. No será posible derrocar la revolución desde adentro, ya que existe un apoyo muy reducido a tal esfuerzo y la oposición interna nunca será lo suficientemente fuerte. La revolución cubana, dijo, esta aunando fuerzas, no perdiéndolas, y está influyendo en el pensamiento liberal de toda América Latina”.[4]
Por su parte, entre las valoraciones del contacto sostenido con el Che, que Goodwin trasladó al presidente estadounidense, estuvo la siguiente: “Creo que esta conversación unida a otras evidencias que se han ido acumulando, indica que Cuba está pasando por un severa crisis económica; que la Unión Soviética no está preparada para afrontar el gran esfuerzo necesario para ponerlos en camino (un brasileño me dijo “no alimentas al cordero en la boca del león”), y que Cuba desea un entendimiento con los EE.UU. Es bueno recordar que Guevara representa, sin lugar a duda el más dedicado punto de vista comunista del gobierno cubano y que si hay en Cuba lugar para algún espectro de puntos de vistas, debe haber líderes cubanos incluso más ansiosos por un acuerdo con los EE.UU. Esto es solo una especulación, pero creo que es razonable”.
“La conversación tuvo lugar en la noche del 17 de agosto a las 2:00am –relató además Goodwin a Kennedy-. Varios miembros de las delegaciones de Brasil y Argentina hicieron esfuerzos –a través de la Conferencia de Punta del Este- para concertar una reunión entre el Che y yo. Esto se hizo obviamente con la aprobación y quizás a instancias de éste. Yo había evitado tal reunión durante la conferencia. El jueves nosotros llegamos a Montevideo y se me invitó para una fiesta de cumpleaños para el delegado local brasileño asignado al área de Libre Comercio. Luego de haber arribado y de estar allí alrededor de una hora, uno de los argentinos presentes (que había estado en la delegación argentina) me informó que ellos habían invitado al Che a la fiesta. Él llegó sobre las 2:00am y le dijo a Edmundo Barbosa da Silva de Brasil y a Horacio Laretta de Argentina que él tenía algo que decirme. Los cuatro entramos en una habitación… (El brasileño y el argentino se alternaron como intérpretes)”.[5]
Asimismo, según el informe preparado por Goodwin, el Che, después de expresar que Cuba aspiraba a un modus vivendi –no a un imposible entendimiento-, agregó entre otras cosas que la Isla estaba dispuesta a pagar a través del comercio por las propiedades estadounidenses expropiadas; que se podía llegar al acuerdo de no hacer ninguna alianza política con el Este -aunque ello no afectara la afinidad natural existente- y analizar las actividades de la Revolución Cubana en otros países, pero que no se podía discutir ninguna fórmula que significara desistir de construir el tipo de sociedad que aspiraban para Cuba.[6] “Guevara dijo que sabía que era difícil negociar estas cosas pero que nosotros podíamos abrir la discusión de estos temas empezando por los secundarios”.[7]
Es una lástima que no contemos con documentos cubanos que contrasten la información desclasificada en los Estados Unidos. Sobre todo, el hecho de no tener al alcance ningún  informe del Che donde se refleje su versión de la entrevista. Sin embargo, un documento  hallado en los archivos de Brasil con fecha 18 de agosto de 1961, confirma en buena parte la descripción –no interpretación- de Goodwin de la entrevista. Se trata de un telegrama del secretario de Asuntos Exteriores de Brasil al presidente de ese país, donde a partir de una información recibida del embajador brasileño en Uruguay, Barbosa da Silva, se relata la conversación entre el Che Guevara y Richard Goodwin.[8]
La noticia del encuentro del Che y Goodwin se esparció rápidamente y el joven asesor del Presidente tuvo que rendir cuentas ante el Senado sobre su conversación con el Ministro de Industrias de Cuba. “Al final –rememoró Goodwin-, esto me costó de todas maneras un problema, casi pierdo mi empleo; el Senado me investigó, porque pensó que yo estaba negociando con el hemisferio occidental, que estaba próximo al comunismo. Esto le costó el puesto al Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina”.[9]
En efecto, el Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Adolfo Mujica, se había visto obligado a renunciar por la conmoción que habían causado sus revelaciones y valoraciones de la entrevista Goodwin-Guevara. Mujica había dicho, entre otras cosas, que el encuentro entre Goodwin y el Che, mostraba que el régimen de Fidel Castro procuraba entablar mejores relaciones con los Estados Unidos. Durante el anuncio de su renuncia Mujica no se retractó de su declaración y ello fue suficiente para que la historia pasara a la primera página del Washington Post y el senador Wayne Morse reuniera a su subcomité para América Latina y llamara a Goodwin a testificar.
