sábado, 18 de julio de 2015

Nuevos modelos de políticas migratorias Pasos de gigante en la lucha por el cierre de los CIES

La resolución del Parlament de Catalunya sobre el cierre de los CIE, consecuencia del trabajo de 200 organizaciones civiles, abre una vía para impulsar un cambio de las política smigratorias en todo el Estado.
El pasado 2 de julio, la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Parlament de Catalunya aprobó una resolución bajo una amplia mayoría que será refrendada en el pleno, entre los días 22 a 24 de julio. En ella se insta al Gobierno de la Generalitat a que exija al Gobierno del Estado “iniciar en el plazo más breve posible un proceso que conduzca al cierre progresivo de los Centros de Internamiento de Extranjeros”. Dicha resolución, que incluye otros muchos puntos importantes, se adoptó después de que una fuerte movilización social convocada por más de 200 entidades ante el CIE de Barcelona en octubre motivara la creación de un 'Grupo parlamentario de trabajo sobre modelos de CIE' en el que se han desarrollado debates y comparecencias de expertos y miembros de organizaciones sociales durante seis meses.
Todo ello ha sido acompañado de un trabajo paciente, pedagógico y determinado de incidencia política con las diputadas responsables de esta materia de cada grupo parlamentario. Trasladar con argumentos, determinación y empatía, no solamente que es importante cerrar los CIES para respetar los derechos humanos, sino que además es viable jurídicamente y eficaz desde el punto de vista de las políticas públicas en materia migratoria. Deshacer creencias a través de estadísticas y estudios, plantear caminos realistas de Cierre, y visibilizar las realidades de las afectadas ha sido clave en este camino.
Entendemos que estamos ante una resolución histórica debido a que es la primera vez que un Parlamento autonómico se muestra favorable a cerrar los CIES y a abrir un proceso de cambio de paradigma en la política migratoria y de extranjería. Durante años parecía que lo único que podríamos lograr era mejorar los CIES e incluso se planteaba como una dicotomía lograr mejoras con caminar hacia su CIErre. Sin embargo, tras años de mucha dedicación, esfuerzo y enfoque estratégico se ha logrado ese objetivo que siempre planteábamos: “Celebramos cualquier medida que suponga mejorar los derechos de las personas que son internadas en los CIES, pero los incluimos en un camino irreversible hacia su Cierre”.
La dicotomía, falsa a mi entender, entre reformar la institución y abolirla nunca fue cierta. Creo que uno de los aciertos más importantes ha sido insertar las pequeñas victorias logradas, como la retirada de mamparas en los locutorios, la mejora legal y real de los mecanismos de protección de derechos o la ampliación de los horarios de visita, entre otras, en ese camino de CIErre. Y repetirlo de manera firme, determinada y consecuente.
Esta importante resolución, además de condicionar la eventual construcción de un Estado catalán en materia migratoria y de extranjería, podría suponer el punto de partida para generar un efecto dominó en el resto del Estado. Es imprescindible que, con carácter previo a las elecciones generales, por un lado, se multipliquen las resoluciones institucionales en Ayuntamientos o Parlamentos Autonómicos instando al cierre de los CIES para contagiar, por otro lado, a los programas de algunos partidos.
Tras años de acompañamiento a las personas internadas, de miles de charlas, ponencias y debates, de batallas jurídicas para frenar deportaciones y garantizar derechos, de movilizaciones, de desobediencia civil de las personas afectadas a las deportaciones, quizá ha llegado el momento de creernos de verdad que podemos lograr cerrar los CIE en los próximos años y actuar acorde con dicho convencimiento. Sin creérnoslo, nunca lo lograremos. Y para lograrlo, hemos de seguir haciendo lo que hemos hecho hasta ahora, pero redoblando los esfuerzos para movilizar a la ciudadanía y para diseñar y poner en marcha juntas una estrategia inteligente de incidencia política que lleve a ubicar el CIErre como símbolo que logre imponerse ante la aparición eventual de un nuevo gobierno. Porque cerrando los CIE, lograremos también comenzar a cambiar el paradigma en lo que respecta a políticas migratorias y de extranjería.
Andrés García Berrio, miembro del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de la UB




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