jueves, 29 de enero de 2015

Las mentiras de los falsimedia, en este caso, El País hace el ridículo en el mundo, se creen que somos todos "gilipoyas" .

El País y el límite del ridículo

Paco Bello | Iniciativa Debate | 28/01/2015
Ser efectivamente ruin, egoísta, vil o despreciable puede ser cuestión de carácter o una patología diagnosticada o no. Es en cualquier caso una desgracia para los que rodean o están sometidos a la influencia de esa persona, entidad o empresa –porque los grupos pueden convertirse en singularidades con carácter propio–, el tener a algo o alguien así cerca. Ocurre, no obstante, que no siempre está tan clara la condición de canalla, porque hasta para eso se requiere cierto mérito intelectual, y es que esas tendencias conductuales socialmente nocivas, pueden pasar de ser una verdadera amenaza, a adquirir connotaciones tragicómicas cuando se revela que el presunto canalla es en realidad un pobre desgraciado que se ha lesionado apretándose demasiado la boina.
Defender los privilegios de la clase dominante desde la clase dominante que siempre ha trabajado por aumentarlos entra dentro de la lógica más básica y no da para mostrarnos sorprendidos (è così, que dicen los italianos). Esta gente no suele estar ahí por su humanitarismo. Pero tampoco suelen estar ahí por ser torpes. Esto me hace pensar que cabe que esta generación de clasistas no se parezca en nada a la de sus ascendientes, y por no ser los verdaderos artífices y no ser más que herederos con una vida resuelta y un sistema adaptado a sus exigentes necesidades, sean tan inexpertos como extremadamente mediocres hasta para hacer de lo que son: unos cabrones.
Esta mañana me encuentro con la siguiente “información” en la portada del otrora prestigioso periódico de Prisa:
elpais.750
En el interior del mismo artículo (que ya han modificado en su versión digital varias veces), se dice (y no los cito porque con la nueva ley de propiedad intelectual me tocaría pagar por citar, gracias al PP) que en la Universidad de Puebla (México) no les consta que Juan Carlos Monedero haya ejercido como profesor de asignatura ni tampoco a tiempo completo. Y eso está muy bien, pero es que en el currículo de Monedero se dice lo siguiente (a él sí puedo citarlo sin pagar):
Igualmente, ha sido profesor visitante en la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), la Universidad Nacional de Medellín (Colombia), la Universidad Iberoamericana de Puebla (México) …
Parece por tanto que la explicación que da El País, por innecesaria, es claramente tendenciosa. Por si fuera poco, el propio Monedero ha tuiteado esto hace un rato…
 ¿Va quedando claro?
Bien, no hace falta insistir en el contenido. ¿Qué hace este tipo de información en la portada de El País? Y es que sin entrar en si Juan Carlos Monedero ha podido o no exagerar (que no mentir) en su CV, cosa que dudo mucho porque no le hace ninguna falta, no puedo entender que esto sea noticia, ni de él, ni de nadie.
Hay potrocientos casos de cargos políticos en activo que han obtenido sus decorativas licenciaturas en esas universidades con altísimos y carísimos porcentajes de aprobados a los que nadie ha dedicado el tiempo en los grandes medios. Hay otros casos en los que ni en esas favorables condiciones han acabado algunos la carrera aunque en sus CV’s sí figuren como algo similar para despistar. ¿Y ahora resulta que un licenciado en ciencias políticas y en sociología con un doctorado con sobresaliente cum laude, con un montón de libros escritos y vendidos (y no precisamente de recetas de cocina), y con suficiente reconocimiento en el mundo intelectual de izquierdas (valga la redundancia), es el motivo de preocupación del más internacional de los periódicos que se publican en España.
¿Pero de verdad han creído que todos somos tan necios como ellos? ¿Cuál será la próxima?, ¿a quién le toca?

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