Asimismo, el 23 de agosto, el Departamento de Estado de los Estados Unidos se vio impelido a enviar un telegrama circulante a todos los puestos latinoamericanos con una declaración lanzada por la Casa Blanca el 22 de agosto en el que se señalaba que la conversación de Goodwin y Guevara en Montevideo, había sido solo un encuentro casual en un cóctel, en el que Goodwin se limitó a escuchar. El envío del telegrama fue autorizado para remarcar a los gobiernos latinoamericanos que no había ningún cambio en la política de los Estados Unidos hacia Cuba.
Goodwin reveló en La Habana en el 2002, a raíz de la Conferencia Internacional por el 40 aniversario de la Crisis de Octubre, que él regresó con el mensaje del Che a Washington, “pero no hubo interés en emprender negociaciones con Cuba”. En su criterio: “las heridas, las humillaciones de Bahía de Cochinos eran demasiado grandes…porque Kennedy había sido humillado, él estaba muy colérico…”.[10]
Sobre esta entrevista escribió el destacado investigador cubano Jacinto Valdés-Dapena:
 “En su encuentro con Goodwin, Che Guevara expuso con claridad meridiana los principios de la política exterior de la Revolución Cubana, el programa del socialismo cubano.
Con un hondo sentido dialéctico el Che analizó las causas y condiciones que condicionaron el fracaso de los planes de los Estados Unidos contra Cuba en 1961 y pronosticó, además, los futuros fracasos de la política norteamericana hacia Cuba de no rectificar en sus enfoques.
El relato que ofrece Goodwin de este encuentro evidencia que el propósito de la parte norteamericana consistió en escuchar, observar y explorar los criterios y la posición de Cuba.
De haber evaluado objetiva y correctamente los criterios expuestos por el Che, la administración Kennedy hubiera podido adoptar hacia Cuba una política más racional, lógica y apropiada, en lugar de promover la subversión y el terrorismo a través de Mangosta, que se extendería de noviembre de 1961 a noviembre de 1962.
Siendo uno de los ideólogos de la Nueva Frontera, Goodwin, sin embargo, no captó en sus análisis sobre Cuba, la significación del carácter autóctono, legítimo y autónomo del socialismo cubano”.[11]
Solo unos días después del encuentro de Montevideo, en un documento elaborado por el propio Goodwin, se puso de manifiesto la ira hacia Cuba que aún predominaba en la administración Kennedy debido al fiasco de Girón, así como las pocas intenciones de Washington de analizar cualquier tipo de medida que significara explorar caminos más flexibles en la relación con la Isla.
En documento fechado el 1ro de septiembre, el joven asesor proponía a Kennedy un amplio plan de guerra económica, propagandística y sicológica contra la Revolución Cubana -incluyendo acciones de sabotaje-, así como la creación de una Fuerza de Seguridad del Caribe que apoyara todas las acciones yanquis contra la Mayor de las Antillas. Pero quizás la más interesante y reveladora de sus propuestas y que guardaba alguna relación con su diálogo con el Che, fue la siguiente: “La CIA fue invitada a venir dentro de la semana con un procedimiento encubierto preciso para continuar las conversaciones bajo tierra con el gobierno cubano. El objetivo de este diálogo –explorar la posibilidad de un desmembramiento dentro de la jerarquía del gobierno cubano y estimular dicho desmembramiento– fue exhaustivamente detallado en el último memorándum que le envié. Esto es un esfuerzo para encontrar una técnica operacional”.[12]
El  “último memorándum” al que se refería Goodwin había sido enviado al Presidente el 22 de agosto y en éste aparecía un poco más explicado el objetivo que podía perseguir  Estados Unidos en caso de continuar las conversaciones iniciadas con el Che. El documento señalaba en su inciso F: “Procurar alguna manera de continuar bajo cuerdas el diálogo que el Che comenzó. De este modo podemos dejar claro que nosotros queremos ayudar a Cuba y lo haríamos si esta rompiera sus ataduras con el comunismo y fuera democratizada. De esta manera podemos empezar a investigar algún fraccionamiento en la cumbre directiva, que debe existir”.[13]
Resulta interesante que, todavía para el año 1962, Goodwin seguía pensando en la conveniencia de darle alguna continuidad a las conversaciones sostenidas con el Che en Montevideo, con el objetivo de explorar una división en las altas esferas gubernamentales de la Isla, que posibilitara a Washington trabajar sobre ella en función de poner fin al “control soviético en Cuba”. El 24 de mayo, Goodwin envió un memorándum al subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Edwin M. Martin, donde proponía un “acercamiento a Castro”, basándose en las informaciones de inteligencia obtenidas que señalaban una división en el gobierno cubano entre los viejos comunistas respaldados por Moscú por una lado, y Fidel, Raúl y Guevara por el otro.[14] “Aunque sería ridículo especular que estas relaciones están a punto de ruptura, siempre he sentido que el final del control soviético en Cuba vendría más (si es que viene del todo) de una división en la alta dirección, que de una revolución popular”.[15] A partir de este análisis, Goodwin sugiere en el documento una “aproximación a Castro” que se fundamentara en las siguientes ideas:
-Estados Unidos simpatiza con los objetivos iniciales declarados por la Revolución –la reforma social y el fin de la dictadura.
-Sobre las propiedades nacionalizadas se puede llegar a un acuerdo amistoso.
-La preocupación de Estados Unidos ha estado en el control soviético sobre Cuba y nosotros siempre hemos creído que éste va contra los propios deseos de Castro y los propósitos de la Revolución.
-Si Castro puede desengancharse por sí mismo de los comunistas nosotros estaríamos dispuestos a normalizar las relaciones comerciales con el gobierno revolucionario y darle participación en los esfuerzos interamericanos, incluyendo la Alianza para el Progreso.[16]
Goodwin propuso que se realizara un contacto para trasmitir estas proposiciones al gobierno cubano a través de alguna embajada europea o directamente por medio del embajador cubano en la ONU, García Incháustegui.[17]Todo parece indicar que la propuesta de Goodwin fue desechada, pues no se encuentra en los documentos nada indique lo contrario. Es evidente que el gobierno de los Estados Unidos estaba concentrado en ese momento en dar seguimiento a las operaciones que dieran al trate con el régimen cubano por vías violentas, como parte de la “Operación Mangosta”.
De cualquier modo, el diálogo secreto que propuso Goodwin con la máxima dirección de la Isla en 1961 y 1962, estuvo siempre cargado de malevolencia. Era una manera de explorar otro camino para lograr los mismos objetivos de “cambio de régimen”. Aspecto que encontraremos nuevamente en los documentos desclasificados estadounidenses del año 1963, cuando la iniciativa de conversar clandestinamente con los líderes cubanos alcanzó una mayor aprobación en los más altos y limitados círculos de poder de los Estados Unidos.[18] No obstante Kennedy, después del fiasco de Girón, en lo menos que estaba pensando era en un diálogo secreto con autoridades cubanas, aunque ese diálogo escondiera puñales afilados y venenosos contra la isla rebelde. Solo después de los sucesos de la Crisis de Octubre, Kennedy comenzaría a repensar de manera menos colérica y vengativa, e incluso mucho más inteligente, la política hacia la Mayor de las Antillas, aunque sin renunciar a sus propósitos de “cambio régimen”. Su asesinato el 22 de noviembre de 1963, impidió que los contactos exploratorios y secretos entre ambos países en los meses de septiembre, octubre y noviembre, tuvieran continuidad durante el mandato de Lindon B. Johnson. Sin embargo, Cuba continuó dispuesta a establecer un diálogo que permitiera avanzar hacia la mejoría de las relaciones. Fidel incluso envió varios mensajes al presidente Johnson a través de distintos canales expresando esta disposición, pero Johnson se mantuvo reacio a cualquier flexibilización de la política hacia Cuba.[19]
La periodista estadounidense Lisa Howard quien había desempeñado un papel activo como canal privado de comunicación entre Fidel y la administración Kennedy, lo continuaría haciendo durante la administración Johnson.  Por instrucciones de Fidel, quien había invitado a la periodista a visitar la Isla a inicios del año 1964, Che le concedió una entrevista a Howard para el noticiero Issues and Answers. “Comandante Guevara –le preguntó ella-, Fidel Castro ha declarado en varias oportunidades que le gustaría normalizar las relaciones con los Estados Unidos. ¿Usted también está a favor de la normalización de las relaciones?”. “Absolutamente”, respondió el Che, y señaló que, como ministro de Industrias, las relaciones comerciales normales resultarían particularmente beneficiosas para él. “Sobre la base de unos principios de igualdad plena, la normalización de las relaciones sería ideal para nosotros”.[20]
En ese contexto se produjo el viaje del Che a New York en diciembre de 1964, en representación del gobierno de Cuba, con la misión de intervenir en el XIX período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.  Una vez más, de forma pública y privada, el Che expresaría a Washington su disposición al diálogo.

El Che en New York, diciembre de 1964

El Che llegó a New York el 9 de diciembre de 1964 para cumplir una apretada agenda como presidente de la delegación cubana. El 10 se entrevista con E.Bernstein, subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile y el 11 pronuncia su histórico discurso ante las Naciones Unidas, el cual constituyó una fuerte denuncia contra el imperialismo estadounidense. Entre otros temas, el Che criticó el hecho de que el imperialismo estaba tratando de imponer su versión de lo que debe ser la coexistencia pacífica, cuando eran los pueblos oprimidos, en alianza con el campo socialista, los que debían enseñar cual era la verdadera coexistencia pacífica y recibir el respaldo de Naciones Unidas. Pero también aclaró que no solo en cuanto a las relaciones entre Estados debía ser aclarado el concepto de coexistencia pacífica. “Como marxista –agregó- hemos mantenido que la coexistencia pacífica entre naciones no engloba la coexistencia entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos”.[21]
Mientras el Che pronunciaba su discurso, elementos contrarrevolucionarios desde la orilla apuesta del río este, en los muelles de Brooklyn, efectuaron un disparo de mortero contra el edificio de Naciones Unidas, cayendo el proyectil sobre una isleta en medio del río. La fuerte explosión se sintió en el recinto del plenario, pero no inmuto en lo más mínimo al Che, que prosiguió con su intervención.[22]
En los siguientes días el Che concedió varias entrevistas a los medios estadounidenses como Face the Nation de la CBS, sus interlocutores serían los periodistas Tad Szulc y Richard Hottelt de la oficina del New York Times y el corresponsal de la CBS, Paul Niven.
Por su valor histórico para la actualidad, reproducimos algunos fragmentos de la entrevista ofrecida por el Che a Face the Nation, donde ser refiere a las relaciones Cuba-Estados Unidos y la posibilidad de una normalización o mejoría de las mismas:
Señor Szulc: “Señor Guevara, en varias oportunidades recientemente el premier Fidel Castro ha sugerido en entrevistas con periodistas visitantes, y en otras ocasiones, que debe hacerse un nuevo esfuerzo por normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, particularmente en el terreno del comercio y el intercambio. Como economista, ¿entiende usted personalmente que la reanudación de relaciones de esta naturaleza sería útil o provechosa para Cuba? En otras palabras, ¿le gustaría ver estas relaciones normalizarse?
Comandante Guevara: No como economista. Porque nunca me he considerado un economista, sino como un funcionario del Gobierno cubano, como un cubano más, creo que las relaciones armoniosas con Estados Unidos serían muy buenas para nosotros desde el punto de vista económico más que en cualquier otro campo, porque toda nuestra industria fue establecida por los Estados Unidos, y las materias primas y los repuestos que tenemos que hacer con grandes dificultades o traerlos de otras áreas pudieran venir directamente. Además, el azúcar, para el cual tuvimos tradicionalmente el mercado norteamericano, que está también cercano. (…)
Señor Hottelet: Doctor Guevara, Washington ha dicho que hay dos condiciones políticas para el establecimiento de relaciones normales entre Estados Unidos y Cuba. Una, abandono de sus compromisos militares con la Unión Soviética. La otra, el abandono de la política de exportar la revolución a América Latina. ¿Ve usted alguna posibilidad de cambio en cualquiera de estos dos puntos?
Comandante Guevara: En absoluto. No ponemos condición de ninguna clase a Estados Unidos. No queremos que ellos cambien su sistema. No pretendemos que cese la discriminación racial en Estados Unidos. No ponemos condición alguna para el establecimiento de relaciones, pero tampoco aceptamos condiciones.
Señor Hottelet: Pero mi pregunta es si usted aceptaría estas condiciones establecidas por Estados Unidos para la reanudación de relaciones normales.
Comandante Guevara: No aceptamos condición alguna de Estados Unidos. No aceptaremos condición alguna impuesta a nosotros”.[23]
Los documentos desclasificados en los Estados Unidos sobre la visita oficial del Ministro de Industrias a New York, revelan los intentos por explorar la posibilidad de un diálogo secreto entre el Che y algún alto funcionario de la administración Johnson. Lisa Howard, a quien ya el Che conocía, se convirtió nuevamente en intermediaria. ¿Fue un esfuerzo personal de la periodista estadounidense o una iniciativa del gobierno cubano encomendada al Che? Solo documentos cubanos podrían aclarar esta incógnita.
Howard comunicó a Gordon Chase -ayudante del asesor para Asuntos de Seguridad Nacional, George Bundy, que el Che tenía algo que decir, y le pidió que viajara a Nueva York a reunirse con él. El funcionario se negó a viajar, pero dio a entender que la administración Johnson estaría interesada en oír lo que Che tenía que decir, pero siempre fuera de la vista pública.
El tema generó un debate al más alto nivel en la Administración ante la duda de si se trataba de una iniciativa de Howard para tender puentes o si realmente el Che deseaba trasladar algún mensaje.  “Lisa está complicada de forma tan subjetiva en eso del acercamiento que uno nunca sabría lo que Guevara está diciendo y lo que ella está interpretando”, escribió Chase a Bundy.  No obstante Chase pensaba que las opciones eran “probablemente 7 a 5 de que Guevara, en realidad, quiera hablar con nosotros”. Cómo reunirse con él era la parte difícil, “él es el centro real de atención en New York”. Finalmente se llegó al acuerdo de acercarse al Che mediante un diplomático británico, que diría al dirigente cubano: “Un colega estadounidense me informa que una fuente de la prensa le dijo que tienes interés en comunicarle algo a un funcionario estadounidense; mi colega estadounidense no está seguro de la veracidad de la afirmación. ¿Es cierto?”. Si el Che decía que no, ahí terminaba la conversación, en caso contrario, el británico diría: “Tengo la impresión de que mi colega estadounidense está dispuesto a escucharte pero tengo que confirmarlo con él para estar seguro”. De esta manera el Departamento de Estado organizaría una reunión segura en Naciones Unidas entre el Che y uno de los ayudantes del embajador Stevenson. “La reunión solo vale la pena si logramos hacerlo sin mostrar impaciencia –expresó Chase a Bundy-. Creo que hay muy poco que Guevara pueda decirnos que no sepamos ya. Pero plantear una sesión para escucharlo podría ser interesante”.[24]
Sin embargo, un suceso generó temor en la administración estadounidense debido al peligro de filtración. El 16 de diciembre de 1964, el Che conversó en privado en medio de una fiesta  organizada por Howard en su apartamento en East 47th Street, con el senador demócrata por Minessota, Eugene McCarthy, de tendencia liberal, a quien comentó sobre la situación política y económica en la Isla y la visión cubana sobre EE.UU., y le afirmó que el apoyo de Cuba a la revolución en América Latina era “una misión necesaria para el gobierno cubano, ya que la revolución era la única esperanza para el progreso”. Al concluir el encuentro, el legislador quedó con la impresión de que el interés mayor del Che era “expresar el interés de Cuba en comerciar con los Estados Unidos y que éste reconociera al régimen cubano”. [25]
Al día siguiente Howard llamó a Adlai Stevenson en Naciones Unidas y le sugirió un encuentro confidencial con el Che, a pesar de la gran motivación que mostró Stevenson ante la posibilidad de sostener ese contacto, el subsecretario de Estado, George Ball, lo desautorizó.
Después de conocer sobre la reunión entre el Che y McCarthy, el Departamento de Estado canceló también el acercamiento a través del diplomático británico. El subsecretario Ball, reprendió al senador, enfatizándole el “peligro” de sostener reuniones de este tipo, porque había “sospechas en América Latina de que EE.UU. podría llegar a un arreglo con Cuba a espaldas de otros estados latinoamericanos”. Agregó que esto “podría servir de línea de propaganda útil para los comunistas”, y le indicó no difundir nada sobre el encuentro, “aunque se corría el peligro de que el propio Guevara lo dejara filtrar”.[26]
Finalmente, la disposición de la dirección Cubana a establecer un diálogo respetuoso, en igualdad de condiciones y sin la menor sombra a la soberanía de la isla tanto en el plano interno como externo, se mantuvo hasta los días finales de la administración Johnson, pero esta se mostró reacia a cualquier tipo de comunicación que pudiera interpretarse por el lado cubano como de interés por avanzar hacia un modus vivendi.
Descargue otros documentos desclasificados del gobierno de los Estados Unidos relacionados con el Che Guevara
Notas
[1] Ernesto Guevara, “Cuba y el plan Kennedy” en: Che y la Revolución Cubana.  (Compilado por Orlando Borrego) Tomo 1. Editorial José Martí, 2014, pp.
[2] Richard Goodwin, J.F.K and Che, en: Cigar Aficionado, Autumm, 1996.
[3] Che Guevara, Discurso ante el Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA, en Punta del Este, Uruguay, 8 de agosto de 1961, en: Che en la Revolución Cubana (compilado por Orlando Borrego), Editorial José Martí, La Habana, 2014, t.3, p.204.
[4] Richard Goodwin, Remember America, Little Brown, Boston, 1988.
[5]De Richard Goodwin al presidente Kennedy, 22 de agosto de 1961. Tomado de National Security Archive:http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB269/doc01.pdf (Internet) (Traducción del ESTI)
[6] Ibídem.
[7] Ibídem.
[8] Véase: Telegram from the Secretary of State for External Relations (Arinos) for the Cabinet in Brasilia, 19 August 1961, describing conversation between Che Guevara and Richard Goodwin, Motevideo, 18 August 1961 en: Conferencia Internacional “La Crisis de Ocubre: una visión política 40 años después”. Conference Briefing Book: Primary Source Documents, Photographs and Chronologies. Volume One. Palacio de las Convenciones, La Habana, Cuba- 11-13 de Octubre 2002.
[9] Video de la Conferencia Internacional sobre la Crisis de Octubre, celebrada en La Habana en el 2002, en el 40 aniversario. Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU)
[10]Video de la Conferencia Internacional sobre la Crisis de Octubre, celebrada en La Habana en el 2002, en el 40 aniversario, CEHSEU.
[11] Citado por Asdrúbal Pereira Cabrera en: Ob.Cit, p.168.
[12] Memorándum del Consejero Asistente Especial (Goodwin) al presidente Kennedy, 1ro de septiembre de 1961. Citado por Asdrúbal Pereira Cabrera en: 1961/ Ernesto Che Guevara en Uruguay. Para dar vuelta el mate. Documentos auténticos, Editora Política, La Habana, 2012, p.153, tomo II.
[13] Memorándum del Consejero Asistente Especial (Goodwin) al presidente Kennedy, 22 de agosto de 1961. Citado por Asdrúbal Pereira Cabrera en: Ob.Cit, p.150, tomo II.
[14] Evidentemente los órganos de inteligencia de los Estados Unidos habían estado dando seguimiento a lo que en Cuba se denominó “sectarismo”, consistente sobre todo en favorecer para cargos de dirección a compañeros que habían sido militantes del Partido Socialista Popular, aduciéndose las ventajas de su experiencia política. Ello en detrimento de otras organizaciones como el Movimiento 26 de julio y el Directorio Revolucionario 13 de marzo. El 26 de marzo de 1962, Fidel, en una comparecencia ante las cámaras de televisión y la radio explicó detalladamente en que consistieron los métodos sectarios utilizados por las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y los graves errores cometidos. Al mismo tiempo el líder de la Revolución anunció que Aníbal Escalante, quien realizaba las labores de organización de las ORI, quedaba separado de sus funciones por haberse convertido en el centro de esa política incorrecta y dañina.
[15]Memorandum From the Deputy Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Goodwin) to the Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Martin) Washington, May 24, 1962. Foreing Relations of the United States //Source: Department of State, ARA/CCA Files: Lot 66 D 501, Cuban Project-1962. Top Secret.
[16] Ibídem.
[17] Ibídem.
[18] Véase Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales, De la Confrontación a los Intentos de Normalización. La política de Estados Unidos hacia Cuba, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2014.
[19] Véase las obras De la Confrontación a los Intentos de Normalización…..y Diplomacia encubierta con Cuba. Historia de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana, de los investigadores estadounidenses Peter Kornbluh y William Leogrande, Fondo de Cultura Económico, México, 2015.
[20]Peter Kornbluh y William Leogrande, Diplomacia encubierta con Cuba. Historia de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana, Fondo de Cultura Económica, México, 2015, p.117.
[21] Discurso del Che ante la Asamblea General de Naciones Unidas, 11 de diciembre de 1964, en: Paradigma, Vol 3. Año 2. Diciembre de 2014, pp.16-25.
[22]José Fernández de Cossío Rodríguez, “Momento Fugaz e inolvidable”, en: Paradigma. Ocean Sur-Centro de Estudios Che Guevara, Vol 3. Año 2. Diciembre de 2014, p.85.
[23] Ernesto Guevara, “En el programa de televisión Ante la Nación, 14 de diciembre de 1964, en: Che y la Revolución Cubana.  (Compilado por Orlando Borrego) Tomo V. Discursos 1964-1965,  Editorial José Martí, 2015, pp.257-266.
[24] Citado por Peter Kornbluh y William Leogrande, en: Ob.Cit, p.135.
[25] Peter Kornbluh y William Leogrande, Ob.Cit, p.136.
[26]Foreing Relations of the United States (FRUS), 1964-1968, XXXII, doc 293. Memorandum de Conversación, participan: Subsecretario George W. Ball, Senador Eugene McCarthy, Thomas C. Mann, Secretario Asistente para Asuntos Interamericanos y R. E. Woods, Asistente del Equipo del Subsecretario, 17 de diciembre de 1964.

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